MÚSICA SOBERANA.-
por Guillermo R. Gagliardi
Entro, circularmente,
en la música soberana
de Juan Sebastián Bach.
Ya
acuden los ángeles
con su cántico celestial.
Suenan, devotos, los violines.
El coro eleva sus voces.
Subido tono
que siembra caridad y misericordia
entre las gentes.
Altura de gran música:
crea un ámbito gigantesco
de sacralidad y perfume de esencias finísimas.
Me inunda una Luz, radiante,
una Paz, únicas:
asoma el Gesto del Divino Padre y el Amado Hijo.
Mi pobre escritura
no alcanza a más...
Pero mi espíritu se ilumina.
Mi mente se apacigua.
Mi Fe vibra, incesante.
El mundo reverdece en colorido homenaje.
¡Dios pasa por mi lado!