Por Guillermo R. Gagliardi
¡Ya!, ¡Ya!
Es Meister Ludwig que ejerce su Arte,
Supremo Sonido.
Son las cuerdas enérgicas
del Corazón de Beethoven.
¡Ya! La sangre, se agita, se enciende,
en su acento imperial.
Sube...sube.
Nadie con esa vibración y concentración.
Máximo de Ritmo y Sensación poderosa.
Nada se le parece.
Es Él, es Él.
Es el Amor que lo guía.
Es Dios que lo dirige.
¡Es Dios que lo dirige!.
Príncipe de la Pasión.
El Fuego del Espíritu, erecto, sube, conmovido.-