viernes, 23 de mayo de 2008

poema Exhortación en una tarde mágica y dorada

EXHORTACIÓN EN UNA TARDE MÁGICA Y DORADA.-

 

 

por Guillermo R. Gagliardi

 

 

Aprendamos a Bendecir.

Tengamos la Consagración como costumbre.

Reverenciemos al niño, al anciano, al sabio.

Sacralicemos para sacralizarnos.

 

Procuremos el progreso en el amor.

Miremos desde el alma.

Seamos más humanos, más buenos, más buenos.

Mejoremos nuestra calidad y cantidad de vida.

 

Los hombres debemos elevarnos verticalmente.

Enriquecernos cultivando el jardín interior,

las flores de la sensibilidad.

Pródigos en caridad y piedad.

 

Afinemos el oído interno, la voz y el abrazo solidarios,

la apertura a los otros,

la mano contemplativa,

el corazón  dilatado y la mente clara.

 

Y la firmeza cotidiana en los valores positivos,

en su efectiva realización.

¡Así entiendo el humanismo cristiano!


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