sábado, 24 de mayo de 2008

D.F.Sarmiento, Ortega y Gasset y la Política.-

SARMIENTO, ORTEGA Y GASSET Y LA POLÍTICA.-


 Guillermo R. Gagliardi.-



1.- "La política es tanto como obra de pensamiento obra de voluntad" expone José Ortega y Gasset (1883-1955) en su conferencia "Vieja y nueva política" de 1914. El político entero como Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), es un ser de firmes y amplias ideaciones, asociadas a una sagrada y demiúrgica premura de  Hacer. Ansias de concretar sus proyectos numerosos en realizaciones prácticas.

Agrega Ortega: "no basta con que unas ideas pasen galopando por unas cabezas; es menester que socialmente se realicen, y para ello que se pongan resueltamente a su servicio las energías más decididas de anchos grupos sociales" (Obras Completas, tomo I, edit. Alianza-Revista de Occidente, p. 267 y ss.). Descripción  exacta del trabajo del genial estadista que fue Sarmiento: mover  voluntades a través de la prensa, el punzante libelo  civilizador, el discurso fogoso.

Armado siempre de intenciones benefactoras para el pueblo ignorante y desprotegido. Buscando la elevación de la moral ciudadana y su  mejoramiento cultural. No olviden al pueblo -advierte el sanjuanino a su amigo, el escritor y hombre público tucumano José Posse- en sus trabajos electorales, ésa es la República, esa es la verdad, a cuya dignificación todo gobernante debe inmolar su vida como él lo hizo. Interpreta la via pública como un martirologio.

Dibujándonos la médula de dicha acción, el filósofo español escribe, coincidentemente: "Para que las ideas sean impetuosamente servidas es menester que sean antes plenamente queridas, sin reservas, sin escepticismo, que hinchen totalmente el volumen de los corazones".

2.- Místico, "enfermo de Patria", la biografía agónica del estadista argentino está unida a la de su Nación: "criado en la lucha por la existencia, más que mía, de mi patria..., acometiendo todo lo que creí bueno", "no deseé mejor que dejar por herencia millares en mejores condiciones intelectuales". Cada ciudadano debe vivir, actuar y comportarse como si fuera a ser elegido Presidente de la República... La organización general es tarea de todos. Cada uno, convencidamente, levantando las banderas de la responsabilidad y la dignidad,  ha de  arrimar su piedra para construir el edificio nacional.

En la conferencia orrteguiana aludida ab initio, convoca  a todos sus connacionales para que resurja "la España vital", moderna, fuerte y eterna. "Por esto es menester que nuestra generación se preocupe con toda conciencia, premeditadamente, orgánicamente, del porvenir nacional".

Será misión de la "nueva política": "pensar en nuevos principios afirmativos y contructivos", en "el aumento y fomento de la vitaliad" nacional. "Más acción nacional que fórmulas políticas". "Una  nación no se hace sólo con un verso, con un razonamiento o con un párrafo que le ocurre a un orador; es una labor de todos los días, de todos los instantes; labor sobre la cual hay que extender como un calor, como un amor que haga fructificar a su tiempo la semilla y la acompañe en su expansión".

3.- El autor de "Vida de Dominguito" es decisivo ejemplo del patriotismo dinámico y futurista que analiza brillantemente Ortega en "La pedagogía social como programa político" (1910). Para ambos, la Nación  implica una tarea auroral y fundadora, "es el patriotismo pura acción, sin descanso, duro y penoso afán", "es un problema a resolver, un deber". Un primordial desafío para el Pensar y el Hacer.

Cuano estudiamos a Sarmiento vemos en él al Educador nato, al Escritor beligerante, al Estadista, al Político superior, combatiendo por ideas útiles, "sanas y realizables" según las denomina. El grande hombre con "un afán indomable de crear cosas".

Según las oportunas meditaciones orteguianas sobre "Mirabeau o el político" (1927), podríamos afirmar que el  cuyano es un hombre de alas grandes, inspirador y tumultuoso, consciente de su misión en este Nuevo Mundo. Que cree con fervor  y energía impares, como un asceta, en su alto Destino.

Pensaba en grande, como Ortega proponía. Apresurada y generosamente. Sólo podía vivir "una vida ejecutiva", de constante impulso hacia la Acción. El fragor de la batalla en en Congreso o en la prensa, la agitación de la tribuna, eso conforma el vivir sarmientesco genuino. De una "bestial seguridad", según confirma en carta a su connacional Bartolomé Mitre, también hombre de letras y gobernante.

De ahí mana el basamento rico de su fuerza moral imbatible. Pues -ilumina Ortega- "el político es -como Mirabeau, como César-, por lo pronto, un magnífico animal, una espléndida fisiología". Una exuberante vitalidad, una potencia demoníaca casi zoológica en fuerza y grandeza. Un titánico 'Homo Conditor', moldeador de pueblos. Un inaugurador infatigable de porvenires fructíferos.

4.- Con la referida carta a Mitre (en "Correspondencia Sarmiento-Mitre", 1911), el  maestro de "Las escuelas, base de la prosperidad y la república en los Estados Unidos" prefigura el concepto de "vida noble" que el pensador español concibiera magistralmente en su "La rebelión de las masas" (1930). Vivir para combatir contra las dificultades, los intereses, la mentalidad colonial, las innúmeras formas de incomprensión y Barbarie.

Todo desprendimiento y amor a los semejantes. Vida plena de exigencias hasta el sacrificio y las privaciones de toda índole. De obligaciones y angustias ante el enanismo mental de muchos de sus contemporáneos: eso constituyó la épica sarmientina. "Nadie se exigió más a sí mismo-confirma uno de sus mejores exegetas-; vivió trabajando, estudiando, observando, viajando sin tregua" (Luis Franco, "Sarmiento entre dos fuegos" 1968).

5.- Ortega en sus "Meditaciones del pueblo joven" (1939) manifiesta una sarmientina Fe en su mensaje, constante y seguro, entusiasta y esperanzado: "mi prédica que les grita: ¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!". Hay que hacer las cosas urgentemente, sostiene don Domingo.

"No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse pecho a las cosas, ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más".

Nunca abandonaron al vigoroso escritor de "Vida de Facundo Quiroga o Civilización y Barbarie en las Pampas Argentinas", el esfuerzo y el ánimo  modélicos, la voluntad ígnea de construir y la sed de Hacer.


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