Notas sarmientinas en la poesía de Harry Martinson
ASPECTOS SARMIENTINOS EN LA POESÍA DE HARRY MARTINSON.-
por Guillermo Gagliardi.-
- El lenguaje del escritor y político argentino DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO ( 1811-1888), intensamente sustantivo y creador, genera cambios y propone acción resolutiva. En esto consiste su "palabra de transformación", que evoca en su "El coche" (1960) el consagrado poeta sueco HARRY EDMUND MARTINSON (1904-1978, Premio Nobel de Literatura 1974):
"Las palabras de la transformación llegarán sobre las alas del pensamiento
con soluciones y descubrimientos".
- Las admiraciones de este "Gladiador en el Averno" de la Barbarie americana, sus cultos y su liturgia política, acusan esa neta tendencia prometeica, Libertaria, de los versos martinsonianos.
- El artista y sentidor social sanjuanino, nos sugiere con fuerza de figuración la imagen del Gigante contenido en otro poema del vate nórdico: "declara la guerra", "y ofrece la paz",
"Él habla sobre el futuro
será fantástico, fuerte y poderoso",
"y construirá grandes ciudades" (trad. F. J. Uriz).
- Porque Sarmiento es el Animador Cultural, Padre Fundador de la Inteligencia Americana, "que se atreve a vivir de verdad", "a elegir sus propias opiniones".
El autor de "Educación Popular", que, con visión admirable de Porvenir, "te elige y amasa su realidad" (cito por "Los Premios Nobel de Literatura", Barcelona, vol. XV, 1979).
- Es nuestro maestro-político el Demiurgo que huye de las "musarañas" del teatro del gobierno para "Inaugurar el Delta", cual eglógico, encantado y encantador, pastor de Garcilaso.
- Y encarna a Euclides, significativo personaje de Martinson, que abandona el Infierno al oír "la fragancia de la Arcadia", el aire puro del verano natural, pues ansía tocar
"su lira y danzar, en horas de júbilo, en el vértigo de la hierba" (poema "Cigarra").
- El "Gigante juguetón", "lleno de alegría, frescura y vida", en el "Prólogo" de su Antología "Dikter" (1964, ed. Itálica, Estocolmo), se constituye en impensado boceto del genio sarmientesco, "una renovación de aire eterna y constante".
- El ardoroso maestro de San Francisco del Monte de Oro, profesa el credo de la solidez de convicciones y de la acción Positiva, cimentadora de valores vitales.
- Levanta columnas de Esperanza para los Ciudadanos. Utópico y a la vez tozudamente realista, cartesiano y pragmático conjuntamente, intuyó "una nueva Gondwana", un Continente de Justicia y de Promoción del Bienestar Humano.
- En la ajustada imagen martinsoniana, nuestro Sarmiento nada en el
"mar donde nace la fe
constantemente como los peces".
Pedagogo y político pasional, corajudo Héroe republicano que se bate a duelo contra la resistencia inveterada de la rutina colonial y el gauchaje retrógrado.
- "Don Yo" jamás se mueve entre "la papilla de la comodidad" según escribe el sueco en su poema "Devocionario doméstico" (de "Poemas sobre luz y oscuridad", 1971).
- Espíritu vivificador, siempre desafía las reacciones pasatistas. Germinal. Inmenso y poderoso Zonda de la Educación Común. Como los "vientos alisios" de Martinson, alienta las innovaciones y las bases sólidas de la Vida Ciudadana, inspirado en el alma proba y modélica de los Antiguos, Catón y Cicerón.
- Como en el poema del escritor de Jamshog, el Padre del Alfabeto Americano, representa ampliamente a Euclides que en la escritura martinsoniana, en la Sima Abismal de la Ignorancia y la Pobreza oye el Mar del Progreso, la primavera del avance criollo, esa "poderosa brisa".
"Oyó crecer la hierba...
Y oyó una ola de buena voluntad...".
- Pues "Venía a ventilar y a despertar" la costra del atraso hispánico, "la superficie que tanto lo había aterrorizado" y que fue móvil de su pensamiento y su brazo febril.
- Fervoroso de la Escuela, los Libros y la Biblioteca populares, el Caudillo del Bien "venía para convertirla en un fértil reino" ("Vientos Alisios", 1945, "Passad").
- En su libro "Naturaleza" de 1934, el poeta cantó maravillosamente, con emoción y acierto, a "La Pampa" y "Llanuras argentinas":
"detrás de la estancia de Don Morjas
los rebaños de reses formaban pequeñas bahías".
Captó la grandiosidad de la Pampa, su vastedad sobrecogedora y su paisaje trágico, la inmensidad oceánica que había sacudido metafísicamente al autor de "Facundo".
- El secreto del artista de Estocolmo radica en el título de uno de sus poemas: "Sonreír encima de abismos". Es decir, su virtud poética, moral , reside en valorizar lo vital positivo, el Bien y la Humanización por la Alegría.
Igual que nuestro auroral Sarmiento, cualifica y diviniza a la alacridad , a la risa como Don, Gracia y Poder. "La alegría siempre está" observa uno. "La risa humaniza la contienda" afirma el nuestro.
- Nos transporta la esencia lúdica y anteica de su literatura. En el caso de Sarmiento, canonizado, ignorado, no ha sido suficientemente acentuada esa luminosa y helénica arista de su temperamento Hacedor, la "línea central" de su corazón.
Lo ha caracterizado soberanamente el anhelo ferviente de mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos, elevando la calidad estética del ambiente y la axiología ética de su conducta cívica. (véase en Octavio Paz, "La línea central: cuatro poetas suecos" 1961, en su Obras Completas, tomo 2, p. 182-188; también en su "Puertas al Campo" UNAM, 1966).
"El buen reír educa y forma el gusto, sentencia nuestro "montonero intelectual". "Cuando la inteligencia sonríe, hay gloria en las alturas y paz en la tierra para los hombres". Su salud y temperamento vigorosos "predisponíanlo a la Alegría" – señala Luis Franco, uno de sus más entusiastas exegetas ("Sarmiento entre dos fuegos" 1968).
- Adunando títulos de dos obras del vate Nobel, podemos aseverar que para él, "En el camino de la libertad siempre las ortigas florecen". Y sólo el crecimiento y el renacimiento de lo terrenal, anuncian la salvación del mundo.
Estas notas de placenteras lecturas martinsonianas han intentado aproximar a estas dos almas Grandes, arquetípicas de sus Naciones, inmortales por sus obras y por el manantial de su Mensaje Trascendente.

