lunes, 26 de mayo de 2008

Notas sarmientinas en la poesía de Harry Martinson

ASPECTOS SARMIENTINOS EN LA POESÍA DE HARRY MARTINSON.-

 

 

 

por Guillermo Gagliardi.-

 

 

 

     

  • El lenguaje del escritor y político argentino DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO ( 1811-1888), intensamente sustantivo y creador, genera cambios y propone acción resolutiva. En esto consiste su "palabra de transformación", que evoca en su "El coche" (1960) el consagrado poeta sueco HARRY EDMUND MARTINSON (1904-1978, Premio Nobel de Literatura 1974):
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"Las palabras de la transformación llegarán sobre las alas del pensamiento

con soluciones y descubrimientos".

 

     

  • Las admiraciones de este "Gladiador en el Averno" de la Barbarie americana, sus cultos y su liturgia política, acusan esa neta tendencia prometeica, Libertaria, de los versos martinsonianos.
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  • El artista y sentidor social sanjuanino, nos sugiere con fuerza de figuración la imagen del Gigante contenido en otro poema del vate nórdico: "declara la guerra", "y ofrece la paz",
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"Él habla sobre el futuro

será fantástico, fuerte y poderoso",

 

"y construirá grandes ciudades" (trad. F. J. Uriz).

 

     

  • Porque Sarmiento es el Animador Cultural, Padre Fundador de la Inteligencia Americana, "que se atreve a vivir de verdad", "a elegir sus propias opiniones".
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El autor de "Educación Popular", que, con visión admirable de Porvenir, "te elige y amasa su realidad" (cito por "Los Premios Nobel de Literatura", Barcelona, vol. XV, 1979).

 

     

  • Es nuestro maestro-político el Demiurgo que huye de las "musarañas" del teatro del gobierno para "Inaugurar el Delta", cual eglógico, encantado y encantador, pastor de Garcilaso.
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  • Y encarna a Euclides, significativo personaje de Martinson, que abandona el Infierno al oír "la fragancia de la Arcadia", el aire puro del verano natural, pues ansía tocar
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"su lira y danzar, en horas de júbilo, en el vértigo de la hierba" (poema "Cigarra").

     

  • El "Gigante juguetón", "lleno de alegría, frescura y vida", en el "Prólogo" de su Antología "Dikter" (1964, ed. Itálica, Estocolmo), se constituye en impensado boceto del genio sarmientesco, "una renovación de aire eterna y constante".
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  • El ardoroso maestro de San Francisco del Monte de Oro, profesa el credo de la solidez de convicciones y de la acción Positiva, cimentadora de valores vitales.
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  • Levanta columnas de Esperanza para los Ciudadanos. Utópico y a la vez tozudamente realista, cartesiano y pragmático conjuntamente, intuyó "una nueva Gondwana", un Continente de Justicia y de Promoción del Bienestar Humano.
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  • En la ajustada imagen martinsoniana, nuestro Sarmiento nada en el
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"mar donde nace la fe

constantemente como los peces".

 

Pedagogo y político pasional, corajudo Héroe republicano que se bate a duelo contra la resistencia inveterada de la rutina colonial y el gauchaje retrógrado.

 

     

  • "Don Yo" jamás se mueve entre "la papilla de la comodidad" según escribe el sueco en su poema "Devocionario doméstico" (de "Poemas sobre luz y oscuridad", 1971).
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  • Espíritu vivificador, siempre desafía las reacciones pasatistas. Germinal. Inmenso y poderoso Zonda de la Educación Común. Como los "vientos alisios" de Martinson, alienta las innovaciones y las bases sólidas de la Vida Ciudadana, inspirado en el alma proba y modélica de los Antiguos, Catón y Cicerón.
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  • Como en el poema del escritor de Jamshog, el Padre del Alfabeto Americano, representa ampliamente a Euclides que en la escritura martinsoniana, en la Sima Abismal de la Ignorancia y la Pobreza oye el Mar del Progreso, la primavera del avance criollo, esa "poderosa brisa".
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"Oyó crecer la hierba...

Y oyó una ola de buena voluntad...".

 

     

  • Pues "Venía a ventilar y a despertar" la costra del atraso hispánico, "la superficie que tanto lo había aterrorizado" y que fue móvil de su pensamiento y su brazo febril.
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  • Fervoroso de la Escuela, los Libros y la Biblioteca populares, el Caudillo del Bien "venía para convertirla en un fértil reino" ("Vientos Alisios", 1945, "Passad").
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  • En su libro "Naturaleza" de 1934, el poeta cantó maravillosamente, con emoción y acierto, a "La Pampa" y "Llanuras argentinas":
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"detrás de la estancia de Don Morjas

 

los rebaños de reses formaban pequeñas bahías".

 

Captó la grandiosidad de la Pampa, su vastedad sobrecogedora y su paisaje trágico, la inmensidad oceánica que había sacudido metafísicamente al autor de "Facundo".

 

     

  • El secreto del artista de Estocolmo radica en el título de uno de sus poemas: "Sonreír encima de abismos". Es decir, su virtud poética, moral , reside en valorizar lo vital positivo, el Bien y la Humanización por la Alegría.
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Igual que nuestro auroral Sarmiento, cualifica y diviniza a la alacridad , a la risa como Don, Gracia y Poder. "La alegría siempre está" observa uno. "La risa humaniza la contienda" afirma el nuestro.

 

     

  • Nos transporta la esencia lúdica y anteica de su literatura. En el caso de Sarmiento, canonizado, ignorado, no ha sido suficientemente acentuada esa luminosa y helénica arista de su temperamento Hacedor, la "línea central" de su corazón.
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Lo ha caracterizado soberanamente el anhelo ferviente de mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos, elevando la calidad estética del ambiente y la axiología ética de su conducta cívica. (véase en Octavio Paz, "La línea central: cuatro poetas suecos" 1961, en su Obras Completas, tomo 2, p. 182-188; también en su "Puertas al Campo" UNAM, 1966).

 

"El buen reír educa y forma el gusto, sentencia nuestro "montonero intelectual". "Cuando la inteligencia sonríe, hay gloria en las alturas y paz en la tierra para los hombres". Su salud y temperamento vigorosos "predisponíanlo a la Alegría" – señala Luis Franco, uno de sus más entusiastas exegetas ("Sarmiento entre dos fuegos" 1968).

 

     

  • Adunando títulos de dos obras del vate Nobel, podemos aseverar que para él, "En el camino de la libertad siempre las ortigas florecen". Y sólo el crecimiento y el renacimiento de lo terrenal, anuncian la salvación del mundo.
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Estas notas de placenteras lecturas martinsonianas han intentado aproximar a estas dos almas Grandes, arquetípicas de sus Naciones, inmortales por sus obras y por el manantial de su Mensaje Trascendente.


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