VICTORIA OCAMPO, SARMIENTINA
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por Guillermo R. Gagliardi.-
La acción continua y el bien para los demás, la voluntad y el ímpetu soberanos, tejen una indestructible afinidad entre DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888) y VICTORIA OCAMPO ( 1870-1979).
Un hondo sentido de la Justicia. La ejemplar defensa del Pensamiento Libre, entre otros aspectos paradigmáticos, encarnan ambos en el ámbito intelectual hispanoamericano.
La autora de "Habla el algarrobo" (1959) y el de "Facundo o Civilización y Barbarie" (1845) expresaron la energía, portentosa, de un Místico en la batalla espiritual. En el combate por la integración cosmopolita de la Cultura Argentina.
La última sarmientina
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Precursores, inauguradores de surcos profundos. Los persiguió, por supuesto, la incomprensión y la envidia mediocres.
Genuinos "Mahatmas", almas grandes en las que según definición de José Ortega y Gasset (1883-1955), ha prevalecido una gran fuerza creadora y hacedora, como dimensión constante de sus personas. Ello los ha inclinado a derramarse fructuosamente en obras y proyectos, siempre "útiles y realizables".
Victoria fue "la última sarmientina", en la valiosa Galería de las que el mismo sanjuanino llamaba "Mujeres de Sarmiento". Fueron las que tejieron su Destino genial. "En París compré una copia de la Venus de Milo, en cuya base puse esta inscripción: ‘A la grata memoria de las mujeres que me amaron y me ayudaron en la lucha por la existencia’". "Hay las mujeres de la Biblia, hay las mujeres de Shakespeare, hay las de Goethe. ¿Por qué no he de tener mi ‘las mujeres de Sarmiento’?".
Poderosa individualidad, la de Victoria, como la Manso, Aurelia Vélez o Mary Mann. Participa de los caros Ideales Sarmientinos de la emancipación de la Mujer. Lo testimonian sus beligerantes escritos "Pasado y presente de la Mujer" o "La Mujer y su expresión", publicados en sus "Testimonios", grandiosa obra literaria en 10 volúmenes, (que editó entre 1935 y 1977), tomos 7 y 2.
Así también cree en la necesidad de la Educación para la elevación de esta Nación al rango de las más avanzadas del mundo (en sus definitorios "Sarmiento" y "Sarmiento y nuestra causa", capítulos recogidos en sus "Testimonios", tomo 2; y en la prestigiosa revista "Sur", por ella fundada en 1931 y que apareció hasta 1992, n° 340).
El historiador y crítico Ricardo Rojas (1882-1957) apeló con acierto a Don Domingo con el título calificado de "El Profeta de la Pampa" (1945) en mérito a su levantada visión y cruzada cívico-educativa, encendida de lenguaje e inspiración paulino e ignaciano.
El novelista e historiador norteamericano Waldo Frank (1889-1967), en su ensayo "América hispana" (1950) calificó a Victoria como "la profetisa de su país". Realmente pertenecen a la misma familia que Gabriela Mistral (la poeta chilena, Premio Nobel 1945, escritora, diplomática y educadora) denominara, de las soberbias "Voluntades Americanas" y que "apuntan lejos a lo que viene y aún no llega" (en su "Recado de V. Ocampo en la Argentina" 1937. Véase "La correspondencia entre V.O. y G. Mistral" por Dorothee Blaisse, 2004).
Pasión y Literatura
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Representaron la inteligencia pasional y demiúrgica. Simbolizaron formidablemente la Valentía, la Autoridad, la incansable fuerza práctica, el Desinterés, el prodigio de la Sinceridad sin miramientos. La torrencialidad de la acción y la palabra. La tenacidad de los Pioneros. (V.O.: "Defensa de la Inteligencia" en "Sur", n° 46, 1938).
"¿No se habrá asomado también ‘su Sarmiento’, feliz de reconocer a la sarmientina que no alcanzó a conocer en vida?" se pregunta, agudo, Adolfo de Obieta (1912-2002) al evocar a la autora de "La laguna de los nenúfares" en su muerte e imaginaria ascensión del alma a las esferas supraterrenales (A. de O., "V.Ocampo" Corregidor, 2000).
"Yo la veo como la proa de un barco –estima Delia G. de Zavalía- que fue abriendo en el mar surcos, surcos, surcos, con la contra de todo el mundo". Igualmente podemos afirmar del estadista-maestro.
Pasión por el Teatro y los Viajes como preciosos elementos de Cultura. Sentidores religiosos del Paisaje, se aproximan en su notable vocación por la Belleza, y principalmente, se aúnan por la médula ética de su proteica personalidad.
Como manifiestó el intelectural senegalés Amadou M. M’Bow (Director General de la UNESCO 1974-1987), Victoria está "profundamente arraigada en la historia argentina, que los suyos, pujantemente, contribuyeron a forjar y que ella misma ha evocado en tonos tan vivos que parecería ser tan contemporánea de Martín Fierro como de Sarmiento".
Claro, ambos parangonados memoraron en significativa prosa sus ascendientes: uno en "Recuerdos de Provincia" (1850), la otra, en "Mujeres en la Academia" por ejemplo (1977) y en los tomos de su cautivante "Autobiografía", que fuera editada en 6 volúmenes.
Voluntaristas, de excepcional amplitud de alma y curiosidad humana. La fuerza de sus miradas trascendía la seguridad de su personal, su naturaleza épico-dramática y en lo profundo, lírica y ternísima.
Prodigáronse desenteresadamente en la enseñanza tenaz de la "fidelidad a la más alta condición humana, obligación de ser testigos de nuestro tiempo, sinceridad, libertad, valor cívico y personal" (A. de Obieta: "Gracias, misterio, por esta certidumbre").
"No pudiendo aguantar una santa indignación, sale furiosa al campo, la lanza en ristre, walkyrizando": la evoca Ortega entre cervantina y wagneriana, en su "Ictiosaurios y editores clandestinos",(incluido en "Sur", n° 38, nov. 1937, y en sus "Obras completas", ed. 1983, tomo 8).
"Cuando haya que dar una tremenda arremetida contra una injusticia, una indecencia o un desmán, la impetuosidad, el coraje y el vendaval generoso que hay en el alma de V. O., la llevarán a no poder contenerse y a arriesgar sin reparos su gesto y su persona". Dos años después, en su "Meditación de la Criolla" el pensador español la define como la "mujer cirolla" por antonomasia, la ejemplar mujer argentina.
Fémina activa e intelectual, espontánea y auténtica, personalista y llena de una gracia solar en sus vehemencias.
S. y V., en fin, "Criollos Esenciales" y superlativos. Fervor de Domingo y Victoria, igual "Genealogía Solar", que los acerca a la potencia del Viento. Naturaleza y espíritu supremamente dinamizados.
Están siempre "yendo a las cosas y personas, en vía tensa hacia ellas". Tipifican "el hombre o la mujer originales, geniales, el hombre o la mujer que viven de lo que en su intimidad nace y brota" (otra vez Ortega y Gasset, loc. cit.),
Representaron una permanente autenticidad y anti-convencionalidad. "Siempre hará, pensará, dirá lo que no es convencional, lo que no es aprendido, sino lo que asciende del fondo de su ser..." (ibídem).
Criollos Fundamentales
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El autor de "Educación Popular" simboliza al Criollo raigal e integral. "Amó a su país con intensidad y comprensión que no han tenido igual todavía" lo valora Luis Franco en "Sarmiento entre dos fuegos" (1968, cap. 4).
Así lo vio también la entrañable autora de "Tala",(Lucila Godoy Alcayaga, 1889-1957): "en todo él palpitaba el espíritu de los próceres criollos, dramático y anhelante, iluminado y devorado por el fuego atávico" (en revista "El Hogar", 11-12-1951).
Bregó Domingo por dignificar al hombre argentino, transformando su medio y renovando las ideas en uso, para que desarrollase en plenitud sus libertades primordiales, con la difusión popular del Alfabeto y el fomento del trabajo productivo, y gozase de los bienes de la justicia y el gobierno republicano. "Él era un criollo profundo –afirma Luis Franco- del presente y del futuro de su patria, era un americano hasta el tuétano". Sintió a lo nuestro como muy pocos, independiente "Don Yo": "estuvo en todo o casi todo como autor o coautor de cuanto de inteligentemente generoso y antirrutinario se ha hecho en nuestra país" (íd.).
"No pido, conste, que se constituya en torno a V. Ocampo una especie de beatería que halague su persona con acatamientos y remilgos vanos" advierte justamente Ortega. Apasionados de la libertad y de la rebeldía fecunda, no admiten el elogio bobo, sino que reclaman la polémica y la interpretación seria.
"Es una criatura cuya existencia necesita absolutamente de la resistencia" asevera el autor de "La rebelión de las masas": "Es lo bastante feroz y lo bastante puma para no vivir sin saltos de combate".
Vertebralmente agonistas, en la acepción helénica de contienda y pelea, sienten verdadera devoción por la defensa de nobles y grandes causas y por el destierro definitivo de las ideas anquilosadas.
Como Sarmiento, la Ocampo, rebelde contra la estupidez y la ignorancia, sembradora pujante, consagró su vida a remover y a destruir obstáculos, a Civilizar.
Conjunción maravillosa de acción y contemplación, brazo y cerebro, la concebimos como "Almas en Comunión". Ilustres seres de gran vibración espiritual.
Exigen a su Posteridad, actual y venidera, honrarlos y más que eso, más,
continuarlos en sus heroicos afanes por la Dignidad Humana y por el engrandecimiento de América.