SARMIENTO BIBLIOTECARIO. II. La Biblioteca.-
por Guillermo R. Gagliardi.-
Las Bibliotecas constituyen para Domingo Faustino Sarmiento la concreción del "espíritu de Asociación".
Significan el alejamiento del individualismo y del aislamiento típicos de la vida colonial Hispánica. La difusión de las Luces, la mejora de las costumbres. La Instrucción y el recreo..
Son un resultado de comunión de intereses, una institución creada y sostenida por iniciativa popular. Agentes de Progreso y de Libertad definitivamente.
Necesidad de la Biblioteca
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"Urge la necesidad de formar en todos los puntos de la República sociedades para fomentar la lectura de libros útiles, la difusión de los diarios entre los ciudadanos y la instrucción primaria en todas las clases de la sociedad", sentencia el maestro.
Inaugura la "marcha a vapor de la Biblioteca Popular". La idea práctica de la propagación de libros y bibliotecas como medio de educación para las mayorías.
Afirma que la Biblia fue la primera biblioteca popular, "cuyos textos controvertidos, comentados, explicados de diversa manera entre los disidentes, requirieron que todos supiesen leerla".
De nada sirve la Escuela si no crea la necesidad de Leer. Escuela y Biblioteca "se suponen la una a la otra". Advierte, sentencia, indica: "Los libros piden escuelas, las escuelas piden libros" (1841).
Aboga por la biblioteca circulante, abierta, activa, "la de barrio, de lugar". Abomina de las "bibliotecas depósito", archivos lujosos de limitado uso e inaccesibles para el común de los ciudadanos. Desprecia las "bibliotecas de particulares" transformadas en "sepulcro familiar".
Necesitamos instaurar el novedoso sistema magistralmente inspirado por su admirado Benjamin Franklin (1796-1790) en los Estados Unidos, de las bibliotecas por suscripción y préstamo, como "fuentes perennes y vivas". Como modernas promotoras de Cultura, "para todos los vecinos, para todas las edades, para todas las condiciones" (Obras Completas, edit. Luz del Día, tomo 4).
"Ha de ponerse al alcance del lector, y no exigir que éste se traslade a buscarla. ¿Por qué hay templos en todos los barrios?. El pan del alma debe estar como en el mercado, al alcance del consumidor".
"Estas sencillas, baratas y progresivas instituciones" deben funcionar en un Centro de Datos e Informaciones, para la comunidad ciudadana entera: "ella encierra o podrá encerrar en sus estantes un prontuario de todos los datos, nociones y conocimientos que forman el caudal de las ideas de nuestra época".
Los libros de las Bibliotecas Populares han de estar destinados a una inteligencia de nivel medio, en estilo claro y sin tecnicismos áridos. La norma en la Selección y Adquisición del material bibliográfico debe ser en "ensanchar el campo de las ideas" y proporcionar herramientas seguras para la vida diaria.
En su carta a la educadora Juana Manso (11-6-1887, "Mujeres intelectuales de Ambas Américas"), lamenta Sarmiento que los libros mueran por las trabas que algunas instituciones inventan para su uso. El libro según su concepto elevado, es objeto vivo para circular entre el pueblo lector, y es preferible que muera por el uso beneficioso que se le confirió y no por su abandono e ignorancia.
"El diablo en el cuerpo"
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"El libro debe ser un alimento consumible repartido con profusión a domicilio". Es una idea que necesita a "uno que tenga el diablo en el cuerpo" para llevarla adelante, luchar con las dificultades y vencerlas "a fuerza de paciencia y esperanza. Ésta es la moral en acción.".
Subrayamos su idea fundamentalmente ética y social de la acción Bibliotecaria. "El libro debe ir al lector, enrolarlo y comprometerlo".
Las bibliotecas que propugna las llama "Parroquiales", centros vivos y permanentes de Cultura y Civismo: "un centro de movimiento, que irradie luz de los libros hasta donde alcanza el panadero del lugar".
Quiere formar una fuerte corriente de opinión americana que se convierta en leyes y hechos, sobre los tres pilares de su memorable mensaje civilizador: Escuelas, Libros y Agricultura Inteligente. Funda la Comisión Protectora de Bibliotecas, todavía existente. Promueve una Comisión para Fomentar y Proteger la difusión de Traducciones de Libros en toda América, Convenios para editar libros especialmente preparados para el uso de las bibliotecas. Agita la opinión pública para incitar a la donación de libros por particulares y a que las bibliotecas se constituyan en verdaderos agentes de educación extra-escolar, etc....
Hambriento de realizaciones sólidas y duraderas, el autor de "Educar al Soberano" es un estimulador cultural formidable. Activo y enérgico. Su perspectiva organizativa concuerda con su visión pragmática y constructora sobre el progreso Argentino. Quiere consolidar una concepción administrativa, de política, legislación y organización bibliotecarias, con criterios modernos, de eficacia, utilidad y responsabilidad.
"Una administración pública es una máquina de producir resultados", con "inteligencia, talento y virtud", Innovadora y Progresista.
Anhela sacudir al mundo hispanoamericano de su época del estancamiento, de la burocracia rutinaria y pasatista de la Colonia.
Tarea de cíclope y de Apóstol extraordinario: Crear el mercado de libros, el lector y la biblioteca.
Habla, escribe, propaga, grita.. Para Inaugurar un Nuevo Mundo. Impulsar la Democracia: "la biblioteca es de un vecindario y no del gobierno; los suscriptores la administran, la fomentan, dándose reglamentos que proveen a su administración, conservación y crecimiento".
Es un movimiento expansivo, base de la organización pública y de la práctica de los deberes y derechos ciudadanos. Mueve y enciende voluntades. La nueva era de las Bibliotecas para el Pueblo, "grave asunto", acelerará los cambios de nuestra Historia.
El Bibliotecario sarmientino
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Con normativa sencillez y visión ejemplar escribe en "La educación común" (1° de setiembre de 1877) que el Bibliotecario debe ser un verdadero administrador. Ha de oficiar de organizador.
Un entendido en el "arte de Manejar las bibliotecas populares": horarios, mantenimiento de instalaciones, registros contables, estadísticas. Todo abarca en sus preceptos y reflexiones, "sabiendo muy bien que ni la fe ni las obras o el patriotismo ni el saber salvan, sin llevar cuentas arregladas, tener horas fijas y una eficaz inspección".
Continuo vigilante, es el hombre que con cortesía, con tacto y prontitud, sirve al lector, interesándolo en su instrucción y enriquecimiento espiritual, en una diversión más rica y en un descanso reparador. El que "no cierra sus puertas a los pocos instruidos, debe atraer a los muchos, aun a los ignorantes, los frívolos y los sin seso".
En su Discurso en la Asociación Bernardino Rivadavia fija los criterios de selección, conservación y manejo del acervo de la biblioteca.
Se debe a nuestro estadista.pedagogo, la impresión y traducción del primer libro destinado a las bibliotecas populares: "Exposición e historia de los descubrimientos modernos" de Luis Figuier (Chile, 1854).
El préstamo y la circulación ágiles y numerosos, la extensión e intensidad de las consultas, son la razón de ser y permanencia de esta noble institución. Su concepto del Bibliotecario, deducimos, luce realista y activo.
En su ensayo "Lectura y política bibliotecaria" el tratadista español H. Escolar Sobrino opina sólidamente que no cabe pasividad en la organización bibliotecaria. El objetivo básico: lograr el máximo de accesibilidad a los libros, que es la constante de la mirada sarmientina sobre el tema que nos ocupa. Óptica liberal y social, sin prejuicios religiosos, raciales o de clase.
Accesibilidad moral, que remueva todo obstáculo impuesto por las censuras. Accesibilidad física y técnica, que permite la cómoda concurrencia y el ágil servicio. Y sensibilidad intelectual, que Sarmiento considera lo principal. Es la escolarización previa y la interdependencia entre Escuela y Biblioteca.
Carlos Penna en su "La interacción educación-biblioteca" (en Boletín de la Unesco para las bibliotecas, v. 28, n° 6, nov.-dic. 1974) desarrolla ampliamente este importante asunto, el de la relación concreta entre ambas instituciones, confiriendo al Bibliotecario el papel decisivo de complemento de la instrucción escolar y recurso indispensable para una educación permanente.
La tarea del bibliotecario, según remarca el autor de "La escuela ultrapampeana" se perfila como labor de Héroes. De angustia, de estrategia y de simpatía, de afanosa captación de voluntades.
Trabajo de soldado y sembrador, de servicio y de iluminación. Vocacional, política y docente.
"Abrir el tesoro de la vieja biblioteca, aumentar sus libros, excitar las donaciones o suscripciones, y unir a los esfuerzos de todos" es una tarea libertaria. Prometeica, de difusión popular, de solidaridad y humanidad, de acaudillamiento de esfuerzos...
Tarea de Democracia y de Cultura es la que Sarmiento propicia con tanto optimismo y coraje sostenidos. Obra fecundísima, sostenida, entusiasta, en la erección de escuelas primarias y de Bibliotecas Populares, en la vigencia de la Ley de Protección y Fomento de las mismas durante su tempestuosa Presidencia (1868-1874). Sociólogo y político de proverbial pasión por el Bien Público. Profesaba, lo confiesa, la Religión del Bien Absoluto: sabía en qué consistía y cómo lograrlo.
En el Gran Sanjuanino esta labor adquiere el trascendental carácter de amor, devoción y fervor sobrehumano, de naturaleza metafísica.
Simboliza el encendido de "una antorcha perenne para la ilustración y regeneración moral e intelectual de centenares de hombres", según el juicio de su "discípulo más amado", Nicolás Avellaneda (1837-1885, el Ministro de Educación en la presidencia sarmientina y el realizador de sus ideas bibliotecarias), estampado en las bellas páginas de su "El libro y su lectura" (1870).
Don Domingo es el realizador y el que consagra la Parábola evangélica de la Buena Simiente.
"Hay una ciencia que tiene su palacio en el cerebro y cráneo de los pensadores" afirma en 1878 ("Biblioteca de San Fernando", tomo 47 de sus Obras); hay otra que está en el corazón y pertenece a los hombres sencillos y amantes. Ésta es la difusión de la ciencia; se llama escuela, museo, biblioteca".
El Bibliotecario verdadero, "labrador asiduo e inteligente" está de alma y cuerpo, siempre "en su biblioteca con las manos en la masa, no diremos el barro, de que se hacen municipalidades, bibliotecas y pueblos cultos".
Es un hacedor de prodigios, un Taumaturgo. El Bibliotecario, en la elevada visión sarmientina- teoría y praxis, hace participar al mayor número de hombres, de los eternos bienes del Espíritu, con su obra tesonera, muchas veces humilde e ignorada y siempre de larga consecuencia.