miércoles, 06 de agosto de 2008

 

SARMIENTO Y WHITMAN "CAMARADAS".-

Los aúna también el ímpetu creativo, las dotes de escritores titánicos y regeneradores, y el respeto inclaudicable por la condición humana, y el canto glorioso e inflamado a la Gloria del Hombre Moderno.

Las constantes del genio whitmaniano que señaló Césare Pavese (1908-1950), admirador del autor de "Hojas de Hierba", son las mismas del sarmientino: "amor de libertad, amor humano, justicia, energía, entusiasmo", "exalta la democracia, la unión de los Estados, y después, exalta al individuo" ("Lettere, 1924-1944", cit. por Eugenio Castelli en su "El mundo mítico de C. Pavese", Pleamar, 1972, p. 63). Exaltadores del

Ansia de producción, dadores de Progreso y cultores de la acción.

 

Para otro fino sarmientista, Víctor Massuh, en su "La Argentina como sentimiento" (1982, cap. "Epílogo sarmientino", p. 155-160), nuestro sanjuanino se anticipa a W, pues, "la vida tuvo la plenitud de una fiesta" en su biografía. Y las ideas "se abren pasos a fuerza de pasión o la tozudez de una semilla" Escribe el ensayista tucumano sobre el ‘sinfronismo’ espiritual de nuestros parangonados: "Nietzsche y Whitman sacudieron la espiritualidad de Occidente con una exaltación religiosa de la vida y una radical valoración de lo concreto: el mismo mensaje que con una anticipación de dos décadas venía encarnando con su vida y con su obra un titán cuyano que transitaba por las dos laderas de los Andes" (ob. cit., p. 157), S., "un arquetipo inmenso", "metió a la patria en su propia vida, se confundió con ella, era el país en movimiento".

(Puede leerse también: "W.W., poeta de todos los tiempos" R. O. Abdala, "La Prensa", 6-5-1973; "El espíritu de S." R. Rojas, en su "Hist. de la liter. Arg.", t. "Los Proscriptos"; G. de Torre: "La estela de W.W.", en su "La aventura y el orden", 1960, 2° ed., p. 121-139 y "Filiación del futurismo-a) W.", en su "Hist. de las liter. de vanguardia", 1974, 2° ed., t. 1, p. 115-118; "Espacios de eternidad. W. W., hombre adánico", María de Villarino, "La Nación", 13-9-1975).

 

Otro fervoroso de S. y W, el poeta y maestro de Almería Fermín Estrella Gutiérrez (1900-1990), vio en el primero "al hombre que quiso mejorar a los hombres para llegar a una feliz convivencia, en nuestro país y en América" (en su "Estudios literarios", ed. Academia Argentina de Letras, 1969, "S." y "W.W. y su mensaje", p. 41-57 y 59-87).

 

De ambos se desprende –como afirmó C. Zardoya, refiriéndose al segundo- "una enorme confianza en el porvenir, un optimismo sano e inflexible, una conciencia venturosa e imperturbable".

 

Sembradores de ideas de salud física y moral ("Prefiero la fuerza", W.), de unión, Libertad y Progreso integral, su destino fue el darse por entero, como escribió Estrella Gutiérrez en su soneto: "todo en lo vivo y lo soñado", "como el arroyo cristalino, / como se da el amante al ser amado".

 

 

Por Guillermo R. Gagliardi.-

 

 

 

 

     

  1. SOBERANÍA DE LA PERSONALIDAD
  2.  

     

    DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888) y WALT WHITMAN (1819-1892) cantaron al Movimiento, la Alegría de Vivir, la Lucha y el Amor:

     

    "Yo también canto la guerra,

    una guerra más grande y más larga que otra alguna.

    Oíd: Yo también, por encima de todo, suscito bravos soldados".

     

    Como Whitman en los versos precedentes, así también podría decir Sarmiento: sus "bravos soldados" son los maestros de América, los auténticos sarmientinos, los herederos de su mensaje de Civilizador.

     

    Personalidades de gran energía mental y de asombrosa sensibilidad. Totalmente confiados en sí mismos, en su voluntad sustantiva e imperiosa. En su intenso "Canto de Alegrías" y en "Song of Myself", el norteamericano grabó su Yo poderoso, afirmado en su vida y obra:

     

    "¡Oh la alegría de un yo viril!

    ni inclinarse ante nadie,

    ante ningún tirano conocido o desconocido,

    no sentir miramientos por nada.

     

    Caminar erguidamente, con paso ligero y elástico,

    mirar con serena y relampagueante mirada,

    hablar con voz llena y sonora surgida de un pecho amplio"

     

    (cito por "Obras Escogidas", ensayo biogr.-crítico, versión, notas y bibliogr. por C. Zardoya, Prólogo J. Von Horne, Madrid, Aguilar, 1960, 3° ed.).

     

    "Sarmiento, "Don Yo", gobernante intrépido, encarnó como pocos "la jubilosa acción" y "la belleza de la independencia" celebrada por su "camarada":

     

    "Existo como soy y eso basta...

    Mi base está espigada y tallada en granito" .

     

    Parecen afirmaciones dignas del personalismo y vitalismo sarmientinos, pero pertenecen a Whitman (1855, cit. por S. Bradley, "El renacimiento de la poesía", en "Tiempo de cosecha" R. Spiller comp., Nova, 1962, p. 49).

     

    El "yo mismo" del yanqui y el "Yo soy Don Yo" del argentino, acusan su naturaleza romántica. Simbolizan el ego cósmico, dador y masculino, que se expande para abarcar el mundo. El Genio configura una unidad formidable y excepcionalmente lúcida. (v. "El yo de Whitman y el de Cummings" por Stephen Whicher, en su "El arte de la poesía", en el vol . colectáneo de R. Spiller, citado precedentemente, p. 169).

     

    El tono jocundo y vital del alma sarmientina se conjuga con estas encendidas líneas del "sabio de Camdem":

     

    "¡Oh! ¡Mientras exista, quiero ser el que manda a la vida, no su esclavo!

    ¡Afrontar la vida como poderoso conquistador!".

     

    Anhelaba S. "gobiernos fuertes y autoritarios" que encaminaran a los Pueblos Nuevos, del mismo modo opinaba Whitman, por la senda del Progreso y el Bienestar, afirmando los principios de una Paz duradera y un Trabajo fecundo. Por ello detestaron la guerra, como un entorpecimiento de la necesaria marcha ascendente de las naciones, y un peligro para el despliegue de la Persona y la Soberanía del individuo dignificado en la Democracia.

    La degradación y el desbordamiento bélicos deben ser sustituidos, clama W., por el clarín de la Industria:

     

    "Este infierno desencadenado, este desbordamiento de sangre,

    es propio de tigres salvajes solamente, de lobos de colgante lengua, no de hombres dotados de razón.

     

    ... Sustitúyelos con las campañas de la industria

    con sus inmutables ejércitos, ¡oh mecánica!"

     

    (ed. cit., p. 409).

     

     

    Aseméjase, por la magnificencia de la invocación y el tono profético, al elogio del Trabajo y la Ciencia, por S., en 1881, en su homenaje a Charles Darwin (1809-1882) (Obras Completas, tomo 22). En esa densa conferencia finaliza al modo whitmaniano, en un sinfónico canto a la Técnica, un sonoro Panegírico al "homo faber":

     

    "Estímulo y gloria a los trabajadores de toda nuestra América".

     

    Sueña, sugiere, augura: "una nueva raza americana, armada de máquinas para suplir su falta orgánica de garras" (loc. cit.).

     

     

     

     

     

     

     

     

  3. POESÍA Y DEMOCRACIA
  4.  

     

     

    En carta a la educadora y escritora Juana Manso (1819-1875), de 1865, Don Domingo expresa el deseo de que surja un Poeta de la Civilidad:

     

    "que consagre su corazón, su mente, a preparar el advenimiento del Poema Épico de la Democracia, el más bello de todos los poemas, el Edén en la tierra por la elevación moral e intelectual del pueblo, por la extinción de todas las fealdades que la pobreza, la ignorancia y el atraso echan en la senda de la vida social, como las basuras y malezas deslucen el paisaje".

     

    Anhela ardorosamente la concreción de ese supremo arte en las naciones industriosas, por la socialización de la Cultura y del Agro. Postula y sueña, y lidia, por la instauración en América, de la Poesía del Libro y de la Máquina. De la posesión de los medios de producción económica, de la emancipación femenina, de la Salud Pública, de la Instrucción Popular.

     

    En su escrito incluido "En el Primer Álbum de la Sociedad (Sarmiento)", don Domingo escribe en 1886: "Todavía los poetas no han compuesto himnos ni cantares a la maquinaria" (publicado en "La Sociedad S. en su Cincuentenario", 1882-Tucumán-1932, p. 76-77).

     

    Ya en correspondencia desde Lago Oscawana redacta su "Poema del Agua Dulce" donde canta en bella prosa a la capacidad de ser útil del agua, de mover mecanismos, de irrigar y moler, de sembrar vida y movimiento:

     

    "Yo quiero admirar con la sonrisa del contento. Admirar, porque es bueno, útil y aplicable a la mejora del hombre, a su felicidad y engrandecimiento"

     

    (en su "Ambas Américas", ed. Luz del Día, p. 153).

     

    Traduce su asombro por el Nuevo Orbe que se inicia "al otro lado de los Montes Alheganies" con el ruido numeroso en masa, el trabajo útil, la construcción progresista y sus avances en invención y eficacia mecánicas ("Hacia el Oeste", p. 172 y ss.).

     

    En Boston el 13-12-1865 declara su admiración por la exposición técnica de esa ciudad:

     

    "¡He estado en la Feria mecánica de Boston!. ¿Qué puedo decir en una carta, de esta asombrosa exhibición de todo lo que el ingenio del hombre puede crear para aumentar las fuerzas de producción?".

     

    Se exalta en la enumeración de los prodigios que observa, deteniéndose en su "ussefullness", para ahorrar esfuerzo y perfeccionar el trabajo humano. "En este valle del Mississippi vése con asombro al hombre de hoy que llega...", levantando ciudades prodigiosas, dirigiendo buques mercantes o fábricas. El sonido discordante de locomotoras y aserraderos. Esta audacia de la maravilla yanqui que alaba y que busca implantar. La del hombre nuevo que llega y levanta postes telegráficos, industrializa los materiales de la Naturaleza.

    Representan el símbolo del genio Frankliniano, del espíritu de prosperidad y progreso del Estado Moderno ("Ambas Américas", ed. cit., p. 72-73).

     

    Uno, el argentino, "Anuncia" al Otro. Presiente esa Luz revolucionaria de su mensaje. Ese Arte, "algo más que rimas", y con "una intención moral" que afirmará los nuevos Tiempos de Libertad y Adelanto:

     

    "Y si alguna vez de un corazón joven, de un alma bien nutrida de ideas saliera en versos, un torrente de invectivas (...), tras de esas rimas me diría yo: asoma como la luz naciente de la aurora un presentimiento del porvenir, un estandarte que se agita a la vanguardia señalando el camino, entreveo el poeta, y lo saludo" .

     

    (en su "Auroras y Ocasos. Movimiento literario", en "El Censor", 2-1-1886, incl. en tomo 46 de sus obras Completas).

     

    Esboza una teoría de la Poesía, en la que distingue dos temáticas y dos estilos consecuentes: el del clarín retórico de los combates y matanzas, la poesía de la Patria, consagrada por nuestra Historia, mítica y al uso escolar. Abomina de los rimadores que celebran "a los heroicos exterminadores de hombres". Y propone y previene una Poesía Profética. A la poesía de la Barbarie ha de seguirle la de la Civilización integral de las naciones. En ese arte del porvenir, observa ansioso, "Asoma como la luz naciente de la aurora" ese presentimiento, "un estandarte que se agita a la vanguardia señalando el camino". A la gloria de los antiguos, el arte destructivo "del pillaje y el derramamiento de sangre" de nuestra literatura épica, ha de sucederle la del desarrollo de las naciones, la del Ciudadano dominando la Creación que cante a la Guerra Nueva, de la Evolución y la expansión humanas.

    (C. Izzo, en su "Literatura Norteamericana", ed. castellana, 1971, p. 380-389; C. Tiempo, en su "Protagonistas", Kraft, 1954, p. , p. 127-136; J. Rodríguez Feo, "W. W. su la literatura", en rev. "Sur", n° 239, 1956).

     

    Ha observado el crítico Raúl Castagnino la presencia, impetuosa y celebrante, de W. en las sustanciosas páginas de los "Viajes" sarmientescos. Allí evoca asombrado, en prosa iniciática:

     

    al "norteamericano con el hacha de los campos, aquel poeta práctico que hace una pastoral de un desierto inculto, e inventa pueblos y maravillas de la civilización" .

    (en su "Estética de la energía de S.", en "Historias menores del pasado literario argentino", Huemul, 1976, p. 31).

     

    Seres libérrimos, fervorosos Libertadores. "Yo pronuncio la palabra Democracia, la palabra en masa". Fueron "camaradas" señaladamente en el alto sentido humanista de sus acciones e ideas.

    Camaradas en la creencia democrática y el Amor como principios de cohesión universal, en el esfuerzo por poblar el continente con seres sin complicidad con el pasado, y sentidores de una fundamental e integrante "hermandad". (A. C. Goñi: "La Democracia según W.", "La Prensa", 1970).

     

     

    Los une esta cimera humanidad, intensa y peculiar. En 1844 el argentino cuida con dedicación amorosa a su amigo Quiroga Rozas en Chile, actúa en auxilio de víctimas de terremotos y tormentas en San Juan y La Rioja, y siempre ejerce el magisterio de la Instrucción primaria, o promueve artes y oficios útiles para los más humildes (el mimbre, la cría del gusano de seda, el establecimiento de colonias agrícolas, el conocimiento y aplicación de los seguros de vida, la propagación de bibliotecas populares, etc., etc.).

     

    El escritor de "Specimen Days" (1883), como extraordinaria enfermero en los días aciagos de la Guerra de Secesión, curando con su "presencia balsámica" y la afectuosidad de sus palabras, o expresando en su "Canto a las ocupaciones" el panegírico del hombre simple, bello en su moral primaria y en su amor a la vida.

     

    La generación del 53, de la Organización Nacional, a la que perteneció activamente S., está referida desde el verso whitmaniano en el estudio de José P. Barreiro, "El espíritu de Mayo y el revisionismo histórico" (Zamora, 1955, 2° ed., p. 96). Esa labor genesíaca de nuestros prohombres del 53 y del 80 es digna, según la enfoca acertadamente el historiador, de los ritmos whitmanianos. Tarea de fervor, de construcción a lo Sísifos para fundar la República, "con una capacidad, con una idealidad digna de ser cantada por Whitman".

    Labor grandiosa de reconstrucción y regeneración, "hubo que repetir en el suelo argentino el prodigio del Génesis", con la mente superior y los brazos hercúleos de los grandes hombres sarmientinos, protagonistas.

     

    Han sido éstos como Capitanes de la Institucionalización. Siempre S., "alma de volcán", "fuerza de pampero", bregando contra viento y marea para doblegar el mar de la Barbarie, hidra policéfala amenazante.

    Con esta analogía marina, preferida por W., Don Domingo define la labor de estos líderes republicanos, en carta a su amigo José V. Lastarria, en 1849:

     

    "Yo lucharé contra viento y marea como es mi costumbre, y después de desafiar la tormenta llegaré a puerto, desmantelado quizá pero sin sucumbir"

     

    ("Correspondencia S.-Lastarria", 1954).

     

    Décadas después S. continuará haciendo uso de esa metáfora para caracterizar su trabajo político, su ejecutividad y dignidad de Líder, de "Capitán": en 1879 en carta a Manuel S. Montt, se confiesa "viejo lobo de mar de la mar de la Política".

     

    Barreiro en el "Prólogo" a las "Cartas y Discursos Políticos" sarmientinos (ECA, 1963) lo retrata como "un anticipo del americano W...", "abuelo luminoso", arrebatado por su utopía realizable de la república americana, constructor y preceptor de la Nación. .

     

    "La palabra hablada del luchador fue acentuando sus intenciones proféticas embellecida por el resplandor de sus constantes ensueños".

     

    Luz del Ideal, y concreciones para el Ciudadano, marcaron esa imagen de "Homo Conditor"; "parecía una trasmutación de Moisés y de Goethe, de Miguel Ángel y de Franklin, de Mirabeau y de Lincoln"...y marcadamente del autor de "Canto a mí mismo". (ob. cit., p. XXXVI). (léase también, "Sumas críticas del americano", de José Lezama Lima, en su "La expresión americana", de sus Obras completas, t. II, Aguilar, México, 1977, especialmente p. 382-385).

     

    A través de la excepcional literatura del Poeta y Libertador José Martí (1853-1895), "alcanzó a conocer a W. y hay algo de bíblico y whitmaniano, religioso y democrático a la vez (...) en su actitud de profeta y de sembrador" según lo ha visto Mariano Picón Salas en 1977 ("S.", p. 29).

     

    "De joven , S. leyó la Biblia y de viejo" a W., marcan las dos etapas de su genialidad. Coinciden estas opiniones sólidas con las de Ricardo Rojas en su "El Profeta de la Pampa" (1945, ed. Kraft, 1962, p. 120) quien señala esa afinidad en materia de psicología literaria del autor de "Facundo" con W. y Víctor Hugo, poetas "solemnes" que "son verbo de una raza", hablan, celebran, opinan, sienten... en verso o soberana "prosa bíblica", mosaicamente admonitoria o reverberante en su canto.

     

    En su escrito "Las Hermanas de Caridad" de "El Mercurio" (1842, Obras Completas, tomo I, ed. Luz del Día, p. 171 y ss.) ya calificaba S. a la misión de Enfermería como sustancialmente religiosa, servidora de los hombres y de Dios. En especial las órdenes monásticas de las Ursulinas o las Hermanas de Caridad, han prestado a la humanidad doliente, los auxilios médicos para el cuerpo y el espíritu. "Sólo la exquisita sensibilidad de la mujer" puede aplicarse a "aquellas delicadas atenciones", "poniendo al servicio de la desgracia la tierna y maternal oficiosidad de su sexo".

     

    La enseñanza de los niños y el cuidado de los enfermos son para S. dos actividades a las que la Mujer está llamada, por naturaleza, por ser la esencia de su alma, "modelos de la más pura y santa caridad cristiana".

     

    En ese escrito juvenil anhela ver convertidos a los Hospitales en "verdaderas casas de consuelo y alivio para los desgraciados". En 1865 en su entusiasta y multiforme libro "Las escuelas, base de la prosperidad y de la república en los Estados Unidos", muestra el valor del Espíritu de Caridad y de Patriotismo, asociados en la Guerra de Crimea (1854-1856, entre Rusia por un lado contra una coalición británico-francesa y turco-otomana junto con Piamonte y Cerdeña), rinde homenaje a un Apóstol de la Enfermería Mundial, "la Dama de la Lámpara":

     

    "una mujer inglesa, Mrs. Nightingale, de piadosa memoria, inició con su ejemplo el movimiento de la caridad democrática, popular, patriótica...".

     

    En su "La mujer en los Estados Unidos" (O. Compl., "Páginas literarias", tomo 46) honra también a la "Ilustre Enfermera" como ejemplo de la trascendental acción femenina en la Historia:

     

    "Una niña se presenta en la escena y con la voz del ave canora que lleva su nombre, interpone su acción...; pide que la dejen con sus imitadoras, libre de curar heridas y remendar los pedazos de hombres mutilados o estropeados que deja vivos la metralla".

     

    Las discípulas de Florence (1820-1910) se consagran como "santas mujeres", organizadas y guiadas por principios cristianos de utilidad indiscutible:

     

    "Las ciudades del Norte (de los Estados Unidos) se organizaron en un cuerpo para proveer a las necesidades del soldado, curar sus heridas, refrescar sus alimentos, recogerlo cuando se extraviaba, vestirlo y abrigarlo"

     

    (Obras Completas, tomo 30, ed. Luz del Día, 1952, p. 232-233).

     

    También el yanqui considera el ejemplo de estas Enfermeras militares en Washington, modelo de afectividad para con el sufriente, de valor y madurez ante el dolor y el peligro bélico: sobre todo prácticas en su oficio y experimentadas:

     

    "el tacto mágico de sus manos, los rasgos característicos de la madre de familia, la calma que irradian su persona, sus palabras...son cualidades preciosas y suficientes".

     

    "En mis visitas a los hospitales –observa W., bosquejando un rasgo vertebral de la ética profesional de la Enfermería- he notado que, por el simple efecto de mi presencia personal irradiando en torno mío una sana alegría y el magnetismo humano, llegaba a ser útil a los enfermos..."

     

    (Obras, ed. cit., p. 668).

     

    En carta del austríaco Stefan Zweig (1881-1942) al Nobel 1915, Romain Rolland (1866-1944), recuerda aquél a W., refiriéndose a la asistencia y cuidados de la salud a los soldados en la Primera Guerra Mundial (cartas de Viena, 10 y 19-10-1914, reproducidas en la edición de "Cartas a los amigos", Ada Korn, 1988, p. 24-25 y 26).

     

     

     

     

    3.- WALT Y DOMINGO

     

    La incomprensión de algunos mediocres contemporáneos los persiguió tenazmente: el "viejo y loco" S., vituperado en el Senado, por ejemplo, por jóvenes insolentes y necios; el "viejo Walt", acosado por los "honorables" que desaprueban su mensaje adánico y evangélico de "Leaves of Grass" (1855, 1° ed.). Ambos estuvieron radicalmente lejos de las ortodoxias y convencionalismos: "mi cabeza no está hecha para reverencias, ni mi boca para zalemas" (W.).

     

    Almas enteramente originales, los máximos Representantes del Espíritu Americano, cultivaron una mirada partenopea de la Naturaleza, una visión y rico sentimiento del paisaje virginal del Nuevo Mundo.

     

    El ensayista de "El profeta de la Pampa" (1945), halla semejanza entre el sanjuanino y "esa clase de poetas", "solemnemente varoniles, que son verbo de una raza", como "W. W. en su Manhattan moderna". Afirma el místico escritor que S. es como el poeta del Norte, "en la actitud humana, Hombre desnudo, fuerte y virginal en su paisaje americano" y soberanamente nutrido en su inspiración por los textos de la Biblia. (L. Franco: "W. W.", Américalee, 1945, y "S. entre dos fuegos", Paidós, 1968).

     

    En 1846, en carta al historiador y político, Vicente Fidel López (1815-1903), desde Montevideo, su amigo y colega sanjuanino pareciera presentir el surgimiento de la gran Poesía y el panamericanista mensaje whitmaniano. Alude en esa hermosísima pieza epistolar, al encierro estéril de los vates patrios, que gastan el preciado tiempo en fantasías improductivas, en vez de aplicar la inteligencia a la fecundación del espíritu continental:

     

    "la musa argentina... se encierra en sí y hace versos; monólogo sublime a veces, estéril siempre, que le hace sentirse ser inteligente y capaz, si pudiera, de acción y de vida, por las transformaciones que hace experimentar a la naturaleza que engalana en su gabinete".

     

    Años después, ya Presidente, don Domingo presiente y bosqueja en un nuevo himno whitmaniano al Progreso Argentino, esa "poesía moderna" que consagrará W.:

     

    "Las minas son hoy el fuego que conduce a los pueblos al desierto para poblarlo; y como requieren inteligencia, civilizan a la par que pueblan, como pide máquinas, y dan productos pesados y valiosos, señalan la dirección de los ferrocarriles y del comercio".

     

    Y define metafóricamente su ideal poético, moderno, activo y social: "Sobre todo, esas minas son la poesía del pobre, la piedra filosofal del ignorante, ante ellas todos son iguales...".

     

    Define, desea, augura, pues, la literatura del activismo democrático, de la igualdad y de la educación (en su "Informe sobre los distritos minerales", en "El Nacional", 6-8-1869, incluido en el tomo 41 de sus Obras Completas).

     

    Esta actitud de transformación de la naturaleza, de mejoramiento humano, le sugiere la postura del "pioneer" yanqui, y conjuntamente anticipa una imagen cierta de Whitman. Continúa:

     

    "...Como lo haría el norteamericano con el hacha de los campos, aquel poeta práctico que hace una pastoral de un desierto inculto, e inventa pueblos y maravillas de la Civilización"

    (Obras Completas, tomo 5, Luz del Día, 1948, p. 49-50.

     

    "Cuando del seno del bosque asoma su cabeza a la margen de un río no ocupado", Don Faustino siente misteriosamente la presencia de este Apóstol y Augur de un Nuevo Mundo. R. H. Castagnino cita este escrito, analizando la "estética de la energía" sarmientina y pregunta, justamente: "¿no despuntan aquí manes de W. Whitman...?"(en su "Historias menores del pasado literario argentino", Huemul, 1976, p. 23-38).

     

    El párrafo es transcripto y criticado por Bartolomé Mitre (1821-1906) en su conocida "Carta-Prefacio" (1854; "Defensa de la Poesía", ed. de M. de Vedia y Mitre, Acad. Arg. de Letras, 1948, p. 315-384).

     

     

     

  5. HUMANISMO Y LITERATURA
  6.  

     

    Prosa caliente y desgreñada la del sanjuanino. Poesía grandiosa y humanizadora la de Walt. Sensibles como pocos a la Belleza, artistas consumados de un arte fielmente americano y de metafísica universalista.

     

    Levantan la Bandera de la Emancipación Femenina. Las mujeres deben dejar de lado "juguetes y ficciones y lanzarse, a igual de los hombres, en medio de la vida real, tempestuosa y libre" (W.).

     

    "Alzo mi voz reclamando para los poetas y el arte temas más grandes:

    exaltar lo presente y lo real,

    enseñar al hombre del pueblo la gloria de su destino y de su oficio cotidiano"..

     

    "Alzo mi voz... a fin de ensalzar en los cantos cómo la actividad y la vida química, jamás deben ser rechazados", "todo lo que ayuda a orientar su vida hacia la salud y la felicidad y modela su alma, para la verdadera vida eterna del porvenir".

     

    "Los americanos preferimos volver a la vida salvaje, vestirnos de pieles y plumas, errar en los bosques y renunciar a los beneficios de semejante civilización, si ella habría de traernos la pérdida de la independencia (...)" advierte S. en "El Mercurio", nov. 1841 y agosto 1842 ("Apéndice" en su "Argirópolis", bajo el título "Colonización inglesa en el Río de la Plata").

     

    Profesión de fe independentista y americanista que no suele mencionarse. Encendida defensa de los valores genuinos de la Persona y la Nación. Sigue:

     

    "De nada sirve al hombre la propiedad, la riqueza y sus goces, si no ha de dormir tranquilo, contar con lo suyo y poder gozarlo en seguridad y libertad".

     

    Medular declaración whitmaniana del joven Domingo; firme alabanza de los valores humanos, por el ejercicio responsable de la Libertad y la dignidad de la existencia.

     

    "Pero amémonos con los vínculos de la humanidad" y de la Comunidad consciente, por sobre "las garras de leopardo" de la pretensiosa Civilización. Enuncia así, ostensiblemente, magistralmente, el "Fin primario" y el "Principio fundamental" de la antropología de estos oidores de "voces fraternales".

    (Ver "El ‘hermoso abuelo W.’" E. Carranza, en Boletín Cultural y Bibliográfico, v. IX, n° 8, 1966, Colombia-Bibl. L. A. Arango, p. 1514-1519; "A W, W,", n° 1, soneto de Juan C. A. de Lamadrid, en su "Y corro tras la muerte por tu vida", 1944).

     

    "Dadme la vida rústica y exuberante" clama el poeta.

    Festejan la Naturaleza total, su persona y obra, bondadosos y limpios de alma, encarnan un Río fertilizante y permanente influencia y de necesaria vigencia: "sé que la órbita que describo no puede medirse con el compás de un carpintero" (W.).

     

    "Avasalladores y serenos". Afirma Alfonso Reyes (1889-1959), el mexicano universal, muerto en 1959, aludiendo ciertamente a estos excelsos desbravadores de la selva americana- "avanzan por los eriales de América como Nilos benéficos. Gracias a ellos no nos han reconquistado el desierto ni la maleza...Parecen gritar con el segundo Fausto: ‘Yo abro espacios a millones de hombres!" (cit. en Alicia Reyes, "Genio y figura de A. Reyes", 1976, Eudeba, p. 53; Alfonso Reyes: "Justo Sierra y la historia patria", en su "Pasado inmediato", 1941, y en su Obras Completas, t. XII, Fdo. Cult. Econ., 1960, p. 242 y ss.).

     

    La visión realista y concreta whitmaniana coincide con la sarmientina. El argentino, precursor de la Filosofía de la Acción y del Pragmatismo e Instrumentalismo en América hispana (véase G. Cirigliano: "S. en sus contactos culturales con los Estados Unidos", "Humanidades", Univ. Nac. La Plata, t. 37,. 1961, vol.1.).

     

    Es un pensador pragmático que usa de las ideas como instrumento inmediato de la acción, confirma Ricardo Rojas (1882-1957). Voces rotundas y arrolladoras, "imperativos" y "sencillamente contradictorios y vivos", así lo evoca Ezequiel Martínez Estrada (1895-1964) en su poema de "Humoresca": "Tres estrellas de la Osa Menor. W. W." (ed. BABEL, 1929; y en su "Poesía", Argos, 1947). Significan con su obra un grito esperanzado para las generaciones futuras, un relámpago fecundante, pleno de ideas nutricias, impresas en estilo vitalísimo como "un penetrante fuego eléctrico".

     

    Grandiosa inquietud espiritual, símbolo y representación genuina de sus respectivas naciones.

     

     

     

  7. LIBERTAD EN EL NUEVO MUNDO
  8.  

     

    Despreciadores de la erudición hueca y pretensiosa. "Yo te leía y después parecía que volvía del campo. En mi corazón se alzaban altas, veloces y alegres las velas de la Curiosidad, de la Energía y el Entusiasmo". De tal manera loa el peruano Parra del Riego (1894-1925) al viejo Walt, en su "Himnos del cielo y de los ferrocarriles", 1924, de exultante influjo whitmaniano.

     

    Camaradas en el vigor y la alegría, en la santificación de la Voluntad, en una caliente "línea de Pasión" y en la "ardiente voluntad de marcha", S. y W. son "nuestra gran fuente de fuerza": "¡el hijo de Dios que vino / con sus cantos de fuerza y esperanza, / eso eras tú, W. W.!". "Perfecto camarada", "el Revelador".

     

    Cantaron al Ferrocarril y al progreso ciudadano. W. en "Ha poco tiempo que atravesé una ciudad populosa", "Canto del camino público" y "De la Exposición". S. en "Camino del Lacio", "El camino de hierro", "El Mimbre", "Plan de Sericicultura", "La Luz eléctrica", "Paseos Públicos" (correspondientes a los tomos 26, 41 y 42 de sus obras, resp. ).

     

    En "Calamus" (1860) o en el "Epistolario S.-Posse" (1947, ed. Museo Hist. S.) o "Cartas con María Mann" (ed. parcial, 1936, Acad. Arg. Letras; y ed. Fund. V. Ocampo, "Mi estimado Señor" B. L. Velleman, 2005).

    Muéstranse devotos cultores de la "comradeship", la amistad profunda, vagabundos por tierras y oficios, buscadores del oro de la experiencia, contagian exuberante vida.

     

    W. entona loas, jubiloso, a "la vida no catalogada", a "la libertad y al misterio", "ningún guardián puede cerrarme el paso, ninguna ley retenerme".

     

    Un valioso juicio del crítico y profesor E. Anderson Imbert (1910-2000) en su estudio "S. y la ficción" ("Sur", n° 341, 1977, también en su "Genio y figura de S.", 1967, 1988) sintetiza tal compleja e impar figura nacional:

     

    "era un energúmeno todo estremecido por efluvios de la naturaleza, ramalazos de la subconciencia, golpes de sangre y apetitos urgentes...Rechazaba la ínfula, el coturno y la farolería y, olvidado de sí, se entregaba a la vida sencilla y a la contemplación de la belleza de un jilguero o de un alhelí. Era un soñador, un quimerista, un arquitecto de utopías y castillos en el aire, pero su sentido de la realidad era infalible...Era vivir pero propenso al llanto; robusto pero delicado y nervioso; agresivo pero tierno y cortés; intransigente pero comprensivo; sañudo y magnánimo".

     

    "En prosa de hacha y tiza" entonó el Sísifo sanjuanino su canto de fe en la libertad y la dignidad humanas, al modo de la prosa de ideas encendidamente democráticas de W. En sus "Perspectivas" o en su "Jornadas en América".

     

    Como, inquirió Bernardo Canal Feijóo, el autor del "Discurso a la Bandera" se aproxima al verso estentóreo y amplio del poeta adámico, "explosiones del mismo ‘pathos’ patriótico en instancia mística, se revelaban fálicas, dativas en Whitman-Sarmiento" (en el número de "Sur" citado, su "La polémica inconclusa", especialmente p. 53 y 40 y ss.).

     

    "Por mi parte –confiesa S. a su amigo José Posse en 1867- , y esto para ti solo, te diré que si me dejan le haré a la historia americana un hijo" ("Epistolario" antes citado, t. 1, p. 171). Diez años después confírmase y acentúase este amor salvaje y totalmente personalista, en una original y romántica imagen, con aire de marechaliana:

     

    "Yo amo el mío (mi país) como se ama el potro de la Pampa, bravío, fuerte, inseguro, y ligero como el viento" ("Correspondencia S.-Lastarria", p. 95).

     

     

     

  9. PATRIA Y MODERNIDAD
  10.  

     

    El bardo de West Hill y el maestro del Monte de Oro, se acompañan en esta erótica del patriotismo, que es una verdadera religiosidad de acentuado misticismo nacionalista. Reformadores y afirmativos siempre. Amor visceral, de sensibilidad y de voluntad soberanas, por la Nación.

     

    Manuel Beltroy evocó en 1938 en la Universidad peruana de San Marcos, la imagen sarmientina, comparándola con la de Lincoln, desde la perspectiva de los versos whitmanianos: "¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!" (1867).

    Como el Presidente Leñador, poseso de la Patria, el autor de "La Unión Nacional" llevó la nave del País y las Escuelas Públicas –empresa de toda su vida- al puerto del Bien y del Adelanto Ciudadano, y sólo las abandonó en el momento de la muerte:

     

    "el puerto está cerca; oigo las campanas, al pueblo entero aclamándote, / mientras sus ojos siguen la firme quilla, la audaz y soberbia nave...

    La nave, sana y salva, ha anclado: su viaje ha concluido...".

    Concluye Beltroy: " si no la muerte, como a Lincoln su par, le aflojará la mano en el timón de la nave que, piloto tan bueno como el Capitán de W., construyó leño a leño, armó y lanzó a las aguas, guió impávido a través de las tormentas y condujo a seguro puerto" (aut. cit., "En el cincuentenario de la muerte de S.", en "S., 1888-1938", 1939, tomo II, p. 237-343).

     

    El S. amante de las Islas del Delta, que "huye de las musarañas de la vida civilizada" para sentirse "divinamente bruto" vibrando con la naturaleza salvaje y tonificante que lo rodea y de la que forma parte, sugiere al Whitman de "Canto a mí mismo":

     

    "gústame el vaho de mi propio aliento

    la ondulación fluvial, los filamentos de la seda, los zarcillos y las cepas de las viñas, gústanme los ecos, el vago zumbido de los murmullos silvestres.

     

    Gústame sentir el amoroso empuje de las raíces a través de la tierra,

    el latido de mi corazón, la sangre y el aire que inundan mis pulmones...".

     

    Existencias "inconmensurables de pasión, actividades y poderío, / llenas de alegría". Perceptores de la vida "como quien bebe de una pura fuente", genesíacos, almas matinales, gozaron del amor, del escribir febril y del hacer cuantioso.

    Abrazaron por Lincoln (1809-1865) un culto ejemplar, uno en "Vida de A. L.", y el otro, con "Memorias del presidente Lincoln". Y Emerson (1803-1882) les mereció también, considerables elogios.

    Para uno, véase "El Embajador S." de Emilio Carilla (1962) o "S. y Emerson" por A. Palcos ("La Prensa", 22-12-1946). Para Whitman, su "Más sobre Emerson" o "Junto a la tumba de Emerson" (Obras de W. ed. cit., p. 693-694 y 695-696).

     

    Ricos en dotes visionarias e intuitivas, el acento bíblico de las luchas y apóstrofes sarmientinos y los poemas oceánicos del yanqui, se hermanan en el tiempo. La cadencia de esa poética "demasiado poderosamente pura, demasiado amorosamente triunfante y demasiado vasta" según la observa Edwin Arlington Robinson (1869-1935).

     

    La infancia del sanjuanino transcurre en un ambiente colonial y devoto, entre lecciones de sus parientes sacerdotes, lecturas abundantes y desordenadas y el ejemplo de su madre, él mismo difundió el Catecismo y predicó la caridad evangélica de la escuela primaria, Walt niño, por su parte, vive en un clima cuáquero por tradición familiar: "eso explica la vigencia del Antiguo Testamento- acota el literato Luis A. Sánchez en su "Historia comparada de las literaturas americanas"- en toda la obra poética y en prosa del escritor" (aut. y obra cit., tomo II, p. 343).

     

    La misión del escritor es para ellos la de anunciar y preparar el Porvenir: "nuestra época tiene que ocuparse de hacer efectiva la libertad, el progreso y las instituciones" (Obras de S., t. I). Liberar a los hombres de las trabas de supersticiones y otras coyundas que dificultan su perfeccionamiento y el avance de la vida de los pueblos.

     

    "Había vendas espesas de ignorancia y de barbarie en el pueblo y traté de arrancarlas" escribe S. a David Peña en 1888. Se parece a uno de los "Pioneros" que W. canta en su "Pioneers! Oh pioneers!": un caudillo benefactor, que deja atrás todo el pasado y, puro y fuerte, desemboca en un novísimo cosmos, "mundo de trabajo y de progreso Pioneers! Oh Pioneers!".

     

    El riesgo fue su acicate, la osadía, su constante; su norte, abrir rutas desconocidas. Como la vida de los pioneros celebrados en el gran acento whitmaniano, la de S. no abundó en "dulces delectaciones...ni la riqueza segura y enervante, ni las dichas incoloras".

    Consonante con este retrato, es el "Ditirambo del ‘Pioneer’" de Alfredo Bufano (1895-1950), de su libro "Ditirambos y Romances de Cuyo" (1937), Es el hombre pleno de ensueños y sediento de trabajos: "con los ojos cargados de ensueños y las manos / sedientas de trabajos y de auroras mejores" ("Poesías Completas", ECA, t. 3, p. 815-817).

     

     

     

  11. PENSAMIENTO Y ACCIÓN
  12.  

     

    "Yo hablo del mundo nuevo" (S., 1866). "Es un mundo por hacer", por ello abunda en indicaciones prácticas y expone proyectos y alienta asociaciones útiles y realizaciones efectivas, que levanten las naciones sudamericanas a la jerarquía de los grandes, prósperos y civilizados, pueblos "escogidos de Dios".

    Uno escribió y bregó por la ascensión del hombre común, de los analfabetos , así como el otro dedicó sus "versículos" a la multitud, a todos los hombres y mujeres de hoy y del mañana.

    Luis Franco, sarmientino esencial, afirma que el maestro "no leyó a W., ni oyó hablar de él quizás, y así no pudo informarse que el bardo de la democracia había dicho alguna vez que sus "Hojas de Hierba" era un libro para la clase criminal porque las otras clases no tenían necesidad de un poema: lo cual coincidía extrañamente con su confesión política de los últimos años de que él prefería escribir para ‘el millón’, para la canalla..." (aut. cit., "S. entre dos fuegos", 1967, p. 412).

     

    Su estilo literario es netamente oratorio, brusco y reiterativo. Escriben para mover y conmover, para alertar, denunciar y construir. "¡Oh las alegrías del orador!" expresa el gran Walt, en su ‘Canto del camino público’, sugiriéndonos la presencia sarmientina, de Cicerón imponente en el Parlamento y la tribuna popular:

     

    "Dilatar el pecho, hacer retumbar el trueno de la voz, fuera de los pulmones y de la garganta, inflamar al pueblo, hacerle llorar, odiar, desea, gobernar a América, domar a América con su lengua potente".

     

    Predomina el tono e intención imprecatorios, la fogosidad de la prédica. Los ritmos de uno y otro, versos o artículos periodísticos, los crean para ser leídos en la plaza pública, ante grandes auditorios.

    "La voz como columna de ceniza" del "anciano hermoso como la niebla", del "Adán de sangre macho" "de la barba luminosa y casta", que tan misteriosamente cantó Federico García Lorca (1898-1936) en su "Oda" de "Poeta en Nueva York, 1929-1930".

     

    "Individuos imponentes como una Nación". Observaron en su intensa labor periodística ("El Nacional", "El Zonda", "El Progreso"...; "The Long Islander", "The Freeman", "Daily Crescent"... Una mística actitud de orgullo nacional. Capaces de las más sublimes abnegaciones y heroísmos, espíritus esencialmente religiosos, alabaron insistentemente la santidad de la pobreza y del Trabajo, de la mujer, los niños y los bellos paisajes.

     

    Las generaciones actuales y las venideras han de admirar en estos "camaradas", su "tono exultante que envidiaría el hierro si tuviese voz" y "ese gusto a libertad" que abrasa sus obras según los versos de Osvaldo Rossler ("Al viejo Walt", 1975).

     

    Camaradas en la denuncia –aleación de amor y fuego- de las taras superables y peligros inminentes en la realidad del continente, en la guerra abierta contra la injusticia, la indecencia y la barbarie deshumanizada. El vate de la modernidad soñaba en su "Antes de la Partida" y en sus contiendas políticas en el Partido Demócrata y como activo fundador del Partido de la Tierra libre (1848), con un país en que "caminen un centenar de millones de altivos individuos", anuncia "la unión, digo que será ilimitada, indisoluble"" una raza espléndida, ""na vida que ha de ser copiosa, vehemente, espiritual, osada", siente que los Estados Unidos son el agente regenerador del mundo, un fenómeno sin antecedentes, único y maravilloso.

     

    Así también, S. este Dios tutelar de la Pampa, resumía en una "Autobiografía" la principal dirección de su vastísima acción pública, ejercida con la tenacidad admirable de un de un Iluminado: "dejar por herencia millares en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubiertos de vapores sus ríos".

     

    En sus "Perspectivas", W. anuncia "nuevas razas de maestros y de mujeres perfectas, indispensables para fundar el linaje de un Nuevo Mundo".

    Desde Lago Oscawana, en 1866 escribe el argentino su "Poema del Aguda Dulce" donde resume sus preocupaciones liberales :

     

    "Yo quiero admirar con la sonrisa del contento. Admirar, porque es bueno, útil y aplicable a la mejora del hombre, a su felicidad y engrandecimiento. Todo otro sentimiento me deja frío e indiferente".

     

    (Obras Compl., t. 29).

     

     

     

     

  13. MAESTROS DE LA NACIÓN.
  14.  

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Fueron soñadores de una Comunidad Universal de Hombres Libres. Anunciadores de "la llegada del reino de la espiga", siempre con las manos abiertas, según las imágenes lorquianas antes citada.

 

Reveló Alberto Palcos en 1941 que el santo laico argentino, en sus últimos días se había adherido a la Liga Internacional Ginebrina de la Paz y la Libertad. Resumía este acto de adhesión total, todas sus luchas por un genuino laicismo, por la plena autonomía de la persona humana, el inviolable derecho de pensar y expresarse libremente. Iguales ideas entusiastas sostuvo el yanqui en conferencias, discursos, artículos y charlas, a favor del acceso igualitario de hombres y mujeres a fuentes de trabajo digno, de la Unidad Continental, de la "adhesividad" o Fraternidad y Concordia internacional.

 

Para el autor de "La escuela sin la religión de mi mujer" las Escuelas representan la Democracia. Es a través de la instrucción como el habitante de estas tierras vírgenes se transformará en Ciudadano, hombre útil a la comunidad y ser consciente de sus deberes y privilegios republicanos. Asimismo lo cree y asegura W.: "la democracia política (...) proporciona una escuela práctica para hacer hombres de primera clase".

 

Maestro desde los 15 años de su edad, y a los 20 en Santa Rosa de Los Andes, fundador de la primera Escuela Normal en Sud América (Chile, 1942), también W. concretó su vocación de maestro popular desde su adolescencia, en Suffolk (1838); todas sus obras y vida traslucen clara intención ética.

 

Con juicios de W. podríamos aseverar que S. se erigió en "el gran literato de lo moderno", inaugurador de un Arte nuevo y representativo, el ejemplar más preclaro de nuestras Letras. La originalidad y esencia argentina de la obra de S. "ha de llegar a ser la justificación y la seguridad (en algunos aspectos la única seguridad) de la Democracia americana". "Tiembla en ellos la emoción que acompaña al nacimiento de una era" (C. Zardoya).

 

El revelador viaje de S. a Estados Unidos en 1847 le hará descubrir el valor de una nación pujante de indudable liderazgo universal y a la cual creía urgente emular en su empuje civilizador (Boston preponderantemente), que describe en 1865 como la ciudadela de la Libertad y "pioneer" del Nuevo Mundo).

Afirmará de esta manera su identidad intelectual, sus ideas-fuerza, bebidas en el rico mensaje de Lincoln, Mann y Franklin.

 

Los proyectos y construcciones sarmientinas, siempre obra de pacificación y concordia nacional, teñidas de su definida energía de guerrero y conquistador, causaron cambios y mejoras e hicieron circular aires renovadores a una mentalidad pasatista y colonialmente retrógrada, "más grandes que la guerra –palabras de W.- más larga y sangrienta o el más sencillamente estupendo trastorno político, dinástico o comercial".

 

Admiraba W, en 1870 la misma actividad fabril y civilización material que alabara Don Domingo en 1847 y 1865, "la oceánica amplitud y prisa" de Brooklin, New York y Massachussets, "el llamear de las banderas, los infinitos barcos, las tumultuosas calles", el estruendo vital de los muelles y las zonas comerciales, "estas cosas, digo..., satisfacen completamente mi sentido de la fuerza, plenitud, movimiento...".

 

Coinciden asimismo en bregar por una literatura conscientemente nacional, de hondas preocupaciones éticas y sociales. "Una nueva literatura" alejada de afanes exclusivamente estilistas; postula W. una vida literaria religiosa, comparable con las Ciencias, "enseñando y guiando a los hombres".

Requiere el cuyano un arte auténtico, levadura moral para estos pueblos desunidos: "una literatura hija de la experiencia y de la historia, pensándolo todo, (...) literatura nueva, expresión de la sociedad nueva que constituimos, toda de verdad" ("Artículos críticos y Literarios", tomo 1 de sus Obras Completas).

 

"Escriba, combata, resista. Agite las olas de ese mar muerto...¡hombres, pueblo, nación, república, porvenir!", de esa manera enfervorizada entusiasma a la Manso para luchar por la enseñanza pública, en carta de abril de 1865, incluida en "Ambas Américas", con el sugestivo título de "Tribulaciones de un Apostolado": ésas representan sus ideas centrales y la intención total de su alto magisterio.

 

 

8.-"CAMARADAS".

 

Soldados de las nuevas ideas, tenían del modo en que Rubén Darío evocó al norteamericano, "la arruga olímpica de su entrecejo" como "algo que impera y vence", "como un profeta nuevo"; "dice al águila. ‘¡Vuela!’ ‘¡Boga!’ al marino, / y ‘Trabaja’ al robusto trabajador": "W.W.", en su "Azul", "Poesías completas", Aguilar, 1968, 11° ed., p. 538.

 

Voces de acción y mensajes de movimiento. Compañeros "en el pensamiento independiente y valeroso" (conceptos de Emerson a Whitman). Intuitivos y visionarios, sus vidas se asemejan a los grandes ríos "con sus cataratas, sus márgenes verdes y lejanas y su fuerza empujadora y constante". (L. A. Sánchez: "S." y "W.W.", en su "Historia comparada de las literaturas americanas", Losada, t. II, 1973, p. 258-264 y 343-346).

 

Predicadores de la "Empanada Nacional" (S.) y de la "Adhesividad de la Democracia" (W.), del Liberalismo como "universal pertenencia de la propiedad", "confort general" y "vasta y entrelazada distribución de la riqueza" (W.).


Publicado por Desconocido @ 16:39
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