LA MÍSTICA DE NOVALIS Y SARMIENTO.-
Por Guillermo R. Gagliardi.- (Carlos Vaz Ferreira: "Psicogramas", "Sobre Despotismos", en su "Algunas conferencias sobre temas cientificos, artísticos y sociales", 1956, p. 243). 1 .- Deseos y realizaciones.
El ejemplar maestro catamarqueño Juan Manuel Chavarria coincide en señalar como eje de la psicología sarmientina, el "control activo y constante de una voluntad de hierro". La herencia materna sobresale en esta configuracion anímica de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888). . Alcanza altura de heroico este brazo y esta inspiración ("Densidad espiritual de S.", 1962). En FRIEDRICH VON HARDENBERG, "Novalis" (1772-1801), asciende a entidad "mágica". Es el método de su mística romántica: "La magia es el arte de emplear a nuestra voluntad el mundo de los sentidos". "El mundo debe ser tal como lo quiero", "de conformarse a mi voluntad" (cito por Albert Béguin, "El alma romántica y el sueño", 1978, cap. XI: "La estrella matutina", p. 252-253). El arraigado voluntarismo y positivismo sarmientesco, su naturaleza Genial, halla su resumen en este apotegma novaliano: "Los pensamientos se convierten en leyes, los deseos en realizaciones". También Nerio Rojas en su "Psicología de Sarmiento" (1961, 1° ed., 1916) afirma: "La acción positiva de la volición es admirable en S." (ob. cit., p. 40), "fue el resorte que movió la extraordinaria actividad de su vida" (ib., cap. II, p. 41). "Vidente", para quien todo debe transformarse y someterse a la voluntad" (Béguin, p. 259). La Fe en el poder absoluto de la voluntad acerca a ambos genios. El germano, en uno de sus "Fragmentos": "Todos los azares de nuestra vida son materiales con que podemos hacer lo que queramos". El cuyano, en un memorable discurso en el Senado, 8-7-1875: "Duro contra todas las dificultades de la vida, viene abriéndose camino con el trabajo, la honradez y el coraje". En 1882, en su 70 aniversario: "Imitad mi ejemplo. ¡Oh jóvenes!... Vivid sobre todo sin pedirle permiso al jefe de Policía, como yo lo he hecho en todos los tiempos". 2. "El mundo superior". Sarmiento en 1856 confirma la tendencia "poética" de su pensamiento: "Por una predisposición especial de mi espíritu, en las cosas más sencillas encuentro siempre algo de providencial". Concilia las funciones del orbe terrestre con "el mundo superior", "el otro universo, el grande". que según escribe Novalis, "está más cerca de nosotros de lo que solemos pensar". Esta inclinación sarmientina distingue al Poeta como instrumento de transfiguración cósmica. Y sede del auténtico genio, pues éste es "la facultad de hablar de los objetos imaginarios como si fueran reales", una conciencia superior que espiritualiza la realidad, la integra de un modo especial. Nuncio del Futuro americano, "algunas veces, entre los negros nubarrones que oscurecen el horizonte, me ha cabido la buena fortuna de ver claros los signos de los tiempos" (1874, "Principios de gobierno", Obras Completas, tomo 21, ed. Luz del Día). El Profeta Huarpe "ve", lo que los demás no perciben. Previene, construye y sueña, planifica, advierte, amonesta. Ejemplifica el hombre "adivino y mago", el político-poeta, el tipo del lírico que Novalis perfila en sus escritos y que bosqueja Vaz Ferreira en la cita inicial de este trabajo. El que "entremezcla audazmente lo cotidiano material a lo religioso-espiritual-extra terrenal", "la patria más alta". "Con la poesía logra despertarse la suprema simpatía (‘die hochste Sympathie und Koaktivitat&rsquo N. celebra, con unción, "el signo (de) la antigua patria", "Der sterbende Genius", en ritmo schilleriano-beethoveniano, fusión de cosmos-alma y palabra. Nuestro Tirteo sanjuanino por su parte, aludo al poeta espartano del siglo 7, autor de impulsivos "peanes", cantos de guerra, elegías épicas que exaltan el valor de la colectividad y las virtudes de la "Eunomia" o Buen Gobierno), canta "la antigua patria", confiriéndole la augusta acepción catoniana de la comunidad agrícola-guerrera, austera y siempre reclamada para renacer. "Die Welt wird Traum, der Traum wird Welt". "El mundo se hace sueños, el sueño se hace mundo". Pues "Die Welt ist ein Universaltropus des Geistes, ein Symbolisches Bild desselben". ‘El Mundo es una metáfora universal, y una imagen simbólica del Espíritu’. (leer R. H. Castagnino: "Novalis o la ingenuidad poética irrecuperable", "La Prensa", 14-5-1972). Ese misticismo que impregna toda su obra, los asemeja. Almas sensibles al Espíritu, todo lo humano está concebido por ellos impregnado de trascendencia, transido de visión celestial. Hasta en lo más pequeño e insignificante, confiesa el argentino, considera su utilidad general y su carácter universal. Pues, como lo postula el Fragmento novaliano 186, su mirada honda y vertical de Estadista del Bien y el Progreso (pilares de su "himmlisches Land"), siempre se eleva hacia el cielo", y se destaca en su discurso movilizador "el nervio" (puente y arco iris). que lo "enlaza" "con el mundo de arriba. 3.- "Hacer bienes duraderos.
Desarrolla asombrosamente correspondencia entre función pública y tradición bíblica. Entre lo que "Himnos a la Noche" (1800) distingue como "el poder de lo real" y la santidad y magia de la noche. Su concepción transfísica, "himmlischer politik", supera lo racional, está orientado a la religiosidad, la profecía, la praxis del Bien absoluto. Amor íntegro de este "hombre elevado a realizar un destino en la tierra", a la tarea de Civilizador, se inscribe en el sentido de Religión que le confiere el autor de los "Fragmentos": "Todo sentimiento absoluto es religioso" (W,. Dilthey: en su "Vida y Poesía", estudio sobre el poeta, 1865). "Yo pongo una gran pasión en esto" declara el sanjuanino (Obras, t. 23): fundar la República, extendiendo la educación común. Empresa que encara con "el coraje de arrostrarlo todo", "para hacer bienes duraderos": "es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos". Agustina y Paulinamente, nuestro Domingo entiende el Gobierno de la "cosa pública" como con-sagración, liturgia, entrega, don, oficio sacro... S. profesa una coherente idea, Iluminista, kantiana, de la "Paz Perpetua", la institucionalización de una República Universal, un super Estado para el ámbito del Derecho Internacional.
"La constitución republicana, además de la pureza originaria, que emana de la clara fuente del concepto de Derecho, tiene la ventaja de ser la más apropiada para lograr el fin tan anhelado: la paz perpetua" (E. Kant, 1795, 2° secc.-base 1°, versión de A. Conca, ed. Tor). Difiere de la concepción novaliana, singularmente monárquica. En "Fe y amor" concibe un orden constitucional poético especial, donde las categorías de Rey y Reina ofician de metáforas instauradoras de ese Estado "Poético", verdadero y Perfecto. Opone, pues, el soñador de "Glauben und Liebe oder Der König und die Königin", su teoría de la trascendentalización del mundo profano por obra de la Poesía, al racionalismo del filósofo de Königsberg. (Otfried Köffe: "Una República Universal en forma de Estado mínimo", rev. "Humboldt", Bonn, nro. 117, a. 38, 1996). Dístico que contiene todo el cosmos dinámico, la "politeia" del autor de "Educar al Soberano", y la "poiesis" del creador de "Himnos a la Noche", mensajes de excelencia germinativa, de inauguración, para su posteridad. "der Neuland besät, der Neues angeht, del Neurer, der Erneurer..." (juicio de H. Ritter, editor conjunto de la Schriften, 1960-1965,). En su mente y en su discurso, el genio sarmientino rinde culto al simbolismo romántico. Transfigura lo espiritual, los conceptos, las abstracciones, confiriéndole tangibilidad. Reifica temas religiosos, encarándolos en asuntos políticos y pedagógicos concretos. Escribe Novalis en "Los discípulos..." (I), traduciendo el ánimo sarmientino: "aguijoneado por la esperanza, todo se presenta ante mí bajo una forma más elevada y en un orden nuevo". Demuestra esta tendencia intelectiva, p. ej., al valorar la función pública, social y antropológica del Correo y el fomento de su actividad. "Pero el correo no es una institución puramente material..., es una institución de libertad, de conciencia y de fe pública", pues su falta o carencia afecta profundamente al hombre, su necesidad de comunicación y el arraigo de costumbres, su psicología, su moral, su cultura. "Poner la mano en el correo es atacar en sus órganos vitales, la vida y el desarrollo" ("Comentarios a la Constitución", 1853, cap. V). Es un proceso intelectivo, lingüistico y de integración de niveles. En ritmo ascendente sublimiza la tarea del Estadista, sus objetivos y medios de acción. Por el lado opuesto, desciende a la coyuntura nacional, para difundir, enseñar a la gente. Anuncia la resurrección de una nueva era: "El espíritu de Dios flota sobre las aguas, y un refugio celeste aparece como espacio habitable del hombre nuevo". Coincidencia en la valoración positiva del espíritu revolucionario y su poder regenerador antropocósmico: "die günstigsten Zeichen ihrer Regeneration geworden sind". S. extiende el significado de la Poesía a diversos ámbitos y dimensiones no comunes. Así , se refiere a algunos de sus enemigos ideológicos, de poca monta, como "poetas menores de la detracción". O exalta la utilidad del agua de ríos navegables para el avance de las comunidades humanas: canta al "Poema del Agua Dulce" (1866). Y el recuerdo de su familia bienamada, la evoca enternecido como "el poema del corazón" (1850), y sus hermanas protectoras, su hija querida, los recuerda en 1868 ("Diario de Nueva York...") como "los poetas menores del corazón". Entre otros usos sarmientinos, éste, romántico, emocional, íntimo, del corazón. Nos situamos en el centro de las definiciones de Novalis , en este sentido, de la Poesía como "reclamo necesario del corazón humano", como espiritualidad entrañable, que "prodigaba los tesoros de su alegre cordialidad". La nuez de la poesía reside entonces en la efusión "desde lo hondo del corazón" ("Du Lehrlinge zu Sais"), y en el entrecruzamiento de los distintos planos de la realidad y lo espiritual. (ver "Fragmentos", Novalis, El Ateneo, 1948). 4.- La furia y el sueño.
El supuesto utopismo sarmiento, promotor de una mayor hominización del habitante de estas tierras, encuadra en el pensamiento novaliano sobre el sueño. El sanjuanino propone un universo republicano ("armonía intramundana") según sus iluminaciones, su "aurea aetas" americana o "Goldnen Zeit" . Intenta su concreción en nuestra realidad decimonónica con procedimientos cartesianos. No abdica de su optimismo idealista, asociado significativamente a su ojo realista. Don Faustino se nos figura predominantemente como el "hombre para la vida activa", que el germano caracteriza en su novela, cap. VI, 1° parte, "La Espera", de la "Aufklärung". El héroe interviene en el mundo, firme en sus ideaciones a pesar de "la cantidad y diversidad de cosas con las que tiene que vérselas". Sufre el acoso de grandes enemigos, seculares, aun hoy. No ceja en guiar los sucesos de la Historia. Pastor de hechos primordiales para sus elevados propósitos. En torno de él "se agolpan los grandes acontecimientos, como buscando quién los desmarañe y quien los lleve por buen camino". (cit. por E. Barjan, Editora Nacional, Madrid, 1975). En la naturaleza compleja y admirable de Sarmiento, aparecen unas veces en conjunción, otras, inconciliables, el Héroe y el Poeta, la furia y el sueño, el racional y el mago seductor. El forjador de una nueva Historia y el contemplador, alegre, fecundo, dionisíaco. Así como en el bardo coexisten el funcionario de minas y estudioso de la física y la química, con el canto de la ebriedad de la Noche, y de un nuevo Medioevo, y un prístino concepto de lo Bello. Aquél participa de la experiencia de lo sacro y permanente, por mediación de la Política. Éste, por su invocación a la Natura más profunda, re-veladora. (v. María Á. Fernández: "El tema del hombre en S.", Univ. Nac. La Plata, 1961, rev. Humanidades, t. 37). N. reclama en "La Cristiandad" (1799) la restauración del Cristianismo Medieval, para restablecer la Paz europea, alterada por la Revolución Francesa (1789), hija de la Ilustración. Propone la unificación político-moral, el avance científico, la confluencia de la Libertad e Igualdad, "el poderoso sentimiento de la Ciudadanía, el imperativo de ampliar los campos de acción, el afán de lo nuevo y lo joven", con "el amor a los monumentos de los antepasados y a la antigua y gloriosa familia estatal". Un "banquete amoroso de naciones", una Comunidad iluminada por la Fe: "sólo la religión puede arrancar a Europa de su sueño y conferir seguridad a los pueblos". (v. J. M. Corcuera:"S. y el Romanticismo", 1982; C. H. Guerrero: ídem, en su "Tres románticos sanjuaninos y S."; A. Cahn: "N.", en su "Goethe, Schiller y la época romántica", Nova, 1960, p. 132-142). El sanjuanino "romantiza" la realidad social argentina, en un sentido novaliano. Enormiza ideas y procederes, los absolutiza desde un "Grund" teológico, los categoriza hacia o desde ese fundamento. Novalis define esta operación sarmientina como "romantisieren" (1798): "Romantiza las cosas al dar a lo vulgar un sentido elevado..., a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito, una apariencia infinita" (Ilse M. de Brugger, "El romanticismo alemán", CEDAL, "Capítulo Universal" –7, 1968). Su sentido metafísico le permite adherir lo visible a lo invisible, tal como lo postula N. en su Poesía ("N. y la poesía abstracta", A. Terzaga, rev. "Sur", n° 207-208). Sobresale la hercúlea significación nacional de S., telúrica y cristiana, superficialmente adherido al credo liberal porteño, por razones políticas, estratégicas, y unilateralmente cantado por los historiadores adocenados de nuestro parnaso crítico. En lo más interior, el Otro Sarmiento, el no canonizado, ni angelizado, ni demonizado, es el que ha de rescatarse necesariamente, revisitarlo y repensarlo. Provinciano "gubernista", ambicioso, vive como Providencial su Destino de Hombre Público. Pero también es un "alma honda y niña", clave de las exégesis insuperadas del Padre Castellani, de Luis Franco o de Martínez Estrada, por ejemplo. Fue Bartolomé Mitre (1821-1906) no obstante los abismales desencuentros, quien en la "Carta Prefacio" de 1854 a sus "Rimas" señaló por vez primera, en plenitud expresiva y agudamente, la principal condición del "Deus Creator" sanjuanino: la precedencia poética de su entera obra y persona. En su vertiente lírica, épica, satírica, dramática, grotesca y didáctica. "Ninguno como él será distorsionado y odiado", piensa, vaticina, Novalis a Friedrich Schlegel en 1797, sobre J. G. Fichte (1762-1814), "terrible huracán", similar destino de nuestro Domingo en la historiografía hagiográfica o difamatoria sarmientina. 5 .- Intenta terrenalizar "la Civitas Dei".
S. perfílase como un místico de la Exterioridad, de la ejecutividad bienhechora, volcada al despliegue de su Yo fichteano, a la realización de las virtudes de la Civilización, a la cualificación de la vida ciudadana. El noble de Hardenberg, como un maestro de la religación interior, pero integradora de la objetividad con la subjetividad. A través de su concepción estética, "idealismo mágico", manifiesta esa vinculación. Es "la Flor Azul", representación de su "via iluminativa", su "ciervo dorado" tagoriano, su "carbunclo" (como en el "Heinrich...": "Der Karfunkel"). A ella, como Heinrich von Ofterdingen en la novela homónima, consagra su esfuerzo peregrinante, su cruzada amorosa, su plan gigante de "ideas sanas y realizables". Tal la prosa de "Die Lehringe zu Sais" ("Los discípulos en Saís"). Tal la actitud del Yo napoleónico del autor de "Mi Defensa": "Muy pronto advirtió los lazos que existen entre todos los seres... Entonces nada se le presentó aisladamente. Las percepciones de sus sentidos irrumpían en grandes imágenes abigarradas... Sentía placer en vincular cosas ajenas unas a otras" e imaginaba, "vía purificativa", en primer lugar, con lejanías de vastos horizontes "de mejora humana" ("Heninrich", cap. I), enfrentando riesgosamente innúmeras incomprensiones e infundios: "una garganta rocosa de empinada pendiente", "debió escalar musgosas peñas". El cuyano intenta terrenalizar la "Civitas Dei" en América hispano-indígena, encarnación de lo extratemporal, celestial, mediante una operatividad política obstinada y fogosamente pensado. Sísifo criollo, de conversión de lo abstracto divino a lo concreto mundano. El "sermo sarmientinus" oficia de "medium" que coordina los dos niveles. Simboliza ("la vara de Aarón", "el magnífico Edén en la Pampa"), la realidad de nuestros países y los gobiernos deseables. Sacraliza los medios y fines de esta Praxis enaltecedora de lo humano americano. Enfoca en una absoluta identidad, sujeto y objeto. Él, "Dpn Yo", es su obra. Sus escuelas, libros, bibliotecas populares, hablan de él, de la capacidad constructora y entusiasta de su Ego, forman una Unidad totalizadora. Ese "entusiasmo", que consiste en llevar a Dios dentro de uno, "en-theos": por ello S. defiende el "desgraciado pero virtuoso entusiasmo de mi alma, cualidad que da Dios a los espíritus, haciendo que unos sean como el aceite y otros como el champagne" ("Las ciento y una", O.Compl., t. 15, edit. Luz del Día, p. 203). Configura el Monismo fichteano que Novalis estudió y profesó de manera destacada. F. Schelling (1755-1854) aportó a la conformación de este pensamiento, su concepción de la organicidad del Universo, superadora de la antinomia clásica Naturaleza-Espíritu. (R. E. Modern, "Estudios de literatura alemana", p. 47-68 y 145-154; C. A. Disandro: "Lírica de Pensamiento", 1971; "Fragmentos de N.", G. Gabetti, en "Dicc. Liter. Bompiani- Obras" t. V, p. 244-247). Desacraliza valiéndose de imágenes y analogías agrícolas, por ejemplo: las altas intenciones que manifiesta (p. ej., los templos de la Instrucción, la Cafarnaúm chivilcoyense, el Paraíso carapachayo, su introducción del mimbre en el Delta fructifica como el Maná del Desierto, sus discursos presidenciales los compara a los preceptos de Moisés, etc.). El apelativo poético "Novalis", es extraído por él mismo de crónicas germanas del siglo XIII, como indicadoras de la razón humanista clásica, que significa la tierra preparada, en barbecho, lista para cultivar: recurso a la Cultura Latina y al Orbe Medieval, sintetiza su principal recurso estético-especulativo. Una parábola de sembrador que la figura histórica del Profeta benéfico del Zonda, representa tan palmariamente, siguiendo un epígrafe de los "Blü-Henstaub": "Amigos, el suelo es pobre, debemos esparcir simientes en abundancia". "Freunde, der Boden ist arm, wir müssen reichlichen Samen Ausstreun". Epopeya la sarmientesca, realizada "lleno de fe y Coraje", llave íntima de su Ser, como N. reconoce, de la filosofía del pensador de Jena, "die Seele meines Lebens und der Schlüssel zu meinem eigensten Selbst" (carta a F. Schlegel, 1796). Como el poeta alemán, S. posee "hondo el fervor" y luce confianza sostenida y "firme en todas las tormentas" (soneto de la Dedicatoria del "Heinrich...", "Erst Poësie dann Politik...". En esta carta a F. Schlegel, de 1797, N. traza el procedimiento modélico de la inteligencia sarmientesca. Primero la Inspiración, las ideas fundamentales, "Hauprtideen". Pero "aber hier will ich practisch auftreten", la operatividad pública es la mundanización de este "Poesía". N. destaca su preferencia por la física en un tercer nivel. La analogía física con la luz nos lleva también al carácter seminal y germinativo de la fecundidad de su acción y a su conflicto perpetuo, contra el oscurantismo, el analfabetismo, la ceguera y el caos de la barbarie, que es otra semántica de la "nocturnidad" negativa y motivante (en los "Hymnen an die Nacht"). Y nos menta el ardoroso tono, imperial, teúrgico, litúrgico, de la oratoria del Hacedor cuyano, que sobresale por la epopeya prometeica de sus obras gubernamentales, a las que adjudica un color entusiasta, de unción, de "Neugeborener Geist", de "nuevo nacimiento" de una Nación. Poesía "del corazón", "épica de la democracia", canto whitmaniano al progreso industrial, poesía cruenta "de la detracción" y la polémica: algunas significaciones político-literarias de la filosofía sarmientesca. Sentida en imágenes poéticas y con extraordinario arrebato espiritual. Como Novales – según escribe el filólogo Carlos A. Disandro- "notables características de profundidad, exaltación y diafanidad espiritual, y al mismo tiempo entrañamiento en el terruño de su familia. 6.- El "ojo interior
Distinguimos el ritmo catabático (descenso) novaliano, de nocturnidad órfica, raíz de la existencia. Y el solar tiempo presuroso de la anábasis (ascenso) sarmientina. Elevación a la luz de los grandes axiomas de la Civilización, función Iliminista de su magna tarea cultural, patrióticamente erótica (R. Bazán¡; "La religión de la noche de N.", "La Prensa", 8-3-1981). Werner Bock señala el sobresaliente erotismo de la mística novaliana (en rev. "Sur", nro. 207-208, en.-febr. 1952). "Y en el regazo del amor me hallaré embriagado" ("Himnos a la Noche", IV). Y la idolatría del Estado: "El perfecto ciudadano vive plenamente en el Estado". Exalta el valor de la Nación y el Patriotismo como Idea". "No se proclama lo bastante el Estado". Concibe a la Nación desde la base espiritualista, en clave ética libertaria. Abomina de la Barbarie, que es el reino de "la haraganería, la falta de inteligencia", allí "la cultura del Espíritu es inútil e imposible", allí "el bien público es una palabra sin sentido". Novalis ha demostrado también el realismo y sabiduría vital sarmientinos, en sus horas prácticas: el pensador con voluntad de acero y conciencia empírica más acentuada, según lo define Disandro. "¡Que Dios me conserve siempre (...) la resolución viril y la fe firme como una roca!" (en el "Diario" de N.). V. "El tesoro de los humildes" M. Maeterlick, Sempere, 1910, cap. "VIII. N.", p. 99-114. Ambos poseen esa virtud del "ojo interior", de alcance astronómico, transfísico, consagrado por el teutón, "en que las cosas andan al revés de lo que a todos sucede o a la generalidad en la vida" (y en el escrito firmado como "Anacharsis (el viejo)"y que componen su particular "mundo propio"). S. oficia de político particularmente rico en advertir correspondencias y singulares conciliaciones de sus ideas, admite en su "Diario de N. York a Buenos Aires": "Soy yo un ente raro", un ser mediúmnico, raramente dotado, "Soy el intermediario entre dos mundos distintos" (1868, Obras Completas, tomo 49, "Memorias"). En carta a Modestino Pizarro (abril 1851, incl. en el tomo 13 de sus Obras, "Argirópolis") admite el autor, su creencia y justificación en los "presentimientos, en las profecías, en la adivinación". "Mil veces necesito admitirlas como explicación de hechos inexplicables". Confiesa su legendario preciencia en que muchas veces han aparecido "a la superficie, lo que yo veía en el fondo, en el último grado de ebullición". "Insigne locura" llama a este ojo intensivo, futurista, histórico, agudísimo, "estas coincidencias del pensamiento con los hechos". "¡Inspiración, casualidad, estudio, revelación por la lógica?" se cuestiona, lúcido. Admite S.: "diré que tengo cierta antorcha, cierta estrella polar luminosa..." (en su Obras compl., t. 19, "Discursos Parlamentarios", 2do. vol., 11-5-1860). Es particularmente fino y original don Domingo en asociar en su personal estilo, su visión metafísica de acontecimientos y personajes históricos. Aúna hermosamente ideas generales y abstracciones con hechos particulares. A menudo festeja sucesos "sub specie aeternitatis". Los des-cubre, santifica, los ilumina con una semántica sorprendente, donde se destaca la metáfora bíblica o la alusión cultural religiosa, el "algo más", la cualidad más elevada, la idealización de lo común ordinario. "Gusto mucho de la asociación de ideas que en todos los ánimos se ha efectuado", observa en 1865 en su discurso ante la inauguración del muelle de Buenos Aires (Obras, t. 21). Resemantiza acontecimientos históricos, les reasigna una significación superior, producto de alguna preocupación momentánea o ejemplo de los postulados que estructuran su teoría-práctica de Civilizador en América, y la vuelca en su extraordinaria literatura epistolar, en la vehemencia de sus piezas oratorias o en sus fulminantes artículos del diario. "El día que se construye un muelle, el habitante de estas playas da un paso hacia la libertad, porque se emancipa de la naturaleza, porque domina un río rebelde, y extiende su dominio sobre las aguas". Espiritualiza su mirada historiográfica: "esos maderos silenciosos al parecer, hablan a todas las inteligencias". Lente ascensional, agustiniano, de amplio alcance. Adopta una óptica magnificadora, que sobresale por su grandiosidad, dimensión futurista y decisiva conceptuación histórico-liberal. "El muelle dice que el 3 de febrero (1852, Caseros) venció al tirano hijo de la tierra y de la naturaleza salvaje; y que el 11 de septiembre (1865, inauguración del muelle mencionado), fue interrumpida de hecho esa tradición de barbarie que el hábito continuaba aún después de derrocada en principio". La antítesis Civilización-Barbarie a la que adhirió su pensamiento político desde "Facundo" en 1845, continúa ejerciendo influencia, en su valoración de historiador y filósofo de nuestra organización Nacional. Idealista y Romántico, para él "las grandes ideas son superiores a las pequeñeces de detalle" y desde ellas asienta su criterio para juzgar u observar éstas. Razona desde sus vísceras, desde su energía excepcional, infundiéndole un realismo impresionante a sus ideas o adjudicando medida universal, generalizando, los elementos más concretos y tangibles. "¿Por qué los vientos del océano han estorbado que hoy, como lo esperamos, desembarcasen los rails del camino de hierro?. Es que todavía los vientos no obedecen a la voz de la inteligencia". En la Inauguración de la Quinta Normal de Agricultura en San Juan, el 7 de setiembre de 1862, reflexionó atentamente: "Por qué nunca hay una idea útil en el mundo, que sea abandonada a la publicidad y aconsejada por el sentimiento del Bien, que no vaya como la lluvia o el rocío, a fecundar toda la extensión del país adonde esa idea alcanza. Así se entienden las ideas liberales, así los progresos en la humanidad". El teohistoricismo novaliano aparece fusionado en su mística, su concepción simbólica-romántica, su religiosidad estética ("Die ChristenheitoderEuropa"). En este ensayo propone la recuperación de la sacralidad de los orígenes de la Civilización, de los "hermosos tiempos esplendorosos", "el mundo verdaderamente patrio", en que "Europa era una tierra cristiana". Evoca a los guías-profetas de las naciones, en visión sideral, como salvadores-sacerdotes-: "hombres elegidos, dotados de fuerzas maravillosas, como en torno de creaturas del cielo, cuya presencia y dedicación expandía innumerables bendiciones". En su escrito para "El Zonda", desde N. York, febr. 1866 (Obras, tomo 29: "Ambas Américas"), "La San Washington. El Ministro Seward. El Presidente y el Congreso" testimonia su idea de que poseía un "demonio tutelar" como Sócrates, un diablo amigo o genio familiar de que se jactaba: "Esto es lo único fausto que me acontezca. En lo demás, creo que he nacido bajo un signo indigno". Por ello celebraba la manifestación de este Genio o ‘demos’ y de sus dotes de visión profunda, de mirada extra-ordinaria de lo cotidiano de intuición y pre-visión sorprendentes. Y confiesa en este artículo que "para mí hay un mundo aparte". Profesa una creencia arcaica en los "tiempos homéricos", poéticos, de la Patria, "Época de humanidad superior en valores éticos y fuerza de acción". "Lo que sigue es vuestra propia historia, la prosa moderna". 7.- Conclusión
Desde la perspectiva de la Retórica estructura la Historia: pelea dura y recia guiada por "claros principios", ésa comprende su mística. Sarmiento anuncia y siembra el Progreso desde una imagen cristocéntrica. Se considera el Evangelista de la Transformación y liberación hispano-americana. Instala significados y significantes desde otra dimensión, mueve decibeles altos de un tiempo creador. Así como Novalis, considera a la era Cristiana como la edad de oro de la Paz de los pueblos. Anuncia y brega – leáse "Las procesiones de Semana Santa", 1843, Obras, t. 2- por restaurar esos "tiempos del precepto, la palabra y el consuelo", de integración global, opuesta a nuestra "época de lucha , de transición y de escepticismo".
y colaboración, la íntima unión de lo Finito y lo Infinito.