jueves, 14 de agosto de 2008

FICHTE Y SARMIENTO, Estado y Educación.-

 

 

 

Por Guillermo R. Gagliardi.-

 

 

 

 

     

  • El orador y político Aristóbulo del Valle (1847-1896) destacó el carácter predominantemente "operativo" del pensamiento de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888). Él mismo afirmaba que sólo vale la pena de vivir la vida con los "santos objetos de acción que llenar". Las ideas regeneradoras de Patria, transformadoras de la Sociedad, constituyen los materiales para Fundar la Democracia Política.
  •  

 

"Eso se desea, eso será" (1868), expresa en carta al escritor y diplomático L. V. Mansilla (1831-1913). El Yo proyectado al Mundo, el Yo programático. (A. del Valle: "Semblanza", en "El Nacional", 15-2-1888, y en su "Oraciones Magistrales", 1922, p. 37-42; discurso del 21-9-1888, Homenaje del Consejo Nacional de Educación, recogido en tomo 22 de sus "Obras Completas", ed. Luz del Día).

 

Alejandro Korn (1860-1936, médico y docente de Filosofía) en el cap. VI de su "Hegel". 1931 (incluido en su "De San Agustín a Bergson", 1959, p. 80-81), destaca que el interés primordial del intelecto del pensador y pedagogo alemán fue la ética del hombre. El Yo apasionado, es la clave del Universo.

Profesa un Idealismo subjetivo, en el cual Pensar y Ser se identifican. Por ello . afirma que "la filosofía que se profesa depende de la clase de hombre que se es". Es decir que las ideas dependen de la estructura de la propia personalidad, de la experiencia atesorada y de las necesidades de la época y las circunstancias.

La filosofía existencial sarmientina consiste en que debe construir el hombre su propia vida y debe cumplir con los deberes sociales. Educación para el Individuo implica para la Sociedad, y ésta supone, se refleja, en Educación para la Humanidad.

 

Primeramente despliegue de la libertad y la responsabilidad, trabajo de autoconciencia. Así lo entiende el mismo S. , en carta a su nieto, del 14-1-1983 y que Augusto Belin trascribe en su folleto "Museo Complementario del Relicario S." (1936): "..pues desesperaba ya de que entrases seriamente en ti mismo y tomases la vida como una obra que un joven tiene entre manos, a fin de construir su porvenir, y además llenar los deberes que la Sociedad le trae impuestos" (ob. cit., p. 10).

 

Su inmensa propaganda escolar –observa del Valle- asimilándolo sin nombrarlo al ilustre filósofo de "Discursos a la Nación Alemana", "logró convencer a su país y a su época que la educación del pueblo es una función eminentemente gubernamental." (loc. cit., Obras, t. 22, ed. cit., p. 371).

 

En el asombroso dinamismo intelectual del autor de "Facundo", sus ideas ofician como semillas ardientes de acción social, que ansíasnconvertirse inmediatamente en hechos e instituciones fundamentales para la República. "La base de un gobierno democrático –escribe S.- es una sociedad de seres inteligentes y capaces de conocer sus derechos, percibir el valor de esos derechos y hacer que sean respetados".

 

 

     

  • S.: "Yo no conozco en los asuntos que son personales, otra persona que el Yo" y proclama el valimiento del mismo, su fortaleza yoica, por sobre todo. "Yo me he mantenido seis años en el aislamiento, para no dejarme influir por las ideas ajenas", y forjar su propia enciclopedia de vida e intelecto, por la Lectura, la Observación y el Diálogo.
  •  

 

Yo expresionista, torrencial. En "La filosofía moderna, diálogo europeo", Francisco Romero dibuja este ego "cidiano", "campeador": "la originaria realidad del yo absoluto, que produce el objeto –el mundo- como campo para su acción y resistencia opuesta a su esfuerzo: como mera condición, por tanto, para que el yo, el espíritu, concebido por él como fluido energético, reforme, renueva, derrote oposiciones y definitivamente fecunde, fertilice, cree...

 

Un eros potentísimo que se derrama en lo estético, lo social y lo amoroso: amor a la belleza, a la obra numerosa de Bien, veneración por la Vida. El hombre como símbolo de la Razón innovadora, el Pensamiento. La Mujer, el sentimiento, la tradición, el corazón, los valores permanentes. (Fichte: "Introducción" a "Doctrina de la Ciencia", Bibl. Filosófica, Aguilar).

 

"Antes de todo, en todas las transacciones de la vida pública y privada quiero ser yo, siempre yo, tal como la naturaleza me ha hecho, y no deformado por las presiones exteriores": S., en su "Campaña en el Ejército Grande", carta a Mitre, 13-4-1852, desde Río o de Janeiro.

 

 

     

  • Eugen Relgis (1895-1984): "...entre los precursores de los idealistas alemanes el nombre de I. G. Fichte, cuyo nacionalismo se hallaba situado en el vasto cuadro de la cultura. Uno de los espíritus más libres desde hace un siglo, es en efecto el precursor de los intelectuales que han comprendido que debían acercarse a las realidades sociales y políticas" (en su "El humanitarismo", Américalee, 1956, cap. VIII:’La acción espiritual’, p. 117).
  •  

 

La "Acción inteligente" sarmientina consiste en la planificación para la realización, en la teoría para la práctica, una necesita de la otra. La ideación portentosa de suyo relevante, implica y contiene la normativa hacedora.

 

"Temo cansarlo, detallándole mis teorías que Ud. conoce –le explica a Bartolomé Mitre en 1863, "S.-Mitre. Correspondencia", 1911, p. 226 – y escandalizarlo ostentando la confianza en mis medios de acción". Este "Deuus Creator" de América le dice a Mitre, también: "Dando un poco a las circunstancias, yo tomo el barro para modelarlo. Esta es nuestra misión (...). Yo consigo gritando, obrando". "Mi ambición (...) es tener poder para crear, transformar, realizar", "me contento con imprimir el movimiento".

 

Caudalosa actividad del autor de "Facundo", que se basa en una gran "savia" de experiencia e intelecto: "Me dará aquella colosal empresa, pábulo a la necesidad de acción inteligente que me consume". En ello radica su ambición de renombre y su posibilidad de ejercer su sagrado Ministerio Público, "el género de Gloria a que puedo con más derecho aspirar".

 

Ricardo Rojas en su introducción a "El pensamiento vivo de S." explica que "S. no es un filósofo a la manera clásica porque no construye sistemas metafísicos ni trabajo sobre las puras ideas, sino que utiliza las ideas como instrumento de una misión".

 

 

 

     

  • El escritor y político Eduardo Wilde (1844-1913) observa lúcidamente la vinculación estrecha de su maestro de laicismo y progresismo, con el genio germano. En su discurso del 21-9-1888 ante la inhumación de sus restos, dejó establecida esa relación: "Como los hombres eminentes de la Prusia, comprendió que la educación del pueblo era la palanca poderosa de su engrandecimiento".
  •  

 

Pues, para S. y para JOHANN GOTTLIEB FICHTE (1762-1814), la Instrucción es Deber esencial del Estado y base de su Organización y pervivencia.. "...hizo de la escuela el elemento primordial del orden público y la base inconmovible de la regeneración social".

La educación política integral ha merecido de ambos personajes aquí aproximados, una entrega y dedicación excepcionales, dado que "sacralizaron" la función del político y del maestro. Por ello el autor de "Tini" y "Prometeo y Cía." afirma que "No acordó solamente a la enseñanza su meditación y su saber: le consagró lo mejor de sus horas..." ("S. Discursos en la Inhumación de sus restos", 1889, p. 32-33).

 

Uno y otro abrazaron la ética prusiana de la formación del hombre. Y la Moral de la heroicidad y de los Deberes del imperativo categórico kantiano.

 

Según advierte el pensador de "La decadencia de Occidente" (1874-1928) Max Scheler , en su "Amor y conocimiento" (ed. castell., Sur, 1960), el imperativo kantiano, los deberes del Estado fichteano, la racionalidad y concepto sacrificial de la vida del funcionario público, representan una teoría anti-eudemonista contraria a la alegría y la felicidad aristotélica y el estado del Bienestar Liberal.

 

En la doctrina pedagógica del autor de "Educación Común", resulta primordial el valor fichteano que acuerda a la acción combinada del Estado y de los ciudadanos" (1856). Dogmatiza firmemente que "el interés de todas las clases de la sociedad está el desarrollo de la "Educación Nacional". "El porvenir del país, su tranquilidad, su libertad y riqueza dependen todos de esta única cuestión".

 

Parcializa esta labor a lo que considera más necesario para nuestra constitución social, su gran aspiración social convertida en sublime y ejemplar "manía", convertida por él en "hecho, institución, conquista": "para darle su verdadero significado, será considerada como la Instrucción Nacional".

 

Fichte: "La educación sola puede salvarnos de todos los males que nos aplastan" (1806). "He estado en las principales capitales de la Confederación Germánica, y visitado las escuelas en donde se difunden esos conocimientos que adornan a todo alemán, y le hace en todas partes el huésped pacífico y laborioso. ¡Viva la raza germánica!" (1862, Obras, tomo 21).

 

 

     

  • José Ortega y Gasset (1883-1955): "Dondequiera que la pura inspiración germánica sopla, germina un principio activista, dinámico, voluntarista. Y del seno de Kant, va a emerger frenético Fichte sustentando paladinamente que la Filosofía no es contemplación, sino aventura, hazaña, empresa" (en su "Kant. Reflexiones de Centenario", 1924, en sus "Obras Completas", Alianza-Revista de Occidente, 1983, t. 4, p. 47).
  •  

 

Filosofía "de vikingo", despliegue energético de un Yo impetuoso, que consagra la fuerza del Construir. Filosofía Germánica de la Reforma imperativa, a la que se asemeja el genio sarmientino.

 

Pensamiento de aliento nietzscheano, propositivo, afirmativo. A la vez crítico y constructivo. Transformacional, cuestionador y presentador de soluciones y planeamiento de desarrollos efectivos.

 

Política y pragmatismo del Bien integran la médula sarmientina. Acción coherente con las ideas. "Dénme patria donde me sea dado obrar, y les prometo convertir en hechos cada sílaba, y eso en poquísimos años" (Obras, tomo 3).

 

Urgencia del hacer y del obrar. Necesidad de efectivizar su fuerte sentido reformador, de concretar sus aspiraciones en materia de educación popular, de enfrentar la indiferencia general y los prejuicios.

 

 

     

  • Novalis (1772-1801) estudió y rindió culto prevaleciente en la primera etapa especulativa-estética de su obra, y acusa la influencia del Yo Absoluto Trascendental del maestro de Jena.
  •  

 

En carta a Friedrich Schlegel, del 14-6-1797, el lautor de "Himnos a la Noche" lo llama "el más peligroso entre todos los pensadores que yo conozco". Ha dejado su fuerte impronta en el aporte metafísico del Romanticismo, su "terrible huracán de abstracciones".

Vaticina en el autor de "El destino del Hombre": "Ninguno como él será distorsionado y odiado". Reconocemos en este último juicio, el destino sarmientino, los enemigos en vida y de la posteridad, repetidores, hagiógrafos, revisionistas con anteojeras de caballo o críticos biliosos.

 

S. desarrolla preferentemente un lenguaje prescriptivo y una retórica disuasoria, utilizando recursos como: la apelación a la emoción patriótica, la alusión bíblica al reino paradisíaco, la comparación con imágenes criollas , de quehaceres y asuntos rurales, una gestualidad romana que acentúa su imagen de Magistrado ante la conciencia popular.

 

Estos contenidos de base Iluminista, unidireccionales, constructivos y organizativos, ferozmente veraces, muestran su robusto ego moral de Funcionario público y constituyen, como explica Alberto Buela, "el primer círculo hermenéutico del lenguaje político", su uso ostensible, "con la disuasión del receptor de que él es el mejor medio para realizar lo que debe ser" ( A. Buela, "Lenguaje y política", en "Disenso" n° 7, otoño 1996).

 

 

     

  • Don Domingo ejerce y profesa el poder del Verbo, pues para él , goetheanamente, el Principio es la Acción, encarnación del Logos, del Verbo desarrollado en hechos. Según su propia lingüística, lector copioso y jurisperito y pedagogo vocacional, los vocablos "constituyen un instrumento público", medio para instituir la Nación; les exige el máximo de su tensión concretizadora de las ideas de gobierno: "que ellas expresen exactamente el pensamiento que encierran, para deducir de allí las consecuencias que emanan rectamente" (1869: art. "Intervenciones", "El Nacional", 22-7-1869, tomo 32 de sus Obras).
  •  

 

La fuerza indicativa, denotativa de la Lengua, su energía vehiculizadora de la Modernización: es el discurso imperativo de S.

La palabra en su concepto y uso es la causal de desenvolvimiento de su yo, hacedor y práctico, constructor de Porvenir. Léase sus artículos en "La Crónica", diario que fundó en Santiago de Chile en 1849: "Que la palabra sea un poder que produzca hechos" sentencia. "Que deje profundas convicciones y que guíe espíritus" (en los tomos de sus Obras: "Legislación y Progresos en Chile", "Educación Común" e "Instituciones Sudamericanas"). La palabra del estadista cuyano definida por él mismo, como germen impulsivo de un Yo ético, como florecimiento de los principios del Gobernante, como fuerza formativa de la conciencia, como energía positiva en permanente desarrollo, por supuesto nos hace pensar en Fichte.

 

Me place citar al brillante semiólogo Roland Barthes (1915-1980) en su estudio "Ecrivains y Ecrivants" 1960, incluido en sus "Ensayos críticos" (1977, 2° reimpr., p. 177 y ss.).

S. "écrivain" utiliza el lenguaje estético, emotivo, en la descripción, el retrato, el testimonio familiar, el discurso de la liturgia patriótica, la epístola confesional, la crítica de arte musical, teatral, pictórica o literario.

Y también el "écrivant ejerce el idioma pasional y doctrinario del predicador de la República, la carta partidista, el censor en el periodismo beligerante. Éste es el lenguaje funcional e instrumental del poder y la actividad pública.

El de la docencia del Gobernante y Legislador. El lenguaje ‘transitivo’ del Estadista, del Pensador y Hacedor de la reforma.

"Los ‘ecrivants’ – explica Barthes – "plantean un fin cuya palabra no es más que un medio; para ellos, la palabra soporta un hacer".

 

Es evidente el gran poder de conformación de la opinión, de indicar las vías de acción, para reificar el espíritu, para conformar el "Neuzeit" que anuncia.

El nuevo mundo, de la República, la alegría y la Libertad Americana. Ejemplo de "lenguaje performativo" del político (John L. Austin), subjetivizado por el misticismo romántico con que vive sus especulaciones (F. Miró Quesada, "El lenguaje de la política", en "Escritos de Filosofía", Academia Nacional de Ciencias, I, en.-jun. 1978).

 

Es el meollo del tipo de discurso que ejemplariza don Domingo, bullente de despliegue transformador. Borrar las viejas huellas, inaugurar nuevas sendas, fraguar, definitivamente una Nueva Historia.

 

 

     

  • La tarea primordial del Estadista reside, según S., en desenvolver la fuerza intelectual y moral, y la producción material de los ciudadanos. "La dignidad del Estado, la gloria de una Nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos, y esta dignidad no puede obtenerse sino elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndola a la acción ordenada y legítima de las facultades del hombre".
  •  

 

El político ha de ser el hombre público, el alimentador de la semilla de la Libertad. Ésta es en su concepto iluminista, una fuerza poderosa y emergente. Sería pues el que abre "anchos senderos para que corra sin tropiezos el progreso humano, que (...) empuja de todas partes".

El ejecutivo sarmientino consolidará así "un gobierno de la libertad", inaugurando la República que aquí "es todavía un sentimiento,, un desiderátum" (Discurso del 4 de Julio de 1867, en París, ante un banquete organizado por Emilio Castelar y residentes argentinos).

 

Bosqueja las grandes líneas filosóficas de este magno oficio "mayéutico" del funcionario público. La educación es el brazo con que el Gobernante puede lograr este positivo acrecentamiento de humanidad, que es el objetivo de su política socrática: "aumentar (las) fuerzas de producción, de acción y de dirección aumentando cada vez el número de individuos que la posean". Gobernar, pues, es Iluminar al Soberano.

 

En el Senado de Buenos Aires, 1876, S. defiende calurosamente la intervención estatal en la Instrucción Popular, por su necesidad de consolidar y perpetuar y de aumentar esa conciencia entre los gobernados. "El ignorante no quiere educarse, ni siquiera a sus hijos y el educado quiere cuanta más educación puede obtener a favor suyo. Entonces es legítima la intervención del Estado y el Estado puede compeler a los pueblos a educarse", porque "es ridículo que pensemos en tener pueblos e instituciones libres, con las hordas que siguen a un caudillo...".

En 1878 defiende también el mismo asunto: desenvolver la instrucción "de cuenta del Estado hasta la educación superior posible, de manera que todos los hombres se hallen en aptitud de desempeñar los deberes de la vida". Y agrega: "Cuando digo por el Estado, digo por la renta pública, como la Constitución lo establece: que la educación sea gratuita y obligatoria- gratuita para los pobres" ("Discursos Parlamentarios", intervención de S. , Senador por San Juan, 1876).

 

 

     

  • El racionalismo y voluntarismo sarmientinos, intenta consolidar una sociedad que prefigura el "Aufklärung" Kantiano en su "Paz Perpetua": una Patria del equilibrio sin solución de continuidad, una organización justa constante, una actividad productiva.
  •  

El Yo del "teófilo" sanjuanino, a semejanza del teorizado por el "teófilo" germano, es una energía moral, dirigida a la realización del Bien integral ciudadano.

 

Busca siempre la armonía entre su ego y el no-yo, la exterioridad en conjuncion "con las ideas necesarias y prácticas" que de ella se ha formado.

Cumple de tal modo con el Destino del Intelectual según lo ha programado Fichte. Misión docente de asegurar el progreso, y mejoramiento de la vida, nutrirse y nutrir de ideas fecundas. Impulsar y normatizar el desarrollo social.

 

Como explica M. Menéndez y Pelayo (1856-1912): "En una palabra, el destino del sabio no es otro que el de preceptor y educador de la humanidad en el sentido de su ennoblecimiento moral" ("Historia de las Ideas Estéticas en España", 1940, t. 4; selecc. de textos de "Antología General", Biblioteca de Autores Cristianos, t. I, p. 445-447, "El Idealismo Alemán").

 

"Yo creo en la acción de las ideas" le escribe S. a Luis Montt (1886). "El poder del pensamiento, su capacidad de despliegue en el mundo, de creación y conformación de un nuevo cosmos, republicano, americano y progresista, reside claramente registrable, pues, en el yo fichteano de nuestro prócer. (V. "S.: pedagogo o estadista", Univ. San Juan, 1988).

 

Alberto Palcos deduce de estas doctrinas, una capacidad de abstraer desde los hechos, y de confirmar la teoría en los actos que propugna o protagoniza, una tendencia filosófica de su intelecto, dotes singulares de analista y de sintetizador, que maravillan. Por ello Palcos afirma: "El primer mandato de su credo consiste en tener ideas". Don Domingo fue y es un torrente benéfico de ideas. (en su "S.", 4° ed., p. 280, cap.: "Los conceptos directores. El idealismo moral").

 

 

     

  • "En las profundas transformaciones que las sociedades modernas experimentan (...), la Alemania (ha) respondido mejor que otros pueblos de Europa, y a la par de las repúblicas, a la suprema exigencia de nuestro siglo, la educación de las grandes mayorías." (1871, discurso del Presidente al recibir al Ministro Enviado de Alemania).
  •  

"La palabra ‘democracia’ es una burla, donde el gobierno que en ella se funda, pospone o descuida formar al ciudadano moral e inteligente" (1870, Mensaje del Presidente al Congreso de la Nación).

 

El utopista cuyano lee con provecho la obra del filósofo francés Victor Cousin (1792-1867) en su Obras Completas, Bruselas, ed. Hauman, 1840-1841, tomo 3 (v. Obras, de S., t. 11, "Educación Popular").

 

Su contracción al Bien Público llevó a S. a admirar en profundidad, la laboriosidad, erudición y dedicación intelectual e industrial del país germánico, por su genio científico y pedagógico. Puede leerse p. ej. en t. 23 de sus Obras, art. "Llegada de alemanes a Valdivia". Alemania, "oasis de civilización y orden", abundante en museos, monumentos, escuelas y bibliotecas. Asocia la "Ciudad" con la Institucionalización civil, con la consolidación de la cultura, la centralización de la vida(C. E. Schorske: "La idea de ciudad en el pensamiento europeo", rev. "Punto de vista", n° 30, 1987; W. Katra: "Ciudades y ‘civilización’" (S. en los Estados Unidos), incluido en "Viajes", ed de Unesco, 1993, p. 900).

 

Hasta inicia el aprendizaje concienzudo y trabajoso del idioma, según noticias de su "Diario de Gastos", en sus "Viajes" (en 1846, en París, adquiere un Diccionario elemental, una Gramática y obras de Schiller, preparándose para su revelador viaje inciático a Suiza, Munich, Dresde, Berlín y Gotinga, "la patria de las ciencias y de la libertad absoluta del pensamiento".

Así podría analizar "in situ" el sistema escolar prusiano, según la misión (1845-1847) encomendada por el entonces Ministro Chileno Manuel Montt ("Viajes", 1851 y el "Diario" cit., ed. A. P. Castro, 1950 y "Educación Popular", 1848).

Ya en la rica biblioteca de su amigo Manuel J. Quiroga Rosas ( o de la Roza, 1804-1843), había comenzado de muy joven a beber el pensamiento filósofico, literario y político clásico y romántico alemán, en las traducciones francesas ("caviloso, ‘reveur’, místico, vaporoso, metafísico, incomprensible" lo califica). (Véase C. H. Guerrero: "Tres románticos sanjuaninos y S.", Edit. Sanjuanina, 1970, p. 49 y ss.; íd., su "Las ideas filosóficas en San Juan", Agón, 1982, p. 15-20).

 

Allí se gesta el pensar expansivo y el lenguaje activo del Pedagogo Político, la médula de su intelecto, que asociamos al de Fichte, superiormente reflexivo y crítico. Allí lee a Descartes, Rousseau, los Schlegel, Herder. (ver R. Modern, "S. y Alemania", en su "Hispanoamérica en la literatura alemana y otros ensayos", Fraterna, 1989, p. 41-60).

"Empecé a sentir que mi pensamiento propio empezaba a moverse y a querer marchar" ("Recuerdos de Provincia", cap. "Mi Educación"). Ana Zigon: "S. y sus amigos", en rev. "Todo es Historia, n° 255, set. 1988, esp. p. 65-66.

 

Es marcada la tendencia en el autor de "La escuela ultrapampeana" al "Sermón Laico", es la tendencia "homilética", la escritura "exhortativa", que también se aprecia, austera y a la vez seductora, en la prosa fichteana,. Género que tiene puntos culminantes en el siglo XVIII, v.gr., en los "Sermones Londinenses" de Voltaire (según F. Leocata: "Las ideas filosóficas en Argentina", tomo II, Centro Salesiano de Estudios, 1993).

     

  • S.: "Combato para poder escribir, que escribir es pensar, y escribo como medio y arma de combate, porque combatir es realizar el pensamiento" (Obras, t. 4).
  •  

 

Base de su pensamiento pedagógico es la Educación Moral, activa y nacional. Es decir, la actividad de la enseñanza ha de propender al desarrollo moral del alumno por el trabajo, por la intuición, por la actividad, e imbuida de un superior sentido de pertenenencia a la comunidad ("la educación nacional alemana").

Julio del C. Moreno en su discurso, incluido en el homenaje oficial de 1938 (t. I, 1939, p. 445) expresó certeramente que el maestro cuyano "hizo suyo el postulado de Fichte cuando la Alemania de Kant y Schiller yacía bajo el yugo napoleónico: Dadme la Educación y con ella yo gobernaré el mundo".

 

Teleología de la Educación: "Fundamentar en el corazón de todos aquellos que consideramos que forman parte de nuestra nación(...), (un) amor que se dirija directamente al Bien como tal y por sí mismo". Educación "socrática": "sólo el desarrollo de la actividad espiritual mediante la instrucción es capaz de promover el placer por el conocimiento puro y por sí misma, y de abrir el alma a la cultura moral". (léase un fragmento, magnífico, ‘La probidad del Estudiante’, en trad. de O. y Maury, public. en rev. "La Hostería Volante", n° 21, agosto 1968, p. 26).

"La actividad espiritual del discípulo (...) debe ser incitada a trazar una imagen del orden social de los hombres, tal como debe ser según las leyes estrictas de la razón". Este texto fichteano prefigura formidablemente las prédicas políticas y luchas educacionales sarmientinas.

 

S. en su "Plan Combinado de educación común, silvicultura e industria pastoril" (1856), F. en su "Discursos ...", postulan pestalozzianamente una educación para el Trabajo, formativa y humanizadora. (anticipo de la "Arbeitshcule", 1912, del prof. Georg Keschensteiner, docente y científico, autor del sugestivo libro "El alma del educador y el problema de la formación del maestro"). S.: "la palabra democracia es una burla donde el gobierno que en ella se funda pospone o descuida formar el ciudadano moral e inteligente". (1870).

 

 

La pedagogía sarmientina aparece epistemológicamente como rama de la Política. Su "Paideia" deriva de su "Politeia": como en la idea Fichteana, la tarea educativa es labor vertebradora del Estado. El Estado y la Familia, agentes educativos por excelencia (V. P. Cortés Rocca: "El gesto pedagógico en el discurso de S.", en Museo Hist. S., "3ras. Jornadas S. y su Tiempo", 1995, p. 27 y ss.; "S., pedagogo social" de H. F. Bravo, "S. y la educación pública", E. Carilla, F. Romero et al., 1962, etc.).

 

Pontifica, incansable, el argentino: La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos; y esta dignidad no puede obtenerse, sino elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia, y predisponiéndola a la acción, ordenada y legítima, de todas las facultades del hombre" sentencia en su biblia personal, "Educación Popular" (Obras, t. 11).

 

     

  • La gesta civilizadora emprendida por S. en largos años y ante dificultades grandes e innumerables, podemos caracterizarla como una verdadera "Tathandlung" fichteana: una hazaña, una épica del coraje para vencer resistencias y concientizar y concretar reformas benéficas. Es una épica de la voluntad, del furor (el "thumós" platónico), por impulsar la vida republicana, fundar instituciones que vertebren la vida ciudadana.
  •  

 

El ensayista, docente y filósofo de origen español, Francisco Romero, en "Las tres figuras del idealismo alemán" (en su "La estructura de la historia de la filosofía y otros ensayos", 1967) señala: "Con una osadía metafísica que no admite paralelos, Fichte decreta que el no-yo, el mundo, no es sino la serie de resistencia que el sujeto absoluto crea inconscientemente para poder ser actualmente lo que es en esencia: ímpetu ético, acción, libertad" (ob. cit., p. 234-235).

 

S. es como sujeto absoluto, es S. ("Don Yo") en cuanto debe vencer obstáculos a su batallar civilizador, contra el "No-Yo", los dos fuegos de la barbarie popular y la letrada, que resisten y ponen a prueba su brazo hercúleo.

Esta concepción del filósofo de Rammenau, expresa Romero, "no se le puede negar una grandeza sobrecogedora, una exaltación del principio moral que por instantes embriaga el ánimo".

Ética quijotesca, moral de conquistador, la de S. ("Las ideas filosóficas de S.", Cecilia Mossin, Boletín Colegio Libre de Graduados, Fac. de Filos. y Letras, UBA, oct.-nov. 1938; J. Xirau: "F.", en "Rev. de Pedagogía", X, 1931, p. 168-178, y del mismo "Antología" de F., 1943).

 

Como Fichte lo declara en sus célebres "Discursos..,": se propone "levantar el ánimo y la esperanza en los corazones abatidos" y exponer noblemente "la manera de regenerar nuestra nacionalidad merced a una educación nueva" ("Disc..." II). Propone "un arte seguro y razonado para dotar al hombre de una voluntad firme de obrar bien,". Uno como otro buscan con ímpetu nobilísimo "la manera de mejorar a los hombres".

 

Educar al Soberano, para dignificar el Estado y glorificar la Nación. Se ha de lograr, confía S. en su texto de culto "Educación Popular": "que la vida pública desenvuelva mayores estímulos de acción". Coincidente pedagogía nacionalista en el más superior sentido y junto con una férrea creencia en la perfectibilidad humana.

 

Fichte escribe también, en 1807, convencido de la base de la educación como formadora del Estado, un "Plan para fundar en Berlín un instituto educativo Superior" ( "La idea de la Universidad", trad. esp. 1959, p. 15-115; J. Ferrater Mora, "J. G. F.", en su "Diccionario de Filosofía", t. 2, ed. 1979, p. 1164-1169);

 

Recuerda Ortega y Gasset que Hermann Cohen (fundador de la Escuela de Marburgo, 1842-1918) atisbó este fundamento fichteano de la acción de la Voluntad, de la hazaña, en el "Quijote", frecuentemente en las palabras del escudero Sancho, tan admirado por S. ("El coraje, S. Panza y Fichte", en su "Meditación del Escorial", 1915, Obras, t. 2, 1983, p. 558-559).

 

Heinrich Heine (1797-1856) en su "Contribución a la historia de la Religión y de la Filosofía en Alemania" (1835, "Obras", Clásicos Vergara, p. 735-758) especialmente estudia la obra y la personalidad fichteana, unión de ideas y sentimientos filosóficos y carácter.

Fichte es el personalista, subjetivo, urgente, positivo, así como Kant es el anatomista, el analista objetivo y frío (¿Sarmiento y Alberdi, respectivamente?). Para aquél el mundo fenoménico es explicado por el espíritu en acción. Es el Yo cósmico constructor de S. (cons. N. Abbagnano y A. Visalberghi: "Historia de la Pedagogía", F. C. Econ., 1969, reimpr., cap. "La polémica sobre el kantismo y Fichte" y "La doctrina de F."; J. Marías: "Historia de la Filosofía", Obras, ed. Rev. de Occidente, 6° ed., Madrid, 1981, cap. "El idealismo alemán. II. F.", p. 297-302).

 

 

     

  • La literatura sarmientesca destaca su carácter distintivo de "epidíctica". Es decir, demostrativa, de convencimiento, pletórica de sanas planificaciones y útiles concreciones. Ahí figura el logos del "sermo sarmientinus", transformador, reformador, didáctico y oratorio por razones políticas.
  •  

 

Lenguaje de exaltación de su Personalidad y de esfuerzo para ganar voluntades, prescribir, compremeterse y animar (cons. E. Pucciarelli: "El lenguaje de la acción", en "Escritos de Filosofía-17/18", Academia Nacional de Ciencias, 1986).

 

En su "Die Bestimmung des Meschen" (1800) el pensador germano establece definiciones personales que se encuadran paralelamente en las premisas morales sarmientinas: "Pero hay que tener valor. Que todo me abandone, con tal de que el valor no me abandone: Acción y Libertad Personal.

 

"...Yo quiero ser algo independiente, no algo en otra cosa y por otra cosa, sino por mí mismo; y como tal, quiero ser la última razón de mi propio destino".

 

Como el autor de "Educar al Soberano", Meister Johann desea "tener una fuerza interior propia, manifestarme por modos infinitamente variados". "Yo quiero tener mi propia fuerza en mí mismo". "El sistema de la Libertad satisface a mi corazón; el opuesto, le hiere y le aniquila. Vivir una vida fría y muerta y contemplar las vicisitudes del mundo como un mero espectador, es una perspectiva insoportable, es una existencia odiosa y despreciable".

 

Yo napoleónico, Yo docente, pues en él aprendemos amor a la libertad, a la acción responsable. S. como F. son odiados por los moderados, por los temerosos, por los frívolos, por los débiles, por los ineptos para la lucha, por los carecientes de voluntad y orgullo, por los reverentes, por los enanos mentales y del sentimiento.

 

En su "De la Alemania" (1835) el poeta judío-alemán caracteriza al Idealismo trascendental de los fichteanos asemejándolo al intransigente espiritualismo de los Primeros Cristianos, "a quienes fue imposible domar mediante los suplicios corporales ni los goces terrenos". Establece la diferencia en que aquéllos permanecen acorazadas en la fortaleza de su intelecto, mientras éstos, "soportaban el martirio para alcanzar la piedad celeste" (ob. cit., 3° parte, "De Kant a Hegel", cit. por Alfonso Reyes, en su "Marginalia", Obras, t. 22, 1989, p. 328-330). V. También N. Hartmann: "F.", en su "La filosofía del idealismo alemán" I, 1960, p. 66-164; E. Cassirer: "F.", en su "El problema del conocimiento. III. Los sistemas postkantianos", 1957, México, p. 159-266).

 

 

     

  • Para S. evidentemente la acción es la vigorización del pensamiento y su necesaria complementación. "La Libertad es la acción, y no un sueño, ni un prototipo imaginario" (1881, discurso en su 70° aniversario, O. Comp., t. 22). "Existir" es sinónimo de Lucha, de Misión y de Deber.
  •  

"El haber nacido en cualquier extremo de esta tierra nos impone deberes y misión como herencia que no nos es dado repudiar" (Manifestación Liberal, 21 Julio 1883, O. Comp., t. 22). El hombre público en su credo liberal-romántico, profeta y guía, iluminado, abridor de surcos, maestro.

 

"Quiero daros un derrotero que guiará vuestros pasos en los tortuosos senderos que encontraréis, para abrir a vuestro país el más libre acceso a los hombres y a las ideas" (íd.). Tarea prospectiva de anuncio de futuro: "En lugar de volver las miradas hacia lo pasado, en busca de correctivo, nosotros seguimos el buen camino para todas las soluciones, que es: ¡adelante! ¡adelante! ¡siempre adelante!..." (1883, disc. al instalar la Sociedad Protectora de los Animales en el Rosario, Obras, t. 22).

 

Como expresó Aristóbulo del Valle en su Discurso Fúnebre: "Sus ideas brotaban con aliento de vida, y apenas enunciadas, se las veía tomar cuerpo, encarnarse y convertirse en acción personal o social".

 

En su discurso en Chivilcoy del 3-10-1868, don Domingo delinea una diferencia entre el "filósofo" y el "estadista". El Hacedor sanjuanino ubica, adscribe su abundante proyección y programa civilizador en esta categoría última, puro activismo y lenguaje dinámico.

Ubicaremos desde ya la obra fichteana en una jerarquía intermedia: el pensador con esenciales preocupaciones político-sociales y educativas. En ese célebre discurso dice: "Porque ésta es la diferencia entre el filósofo que contemplaba civilizaciones muertas en mundos antiguos y la imaginación del Estadista Americano, que está improvisando sobre esa tierra virgen mundos nuevos".

 

Paul Groussac (1848-1929) lo vio como "héroe de la Voluntad", como una potencia dictatorial que conserva "todo su radiante prestigio de ultratumba". Este auténtico genio de poderosa voluntad centrífuga, de impresionante impulso programático, su urgencia por abolir y edificar, constituyen lo más inmortal y genuino de don Domingo.

Un hombre "mentalmente construido hacia fuera", extravertido y combativo, cual Campeador consumado (E. Martínez Estrada, "S.", ed. 1969, p. 145).

 

György Lukács (1885-1971) en su "Historia y conciencia de clase" 1923, reivindica la filosofía fichteana. Es el pensar de hombres esencialmente políticos, transformadores de la realidad social, éticos, y asumidores de responsabilidades extremas.

 

La concreción de sus ideas constituye en S. un proceso fichteano típico, un ejemplo de integración de la razón en el plano práctico, "una ampliación del concepto de racionalidad"; ahí es donde la filosofía del Profesor alemán cobra papel destacado. Desde la perspectiva del ser en constante brega por expandir e imponer su "ratio".

 

Exteriorización de la fundamental "pasión por actuar" ("Trieb und Sehnen") y construir el Bien en el Mundo, formar la Realidad de acuerdo con los propios ideales. Ejercicio de una "praxis ontológica", en que el hombre moral proyéctase creando un nuevo Cosmos, una nueva y personal Legislación, actuando desde el centro más íntimo, ése es su protagonismo revolucionario, desde el sentido más profundo de su núcleo personal. (V. "La experiencia del Bien según Fichte", en Alfonso López Quintás: "El triángulo hermenéutico" , 1975; W. Weischedel: "Los filósofos entre bambalinas", 1985: "F." por O. Market, en "Forjadores del mundo contemporáneo", F. Pérez-Embid, t. 1, p. 189-197

 

Fichte (filósofo de la intersubjetividad, según Riobó González) es considerado por los aristócratas alemanas como un "Jacobino", un masón incómodo, apologista de la Revolución Francesa . "Ellos persiguen en mí un pensador libre y lo que les asusta es el espíritu de independencia que mi filosofía despierta".

Tenaz e imperativo, como Domingo. Educado en las numerosas adversidades y de prodigiosa memoria, como Domingo. Interrumpe los estudios universitarios en Teología, para abrazar la causa revolucionaria. Desde su primera obra "Ensayo de una Crítica de toda Revelación" (1792) y sus iniciales actividades en la Cátedra de Jena, irrita susceptibilidades y opiniones diversas.

 

 

     

  • Fichte conceptúa a la tarea magna de construcción y regeneración nacional como una labor religiosa, una actividad apostólica, tal como la percibimos en la epopeya sarmientina.
  •  

Una "Propaganda Fidei", una labor integral de toda la ciudadanía, un extraordinario movimiento expansivo de cohesión y evolución. Una obra semejante no podrá por su propia naturaleza detenerse, sino que crecerá y se extenderá en todos sentidos: así lo expone el autor de "Discursos a la Nación Alemana", IX: "A quien deberá confiarse la ejecución de este nuevo plan educativo".

 

Esta memorable obra, a lo Prometeo, a lo Moisés, está sustentada por valores firmes y seguros, por un gran amor al Bien y al Derecho ("virtudes civiles y domésticas", "una honradez intachable", "una adhesión fiel a la Patria"). Como lo expresa detalladamente el germano en su Discurso XII: "Sobre los medios necesarios para conservarnos hasta la realización de nuestro fin": "hemos , pues, ante todo, de crearnos un espíritu firme y resuelto; ser serios en todas las cosas(...); debemos formarnos principios seguros e inquebrantables, que servirán para nuestros pensamientos y acciones, ligando en una sola pieza acción y pensamiento para que formen un todo unido y coherente". Igual que S. en su "Conflictos y armonía de las Razas en América". F. se pregunta en este escrito si somos una nación, en qué medida y con qué caracteres.

 

 

     

  • Inquisidores del Ser Nacional. Pensadores y escritores, para quienes lo primordial es el logro de una personalidad individual y nacional autónoma y definida, a través de una acción positiva y de un arte y literatura auténticos. "El privilegio más noble y la función más sagrada del verdadero escritor, consisten en congregar a su nación y disentir con ella los asuntos más importantes" ("Disc.", XII).
  •  

Nos recuerda los calientes escritos chilenos de S. sobre Romanticismo, Socialismo y Arte Nacional (1841-1842, en los tomos I y II de sus Obras).

La misión suprema del intelectual ha de consistir en congregar los intereses nacionales homogeneizar y exaltar la conciencia de la colectividad y su originalidad: "todo lo que puede levantar, ennoblecer y colocar a una luz más digna de ella esa raza fraternal" (Fichte).

"Echad miradas observadores sobre vuestra patria, sobre el pueblo, las costumbres, las instituciones, las necesidades actuales". Por eso el sanjuanino propone el Socialismo "es decir, la necesidad de hacer concurrir la ciencia, el arte y la política al único fin de mejorar la suerte de los pueblos".

 

Utopistas de realidades, soñadores del mejoramiento universal, activadores de grandes esperanzas. Ejemplifican "la más sagrada cualidad de los hombres: el Carácter" (Fitchte: Disc., XIV). Necesario ese fuego para combatir por tales ideas y vencer las duras resistencias e incapacidades.

 

El buen Estadista, advierte Fichte debe colmar el abismo que media entre las nociones de una Vida Superior y su realización práctica en la vida comunitaria. Como decía agudamente don Domingo: "rehabilitar al pueblo, al mulato y a todos los que sufren" (t. I de sus Obras). También el filósofo del Norte en su exhortación a los Príncipes alemanes, como Directores de Pueblos: "Justo será que descendáis al hogar de los ciudadanos, a las chozas de los labradores" y "tomaríais la firme resolución de pensar más seriamente en prestarles ayuda".

 

"¿De dónde procedía el entusiasmo del carácter romano, cuyo pensamiento y cuyos esfuerzos hace perdurar, entre nosotros, en pie y vivos, monumentos eternos, aquel entusiasmo que les arrastraba a soportarlo todo y a sufrirlo todo por la patria?". Ese es en la explicación fichteana, el sentido del amor sarmientino: fe potente en el desarrollo nacional, necesidad de sacrificio personal y colectivo para afirmar la conciencia de la comunidad y los valores humanos y nacionales.

"Debe el patriotismo (...) ser tenido como potencia superior, última y definitiva".

Condición metafísica del amor a la Patria, valor educativo y político, agitador de pasión de Adelanto y de Futuro. Y este Hombre superior es el llamado a regir los destinos de su Nación. S. adquiere esa condición elevada de "Homo Conditor" que describe Fichte. "El ciudadano en quien la llama del patriotismo es abrasadora", y que "se sacrifica gozosamente por ella, ya que él sólo existe para esto, y así debe sacrificarse".

Ese amor, zarza candente en Lutero, en Fichte y en S., se convirtió "en la vida de su vida, en el guía firme y resuelto, de su existencia y guía que le dirigirá a través de las tinieblas que le rodean (Fichte, "Disc. IX: "A qué realidad presente deberá enlazarse la nueva educación de los alemanes")(Ver V. E. L. Domínguez, "La concepción fichteana del amor", 1982).

 

En ese hermoso Discurso fichteano alaba la "inclinación invencible y poderosa!" de Lutero y de Pestalozzi por "el pobre pueblo desamparado". "Ese amor contra todo tipo de obstáculos" fue "la vida de su vida". Temas básicos del concepto fichteano de educación: educación nacional, patriotismo como valor absoluto y aspiración constante, formación filosófica, capacitación física.

"La primera parte de la nueva educación nacional alemana consiste en conducir al alumno, en primer término, a esclarecer sus sensaciones, luego, sus ideas y en desarrollar a la vez, progresivamente, sus aptitudes físicas" (Disc. X). "La salud y la belleza del cuerpo humano, la fuerza del espíritu" y "la cultura civil y religiosa". El fundamento de su teoría pedagógica lo reconoce en Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827, el pedagogo suizo autor de "Cómo Gertrudis enseña a sus hijos" y "Cartas sobre educación infantil", de portentosa influencia): "El despertar y el desarrollo espontáneos y progresivos de la sensación y de la idea clara. La formación moral, el cultivo de la estimación de sí mismo y de los demás, del autodominio, el amor a la veracidad, desenvolvimiento de la propia personalidad en consonancia con la del projimo, el honor y el bien como norte de la conducta".

 

Para F. como para S., la ejecución de la Nueva Educación, es en claras palabras del primero, "el más alto" y "el único asunto que debe ocupar nuestro patriotismo" (Dis., XI). Un proceso no sectario, no privilegiado: "Es necesario extender a todos la nueva educación, sin exceptuar a nadie..., suprimirá todas las diferencias".

"Ya luce la aurora del nuevo mundo, dorando las cimas de los montes, precursora del día que se acerca. Yo quiero recoger los rayos de esta aurora y proyectarlos sobre un espejo" (Disc. II: "Principios esenciales y generales de la Nueva Educación" y Disc. III. "Continúa la descripción de la Educ. Nueva").

 

Su ideal educativo en sus catorce lecciones de la Universidad de Berlín ("Discursos a la Nación Alemana") es la renovación interior del hombre, según la inteligente doctrina pestalozziana. Después de la lucha armada, sostiene igualmente que se debe seguir batallando por "la nueva lucha de principios de costumbres, de carácter" y hábitos de orden y progreso organizado.

 

 

     

  • Fichte, racionalsta en religión, es acusado de ateo, polemiza violentamente sobre ello. Escribe su "Defensa contra la acusación de Ateísmo". Edita primeramente "Ensayo de una crítica de toda Revelación (1792), "Principios fundamentales de la Doctrina de la Ciencia" ("Wissenschaftlehre") en 1794. Luego "El Destino del Sabio" ("Die Bestimmung des Gelehrten") en 1794, "Fundamentos del Derecho Natural" ("Grundlage des Naturrechts") en 1796, "Sistema de la Moral" (1798).
  •  

Con "Destino del Hombre" ("Bestimmung der Meschen"), en 1800, inicia un cambio filósofico y político: se convierte a un espiritualismo teísta y al nacionalismo. "Caracteres fundamentales del tiempo presente" ("Grundzüge des Gegenwärtigen Zeitalters") en 1807 y "Determinación de la Vida Beata". Se transforma en activo propagandista del nacionalismo germano: "Discursos a la Nación Alemana" ("Reden an die deutsche Nation"). En 1813, "Doctrina del Estado" ("Staatslehre"). ( véase en Giulio Preti, en Diccionario de Autores" de González Porto-Bompiani, t. I, 1973, reimpr., p. 884-885).

 

Para Fichte la función principal del Estado (1813) es la que S. mismo establece, repite y grita: "Educar al Soberano". El fundamento de la existencia del Estado es la convivencia ordenada de los ciudadanos, para lo cual contribuye en lugar destacado su educación liberal, el respeto y la responsabilidad (ver comentario de E. Codignola sobre la "Staatslehre", en "Diccionario literario" Porto-Bompiani, cit.).

 

En su "Destino del Hombre" fija principios que son también Normas del genio sarmientino. Lo más característicamente humano es la necesidad de obrar en el mundo. El hombre es persona en cuanto interviene, por deber y necesidad, en el mundo, en cuanto cumple su misión terrena.

 

Sarmiento a través de un intenso Trabajo Civilizador, cumplió ese Destino del Hombre Superior en moral e intelecto, en palabra y actos, que explica Fichte en sus inmortales escritos filosóficos.

Educadores ambos, en el más abarcador sentido del término, en intensidad y extensión, Promotores de la Humanización de sus próximos y exaltadores del sentimiento de la Grandeza de su Nación.

 


Publicado por Desconocido @ 13:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios