"Hermandad" de SARMIENTO y TOLSTOI.- Por Guillermo R. Gagliardi.-
"HERMANDAD" DE SARMIENTO Y TOLSTOI .-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
I.-
Según siente LEÓN TOLSTOI (Iasnaia Poliana, 26-8-1828 / Astápovo, 7-11-1910), el dolor es "patrimonio del pensador", de su visión honda y cristiana. La suprema Ciencia consiste en el Conocimiento de la Misión y la Realización del Bien. Éstos fueron asimismo, los vectores de la conducta cívica de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (San Juan, 15-11-1811 / Asunción del Paraguay, 11-9-1888).
Constituyeron su "Religión del Bien Absoluto". Su convicción de que ha sido "llamado por la Providencia" a desempeñar un alto papel en los destinos patrios: ésa es su Ciencia y su Arte, en la luminoso dirección Tolstoiana.
"La verdadera ciencia es el conocimiento de la misión, y por consiguiente, del Verdadero Bien de todos los hombres". Y el "Verdadero Arte" es la Expresión de los mismos. Manifestación sarmientina combativa y hacedora, no exenta de personalismo arbitrario o ingenuidad idealista.
Tolstoi desea implantar un "Cristianismo práctico y mundanal" según estampa en su "Diario" (1855): "una religión práctica que no prometa la bienaventuranza futura, sino la felicidad en la tierra" (agréguese la lectura de sus "Confesión", 1882, "En qué consiste mi fe" y "Crítica de la teología dogmática"). Porque para su creencia, "el hombre sólo puede cumplir la ley de Dios dando ejemplo de una vida honrada, purificándose a sí mismo del mal y acrecentando el bien".. En cumplimiento de ello nuestro S. confesó a David Peña en el inicio del año de su muerte, "llevo el último pasaporte admisible, porque está escrito en todas las lenguas: servir a la Humanidad".
Actividad cuantiosa del maestro-estadista, consciente de que sobre él "pesan grandes responsabilidades" y que su vocación es la obligación de Fundar la República Americana y enaltecer al Ciudadano.
El escritor ruso, justamente lo enuncia: "La actividad de la ciencia y del arte brindan frutos perdurables y cosechan gloria y veneración cuando sólo reconoce deberes". "Su esencia es el sacrificio". "Todo lo he pospuesto, –concuerda la confesión sarmientesca- reposo, familia, cuidados de fortuna, todo". Ilustra la "Moral de Obligación" que establece Henri Bergson en su "Las dos fuentes de la moral y la religión" (1932), que el sanjuanino ejemplifica en su vida plena de "nobles aspiraciones y elevadas metas" y que debe desplegar ardientemente, por "necesidad interior y amor a los hombres".
En la Patría "áspera" todo lo "que se le ha metido en el alma", el riesgo por las incomprensiones y prejuicios, y que Tolstoi fundamenta según fragmentos citados en "Vida de T." de Romain Rolland: "¿Qué debemos hacer?". Días que trascurrieron en la inquietud y en la emoción, "en el éxtasis permanente del entusiasmo" (el Dios motivador sarmientino), guiados por el brazo hercúleo y la esperanza vigorosa. Porque, Libertador y Animador del Progreso, "debe resolver y decir lo que producirá el bien de los hombres". Y porque, dice S.: "Con respecto a lo que he creído ser mis deberes para con mi Patria, mis pretensiones son muy exageradas".
"Sarmiento es un símbolo del argentino y del americano". "Tolstoy, del ruso". Alberto Palcos, en su "Sarmiento" ( ed. 1962, p. 17).
Don Domingo debe obrar para el inmediato advenimiento del Reino de Dios, según piensa Tolstoi y expone en su "Mi religión" (1884) y "Ek Reino de Dios está en nosotros" (1893). Es el goce del festín de la Civilización para las mayorías ciudadanas, el Progreso de la Nación, "El Espíritu de Dios que viene marchando sobre las aguas", metaforiza bellamente Sarmiento.
"De todas las ciencias que el hombre puede y debe saber, la principal es la ciencia de vivir haciendo el m{aximo posible de Bien" escribe el ruso a Rolland. (Puede leerse "El pensamiento vivo de Tolstoi" de Stefan Zweig y "T., gurú de Gandhi" por Adolfo de Obieta, "La Prensa", 17-7-1983).
II.-
"La visión de sí mismo fue siempre de grandeza histórica".
Según Thomas Mann, "Goethe y Tolstoi" , en su "Nobleza de Espíritu"
(Obras Completas, Plaza y Janés, t. 3, p. 1003-1118).
Apreciamos "la medida sobrehumana del desarrollo de su personalidad" (M. Gorki, sobre T.)
Benjamin Franklin (1706-1790) en el cuyano, así como Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) en el otro, obraron en su formación como modelos de vida y de ideales, activa y decisivamente. En sus "Confesiones" éste reconoce que "leyendo su ‘Diccionario de la Música’ (1767) llegué a compenetrarme tanto con él, que me pareció como si fuese yo mismo el que hubiese escrito el texto". (Puede leerse, también T. Mann, "Exigencias de la actualidad", Obras, ed. cit., p. 1660-1666).
Y S. en su "Recuerdos de Provincia" (1850, tomo III de sus Obras Completas) relata su culto personal por el inventor y hombre público norteamericano y la trascendencia de su influjo ético: "Yo me sentía Franklin; ¿y por qu{e no?...", "este hombre debe estar en los altareas de la Humanidad y llamarse el Santo del Pueblo" (ob. cit., cap. "Mi educación", también su "Robinson es una nación", 1886, en sus "Discursos Populares", vol. II).
En el caso de T., el autor de "Emilio o de la educación" determinó su vocación pedagógica, que también ha sido primordial en todas las múltiples facetas de la acción y pensamiento sarmientinos.
Ambos se entregaron con pasión completa al tema socio-político-educativo: "La Santa Causa de la Instrucción Primaria" (S.). Refiriéndome a T., nuevamente cito al Nobel autor de "La montaña mágica" (alemán, 1875-1955), quien destaca esta "íontima y poderosa pasión": "estudiar, desde el punto de vista teórico y práctico, el problema de la escuela popular..." ("Educación y Confesión", 1922, de su "Goethe y T.", cit.).
Otra arista vinculante, la urgencia de expresar y afirmar el Yo. "Don Yo", el que lucha a brazo partido para aniquilar con fiereza la barbarie americana e introducir la República. Y marcar, conquistar, fundar, su Nombre, "Ser Sarmiento", "todos los caudillos llevan mi marca".
En el escritor de las estepas datamos ya adolescente esa "necesidad de ser conocido y amado", "de citar mi nombre", "y todos debían quedar impresionados de tal comunicación, debían agolparse a mi alrededor".
La apreciación de este "Ego Maior" los aproxima. "Sólo los rufianes son modestos" dijo Goethe. De allí mana el torrente de su aotbiografismo, la finalidad de confesión de muchas de sus obras: "Mi defensa", "Memorias", de S. "Infancia y adolescencia", "Confesión" del ruso. "Siente (T.)- según indica Thomas Mann- que su mero nombre f{ormula de su oscuro y poderoso yo, ha de aparecer ante el mundo como un ‘mensaje’". Ambos escritores han sido símbolos de la salud y el vigor humanos en grado superlativo.
Agudo sentido de la tierra en ambos. "Lucha entre la mansedumbre y la brutalidad, entre la humildad y el amor contra el orgullo y la violencia"" Almas fáusticas con un férreo sentido voluntarista. Personalidades Anteicas. El contacto natural alimenta su vitalidad, su fuerza creativa y emotiva. Una excepcional exuberancia física y actividad mental, los asemeja. Y la "fuerza de oso" y ""radiante estilo".
Contemplamos admirativamente a don Domingo en el Delta, sintiéndose "divinamente bruto" entre la vegetación tropical y alejado de "las musarañas de la vida civilizada", en la reverberante vegetación selvática brasileña cuando viajero, entre los diamantes y zafiros de flores e insectos ("Viajes por Europa, África y América, 1845-1847"). Tolstoi en sus recuerdos de "Infancia y Adolescencia", las soleadas escenas de la cosecha de avellanas, las observaciones sobre el paisaje agreste y la naturalidad primaria de los personajes. Natura es para él verdadera fuerza inspiradora, "cura y placer", confiriendo en su vida y obra genial expansión a su pasional sentimiento pánico.
En S. se despliega la Apología, rom{antico-utopista, esquemática, del progreso y la Civilización, según lo entendía el Iluminismo europeo: es el meollo de su ideario y la norma directiva de su acción de estadista. En T.: abominación del sentido del progreso, adhesión al eslavismo y su aristocratismo natural y pagano. Anti-historicista, para el autor de "Ana Karenina" es totalmente criticable la identificación clasificatoria binaria de bien / mal como civilización / barbarie. La realidad histórica nos hace percibir un caos cambiante. No racionaliza, según demuestra el intelecto sarmientino, cartesiano-pascaliano, pasional-geométrico a la vez, contradictorio y controversial. El eslavo, idealista, individualista, considera que no es ncesario buscar leyes y geometrizaciones, la ley del perfeccinamiento sólo reside en el alma de cada hombre (su "Cristianismo interior"). "La civilización es el bien, la barbarie, el mal...;... este saber imaginario anula en la naturaleza humana, la instintiva, feliz, original aspiración del alma hacia el bien" declara en el final de su novela "Lucerna".
En su "Carta a un hindú" (1908), dirigida a su admirado Mahatma Gandhi (1869-1948) asienta T. Su convicción de que "una ley suprema como como guía de conducta", debe reemplazar a "los preceptos más que dudosos de la seudoreligión y la seudociencia y las conclusiones inmorales que de ellas se deducen y que suelen llamarse ‘civilización’" (en revista "Sur", n° 161, 1948). Ésta ha parido nuestra época: una "manera de vivir vacía, ansiosa, desasosegada y trastornada, en conflicto real con la ley del amor y basada en el uso de la violencia".
El empuje sarmientino de la lucha contra la Barbarie y la Tiranía y la Anarquía, se transforma en el pensador ruso, en beligerancia de la No-Resistencia al Mal, contra la tiranía de la violencia organizada. Axctualiza para nuestra era, el Sermón de la Montaña" "Facundo o civilización y barbarie en las Pampas Argentinas" (1845) y "El Reino de Dios está en nosotros" (1893) figuran como los libros cimeros que contienen el fundamento de este Pensamiento Liberador. Como S. procura la elevación, espiritual y material, de la vida del hombre común. La norma didáctica ¿principal es la Libertad y confieren trascendental importancia a la Instrucción Extraescolar: bibliotecas, exposiciones, conferencias, concursos de lectura, etc. S.: "he manifestado mi firme creencia de que la perfección y los estímulos en la Lectura, puede influir poderosamente en la civilización del pueblo". Desde su "Método de lectura gradual" (1846) se había ocupado de esa didáctica, hasta la cálida biografía de su hijo, cuarenta ños después. Y de todo ¿, todo lo que atañe a la vida escolar, su predilección de siempre, pupitres, luz del aula, pizarrón y su uso, edificios, presupuestos, censos, reglamentaciones, estadísticas, métodos, asociaciones profesionales, ortografía, caligrafía, , exámenes, vestimenta, salud, descansos, horarios, encuadernaciones, préstamos de libros, lenguaje, etc...., en su "Anales de la Educación Común" (1858), "Informe del Jefe del Departamento de Escuelas", "El Monitor de la Educación Común" (1881). Obra asombrosa "de la paciencia y de una idea fija llevada adelante en despecho de la pobreza, del aislamiento y de la falta de elementos de instrucción" (1843).
El ideario educativo tolstoiano reconoce un señalado origen ético y social, profundamente Humanitario.
En su juventud y madurez el sanjuanino brega por una educación liberal, europea y filo-yanqui, y en su vejez, reacciona contra la excesiva invasión extranjera y la necesidad de nacionalizar la escuela, argentinizarla, como manera de fortalecer el sentimiento de Patria y República. Relativiza el valor del progreso científico-técnico, problamando la primacía del respeto y cultivo de las escencis nacionales, de la axiología patria.
Tostoy, rusoniano, es crítico tenaz de la dirección de la civilización occidental, de la tendencia progresista de Pedro el Grande. Tagoriano, antienciclopedista. Anarquista y anti-político, en su "Carta al Zar Alejandro III" (1881) se diferencia marcadamente del autor de "Educación Popular" (1849) quien acentúa el poder pedagógico de la obra del Estadista, la bibliolatría y el concepto de orden y autoridad en todas sus nociones de gobierno.
III.-
"Si quisiéramos precisar más y mejor, la categoría de Sarmiento como pedagogo, para alcanzar a una más aproximada clasificación, podríamos incluirlo en la falange inmortal de los maestros a la manera (...) de un Tolstoy".
Reconoce Virgilio Cutinella, en su "Disquisiciones en torno a una serie de interrogantes de Sarmiento relacionadas con la educación del pueblo", en "S. y la educación pública" varios autores, 1962, p. 68).
El educador chileno en sus extensas "Disquisiciones..." brinda al sanjuanino ilustre una filiación medularmente socrática y específicamente tolstoiana, en el área de su ideario socio-educativo. También le reconoce aristas del Genio de Pestalozzi, Roussea, y los grandes pedagogos estadistas (Hostos, Martí...).
Familia de eximios Educadores, plenos de fuerza activadora e inspiración, en los cuales encontramos ese poder de Intuición, ese especial Sentido de la Infancia.
"Todo ha de sacrificarse en obsequio de los niños". Valoración santa del infante y su formación espiritual y de sus derechos, que Don Domingo presenta en su humanísima y sabia "Vida de Dominguito" (1885), escrita con la mente del pedagogo experto e informado y con el corazón del padre sin consuelo por la prematura pérdida y los dorados recuerdos.
Gracia, fuerza de vida en la evocación de la niñez y en su interés nobilísimo por humanizarla . "Vuelve a lograr cualidades de rústica belleza, de grandeza, de candor y sencillez como únicamente en Tolstoi se las encuentra" nota oportunamente Mz. Estrada (estudio cit., 1958).Enfatiza T. La educación eminentemente libre, no autoritaria ni coercitiva, activa y vital por supuesto.
Puede ser parangonada con la Escuela de Iasnaia Poliana del Conde ruso. En sus escritores teóricos y sus Silabarios y Cartillas , comunión de exquisitez descriptiva,
solidez en la concepción de la didáctica y observación práctica, guiada por la reciedumbre de su axiología social y belleza ética.
Armonizan S. y T. En el reconocimiento de la esencialidad de las condiciones de libertad, responsabilidad gradual, actividad, espontaneidad en la educación del niño y del joven. "La instrucción es el semillero del buen espíritu de libertad". "La enseñanza debe adaptarse al niño, y no éste a la enseñanza". Consecuente con todo esto, H. Tejera escribe que nuestro Domingo continúa, "desde las silenciosas soledades de las pampas", "sintiéndose (...) émulo de Froebel y Tosltoy..., estudia y atisba al niño escolar, contribuyendo a la creación de la psicología infantil" (en "S. Cincuentenario de su muerte", 1939, t. II, p. 407).
Sarmiento es de los m{as combativos y tenaces en la fundamentación y ejecución educativa de sus proyectos sociales y políticos: "fue un fanático de la educación, y por ella y en ella luchó con tesón y tozudez incansable; por ella llegó a la detracción, a la procacidad y hasta el pugilato". Auténtico "martirologio americano", el afán pedagógica ha determinado en él todas las facetas de su tempestuosa psicología, su violencia expresionista y también su frecuente nobleza de miras y su ternura espiritual impresionante. Destácase esa sobresaliente preocupación por "levantar las masas indígenas a una quieta elevación de espíritu unida a hábitos de orden adquiridos por el trabajo" y su denuncia de la política inmigratoria irracional que "que viene a destruir sin saberlo, nuestras instituciones, creando una opinión estúpida, sin patria, sin ideas y sin respeto a la dignidad humana" (1886).
Ahora el anciano maestro, "Antiguo Maestro" gusta firmar sus opiniones, rectifica su ideario "progresista" y "liberal con limitaciones" de la juventud y madurez, fustiga la desnacionalización peligrosa a que lleva esa política.
Declara que se ha de impulsar la instrucción de las mayorías nacionales, preservando y mejorando nuestro sentido de Patria y Cultura, única manera de iluminar, de enaltecer la existencia humana. Su conciencia nacional se aproxima ahora al "rusismo" tolstoiano, a su defensa absoluta de los valores que definen netamente una Nación.
Observa lúcidamente Ezequiel Martínez Estrada (1895-1964), sarmientista esencial, que "Vida de Dominguito" es una obra integralmente tolstoiana. Por la ternura, calidez, profundidad afectiva, sencillez y espiritualidad ejemplares. Excepcional en la literatura de su pépoca, y especialmente en la propia escritura de su autor, comúnmente conflictiva, expansiva, polémica, crítica, cuando no atrabiliaria, absolutista o docente y expositiva.(E.M.Estrada, "S. escritor" en "Historia de la literatura argentina" R,. A. Arrieta dir., 1958, t. II: y en su "Meditaciones sarmientinas", 1ª. Ed., Chile, 1958; "S." 1947, ed. posteriores). Aquí "el otro Sarmiento", Dios Jánico, intensamente emotivo. Abre la delicada puerta de su sensibilidad, de su alma niña, de su fina pluma. En este Devocionario íntimo y magistral, se aleja el Funcionario ciceroniano, el tribuno mirabeauano, se ilumina el padre amante, el amaestro tolstoiano y brillan las cualidades del gran escritor. Casi maternal en la sutileza de los diminutivos y en la descripción de los comportamientos del infante y del joven. Detalles de la didáctica primaria, se aúnan a las narraciones de anécdotas de la vida del párvulo.
Vitalista y esperanzado, el anciano Lev Nikolaievich escribe a su mujer Sophia Andreievna, Sonia, en 1882: "La vida no es ningún chiste y no tenemos derechos a abandonarla", "estos meses que nos queden por vivir debemos tratar de vivirlos intensamente" (cit. por Gregorio Puntano, "Un recuerdo de Yasnaya Polyana", "La Nación", 8-9-1991).
Ética de la Vida y del Deber de cultivarla hasta el último suspiro. Así S., en carta a su hija (1867): "Es preciso que te armes de coraje como tu padre, que acepta la vida como nos viene...Sé mi hija en eso, en sufrir, en trabajar, en esperar..." (cit. por J. Ottolenghi: "S. a través de un epistolario", 1939, p. 73).V. también Ettore Lo Gatto: "La literatura rusa moderna", 1972, cap. 16, p. 338-363).
En 1849 Tolstoi inaugura su Escuela de Yasnaya Polyana. Concretaba así los principios nodales de su Pedagogía, expuestos posteriormente en "Sobre la Instrucción Pública" (1862), sobre el método de enseñanza de la lecto-escritura, la Instrucción y la Educación y el progreso y la definición de la misma, asimismo teorizadas a través de las páginas de su revista "Iasnaia Poliana".
En 1869 redacta "Silabario" para la familia campesina y en 1875 acomete una editorial popular "Posrednik" ("El Intermediario"). Proyecta series de Biografías para la Juventud (Sócrates, Pascal, Rousseau, Buda, etc.) y la creación de una red de Escuelas Populares. Obseso de la Educación Común para derrotar la barbarie y su oprobio moral, escribe artículos y cartas exaltadas "Cartas", ed. Pñ M. Meriño, Planeta, 1980). Se indigna, reprueba, propone, estimula, amoneta, fiscaliza.
IV.-
"Existen otros (hombres), provistos de alas, pero a quienes la voluptuosidad o cordialidad los impulsa a allegarse a las masas, en cuya confusión se quiebran sus alas; yo soy, por ejemplo, uno de ésos. Mas al punto, reparada el ala rota, se elevan vigorsamente otra vez, para sucumbir de nuevo; las alas acabarán por recomponerse definitivamente; yo volaré muy alto" T.-
(cit. por Félix Huerta Tejada, "Prólogo. Relato biográfico" a "Obras Inmortales" de T., EDAF, Madrid, 1977, p. XXXIX).
T. y S. en la Educación ocupan una dimensión religiosa, metafísica. Éste, albatros andino, redentorista, no ceja en su "obra de Hacer de toda la República una Escuela", de Evangelizar para instaurar el Nuevo Reino de la Instrucción del Pueblo. Sus incesantes afanes pedagógicas, eran vividos y conceptuados como un Cristianismo práctico y social, estimativo de Jesús y de María, un "Cristianismo constitucional", batallador. . En carta a su nieto Augusto Belin: "la educación primaria popular, la grande obra de la generación presente y el vasto teatro en que el talento, el corazón y el patriotismo pueden ejercitarse. Tú sabes que éste fue el blanco que me guió en los actos de toda mi vida y aún continúo en la misma tarea" (cuando Presidente, en 1873, en J. Ottolenghi, ob. cit., p. 105).
Considera el sanjuanino a la labor del magisterio como divinamente valiosa, sacerdotal, más aún, Santa, es decir, de elevado alcance. Le escribe al político y escritor español Emilio Castelar (1832-1899) en 1869: "Yo soy una protesta contra nuestras tradiciones, nuestra obra incompleta, y un importador de artículos que no están en uso o repelen las costumbres locales. No edifique sobre arena. Descienda a la educación del pueblo; no para el pleito de hoy sino para el de mañana, sobre el que habrá de recaer sentencia".
Confía a la memoria de la posteridad, a través de su obra: "La historia tiene otros ojos para ver y ella estará viendo la verdad verdadera".
El humanista ruso, por su parte anota, joven en 1855, en su "Diario": "una conversación acerca de la divinidad y la fe me ha sugerido una grande y espléndida idea, a cuya realización me siento capaz de consagrar toda mi vida. Esta idea es la fundación de una nueva religión, una religión práctica que no prometa la bienaventuranza futura, sino la felicidad en la tierra".
Papini en sus "Retratos extranjeros", 1932 , incluye uno de "l.T.", que escribió veinte años antes, ( recogido en el tomo II de la edición de "Obras", Aguilar, 1957, p. 1306-1309) donde afirma que "este hombre ha vivido en todos los sentidos de la palabra vivir, "había rebasado todas las estaciones posibles de la vida no común".
El formidable literato toscano mira al ruso desde el ojo de Thomas Carlyle (1795-1881), como un Héroe, el último Héroe, el último de los grandes genios de Occidente. Épico en la magnificencia de sus días y escritura. El ser del corazón más fuerte, reformador y Profeta, de vida particularmente intensa y fértil. (v. "Los héroes", 1840).
"Para avanzar se precisa un esfuerzo constante y una atención obstinada", pues haciendo suyo el mensaje de Cristo: "El Reino de Dios no se gana sin trabajo". "En lengua de carne" hablaron predicaron, hicieron, se levantaron sobre "la estupefacta universalidad de los idiotas" y "los innumerables geniecillos y talentuelos" y la agresiva "bovinidad diaria".
Ambos parangonados, actuaron espiritualmente invencibles ante los más terribles embates de la vida. León Chestov (18666-1938), autor de "La idea del Bien en T. y Nietzsche", en su escrito sobre "T. filósofo" acota que a éste "los peores horrores de la vida no le intimidan: se siente lo bastante fuerte para vencer cualquier mal y resolver cualquier problema".
En su "La guerra y la paz", escrito entre 1865-1869, canta en el Epílogo, al poder hacedor del Hombre. (ver Chestov, "Iasnaia Poliana y Astapovo", en rev. "Sur", 1937, n° 28, p. 7-30; "Un ignorado estudio sobre L. T. A 150 años de su nacimiento" M. A. Noel, "La Nación", 24-12-1978).
Presidenciable en 1867, confiesa S. a su hija: "He pasado por terribles pruebas, como pocos hombres habrán experimentado". "Las maldiciones de los unos, las injurias de los otros serán mi recompensa, pero tengo la fe que no me abandonó nunca, de que con trabajo, con decisión, con conocimiento de los males del país y sus causas, se puede llegar al fin a levantar a ese país y elevarlo" ("Paginas confidenciales", ed. A. Palcos, 1944, p. 206, 207).
Coinciden nuestros evocados en su desprecio por "las formas superiores del saber" y –como puntualiza Martínez Estrada ("Meditaciones sarmientinas", Chile, 1968, p. 82)- en "idéntica pasión por lo rudimentario y elemental en política y en derecho" como así también en la asombrosa "fuerza muscular de su inteligencia".
Gastan un fervor gigante en su brega por la formación popular: "seméjase (S.) a Tolstoi y a Tagore más que a los teóricos de la pedagogía". "No es (S.) un educador de cepa ni de categoría; y si pensamos en Sócrates, Comenius, Rousseau, Pestalozzi, y Tolstoi, lo comprenderemos mejor" (ob. cit., p. 103).
La alegría, el humor saludable, fue constante de sus existencias, a pesar de los sinsabores, las trabas políticas y sociales y la abundante incomprensión coetánea.
Opina Thomas Mann sobre el autor de "Voina i mir": "Conoce el grande y simple amor a la existencia, la alegría eternamente infantil de vivir".
En el capítulo "La ética del placer y de la risa", de su "Sarmiento entre dos fuegos" (1968, contribución imprescindible en la exégesis del sanjuanino), Luis Franco explica con clara y cordial certeza que "su energía múltiple y multánime de hombre de acción estaba totalmente a salvo de la melancolía, de los ensimismamientos y del aburrimiento de los holgazanes".
Aconseja originalmente, hacer la Guerra con alegría, porque, inmensa es su Enseñanza, cuando el Genio ríe el Universo entero se estremece de dicha.
Nuestro maestro era de aquellos hombres de Energía irradiante que se entregan a su misión con la Totalidad de su Persona.
Conocerlo en sus escritos y trayectoria, nos retempla la Fe en la Humanidad, como expresa su "hermano" ruso: "pues no hay lección tan provechosa como la de aquellos que creen en la propia obra".

