APROXIMACIONES A SARMIENTO Y CHÉJOV.-
Por Guillermo R. Gagliardi.- Hermana espiritualmente a ANTON CHÉJOV (1860-1904) y a DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888) semejante preocupación social por la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Una constante brega por la Salud física y moral, el alcoholismo, la situación femenina, la Educación Común sistemática y extraescolar, la difusión del libro y las Bibliotecas Populares. En sus respectivos y tan distantes países, buscaron con la mejor buena fe e instrumentos que le han proporcionado sus brillantes intelectos, una Literatura para regenerar, denunciar injusticias, cambiar, mejorar, humanizar la vida individual, familiar, comunitaria, laboral. Comprensión del alma de los humildes, señalización de sus lacras, su reflejo en un arte realista-social, como Ch. en su relato "Los campesinos" (1897). Compuso numerosas y leídas narraciones cortas, humoristas y costumbristas (con el seudónimo de "Antosha Chejonté", reunidas por primera vez en 1886, en su "Relatos de Motley") como "En Navidad", "La risa", "El gordo y el flaco", etc.. Así como sobresalió Domingo en este tipo de literatura "social", de sátira y crítica, con el influjo de "Fígaro" (el romántico español M. J. de Larra, 1809-1837) en "Cartas de dos amigas", "La fiesta de nochebuena", etc., contenidos en sus "Artículos críticos y literarios", tomos 1 y 2 de sus "Obras Completas" (junto con precursoras crónicas de arte, plástica, ópera y teatro), y también con diversos seudónimos, "El ánima del diente largo", "García Román", etc. (V. José A. Oría, "S, costumbrista", en su "Temas de actualidad durable", 1970; Paul Verdevoye, "Educar y escribir opinando", Plus Ultra, 1988). Siempre presente su afán sincero y esforzado de elevar la situación integral de los indigentes, los enfermos y pobres, de procurar la fructificación de obras benéficas: a través de numerosos artículos en los periódicos, de su propia acción y ayuda concreta, proclamas, discursos, cartas, etc. (Ch.: "Historia de mi vida", Espasa-Calpe, 1943). Fuerte Voluntad y compasión por el sufriente, por el necesitado, material y espiritual. Esta onda sentimental y humanizante recorren muchos personajes del talentoso ruso, como Anna Akimovna, la protagonista de su breve y precioso "El reino de las mujeres", aislada, sola entre el mundo de la nobleza, rica, y el de los adorables, aunque zafios, obreros de su propiedad. Incluso realiza un duro viaje por Siberia hacia la Isla de Sajalin (1890), al Norte del Japón, en el Océano pacífico. Allí registra y comprueba las condiciones miserables de vida de los presos de su colonia penitenciaria. Crónica fina de la crueldad del clima, del trato inhumano de los guardias, de la precariedad existencial de las personas presas, los castigos, la actividad agrícola en medio del frío espantoso... Con el método de la "mostración" objetiva, del distanciamiento, denuncia el sistema represivo del Zarismo. Nueva muestra de la sutileza descriptiva del escritor formidable, de su intensa humanidad, que cristalizó en 1895 y en edición integral "La Isla de Sajalín, 1891-1893". (Léase ed. de V. Gallego Ballestero, Barcelona, 2005 y su reseña bibliográfica, imprescindible, por María J. Casals Carro, en rev. "Estudios sobre el mensaje periodístico", nro. 13, 2007, Madrid) Evidenciaron una sorprendente capacidad de trabajo. Un particular y ancho sentido del humor, quizás más restringido y cáustico en el ruso, más expansivo y rabelesiano en el cuyano. Un particular sentido creativo y activo. "Amaba plantar árboles, construir y crear algo, ello constituía su elemento". Esto escribe su hermana Vicenta Bienvenida de Jesús, 1804-1900, en su "Algunos rasgos de la vida de D. F. S.", 1889 (ed. Museo Histórico S., Bs. As., 1946). Fue constante su preocupación y ocupación en los temas de Educación, la construcción de Escuelas. La inclinación por la naturaleza y su observación y estudio. Personalistas y amantes convencidos de la Libertad y la independencia en todas sus vertientes: en el arte, en la vida, la autonomía de criterios, la soberanía del actuar. Entre muchos otros, Joaquín Castellanos, el literato y político salteño (1861-1932) destacó oportunamente esa "libertad ilimitada de pensamiento y de estilo" en el autor de "Educación Popular" y "Conflicto y armonía de las razas en América", que confiere tanta fuerza y plenitud de emoción y entendimiento a su obra monumental, pública y literaria ("S. en erupción", en su "Labor Dispersa", Payot, 1909, p. 30-32). "Alma exclusivamente fina y sensible que sufría a causa de la vulgaridad, el tedio, el ocio, la violencia y el salvajismo cotidiano". Así era el escritor y médico. Tenaces idealistas. Creyentes en un progreso moral primordial, en un ennoblecimiento perfectible de la raza humana en el Futuro. Apuestan a la Civilización y la Cultura, que deben abolir los estigmas del vicio, el ocio denigrante y los delitos. El notable ensayista y narrador argentino Ernesto Sábato (1911) en "El escritor y sus fantasmas" (1964) señala la semejanza en la situación cultural y socio-política de Rusia y Argentina, en la segunda mitad del siglo 19: la extensión del Desierto "que la rodea por todas partes y se le insinúa en las entrañas", la Barbarie, "el parecido entre nuestros doctores liberales y los intelectuales rusos". Iluministas, racionales y enciclopédicos. El estilo sobrio, la altura poética y hondura psicológica. El detallismo impresionista en uno. El expresionismo, la violencia y el optimismo cartesiano en el otro. La denuncia insobornable de la injusticia del trato con la mujer, de la esclavitud y sumisión ("En la quebrada", "En el carro" de Ch., "La mujer y la civilización" de S., etc.). Ambos ilustres personajes murieron fuera de su nación. Antón Pávlovich, enfermo de tuberculosis, en Alemania (en una clínica de Badenweiler), un 15 de julio de 1904. Faustino Valentín, en Asunción (Paraguay), ya anciano, con un cuerpo desgastado por "la incesante pugna", en la incipiente primavera asunceña del 11 de setiembre de 1888. El mismo año de la muerte de Sarmiento, Chéjov escribe un significativo artículo acerca del deceso de un ilustre geógrafo ruso que hace considerar que S., a la luz de las apreciaciones chejovianas, constituía un Héroe de la Humanidad, dentro de las cimeras categorías que concibe el historiador y ensayista escocés Thomas Carlyle (1795-1881) en su "On Heroes and Hero Worship and the Heroic in History" (1841). Se refiere el escritor eslavo a su compatriota con conceptos que podemos ajustar a la figura del gran maestro argentino: "su valentía frente a los peligros y las privaciones, su tenacidad para lograr el propósito fijado, los tornan, a la vista del pueblo, en abnegados héroes que encarnan una fuerza moral superior" (cit. por Heino Zernask, "El otro Jardín. Vida y obra de A. Ch.". Eudeba, 1986, p. 310-311). La legendaria energía sarmientina, en todo tiempo necesaria como el sol, reside en su vocación del Bien, en su Religión del Bien Absoluto, en su activo misticismo civilizatorio de modo ignaciano o teresiano, en su prédica fundacional, en su Fe incorruptible, paulina, en su amor al crecimiento de la Nación, en su ética vital del Deber y del Trabajo fecundo. Digno y merecedor "de ser amado infinitamente". En "El jardín de los Cerezos" (1904), en la escena final, se oyen "el golpe seco de hacha contra un árbol" (Acto IV, trad. A. Vidal, ed. Planeta, p. 571 y 572), con resonancia solitario y triste, que simboliza el abandono forzoso de la casa de Kijálkovo por sus moradores, el dolor de Lubov Andréievna y Gaiev. Esta escena recuerda el capítulo "El hogar paterno" de "Recuerdos de Provincia" (1850, ed. Luz del Día, Obras Completas, tomo III, p. 148 y 150) sobre la destrucción de la noble higuera de la madre, Doña Paula Albarracín, el símbolo de la difusión de ideas renovadoras del racionalismo e iluminismo dieciochesco: "Un día (...) oyóse el golpe mate del hacha en el tronco añoso del árbol", escena dolorosa y triste. La pena de las personas mayores en ambas obras, es contrapuesto por sus autores, a la alegría de los jóvenes, contentos por empezar una nueva etapa en sus vidas. En el bello texto sarmientino, los hijos se arrepienten, lloran al ver sufrir a su madre. S. y Ch., desde su modo vital y circunstancias, creen en el poder salvador de los individuos, en la fuerza de la Personalidad, activa y liberadora. El Arte posee una amplia dimensión ética, social. Amaban el Trabajo y creían en su poder terapéutico, formador de la Voluntad, emancipador de la Personalidad. Subyace en sus obras una rebelión contra los convencionalismos, la superficialidad, la vulgaridad, la irresponsabilidad. El eterno y trascendental conflicto Civilización / Barbarie vertebra estas obras: cuento, teatro en uno; ensayo, discursos, epistolarios..., en el otro. Entienden al fenómeno de la Barbarie como imbecilidad, mentira, despotismo, embrutecimiento, ignorancia, el Mal definitivamente. La Civilización implica para su enciclopedia personal, cultura social, libertad, progreso moral y material, educación de los instintos y la mente, sintetiza "el Jardín de los Cerezos".