LAS IDEAS PEDAGÓGICAS DE D. F. SARMIENTO.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
"Sólo cuando una grande aspiración social se convierte en manía, se logra hacerlo hecho, institución, conquista".
"un sinapismo a toda esa pobre América que desde aquí se ve dándose tumbos como unos gasnápiros en guerras civiles, revolución y todo género de orgías ridículas aunque sangrientas. Yo desesperando de servir a mi país, porque prefiere los prestidigitadores que lo divierten, sigo mi camino consagrándome a preparar el remedio, que otros aplicarán más tarde, cuando se convenza de la eficacia de la panacea. Educación, Educación, nada más que educación; pero no meando a poquitos como quisieran, sino acometiendo la empresa de un golpe, y poniendo medios en proporción del mal".
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Bajo su Presidencia (1868
-1874) se funda la Escuela Normal de Paraná (Entre Ríos, 1870), cuna de nuestro Normalismo. Allí se bregó por una auténtica didáctica Pestalozziana. Luego en 1874 se fundan dos Escuelas Normales provinciales, una de Niñas y otra de Varones, nacionalizadas en 1880. De allí florecieron esa pléyade entusiasta de educadores que difundirían por todo el territorio los principios de la pedagogía democrática nacional y laica, que cristalizaría en la Ley 1420 de Educación Común y Obligatoria (1884): Alfredo Ferreyra, Leopoldo Herrera, Víctor Mercante, Maximio Victoria... Se divulgaron las fructíferas observaciones y normativas de las "Lecciones de Cosas" de Collins, los "Métodos de Instrucción" de Wickersham, etc.
"La co ci na de ca sa no ha ce hu mo.-
La ce ni za de qe u sa ba la ja bo ne ra, mi ve ci na.-
Qe qu so qe me qi ta ra la ca re ta.-
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Todas estas lecciones eran hábilmente ayudadas con gestos, comentarios y charlas.
Allí sostuvo también la relevancia del ejercicio físico como medio para aprender a defenderse en la vida:
También enfoca, no se le escapa, otro aspecto de la Educación Física:
Esa Escuela tenía una disciplina rigurosa, y los reglamentos habían sido redactados por el propio Domingo. Incrementaba en su ‘curricula’ las enseñanzas sobre Urbanidad, para afianzar las buenas costumbres. Había establecido exámenes con premios para las niñas más distinguidas en los mismos.
Pero su principal libro, orgánico y meditado, fue "Educación Popular" (1849). Allí destaca la importancia práctica de la Aritmética, de la Lectura ("De la perfección de la Lectura depende la Civilización de un país"), de la Geografía, del Dibujo (es ostensible en toda su vida su preocupación por la formación estética del ciudadano)...
R. Rojas llama a esta querida obra, "un clarín de sol sobre un cielo siniestro". Cada página del libro es fiel resultado, declara su autor, de su trabajo de maestro vocacional "recorriendo ciudades, consultando libros, mirando y escuchando".
Había investigado el desarrollo de la Ortografía en el país de Cervantes, consultado viejos códices, mantenido tertulias con maestros y periodistas. Preconiza las "Lecciones de Cosas". Confiere sumo valor a los Museos Escolares. A la Motivación o Interés, la escala progresiva de dificultades en la enseñanza: el método cartesiano, racional.
Sostenía el derecho de los maestros, como el de los padres –advierte Enrique de Gandía, entre otros- de castigar físicamente a los niños. Halló su idea contraria, por ejemplo, en José Manuel Estrada (1842-1894), que también desdeñaba el sistema de premios que "enorgullecen a unos pocos y humillan a muchos". Metodología que enriquecía el sentido de competencia y estímulo, la sensibilidad al elogio y el éxito, preparando negativamente, para la vida social, en que se repiten estas experiencias, controvertidas, del halago y del fracaso, premios y castigos, felicidad y terror...
Estrada, profesor por antonomasia, honrado y amado por sus alumnos del Colegio Nacional (murió un 17 de setiembre en Paraguay, esa fecha fue declarada Día del Profesor), periodista, escritor, historiador y político, de ideas opuestas a las sarmientinas, por su catolicismo democrático, pero liberal en su filosofía, y Maestro como el sanjuanino, opinaba sobre la educación colonial, como Sarmiento, con palabras y conceptos muy profundos: "Ni en la escuela, ni en la familia ni en el templo –tal es la amarga verdad que se recoge estudiándola- se preparaban las facultades del hombre para sus altos destinos", "deprimida por el desnivel aristocrático, por la miseria, por la educación, nada encerraba de cuanto desenvuelve la dignidad humana, afirma el derecho y justifica las civilizaciones" (en sus "Lecciones sobre la Historia de la República Argentina", t. I, lección 9ª
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Un olvidado contemporáneo de Sarmiento, el escritor y periodista Santiago Estrada (1841-1891), también había señalado que "la difusión de las escuelas que suplen o completan la educación paternal, formando el carácter del hombre desde los primeros años de su vida, (son) una necesidad importantísima a cuyo servicio debemos ponernos los que condenamos los motines de los caudillos, la degradación de la conciencia y el criminal abandono de la infancia" (de sus "Discursos").
Algunas controversias nos abruman. Así por ejemplo, el historiador y académico Ricardo Levene afirma que las cien escuelas que Sarmiento fundara como Director General de Escuelas "son el pedestal de su gloria de Educador". Y el mismo don Domingo le manifiesta a la Sra. Mary P. Mann que "en la ciudad de Buenos Aires se han construido sólo dos edificios de escuelas" y le aclara :
Nicolás Avellaneda (1837-1885), el hacedor educativo durante la presidencia sarmientina, escribió reveladoramente, traduciendo las ocupaciones y conflictos innúmeros y oposiciones que hubo de sortear el Presidente-Maestro: "El Sr. Sarmiento recién supo que había bibliotecas populares cuando aparecieron los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas. No se dio cuenta de la Ley de Subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno".
"En política soy siempre maestro de escuela" es su norte, su lema, su aspiración perenne. "La Educación primaria... será la ocupación a que consagraré mi existencia...".
"Mi propósito es llamar la atención de los norteamericanos, a aquellos países, interesarlos en suerte, y cambiadas ya las malas tendencias de la política esclavócrata de anexión y conquista, señalar a la filantropía americana el camino de extender la república, que es la educación común.
El libro valdrá poca cosa; pero la introducción que le preparo, ha de ir al corazón y al espíritu yanqui, si no soy un topo; (...) con lo que muchos maestros y maestras se trasladarán a América, y llevarán los sistemas de Massachusetts, y el nombre de sus promotores. La obra es grande, noble, y fecunda de bien. Me ayudará Ud.".
"El resultado fue que ninguna persona decente, legisladores ricos, jóvenes, leyó cosa que parecía ser escrita sólo para maestros de escuela que era lo más desconsiderado e impotente...".
En una extensa carta a la misma, del año siguiente (N. York, 8-6-1866) le refiere su actuación en Chile, en el mismo tono expresivo, el pesimismo y realismo de los hechos y los soberanos obstáculos a su obra apostólica:
"Te mando un opusculito sobre educación, en cuya confección he tenido parte comparando datos y mirando cómo avanza cual marea la barbarie del pueblo al mismo tiempo que más ufana se muestra la oligarquía docta a que tenemos el honor de pertenecer.
Es uno de los hechos más notables y que vengo persiguiendo y estudiando en Chile y aquí, el desdén, el odio, secreto de las gentes cultas y la educación general".
Enfatiza su denuncia de la indiferencia en materia educativa e intenta valientemente despejar esas causas, sociales, políticas, lingüísticas:
"El catolicismo indirectamente, el ganado, la Universidad, las castas, todo contribuye. La lengua de Cervantes mucho más.."
"No se publican libros en España; y la América está dividida en doce tribus que no dan quinientos lectores para cada una, porque no se entienden en castellano".
"Donde la educación es incompleta, donde yace abandonada y al alcance de un corto número, hay un pueblo semibárbaro, sin luces, sin costumbres, sin industria, sin progreso".
"Necesitamos hacer de toda la República una escuela. ¡Sí!, una escuela donde todos aprendan, donde todos se ilustren".
"Yo he escrito muchos libros de Educación y a esos libros les ha cabido la gloria de que nadie los haya leído".
"Para tener paz en la República Argentina, para que los montoneros no se levanten, para que no haya vagos, es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñar a todos lo mismo para que todos sean iguales... y para esto no cuento sólo con los maestros, sino con toda esa juventud que forma una generación entera que me ayudará en la obra".
"Detrás de mí viene la colonia española cerrando colegios y escuelas, suspendiendo diarios de educación y borrando mis huellas en Buenos Aires, Chile y San Juan!.
"La instrucción primaria es la base de la Religión, de la libertad y de la prosperidad nacional y cómo de su difusión depende la suerte próxima de este país".
"...Preparar el uso de la inteligencia individual, por el conocimiento rudimental de las Ciencias y hechos necesarios para formar la razón".
"la gimnástica nacional pública debe formarla la esgrima, la natación, la equitación y el remo, que son los ejercicios que defienden la vida, o nos dan medios de locomoción y superioridad".
"la gracia de los movimientos del cuerpo al avanzar un pie, al hacer una cortesía tenerse de firme, extender la mano para recibir o dar, y sobre todo bailar o marchar".
Su doctrina consistió antes que nada, en la Acción. Sus principios los encontramos dispersos en sus Obras: cartas, discursos, proclamas, proyectos, estudios, notas, reglamentos...