Por Guillermo R. Gagliardi.-
Estamos leyendo, e intentamos comentar dos tomosde las “Obras Completas” de Sarmiento. El tomo XXXIX: “Las doctrinas revolucionarias” y el XLI: “Progresos generales. Vistas económicas”.-
1.- “Las doctrinas revolucionarias”.
Abarca escritos sarmientinos aparecidos entre 1874 y 1880.
Conceptúa necesarias y convenientes las leyes militares para salvaguardar las leyes civiles. Siempre constructor, expresa:
Los ‘salteadores’ o ‘bandidos’ ha de ser justo tratarlos como ‘animales feroces’, que sólo pueden ser sometidos “con efusión de sangre inocente”.
Hace suyas las palabras de George Washington: “el gobierno del ejército es un despotismo absoluto”.
T
rata asuntos de permanente vigencia, sobre todo en los paìses latinoamericanos: la insubordinación militar y la inconstitucionalidad de los motines militares contra gobiernos republicanos..
“Los jefes militares deben depender siempre de un poder civil existente”.
Pronúnciase decididamente en contra de estas revueltas armadas, que en América inaugurarían “la era del Militarismo”:
“una enfermedad que ha asolado a todas las repúblicas hispanoamericanas”.
Ahonda y afila aun más su juicio, actualísimo, moderno:
“El Militarismo es causa de todos los trastornos de la América”.
‘Mèdico-polìtico’ por su vocabulario, don Domingo afirma que lo señalado es un cáncer que hay que extirpar en América. Los jefes de milicias no han de tener ingerencia –sentencia y advierte- en cuestiones políticas, no deben arrogarse la facultad suprema, de representar al Soberano, al Pueblo.
Igualmente se empeña en desacreditar las ideas anarquistas, el otro extremo de lo anteriormente referido,
“con que la prensa licenciosa cree defender la libertad, destruyendo toda noción de respeto a las Leyes y a la Autoridad depositada por el pueblo en los Magistrados e su elecciòn”.
Escribe desde su acendrado republicanismo,al modo romano-norteamericano, según sus Maestros de Filosofía y Civismo: Catón, Cicerón y también Jefferson, Washington...
Se queja de una de las manifestaciones más típicas del ‘espíritu criollo’: la “detracción personal”, pública y en carne viva, envidiosa, malintencionada, degradante...
Ataca a Bartolomé Mitre, q uien “erigió el fraude electoral en sistema, y le ha servido para elevarse y sostenerse”. Debemos desechar la simpatía por los ‘actos subversivos’ que nos viene de nuestras tradiciones e historia, el fraude, el ‘gobierno de hecho’.
Lo que nos lleva a gastos inmensos, a la destrucción lamentable del comercio, al desbaratamiento del honor nacional, en la vìa desgraciada de violencias, de guerra y desorden, falta de conciencia moral y caos de las ideas, y finalmente la disolución de la República.
Es un pensamiento de absoluta pertinencia antes y ahora, y como advertencia para el futuro americano.
Y continúa magistralmente, : estos ‘pronunciamientos’ invocan constantemente “los derechos el pueblo hollaos y de la Constitución violada”.
Realiza un significativo paralelo entre él y el historiador de Belgrano y San Martín. Èste “se inclina todavía al gobierno democrático, populachero, apoyado en los prestigios militares, en las tradiciones revolucionarias del país..Èsta es la vieja escuela francesa”.
El sanjuanino, se define en tercera persona, “se inclinaba al ejercicio de la autoridad del gobierno, en los límites de las leyes...Èsta es la escuela norte-americana”.
Transcribo otras citas, plenas de ejemplaridad reflexiva y lección cívica, contundentes en su enseñanza patriótica y su relevancia a través de nuestro tiempo histórico:
“El gobierno de las ‘oligarquìas’, el más detestable, el más ruinoso de los gobiernos”.
“El libro es pasto entre nosotros, exclusivo de las oligarquías, las aristocracias, la gente decente a cuyo número y corporación tengo el honor de pertenecer, salvo que no tengo estancia”.
“El patriotismo es un lugar común de cronistas de diario, pero no la explicación de los actos de un hombre público”.
“La libertad es una palabra vana, si no viene revestida de las formas que las sociedades libres le han dado en nuestro siglo; y el que a nombre de la libertad proclama el derecho de hacer revoluciones, es en realidad el único tirano de quien debemos guardarnos”.
“Si no nos empeñamos nosotros mismos, aun sin la ayuda de los poderes constitucionales, al efecto, en mantener a todos en los lìmites de lo legal, nunca saldremos del eterno estado de desquicio que parece ser la herencia de estos países”.
2.- “Progresos generales. Vistas económicas”.-
Los fragmentos elegidos pertenecen a sus artículos de “El Nacional” desde 1869 a 1879.
Ejemplo de su ideario sobre la trascendencia y consecuencias del trabajo minero, para el progreso ciudadano, la industria y en definitiva la vida civilizada de una nación. Tema, trabajo y divulgación que le llevó toda su vida.
“Ùltimamente se han hecho extensas compras de rifles, cañones y municiones de toda clase”. Los sudamericanos “tenemos en lo del consumo de armas y baja de escuelas, algo que nos acerca a Nicaragua”.
Diagnóstico preciso,comparativo de dos estados americanos y los mismos errores y defectos políticos.
Data su juicio, pesimista (¿realista?) del año 1878. Revela su poca o nula estima del avance republicano desde la sociedad colonial, por su “desencanto del país” en cuanto al avance de nuestra Cultura y Educación, y de hábitos de vida democrática, con la invasión creciente y amenazante de la “nación fenicia”.
Como toda su generación, promovió la Inmigración en América, pero también estableció con los años mayores advertencias y distingos. Por ejemplo, sobre la llegada de rusos-alemanes: “creemos deben llamar la atención esa malhadada colonización”, “razas que están más debajo de los pueblos más atrasados del mundo”.
Considera que la Inmigración vigilada y racionalmente planificada ha de robustecer la producción industrial de la nación. Èsta asumirá nuevas formas, pero no debe dañar las antiguas, así podrán robustecerse las auténticas fuerzas del país.
“Para tener tamaños resultados debemos reconcentrar nuestros mayores recursos en el fomento de la Marina, dotando a la Escuadra de los medios de poner en comunicación continua los puertos de la Patagonia, con los centros actuales de población, derramando en su trayecto la civilización y la vida en esas regiones”.
Este fundamental escrito saliò en “El Nacional” el 7-6-1879. Refiérese a su formidable visión de un rico futuro para el Sur de la República. Apuesta, cuando no, entusiasta y enfervorizado, a su sueño patagónico y brinda soluciones y propuestas estratégicas para consolidar el reinado de la Civilización .
Mucho hay que hacer, construir, desbrozar, sembrar, levantar, desmalezar, iluminar... tierra adentro, no desperdiguemos nuestras fuerzas afuera. “Colonicemos ríos arriba!”, es su propuesta magnífica.