ESCRITOS DE SARMIENTO SOBRE LA INMIGRACIÓN.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
1.- “Inmigración y Colonización”:
Corresponde al tomo XXIII de sus “Obras Completas”.
Ya en “El Progreso”, en 1845, señala la ausencia de intereses comunes en los Estados sudamericanos, la falta del Espíritu e Asociación.
Considera que Juan Manuel de Rosa, el principal dirigente de la Confederación Argentina desde 1835 hasta 1852, era legítimo heredero del gobierno berberisco, animado de ojeriza y encono contra el extranjero. La raza hispana conlleva ese odio innato.
En oposición a esto, afirma que “El amor al suelo patrio es el sentimiento más bello que la naturaleza ha puesto en el corazón del hombre”. Pero no ha de transformarse en “una pasión brutal, hostil al género humano”.
“Las colonias españolas fueron hijas de una soldadesca inmoral, avarienta, ignorante y desenfrenada, sin ninguna capacidad gubernativa, sin ningún hábito de libertad o de acción propia”.
El odio español al extranjero se concretó no sólo en la repulsa a los hombres sino también al sistema representativo, a la libertad de conciencia, a la literatura inglesa y francesa y a la industria.
Sus ataques se dirigen a la España medieval y a la despótica e inquisitorial hasta Fernando VII. “Cuando la Constitución de un Estado ofrece a los extranjeros un asilo sagrado, no concede un favor...Reconoce un derecho que pertenece a todos los hombres, en todos los países, cuya violación sería uno de esos muchos actos de barbarie que han manchado la historia humana”.
Analiza con aporte de datos y comparaciones con poblaciones europeas, el estado económico de Chile y sus provincias. Sus posibilidades, el salario mínimo conectado con las necesidades reales de los obreros; la demanda de trabajo.
Su pronóstico empirista es: “la miseria para el presente, y la descomposición y la nada para el porvenir! ¿Qué remedio?, Inmigración, inmigración!!”.
No para en recursos para mover a nuestros gobiernos a que atraigan a los inmigrantes a nuestras tierras: estadísticas, descripciones geográficas, navegabilidad de ríos, viabilidad orográfica, fertilidad del suelo, vulgarización de estudios extranjeros como los de Alexander von Humboldt (“Del Orinoco al Amazonas&rdquo
y Wappaüs (profesor de Geografía y Estadísticas en la universidad germana de Gotinga), publicación de leyes de inmigración, proyectos de explotación agrícola, etc. S. publica en 1846 una excelente y precursora “Memoria sobre emigración alemana al Río de la Plata” que Wappaüs traduce al alemán con profusión de notas y comentarios.
Todo nos lo presenta con pasión y conocimiento; y antes que nada, armado de un pensamiento coherente: su afán Civilizador, su amor entrañable a América.
Funda un diario, que dedica casi totalmente al tema fundamental de la In migración en América: “La Crónica”. Su idea es que el periódico sirva de fuente de conocimiento a los gobiernos sobre el tema de la Inmigración y Colonización. Propaga sistemas de trabajo inteligente, es decir del mejor aprovechamiento del tiempo, fuerza y materiales con nuevos métodos: de cultivo, cría de ganado, jardinería, etc.
Propicia la venida de alemanes a tierras chilenas para la realización de estas mejoras. Es brillante la dirección práctica que confiere a su exposición, el convencimiento, el loable objetivo que lo mueve y la vastedad de conocimiento que utiliza a esos fines.. Aquí reside el Periodismo al rojo vivo, en todas sus posibilidades de estar al servicio de los pueblos con una causa justa.
Alaba la gran facultad de los Estados Unidos: la de colonizar, poblar la tierra, convertir la campaña desierta en estaos florecientes. Aboga por una revolución integral en los medios de Producción, en las técnicas agrícolo-ganaderas.
“La inmigración es el único medio de introducir nuevas prácticas industriales y nuevas industrias, de aumentar la población y la producción, de beneficiar los bosques; de crear marina, de cultivar la parte inculta”.
Sobre la Argentina en la època rosista: “Desgraciadamente aquellos gobiernos están muy ocupados de reclamos a Chile, de conquistas, de intervenciones y querellas que no dan nada y cuestan mucha plata, en cambio, de (ocuparse de) la despoblación, de la pobreza y de la desmoralización del interior, que gana terreno, cunde y amenaza destruirlo todo”.
Esta colonización fabulosa proyectábala para la reorganización del país, ante la inminente caída del tirano. Estudio de los ríos y territorios argentinos despoblados. “los americanos conocemos todo, entendemos de todo un poco, menos de las cosas americanas”,
Sueña con publicar una colección de estudios sobre geografía americana, rutas comerciales, ríos, producciones, terrenos baldíos, etc. Nuestra industria agrícola es infantil y es inminente una renovación de procedimientos, abonos, utensilios y cultivos.
En 1855 edita un “Plan Combinado de Educación Común, Silvicultura e industria pastoril, aplicable al estado de Buenos Aires”. Descripción de las zonas agrícolas. ganaderas, posibilidades y dificultades. Estancamiento de las campañas; falta de delimitación de las propiedades y sus consecuencias, mantenimiento de los ganados en estado salvaje, cultivos más productivos en la zona pampeana , estudio del clima que es propicio a los cultivos sin riego artificial por su calidez con lluvias frecuentes en verano, y precipitaciones intermitentes en invierno; es preciosa la naturaleza húmeda de esta tierra privilegiada.
“Pero para que la agricultura florezca es necesaria que la tierra pueda ser poseída por el labrador, en pequeñas porciones”.
Los fines de su “Plan combinado..” son “lograr la cultura de la tierra (división de tierras y su concesión a labradores, delimitación de la propiedad, estudio de la fertilidad, clima y cultivos más aprovechables), cultura del ganado (mejora en técnicas de pastoreo, , mejora de razas, marcas de ganado) y cultura del hombre (educación común, relativa a las necesidades reales y vitales de los educandos).
Enseñar a Leer para “ despertar la inteligencia embrutecida del hombre de los campos; para moralizarlo por la educación, y contener sus pasiones indómitas: para asegurar la propiedad..”.
Necesidad de aprovechar leguas de tierras incultas poseídas por un puñado egoísta y rutinario de hacendados a efectos de ocuparlas y cultivarlas, erigiendo establos y delimitando zonas de producción e industrialización de productos derivados-
Aporta estadísticas y comparaciones interesantes en materia de Economía Política. Sacude a la raíz del atraso, el analfabetismo, la falta de formación moral y de conciencia política. Encarece la necesidad de crear Escuelas Normales para la formación de maestros adecuados a exigencias de la región en que desempeñarán su sagrada misión. Es todo el Programa de Sarmiento.
Señala los obstáculos, no lo amilanan, lo templan a redoblar su brazo Hacedor: la indolencia pública, “la antipatía de las aristocracias educadas propietarias, nobiliarias, o de senectud”, “la mala dirección de las ideas de la juventud”.
Ante su labor, tenaz, revolucionaria, innovadora, inédita en la historia sudamericana, ha pospuesto toda vanidad de fortuna o elevación personal.
“Para educar un pueblo, el primer elemento es el libro, y el libro barato y en numerosas ediciones. Cultivo del Idioma, traducción de obras europeas útiles, publicación cada 10 años del Diccionario de la Lengua, actualizado y reformado...
Concomitante con el asunto, crucial y palpitante de la inmigración, va el de la Cuestión Agraria. “Quien dice ley de tierras dice colonización, población, quien dice inmigración dice ley de tierras.
El Inmigrante viene a estas tierras y debe disponer de terreno barato para convertirlo en morada y sustento de sus hijos. Este sistema, de subdivisión de la propiedad territorial para su laboreo adecuado, es “el primer paso que se da hacia un nuevo sistema de administración de las tierras públicas que va a cambiar en pocos años la faz del país”.
“Que lleguen, pues, más y más emigrantes”, insta, proclama el Civilizador, el Idealista, el Constructor, el Fundador.
2.- “Condición del extranjero en América”.
Los elementos nuevos que vienen a estos países no deben desmoronar la nacionalidad, sino confundirse en su seno y robustecerla, es la teoría y mensaje sarmientino.
En la cuestión de los derechos de nacionalidad conspiran celos mal entendidos que debemos a la arbitrariedad de Rosas.
Mientras los argentinos concurren a la milicia, los extranjeros, que son numerosos en estos países, desligados de esos deberes, se enriquecen y aumentan su capital en detrimento peligroso del país que los alberga. Hay que nacionalizar urgentemente los elementos que constituyen la riqueza , la población del país.
Nuestro deber- sostiene lùcidamente- es unir los elementos constituyentes de nuestra sociedad. “No hagamos del título de extranjero un privilegio, si queremos formar una Nación”.
Con la emigración “hemos llegado al grado de desarrollo industrial y cultural que presenciamos” (1887). Denuncia la condción pobrísima y de “ignorancia crasa” de grandes masas de extranjeros que han arribado a nuestras tierras.
Pero, “con esos mismos emigrantes, tales cuales son, hemos de constituir una de las más libres y prósperas repúblicas de la América del Sur, con tal que sepamos hacerlo”.
Al Idealismo y entusiasmo de los artículos del primer tomo que comentamos, el 23 de sus Obras, le sucede ahora, cuarenta años, la advertencia, la necesidad de la primacía de criterios nacionales y la práctica de una inmigración discriminada, inteligente, planificada...A la utopía fervorosa le sigue la observación política y el criterio científico. Sarmiento suele sorprendernos...
Combate a favor de la nacionalización de los extranjeros en cuanto a los deberes políticos. Señala insistentemente el riesgo que corre nuestro país de aumentar en riqueza y población pero debilitarse en su unidad como Nación por la indiferencia de los aquéllos en materia política. Se realizaban agrupamientos de extranjeros en colonias en las que se cultivaba su lengua y tradiciones y se reavivaba un falso sentimentalismo, de nostalgia patriotera, todo en perjuicio del país que los albergaba.
Varios gobiernos pretendías ingerencia en asuntos de los Inmigrantes por medio de las jurdsdicciones extranjeras.
Se opone fuertemente a la pretensión de los hijos de europeos con amparo consular, de no cumplir con el Servicio Militar Obligatorio. Protesta contra esa falta de identidad y solidaridad con el país , que muestran los extranjeros.
Así cuando en las festividades patrias sólo se observan las enseñas de las patrias de cada uno de los propietarios de viviendas, formándose una lamentable “Babel de Banderas”.
Hace Ricardo Rojas (1882-1957), el crìtico sarmientino, autor de “El pensamiento vivo de S.”, “Bibliografía de S.” y “El Profeta de la Pampa”, una comparación pertinente con el “Martín Fierro” de José Hernández (1834-1886), cuando S. acentúa el peligro nacional que significa que sólo los argentinos nativos sean gravados con cargas públicas o pierdan años vitales de su labor en las guerras patrias, mientras las mejores posiciones económicas las ocupan esos extranjeros indiferentes al país que amasan su capital considerable a fuerza de todo tipo de exenciones y privilegios..
S. ,siendo entre los primeros que bregó por la venida de los europeos a América (1841) , es un observador político de gran experiencia ya en la época en que advierte esos riesgos. Dice que un día cuando nos pregunten “de qué nacionalidad es usted”, nos veremos obligados a declarar: “Con perdon de Usted, argentino”.
Ya anciano mantiene polémicas con varios periódicos europeos, que lo insultan inútilmente. Él combate la idea de crear Colonias extranjeras en el país con escuelas propias que cultiven en sus hijos la malhadada idea de despreciar al país en que se enriquecen.
“Oíd, oh bachichas” les increpa, con tono irónico, a los italianos. La raza semítica es despreciable para él en este aspecto, por su desarraigo y falta de identificación con los ideales históricos de la nación que habitan...
Deplora las últimas masas de inmigrantes, descamisados, sucios y analfabetos, que ante la preocupación absorbente de “hacer la América destruyéndola”, transmiten esa ausencia de instrucción general a sus hijos nacidos en nuestra tierra.ç
Podemos imaginarnos la desilusión del maestro-polìtico sanjuanino, sobre tema tan importante en su Ideario Civilizador. Pero lucha hasta el último momento de su vida, por señalar el camino a los nuevos gobernantes, desde su visión profética en el desierto africano (Argel, 1846) de la venida de masas europeas fecundantes a las feraces e inhóspitas tierras de la América de su Corazón y de su Mente gigantescos.