sábado, 04 de octubre de 2008

  LEYENDO  “RECUERDOS  DE  PROVINCIA”  de   sarmiento.-

 

 

                                                Por  Guillermo R. Gagliardi.-

 

 

 

En este tomo  III de sus Obras Completas  establecemos, siguiendo a Ricardo Rojas,  el desarrollo de cuatro temas primordiales: uno es el de la Infancia y Juventud, su educación  e influencia en la formación de su carácter: el segundo, en el que menciona a sus parientes ilustres (Deán Funes, Fray Justo Santa María de Oro, etc.), el tercero, es en el que expone las luchas contra el  caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, y el último, el que se refiere a su labor cultural en Chile.

 

En sucesivos capítulos  trata la biografía de Juan Eugenio de Mallea, juez ordinario, contador de la Hacienda  y Alférez real, a los hijos del mismo, a los descendientes de Jofré, los Sayavedras, los Albarracines, los Oro.

 

No vacila en  destacar  su origen humilde, que una de sus tías era mendiga, y otros de ellos, ignorantes peones.

 

Ya el 12-12-1849, a menos de un año de publicar su libro autobiográfico, S. le anuncia a Vicente Fiel López (historiador y político, 1815-1903)  la preparación del mismo: “¿Ha notado Ud. una cosa singular? Y es que he conquistado en Chile el derecho de hablar de mí mismo, de ocuparme de mis negocios y de mi reputación, con el mismo desenfado que Rosas en la  Gaceta. Ya saben que éste es mi defecto, y me lo toleran. Preparo un librote titulado  ªRecuerdos de Provinciaª- o cosa parecida, en que hago con el mismo ardor que Lamartine, mi panegírico. Y lo protesto amigo que  el ridículo ha de venir a estrellarse contra tantas cosas buenas, y dignas de ser narradas, que tendrán de grado o por fuerza que perdonarme la osadía”.

 

Lugones juzga a la obra como “el libro más sobrio y maduro” del autor (“Historia de S.&rdquoGuiño, y Menéndez y Pelayo lo considera, junto con “Facundo” y “Campaña en el Ejército Grande” como  los más originales de la literatura americana (“Historia de la poesía americana&rdquoGuiño.

 

Nada mejor que el juicio de su propio autor: “A mis compatriotas solamente.  Mis ‘Recuerdos de Provincia’, son nada más que lo que su título indica. He evocado mis reminiscencias, he resucitado por decirlo así, la memoria de mis deudos que merecieron bien de la patria, subieron alto en la jerarquía de la Iglesia; y honraron con sus trabajos las letras americanas; he querido apegarme a mi provincia, al humilde hogar en que he  nacido; débiles tablas, sin duda, como aquellas  flotantes que en su desamparo se asen a los náufragos, pero que me dejan advertir a mí mismo que los sentimientos morales nobles y delicados, existen en mí,  por lo que gozo en encontrarlos en torno mío, en los que me precedieron, en mi madre, en mis maestros, en mis amigos... Huélgome de contar en mi familia dos historiadores, cuatro diputados a los Congresos de la República Argentina, y tres altos dignatarios de la Iglesia, como otros tantos servidores de la Patria que me muestran el noble camino que ellos siguieron... Sin placer, como sin zozobra, ofrezco a mis compatriotas estas páginas que ha dictado la verdad, y que la necesidad justifica”.

 

Finaliza esta sincera introducción haciendo referencias a los epítetos  con que alguna gente lo ha señalado: infame, protervo, malvado, y otros no menos denigrantes, con el solo objeto e desprestigiarlo ante el gobierno de Buenos Aires.

 

Alude también a los Huarpes,  los que habitaron en los valles de Jáchal, de Eulún y en las llanuras de Huanacache, y  menciona la caza que realizaban, en forma “similar a la de los incas, y al maravilloso don de rastrear perfectamento lo perdido o hurtado”.

 

Cita al abate Manuel Morales que investigó  la vida de esos aborígenes en sus “Observaciones sobre la Cordillera y las llanuras de Cuyo” y a Alonso de Ovalle, con diversos estudios en su “Histórica relación del Reino de Chile” (1646).

 

Revela la amplitud y diversidad de sus conocimientos, cita frases de escritores e historiadores famosos, entre ellos, Nebrija, Moliére, La Bruyére, Ovidio, Béranger,  Quintana, Roussseau, Voltaire,  etc.

 

En su tierno capítulo “La historia de mi madre” expone: “La madre es para el hombre la personificación de la  Providencia; es la tierra viviente a que se adhiere el corazón, como las raíces del suelo. Todos los que escriben e su familia hablan de su madre con ternura. San Agustín elogió tanto a la suya que la Iglesia la puso a su lado en los altares, Lamartine ha dicho tanto de su madre en sus “Confidencias”, que la naturaleza humana se ha  enriquecido con uno de los más bellos tipos de mujer que ha conocido la historia... Para los efectos del corazón no hay madre igual a aquella que nos ha cabido en suerte.... Destaca la educación de Doña Paula, su ejemplar vida, dedicada de lleno a lograr el bienestar de los suyos.

 

En “El Hogar Paterno”: la casa en que nació, le siguen “Mi educación”, “Vida publica” y “Chile”, con su incesante trabajo de periodista, escritor, traductor y fundador de establecimientos escolares, para el bien de niños y jóvenes sudamericanos.  Lugones: “La descripción de aquella infancia es una obra maestra. Así profesaría un Fenelon que hubiese llorado”.

 

Encontramos en la obra, al decir de María Angélica Bosco, “los más puros elementos, los más genuinos resortes de su afecto, el análisis de una toma de conciencia, la raíz infantil y adolescente de una ideología y de una actitud” ¿”Prólogo”  a   edición de la obra)..

 

Alberto Palcos: “Se respira aire puro de montañas y se oye la plática de un espíritu superior” (”S, La vida  La obra. Las ideas.  El genio”, ed. 1962). .

 

Juan B. Alberdi, con su fina ironía y su velada parcialidad: “es el primer ejemplo que se ofrece en nuestro país, tan abundante en hombres notables, de un republicano que publica doscientas páginas y un árbol genealógico para referir su vida, la de todos los individuos de su parentela y hasta de sus  criados” (¨¡San Martín no quería que se tomase su retrato!&rdquoGuiño.

 

El exquisito esteta y escritor de “Causeries de los Jueves” y “Una excursión a los indios ranqueles”, Lucio V. Mansilla, emitió este juicio sobre la obra: “Libro sin retórica, sin artificios, sin redundancias, sin paradojas de pensador o de artista; sencillo, sincero, casi cándido en algunas páginas: el libro donde él está más   de cuerpo presente”.

 

 


Publicado por Desconocido @ 13:30
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