"LAS ESCUELAS..." Y "HORACIO MANN" DE SARMIENTO.-
Por Guillermo R. Gagliardi.- Leemos y comentamos dos obras de Sarmiento, correspondientes a los tomos XXX y XLIII de sus Obras Completas: "Las escuelas..." y "Horacio Mann" respectivamente. I.- "Las escuelas, base de la prosperidad y la república de los Estados Unidos".
Se imprimieron las tres primeras ediciones en New York, la 1ª en 1866, la 2ª en 1869 y la 3ª al año siguiente. Habla el Maestro : "Vamos derecho al mal donde está. ¿Qué le falta a la América del Sud, para ser asiento de naciones poderosas?. Digámoslo sin reparo. Instrucción, educación difundida en la masa de los habitantes, para que sea cada uno elemento y centro de producción, de riqueza, de resistencia inteligente contra los bruscos movimientos sociales, de instigación y freno al gobierno". Evidentemente, su autor se convirtió en un Guía de Voluntades, un Estimulador de Conciencias. Se dispone a "excitar la opinión a favor de la educación, y predisponer los ánimos a la realización de mis proyectos" (Carta a Mary Mann, 13-4-1866). Coherente en sus ideas educacionales, en su finalidad social y sus propósitos nacionales. Parte de la enseñanza de la lectura, la Alfabetización elemental: "Enseñemos a leer, a leer bajo todas sus fases (...) y cambiaremos los destinos del país, sustituyendo al pueblo inepto para el progreso, un pueblo capaz de seguir al mundo industrial moderno en la rápida marcha que lleva". El objetivo claro es integrar el país al mundo civilizado. Señala: "Estas páginas contienen estímulos, ejemplos y medios para dar impulso a estos movimientos intuitivos de la opinión. La necesidad primera, la base radical de todo progreso, es erigir escuelas en todas las localidades; escuelas suntuosas como los templos, porque tanto honra a Dios el local donde se le dirigen preces, como aquel donde se enseña a adorarlo de una manera digna de la Suprema Sabiduría; y para construir escuelas basta quererlo y procurarse un modelo". Es urgente emprender la obra ímproba y noble, de educar nuestro gaucho, el elemento pobre e ignorante de la campaña, como lo hizo ejemplarmente Estados Unidos con sus negros libertos: "poner a los negros en las condiciones que la libertad adquirida requiere, a fin de prepararse a las funciones de ciudadanos". "Principio norteamericano es la libertad de las conciencias, la igualdad de las creencias, el desarme general de las ideas religiosas que han ensangrentado la tierra por siglos". En el diccionario sarmientino, progresista y cartesiano, Norteamérica figura con las acepciones de: Libertad, República, Educación Común. Sudamérica, con la Ignorancia, el Desierto, la Superstición y el Desorden. Le anuncia a Bartolomé Mitre desde Lago Oscawana, N. York, 28-6-1866: "Ya ha debido llegarle mi informe ‘Las escuelas. Base de la prosperidad de la República en los Estados Unidos’. Es todo él un abono a la tierra acre de la colonia española que se contenta con las plantas que crecen lozanas sin cultivo, en despecho de las malezas que tienden a sofocarlas. Medio siglo hemos dejado transcurrir, y otro medio siglo se nos deslizará entre las manos si desde ahora, por un supremo esfuerzo, no echamos los cimientos del edificio que sobre arena nos empeñamos en vano en construir. Siento que la tenacidad de mis convicciones, ceda a la vuelta de algunos años más, ante el eterno indicar el camino, traer a él a los descarriados, para tener luego el sentimiento de verlos tornar desviándose a la querencia, la colonia aristocrática, con universidades para sus hijos, con colegios para los ricos, y para el pueblo, el porvenir de la República, lo de siempre, ‘aprés moi le déluge!’". (en "Sarmiento-Mitre. Correspondencia", Museo Mitre, 1911 p. 367). Este fragmento contiene la síntesis de toda su experiencia e ideas pedagógicas y el mensaje histórico definitivo de su obra y accionar. Un año después le confesará al mismo interlocutor: "Del libro ‘Las Escuelas’, de que usted y muchos me han hablado con aprobación, deduzco que es trabajo perdido, si no es sólo semilla para otra generación. Examino los hechos oficiales y los hombres e intereses en boga, y veo que ahora más que nunca se alejan del buen camino. ¡Raza incurable!". El desencanto y el diagnóstico realista, pesimista..., suelen embargar su ánimo. Obra típicamente sarmientina, por lo personal y múltiple de los temas que trata, por las soluciones prontas y concretas que propone, "por el ardor e individualidad que trasunta..." (E. Carilla: "El embajador S.", 1962, p. 49). Este libro misceláneo suscitó reacciones adversas en la Legislatura porteña. Llegó a presentar su renuncia al cargo de Diplomático, no aceptada por el Dr. Marcos Paz. En una prosa de urgente activismo, sin treguas para la voluntad de estilo, sintaxis sinuosa y enrevesada, con profusión de cláusulas incidentales. "La acusación que se le hacía en el Senado argentino era la de que el Embajador en los Estados Unidos se ocupaba sólo de la instrucción pública, y no rendía otros servicios al país" (E. Carilla, ob. cit., p. 50). Su labor de Embajador estuvo "tan fuera de los trillados caminos de la diplomacia". Consiste "Las Escuelas..." en un informe al Dr. Eduardo Costa, Ministro de Mitre, sobre Instrucción Pública y su labor, tesonera en el ambiente norteamericano. Testimonia su propaganda práctica de ideas útiles sobre la Educación Primaria Popular. "Mi deseo sería, Señor Ministro, que este libro, como que poco, sino es el empeño de hacerlo útil, contiene mío, fuese generalizado, y descendiese hasta el hogar doméstico, seguro de que los estímulos de acción que contiene, los bellos ejemplos propuestos a la imitación, y la grandeza y seguridad de los resultados, despertaran algunas inteligencias de tantas que aletarga el hábito y la rutina". Se constituye en el Campeón de la Instrucción Popular, en el mayor Propagandista para "las más bajas capas sociales". Su pensamiento educativo ha sido siempre sólido, lógico, fundamental en su política y decisivo para América Española. "Es revolución súbita, y no paliativos, lo que necesitamos". Es para él una cuestión central en la consolidación de la República. "Y no parezca exorbitante suma la que vuelve luego a acrecentar la fortuna pública, en productores de riqueza creados por la educación, en depredadores suprimidos y crímenes prevenidos con el destierro de la ignorancia y de la destitución que los preparan". Extrema la distinción y establecimiento de los efectos sociales y económicos del adelanto educativo en nuestras naciones. "Tenemos que vaciar desde ahora y de un solo golpe, el molde la República", para favorecer la inmigración europea hay que cultivar el sentimiento de la Libertad, el Espíritu Público y la Inteligencia en estas tierras. Establece, convencido que "La historia de las Escuelas de los Estados Unidos, es simplemente la relación de la institución final de la Libertad en la Tierra, por el desarrollo de la inteligencia de cada miembro de la sociedad". El incentivo de la educación traerá aparejado la elevación del pueblo inculto, de la masa analfabeta, a la categoría suprema de Ciudadano instruido, consciente de sus deberes y derechos, progresista en sus actos e ideales, libre y sano en su moral. La "Nota Confidencial" dirigida a los Ministros Plenipotenciarios del Congreso Americano en Lima (Perú Se refiere también al "Plan del Diario Americano de Educación", publicado por Mr. Henry Barnard. De todo se ocupa el maestro Sarmiento: escuelas de artes y oficios, casas de refugio para criminales adultos, institutos mecánicos y militares, para ciegos o infradotados, difusión de biografías de grandes educadores, instrucción doméstica, escuelas agrícolas y universidades, censos y registros, preparación docente, moral de los alumnos, arquitectura y sanidad escolar, legislación y estadísticas, bibliotecas públicas, populares y especializadas. Estados Unidos de América del Norte fue su patria intelectual, Argentina su patria de acción y de vida, San Juan, la patria del sentimiento y los afectos más caros a su inmenso corazón. 2.- "Horacio Mann".-
Sarmiento conoció a Mann en 1847 en West Newton: "Armado de una colección de sus lecturas, informes y discursos, y nutrido con su instrucción oral, volví a la América del Sur, y durante estos últimos años no he hecho más que seguir sus huellas, tomando por modelo sus grandes trabajos para organizar la educación en Massachussets". "Mi mejor y más segura guía fueron el digesto de leyes y reglamentos que regulan aquel bello sistema de escuelas, que son la más rica herencia legada por Mr. Mann a sus compatriotas". "El nombre de Mr. Mann fue para mí, durante todos mis trabajos y esfuerzos por la educación, lo que las obras de San Agustín para los predicadores". Su propósito de traducir la "Vida de Mann" escrita por su esposa y adaptarla al público sudamericano, para que agite las conciencias populares acerca de la necesidad de la educación pública y gratuita. "...Será una poderosa palanca para levantar algunos corazones generosos, y dar una dirección útil a sus filantrópicas aspiraciones". "La obra que desempeñó Mr. Mann durante doce años, obra sin precedente en el mundo, la predicación de un nuevo evangelio por la prensa, y la oración hablada ante el pueblo para convencerlo ante la Legislatura, para convertir en ley cada progreso de la conciencia pública; logrando al fin formar en la generalidad de los habitantes de Massachussets un sentimiento que el resto de la humanidad no posee todavía sobre la degradación de la ignorancia". Al referirse a la superioridad norteamericano en el Mundo, dice: "¿Cuál es la causa generadora de esta extraordinaria potencia?, La más sencilla del mundo. La América encierra mayor número de inteligencias cultivadas que la Europa..." "La educación común explica estos fenómenos, y Mr. Mann está al frente de esa revolución social que va a cambiar la faz del mundo trayendo el día para la acumulación de la riqueza, para el sostén de la libertad, del orden y del progreso a novecientos millones de seres humanos de los que pueblan la tierra, y que por su ignorancia y y degradación, son obstáculos o rémora a la libertad, a la riqueza y al progreso". Unción religiosa por defender los beneficios de la Educación. Mann, abogado y sobre todo Educador, Pedagogo, Reformador, actuó Secretario del Consejo de Educación del Estado de Massachusetts (de 1837 a 1848, realizó la reforma escolar de ese estado, que sirvió de modelo para otros, por su competencia, su espíritu de caridad, igualdad y progreso), fundador de la Primera Escuela Normal de Preceptores. Ardiente celo por mejorar y elevar la condición del Pueblo. "Su elevado entendimiento y generoso pecho se rebelaban contra todo lo que era sectario y servil". "Esforzado campeón de la libertad civil y religiosa". "Su voz se alzaba siempre a favor de las clases pobres, ignorantes y desvalidas". Destaca Sarmiento el brillo oratorio de Mann y sus iniciativas de Bien Público: hospital, ferrocarril, escuela. Hombre enérgico y práctico. Bosqueja su carrera política: "por diversos medios, y en todas las ocasiones oportunas, manifestó su celo por la causa de la mejora moral del hombre". "La educación (...), condición previa de la humana felicidad... La dignidad y poder de los individuos, la grandeza de las naciones, en cuanto provenga de la agencia humana, no tienen otra base duradera. Sin educación no pueden conocerse los atributos de Dios, y por tanto aspirar a ellos; las infinitas cualidades del mal no pueden ser medidas, y por tanto mitigadas; la degradante servidumbre de la superstición no puede ser pesada, y por tanto su reino nunca sería abolido. Vio en la educación, paz, gloria, vida...". Mann vivió entre 1796-1859. Sarmiento reproduce en esta miscelánea biográfica "Los motivos del maestro", obra del pedagogo norteamericano. El filólogo argentino Emilio Carilla (1914-1995), en su investigación "El Embajador S.", de 1962, ha estudiado puntillosamente la relación Sarmiento-Mann. "Fue Mann el hombre que más entusiasta adhesión despertó en el argentino. Estimación que llega con el tiempo a adquirir caracteres de mito". "El conocimiento que S. tuvo en Europa de la obra de H. Mann había sido una de las causas fundamentales (o la causa fundamental) del viaje a los Estados Unidos, en 1847" (ídem). Mann, según evalúa acertadamente Carilla, fue "una de las mayores admiraciones que sintió S. por hombre alguno, vivo o muerto". El sanjuanino en sus "Cartas a Mary Mann" denomina admirativamente al inquieto autor de "Lectures on Educación" (1840) como "el Apóstol Horacio" y "El San Pablo de la Educación" (1865, 1867, etc.). (Puede además consultarse: W, Stewart and W. M. French: "The influence of H. Mann on the Educational Ideas of D.F.S.", Duke Univ. Press, 1940; A. E. Giarrizzo: "S. y los Estados Unidos de H. M.", en "ambasamericas.net", proyecto Gutenberg, 2008, etc.).-
, 1864, es valiosa, conceptuosa, práctica y sabia. Los efectos de la instrucción elemental, deben ser extendidos cuanto antes en Sudamérica. Expone como sublime paradigma a la Patria de Mann, Lincoln y Franklin.