jueves, 16 de octubre de 2008

                        EL LENGUAJE MÉDICO EN SARMIENTO.  Parte III.-

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Textos sarmientinos de la década de 1860.-

 

 

  • “En auxilio de aquel pueblo tan desgraciado”, “nosotros tenemos una botica completa en veintiséis cajas; y que quisiéramos remitir para fundar una dispensaria”, “la botica por los líquidos y cristales requiere  /cuidados/  y no tanta prisa pues por el momento abundan los remedios en Mendoza”.

 

(Cartas de Sarmiento a Félix Frías, desde Buenos Aires, 20 y 16-4-1861; en “S.-Frías- Epistolario inédito”, ed. de Ana M. Barrenechea, Universidad Nacional de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 1997, p. 100-102).

 

El 10-3-1861  la provincia cuyana sufre un Terremoto; Frías organiza la ayuda y acude a la ciudad. Sarmiento, por su parte, envía ropa, elementos de primeros auxilios, medicamentos, etc., con prontitud y diligencia, indicando informadas normas para su concreción.

 

  • “La irrigación es para San Juan lo que la sangre para el cuerpo: la subsistencia depende de ella, y los disturbios en su equitativo reparto acarrean malestares semejantes a los suscitados en política por la anarquía”.

 

El sistema circulatorio y su fisiología le permite analizar, en su mensaje a la Legislatura provincial, y comparar con el método de Irrigación que propulsa en 1862 como Gobernador de San Juan.

Asimila las dificultades circulatorias a los movimientos políticos anárquicos.

 

  • “El inmortal autor de las pruebas de la existencia de Dios, ponía la enfermedad como una de sus bondades, pues ella nos reconcilia con la muerte de los que amamos, deseándola a veces, para que terminen con ella los sufrimientos y la penosa agonía”.

 

(“Discursos Populares”, Obras Completas, t. 21: en 1862 ante los restos del Cónsul de Chile,  Dn Juan Gervasio Borgoño.).

 

Sarmiento   evoca el pensamiento ilustre de Blas Pascal (1623-1662), pensador y científico, que “apuesta” a la Existencia de Dios, la considera desde  el  “esprit de finesse”, las razones del corazón, el sentimiento personal y la intuición.

 

Descarta así las pruebas racionales  tomistas. “El espíritu geométrico” no  alcanza a abarcar la inmensidad magnífica  de la presencia Divina  (“Pensèes sur la religión”, publ. Post., 1669).  Véase  mi “Las razones del corazón de Pascal y S.”, blog sarmientisimo.

Refiérese también a la “Plegaria para el buen uso de las enfermedades” que Pascal compuso. Donde interpreta a la enfermedad, al dolor desde la doble perspectiva cristiana de la humanidad: como castigo o expiación divina, el cuerpo perecedero y pecador por un lado, el alma imperecedera por el otro.

 

La enfermedad juzgada desde la comprensión general del Cosmos.. No es algo por soportar o sufrir, sino una interpretación, una manera de justificar la vida y la bondad de Dios. Incursiona don Domingo en la Historia y Filosofía Médicas ante  un discurso fúnebre.

 

  • “Ha atacado la cuestión San Juan, como el médico la curación de su propio hijo”..

 

(Obras , t. 32).

 

Sobre la reinstalaciòn de la Legislatura sanjuanina y en relación con sus ideas constitucionales e intervención.

 

  • “Tengan la paciencia de oírnos hasta el fin  los enfermos a quienes queremos ayudar a sanar”.

 

(“La catástrofe de la Superstición. 2. El culto sensual”, en “El Zonda”,  1864; y en sus Obras, 1864, tomo 2: “Artículos críticos y literarios&rdquoGuiño.

 

  • “El  catolicismo se ha vuelto una enfermedad en aquella ciudad; enfermedad frenética, que tira mordiscos al aire, como los perros atacados de hidrofobia contra un enemigo  imaginario”.

 

(1864). Escrito sobre el incendio de la Compañía de Jesús y el  fanatismo religioso.  Enfoca al culto “sensual” de la religión católica, que hechiza sobre todo a los sentimientos femeninos.

Sobre los seres exageradamente devotos , fanáticos y supersticiosos de este sensualismo seudo-religioso, los califica en términos médicos: como “enfermos raquíticos de corazón y que iban a buscar en los juguetes de una verdadera idolatría, pasto para alimentar la aneurisma moral que extravía sus sentimientos”.

 

Publicado en “S. anecdótico” de Augusto Belin Sarmiento, ed. 1929, p. 49.

 

Esta idolatría sensual causa una degeneración, un “aneurisma”, dilatación localizada de una vena o arteria por degeneración de la pared de la misma. Por lo tanto tiene  entidad de Enfermedad.

 

  • “En cuanto a mi sistema de establecer el Gobierno sobre bases sólidas, todos son argentinos, curándose aún de la vieja enfermedad de Rosas”.

 

(Carta del Presidente Sarmiento a  Ambrosio Montt, incluida en sus obras, tomo 51).

 

  • “La valiente tarea de mantener despierto el narcotizado enfermo, mientras obra la naturaleza”.

 

(Carta a la educadora Juana Manso, de 1865: en “Páginas Confidenciales” de S., ed. A. Palcos, p. 191).

 

Se refiere a su tarea  de Propagandista de la Educación, para  impulsar el interés de gobernantes y gobernados, y avivar su secular indiferencia por la Escuela Común, base de su adelanto, fundamento de la Salud de la República.

 

  • “Han desaparecido las sombras que pesaban a la vez sobre mi corazón y sobre mi espíritu...

 

De lo primero me curé con alejarme de las causas irritantes, con lo que cerró la herida. De lo segundo, la mejoría ha tardado...”.

 

(Carta a José Posse, 27-2-1866, en “Epistolario Sarmiento-Posse”, Museo Histórico S., ed. A. P. Castro, 1947, tomo I).

 

Utiliza terminología de la salud para aludir a su amigo tucumano,  respecto de sus cuestiones íntimas, personales.

 

  • “Sólo vosotros, señores, que habéis tomado los Estados del Sur como objeto de vuestro estudio, y que emprendéis aplicar remedio a sus dolencias sociales, podréis formaros idea de la condición de nuestra América, cuando os digo que es como un enfermo que rehúsa tomar el sencillo remedio que se le ofrece –educación para todos- a fin de prepararse para la Libertad y la República”.

 

(“Discurso en el Congreso Pedagógico de Indianápolis”, 17 de agosto de 1866; recogido en el tomo 21 de sus Obras, “Discursos Populares” vol. I).

 

Interpretación hipocrática de la tarea de fundar la República Sudamericana: el remedio formidable, la Panacea, es la Educación Estatal,  igualitaria.

Advierte a los yanquis sobre las dificultades, por la herencia colonial e indígena: “un enfermo que rehúsa tomar el sencillo remedio”...

 

  • “Como Ud. me ha pedido que le revele todos mis secretos de estado como el médico se inquiere en los más indiferentes accidentes de la vida de su enfermo”.

 

(Carta a su amiga norteamericana Mary Peabody Mann, del 8-6-1866, desde New York).

 

La figura del médico y su oficio la  traslada aquì como término de comparación con la solicitud de detalles biográficos que le requiere  la Sra. Mann, para difundir su obra y trayectoria en territorio yanqui.

 

  • “Esa terrible práctica de nuestra vida pública, que ha sido treinta años para mí, como el anfiteatro para el practicante de Cirugía”.

 

(Carta a Lucio V. Mansilla, incluida en sus obras, tomo 49).

 

La experiencia política adquiere  entidad médica en su pensamiento. La  actuación pública es equivalente  a la sala de observación del estudiante en el quirófano.  Básica preparación para la praxis profesional.

 

  • “Hay países donde reina la fiebre amarilla, el vómito negro y otras enfermedades que   diezman las familias. En el nuestro es endémico el degüello...

Yo me salvado hasta aquì de la plaga...”

 

(Carta a la Sra. Magdalena Brihuega de Aberastain, 1867; incluida en “Epistolario íntimo”, ed. B. González Arrili, Edic. Culturales Arg., p. 69).

 

En varios textos, cartas, fragmentos de artículos, discursos, etc. reitera este tópico del degüello esgrimido y desarrollado por los caudillos como una “enfermedad endémica”.

Acude  su autor aquí a términos específicos de la Salud Pública, de la Epidemiología. “Endemia” es una enfermedad, generalmente infecciosa, que se extiende por un período prolongado en determinada población o región geográfica, como la malaria, el paludismo, etc.

 

La fiebre amarilla, o vómito negro, que cita comparativamente S. en relación con el fenómeno político del asesinato de los opositores, es una enfermedad viral infecciosa aguda, comùn en América, Caribe, África.

En el “Prólogo “ a su “Campaña en el Ejército Grande” hace mención con ironía y elusivo estilo a la “epidemia del degüello” en la época rosista, “esta disposición mórbida”.

 

  • “Uds. me lo escriben con muchos otros, ahora que yo estoy pasando por una crisis. Si el enfermo es de vida, luego se verá o lo habrán ya Uds. visto.

 

Lo que es yo, dejo que sucediere lo que sucediere sin preocuparme mucho (...). No es cosa fácil que pueblo tan agitado por males presentes, busque médico a dos mil leguas de distancia...

 

Sus últimas por duplicado me hablan de cosas que si fueran aceptables no sería prudente examinarlas por escrito. Si lo contrario, sería largo refutarlas.

 

Es sólo la forma que discrepamos. Los hechos son exactos; el remedio el mismo; el nombre del médico y el régimen, pertenece a escuelas distintas, eso es todo”.

 

(J. Ottolenghi: “S. a través de un epistolario”, 1959, p. 75-76). Carta a sus primas  “Srtas. Gorda y Flaca Lenoir”, desde New York, 10-11-1867.

 

Domingo les escribe sobre su serenidad ante su candidatura a Presidente de la República, como asì tambièn su lejanìa geográfica.  Vuelve sobre tópicos clásicos en su escritura de temas mèdicos: el político como Mèdico, las medidas republicanas como Medicamentos apropiados al paciente, las normas correctivas para nuestros habitantes.

 

  • “Guarde como amuleto contra las picaduras de las espinas de la vida, esta tirita de papel balsámico para aplicar a nuevas llagas”.

 

(Carta de S. a Juana Manso, 1866, en “Páginas Confidenciales”, ed. A. Palcos, p. 200-201).

 

Hace alusiòn su autor a la  traducción de Henry W. Longfellow (poeta estadounidense, 1807-1882)de algunos versos de la  educadora y escritora feminista, amiga y colaboradora de S., Juana Paula Manso  (1819-1875) en un poema sobre su admirado Abraham  Lincoln, que pueda servirle de consuelo y estímulo, ante  los diversos contratiempos que suele presentar la existencia.

 

Como un “bálsamo”, preparación con hierbas, para distintos fines terapéuticos, muchos de aplicación y conocimiento en la “medicina popular”.

 

  • “Nuestra patria es como otros países afligidos por las fiebres pestilentes, ...: la guerra civil. Mi misión fue, desde joven, combatirla por los libros,  como ‘Civilizaciòn y Barbarie’. `por las espadas como en Caucete, por la educación, como en las escuelas”.

 

(Carta a su hija Emilia Faustina de Belin, 10-9-1867).

 

Define la historia argentina y su misión civilizadora, con conceptos médicos.

Este “terrible combate”, esta cirugía intensiva contra la Barbarie fue “camino largo y fatigoso”, su noviciado, su Apostolado de coraje, la instauración de la Salud de la Patria.

 

Utilizò instrumental cruento y medicamentes efectivos: libros, escuelas, bibliotecas, promoción de la industria.

Con trabajo hercúleo, con decisión, con conocimiento de los males del país y sus causas, con Ciencia y Conciencia, “empresa difícil pero digna de acometerla”.

 

  • “El espectáculo de toda la América del Sur (...)., mal de raza, de antecedentes, de impotencia. Probaré a curarlo. El enfermo resistirá. Curarélo”.

 

(“Diario de viaje”, en el Merrimac, 1868, carta a Aurelia Vélez, incluido en el tomo 49 de sus Obras Completas).

 

En Bahìa (Brasil), en viaje de vuelta a Buenos Aires, ya ungido Presidente, entre cañonazos y saludos personales, destaca valiosos regalos, entre ellos:

 

“El Dr. Carranza  me obsequia un volumen de la importante obra sobre el Army Medical Museum”, donde se consignan “los hechos observados por los médicos durante la guerra”. Y alaba el Museo Osteológico, el mejor del mundo.

 

  • “Recibo vejada y desprestigiada la autoridad. Haré que sea respetada”.

 

Al recibir la Presidencia de la República de manos de Mitre, en un acto muy desordenado  y populachero, traslada a una imagen mèdica, una “enfermedad moral”, de índole social, que requiere medidas drásticas, que dibuja dicho pensamiento:

              “El mal que hay que curar es la insolencia”.

 

  • “El mal es más profundo que lo que a primera vista parece, y revela causas crónicas...

 

Estudiar las causas mórbidas que perturbaciones tan prolongadas producen, sería la tarea más noble de nuestros pensadores, y curarla en su origen el objeto preferente de las leyes del Congreso”.

 

(En sus Obras, tomo 21, discurso de 1868).

 

Las guerras, la desorganización social y política, el mal del analfabetismo,...son enfermedades con características de “cronicidad” en nuestra Historia.

 

Los legisladores y los intelectuales han de ser los verdaderos “sanadores” de estas patologías  constantes de la historia argentina.

 

 

  • “El hombre de bien, el ciudadano de un país libre tiene en las Leyes remedio seguro para sus dolencias...”

 

  • “La guerra civil y el cólera son la justicia de Dios que castiga los pecados de los pueblos”.

 

(1868, Obras, t. 21, “Discursos Populares&rdquoGuiño.

 

En la interpretación sarmientina, los Digestos, las Recopilaciones  de Normas Jurídicas adquieren  la categoría de Vademécum, de Manuales Médicos, siempre en procura del desarrollo y organización sólidas de la República,  es decir, de la Salud integral del Ciudadano.

Publicado por Desconocido @ 8:23
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