domingo, 19 de octubre de 2008

                        EL LENGUAJE MÉDICO EN SARMIENTO. Vª `parte.-

 

 

                                                            Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Continuación de Textos sarmientinos en la década de 1870:

 

 

  • “...Cómo se adhieren a las grietas, a los campanarios, y cúpulas de conventos y monasterios y por siglos conservan allí esas ideas de otras épocas, y resisten el embate del tiempo y las revoluciones; bien así como los médicos han descubierto que la ‘fiebre hospitalaria’ aquella enfermedad que contrae en el hospital mismo el enfermo, que viene buscando cura para otra distinta que traía, es producida por los miasmas pestilentes que se han escapado por la respiración y la eyección de millares de enfermos que les precedieron en las mismas salas, y quedan asidas a las murallas, incrustadas en las rendijas y molduras de las puertas, camas, etc.

 

Los americanos construyen hoy ligera la sala del hospital, para poder abandonarla y renovarla cada diez años”.

 

(“Sesenta años después”, en su “La escuela ultrapampeana”, tomo 48 de sus obras Completas).

 

Don Domingo está informado y actualizado sobre las normas  modernas de arquitectura hospitalaria y Salud Pública, sobre los conceptos de Hospitalización, ambientación de las salas de Internación, etc. , que vio aplicadas en sus estadías en Estados Unidos.

 

  • “La educación primaria está hoy a la base del edificio y es la garantía de la perpetuidad de las sociedades (...).

 

La invasión de los bárbaros no ha de venir del Oriente..., ni de la silenciosa pampa... El enemigo no está ‘ad portas’, sino dentro de la ciudad.

 

Es un pólipo que crece y se ramifica, si no se le detiene y extirpa como el árbol del mal. Es lo que la esclavitud para los Estados Unidos, una elefantiasis o una lepra, que desfigura la belleza de su cuerpo político”.

 

(“Las misas y  sufragios y la educación de los niños”, en su “La escuela ultrapampeana”, Obras, tomo 48).

 

La República tiene como base la Instrucción de los Ciudadanos. Por ello ha de lucharse denodadamente para construir una Educación para la Libertad y la Responsabilidad privada y pública.

 

No debe adjudicarse las fallas de nuestras naciones ya sólo a causas exteriores, exógenas como en ciertas patologías de la Medicina, sino endógenas, internas. Son patologías inherentes a nuestras tierras y requieren de cirugía mayor, extirpatoria hasta las raíces de la malignidad del fenómeno...

 

En un caso  la mención del síndrome de aumento gigante de algunas partes del cuerpo por un parásito que obstruye los vasos linfáticos, y en la lepra por la acción contagiosa del bacilo de Hansen le sirven de comparación con las patologías políticas de nuestros países según su historia.

 

  • “¡La enfermedad crónica cerebral!... La Cirugía Social- ¿Qué remedio para mal tan profundo?”.

 

“Los santos del Cristianismo (...) nunca son ricos, son siempre pobres”.

 

(“La escuela ultrapampeana”, t. 48 de sus Obras).

 

Propone una política de secularización de los bienes y asuntos eclesiásticos. Su receta: supresión de conventos, promoción  de  los frailes para que estudien, ejerzan la caridad activa, abandonen la codicia y practiquen la pobreza.

Considera a estos síntomas, como  significantes de la “enfermedad cerebral” cronificada en la historia hispánica.

 

  • “Estas raciones fueron (...) la lepra de la reducción de los indios.

 

Los indios son unos pensionistas holgazanes... dejarles los niños de diez años para arriba ... es perpetuar la barbarie, ignorancia e ineptitud del niño..

 

Hay caridad  el alejarlos cuanto antes de esa infección!”.

 

(Obras, tomo 41, 1878, “Las Cartas de Catriel&rdquoGuiño..

 

Escribe sobre el suministro de raciones  alimenticias para paliar el hambre en las comunidades indígenas de nuestro territorio fronterizo. 

 

Considera una “infección”, un contagio por el desaseo y  otras costumbres  que no condicen con las normas de higiene de un ser humano normal, especialmente en  la infancia.

 

  • “Si será de plata o de oro la moneda y si el papel moneda es enfermedad que tenga remedio, en el estado crónico a que ha llegado. ¿Problema de vida o de muerte, como todos los cánceres?”.

 

(“Cien problemas”, en “El Nacional”, 29-8-1º878, recogido en el t. 41 de sus Obras: “Progresos Generales&rdquoGuiño.

 

El sostén de la moneda de curso legal es una de las cientos de cuestiones que apasionan la opinión pública moderna y que también ocupaba a Sarmiento.

En este caso desde la lente de la patología médica, como neoplasias y tumores, que estudia la Oncología: la anormalidad de sus manifestaciones, por alusión al comportamiento y crecimiento  descontrolado, la división celular e invasión de tejidos.

 

Así también el peso, los asuntos financieros, pueden hacer colapsar un gobierno, más aún una sociedad, hacer morir una civilización.

La inestabilidad puede causar la inseguridad de la vida, la vida pública y el asentamiento de la democracia, que requieren de crecimiento lógico   de la vida comercial e industrial. .

 

  • “El exceso del mal ha traído la reacción, como en las fiebres agudas.

 

El pueblo de Buenos Aires convalece por horas del ‘delirium tremens’ de la embriaguez revolucionaria”.

 

(“La Legislatura”, en ‘El Nacional’, 30-4-1879; y en su Obras Completas, t. 33: “Práctica Constitucional. 3er. Volumen&rdquoGuiño.

 

S. sostiene una postura lógica, clásica,  sobre la sacralidad, tradicionalidad histórica y universalidad  inherente al sistema representativo de gobierno, puesta en peligro por el conflicto entre Buenos Aires (próxima a capitalizarse por iniciativa de Avellaneda), y las Provincias.

 

Por ello expresa lo transcripto ut supra respecto de la “enfermedad”, del “delirio” de nuestra afición a las revoluciones, motines y ‘puebladas’, imagen patológica de la ‘distopía’ en su pensamiento republicano.

 

  • “Y el pobre paciente a quien le repiten diariamente en sus barbas que no es Presidente, sino merced a la suerte de las batallas, tiene que  devorar en silencio las doctrinas que ha dejado, como la mala yerba, crecer a su lado, y que lo envuelven y lo sofocan, sin poder como nuestro abuelo, en su Ínsula, cansado de las impertinencias de sus ministros y palaciegos, rebosando en honrada indignación, decir, una vez por todas al que le habían puesto al lado para hacerle sentir la nada de su poder”.

 

(“Da capo”, en ‘El Nacional’, 30-12-1878; y en sus “Memorias”, Obras, t. 49).

 

Trata el autor sobre la influencia de Bartolomé Mitre y sus seguidores en las políticas electorales de 1867 y 1874, y las acusaciones repetidas a la Presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880) por su  supuesto origen fraudulento.

 

Cita al “Quijote” de Miguel de Cervantes (1547-1616), al  escudero Sancho, “nuestro abuelo”,  y la figura de su médico en la ínsula Barataria, Pedro Recio, para transmitir la sensación incómoda del Presidente, semejante a la del inmortal Panza en su insólita gobernación.

 

En esta ingeniosa introducción que Sarmiento asimila originalmente, las circunstancias sanchescas de la inmortal novela  se parecen a las del Presidente argentino ante las insistentes calumnias del mitrismo.

 

Es habitual en la  rica literatura sarmientina este recurso a las citas de textos memorables, clásicos, para argumentar, ilustrar, ejemplificar sobre hechos o personajes de su contemporaneidad. En este caso acude con acierto y gracia a la inagotable fuente cervantina, tan cara a su particular hispanismo.

 

Transcribe  un fragmento incompleto del capítulo 47 de la Segunda parte (1615): “donde se prosigue cómo se portaba Sancho Panza en su gobierno”:

 

“Sr.- dn. Pedro Recio, de mal agüero, natural de Tirteafuera, lugar que está a la derecha mano, como vamos de Caracuel a Almodóvar del Campo, a la mano derecha, graduado de Osuna, quítese luego de adelante; y si no, voto al sol, que tomo un garrote, y que a garrotazos, comenzando por él, no me ha de quedar médico en toda la Ínsula, a lo menos de aquellos que yo entienda que son ignorantes; que a los médicos sabios, discretos y prudentes los pondré sobre mi cabeza, y los honraré como a personas divinas: y vuelvo a decir que se me vaya Pedro Recio de aquí, si no tomaré esta silla donde estoy sentado, y se la estrellaré en la cabeza; y pídanmelo ‘en residencia’ (juicio de impeachment) y yo me descargaré con decir que hice servicio a Dios en matar un mal médico, verdugo de la República”.

 

Sarmiento le adiciona sentidos de la moderna política constitucional; se regocija “actualizando” la figura escuderil famosa, y agrega su  glosa:

 

“Venía tanta cólera de que le negaban el acceso a unas perdices, estando muerto de hambre; pero ni el Duque,  ni el médico, tuvieron nunca la crueldad de hacerle sentir, a cada hora que no era gobernador...”.

 

  • “Está en la atmósfera. Es una enfermedad del espíritu público, que es comunicativa, y que tiene sus focos de infección”.

 

(“Demencia electoral”, 22-8-1878, en su Obras, t. 32: ‘Práctica Constitucional. 2º volumen&rsquoGuiño.

 

Utilizando una metáfora nosológica, S. califica y luego  ensaya un diagnóstico de patología política: la situación anárquica y revolucionaria,  debido a  las violencias intestinas desatadas  por los  incidentes electorales.

 

  • Cuando se ha vuelto en una sociedad una enfermedad, un hecho histórico permanente, un escollo ante el cual todo cede, deber es del gobierno, si tal nombre ha de merecer, curar la enfermedad, y volver a los espíritus, por la saludable sanción de la Ley, el sentimiento perdido”.

 

(“El motín impune”, en su Obras Completas, tomo 31: ‘Práctica Constitucional. 1ª   parte&rsquoGuiño.

 

Cuando  interpreta la tendencia disgregadora de motines y sublevaciones contra los gobiernos legalmente constituidos. La revolución constante equivale en su enciclopedia médico-política a Enfermedad, la Ley, a Salud, equilibrio, orden, paz.

 

  • Esos temores mismos, que los inspira el funcionario creado por  la conciliación (...) debiera mostrarles a los que tanta fe tenían en su droga, que el mal es más profundo de lo que se imaginan, y que el tiempo ha de transcurrir en cortar el cáncer (...), para verlo reaparecer al día siguiente, de darlo por extirpado, renaciendo el temor....”.

 

(“El Sr. Gobernador por Tablas”, ‘El Nacional’, 9-1-1879; y en el tomo 40 de sus Obras, “Los desfallecimientos y los desvíos. Política de 1880&rdquoGuiño.

 

Sarmiento recurre a la metáfora de la patología oncológica y quirúrgica en este caso,  para explicar sus reflexiones sobre la actualidad  de la Política de su tiempo.

Respecto a las opiniones sobre  conciliaciones y teorías electorales como supresoras de la necesaria libertad y diversidad en la lucha democrática.

 

Cuando no se dispone ni se propone la medicación oncológica o el procedimiento apropiado, se produce, la metástasis, el resurgir, en el mismo lugar y/o en otros, del cáncer, de la enfermedad que se pretende erradicar...

 

  • La candidatura Laspiur-Tejedor es la más preconizada.

 

Para  usar de términos técnicos en materia de combinaciones, diremos que es un laspiurato de Tejedor, aunque los más entendidos creen que si se le analiza con cuidado ha de resultar un tejedoruro de Laspirur.

 

Otros anuncian, por debajo de cuerda, una base de sustancia medicinal, estando de acuerdo los hombres de Estado del partido en que no hay doctor más acertado en su arte, a los médicos y estudiantes en que no hay político màs profundo que aquél; pero aun no le encuentra el accidente que haya de transformarlo en candidato...”.

           

            (“Las combinaciones para Candidatos”, en sus Obras, tomo 40).

 

Aplica ingeniosamente el vocabulario de la Química Biológica, “metáforas que huelen a laboratorio de química”, para referirse con ironía y gracia, entre el modus neológico cervantino y el quevediano,  a las candidaturas de Saturnino María Laspiur (1829-1885), a Vicepresidente, y Carlos Tejedor (candidato a Presidente; jurisconsulto y político, 1817-1903) en abril de 1879 y las alianzas armadas en la ocasión.

 

  • Un mundo tenemos andado, con la seguridad que existe  en el alma, como exista la salud en el cuerpo, precisamente cuando nada nos duele.

 

La salud es, por más que parezca aventurado decirlo, una negación. Está uno sano, cuando no siente dolor.

 

Lo mismo son las elecciones, un acto inocente, tranquilo, como ir a la iglesia el domingo, y volverse a su casa, a menos que no haya alboroto; y el alboroto no son elecciones, son la enfermedad que suprime ‘la salud’”.

 

(“¿Habrá elecciones?”, en ‘El Nacional’, 19-2-1879;  y en sus Obras, tomo  40: “Los desfallecimientos y los desvíos&rdquoGuiño.

 

Expone un símil político-mèdico comparando las elecciones nacionales  y la salud humana con los síntomas de desorden político y enfermedad del cuerpo.

Adhiere a una definición por negación, de la Salud  Cívica y la física.

 

  • El facultativo reúne dos simples de diverso carácter, para producir una pócima que se administrará al enfermo.

Los farmacéuticos políticos, sin récipe de médico, han hecho esta vez varias combinaciones.

 

Afortunadamente el enfermo no las ha tomado todavía, y por eso no ha reventado ya.

 

Aconsejamos al enfermo, que se guarde de las nuevas que van a presentarse, que le serán tan nocivas, como las que acaban de mandar arrojar a la calle”.

 

(“Las piedras de Sísifo”, ‘El Nacional’, 16-7-1879; y en el t. 40 de sus Obras).

 

Sobre combinación de candidaturas políticas, desarrolla una explicación con símiles de la Farmacología Clínica.

 

  • “Lo  que de barbarie, de atraso, de crimen, está difundido en estas distancias que median entre un hombre y otro, pues que a un kilómetro es como si estuvieran cada uno, hombre o mujer o niño, fuera del alcance de la voz humana, unos de otros para auxiliarse, sólo puede atenuarlo una fuerte y general educación en las ciudades, villas, villorrios y granjas, como las obras de higiene sanean los países infestados de la malaria”.

 

(“Tercer informe el Director General de Escuelas de Buenos Aires”, 1879, en sus Obras, tomo 44, “Informes sobre Educación&rdquoGuiño.

 

Utiliza aquí la analogía educación= medicina. El concepto terapéutico (socio-político) de la Escuela Popular.


Publicado por Desconocido @ 10:42
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