JUAN PABLO II, 1920-2005.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Con hondura inefable
me emociona el tañir de campanas:
la muerte física de Juan Pablo II.
Memoro ahora mis lecturas
y clases sobre su encíclica ‘Laborem Exercens’.
"Karol", el Pastor, conservó, pero también innovó.
Su biografía impresiona como vida plena,
controvertida,
distinta.
Profundo rezante. Dejó ricas enseñanzas
y trascendentes.
Develó misterios. Procuró aunar voluntades.
Religión y ... Política.
Días esforzadísimos. Trágicos.
Intelecto y creencias de acero.
Sirve su muerte,
para nacer y crecer la unción, la Oración, el interés,
aunque mínimos,
por los asuntos religiosos, por los temas espirituales.
¡Bienvenido! todo esto,
si tales resultados logra:
¡sacralizar las horas humanas!
¡Oh, Aleluya!.-