EL LENGUAJE MÉDICO EN sARMIENTO. viª y última parte.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Textos sarmientinos desde 1880...
“Para descubrir las hediondas llagas de nuestra historia, y las infecciones de que no estamos del todo curados todavía, como existe latente la sífilis en la sangre”.
(“Conflicto y armonías de las razas en América”, 2ª parte, en sus Obras Completas, tomo 38, edit. Luz el Día, p. 206).
Menciona al Virrey del Río de la Plata, Juan José de Vértiz y Salcedo, político y militar nacido en Nueva España, Yucatán (México) en 1719 y muerto en la Metrópoli en 1799.
Su gobierno se caracterizó por el progreso y el adelanto en el vasto territorio que ocupaba en el mapa de la época. Obra de Salud contra la Enfermedad colonial: el atraso... Las “llagas hediondas” que permanecen, subyacen en nuestra historia.
(“Sesenta años después”, en su “La escuela ultrapampeana”, Obras, t. 48, edit. Luz del Día, 1954, p. 261).
La misma Patología de la España Medieval se incrustó en la Córdoba colonial: la barbarie, la falta de Luces. Simboliza en la represión Inquisitorial esa cerrazón ante el adelanto y avance de la comunidad, el síndrome del retraso patológico.
(Sobre el Diccionario Filológico Comparado de la Lengua Castellana, 1880, en Obras, t. 46, “Páginas Literarias&rdquo
.
Al leer esta excelente obra de consulta bibliográfica Sarmiento compara la curiosidad de las observaciones etimológicas y enciclopédicas en general, con la visión sorprendente de la vida pluricelular que se agita en una gota e agua, vista al microscopio.
El “Diccionario...” apareció en su primer tomo, en 1880, completado en 1917, por don Matías Calandrelli (1845-1919). El lingüista y filólogo era de origen italiano, traído a Argentina por Sarmiento Presidente, se desempeñó como Profesor en la Universidad e Buenos Aires y fue el primer Rector del Colegio Nacional de La Plata.
(“Un Programa Electoral”, 1880, en sus “Discursos Populares”, IIº vol., Obras Completas, t. 22).
La Epilepsia enfocada desde la Política. Enfermedad con las convulsiones, es decir, estado de motín y revolución súbitos, repetidos...Así se teje nuestra accidentada historia. “Distopía” indeseable, que contradice su ideario republicano.
Afección cerebral crónica, caracterizada por crisis recurrentes con o sin temblores motores. Esta sintomatología neurológica la asimila el sanjuanino a las características de nuestra Historia.
Un decreto reglamentario que le precedió, en 1869, y está vigente, ordenando verificar con prueba, la inversión de los fondos, fue sugerido para contener a Taboada, que como los indios, se comía la cataplasma, o se bebía el aguardiente alcanforado que el médico le daba para curarlo de su barbarie”.
(“Influencia del gobierno sobre la Educación”, ‘El Nacional’, 16-9-1881; y en su “Educar al Soberano”, tomo 47 de sus Obras).
Artículo por una parte informativo y por otra burlesco, grotesco, en relación con dos referencias médicas, sobre el caudillo de Santiago el Estero, Manuel Taboada y sobre los indígenas con respecto a los medicamentos, símbolo de Barbarie.
Nostalgia que es la enfermedad de la patria ausente...se cura con el tiempo. La epilepsia es más difícil. La neurosis es incurable”
(“Una Italia en América”, ‘El Nacional’, 19-1-1881, en sus obras, tomo 36 ‘Condición del extranjero en América&rsquo
.
Incursiona en las causas clínicas que originaron y dieron determinado curso a la historia humana, una auroral “historia cultural de la enfermedad”. Referido a la “nostalgia” de la tierra natal, considera que la misma es “terrible” y afecta al ser humano en su totalidad. La epilepsia por su parte es crónica en sus síntomas, enfermedad del sistema nervioso.
La “neurosis” afecta la conducta del individuo y distorsiona el pensamiento racional. José María Ramos Mejía (1849-1919) había dedicado investigaciones importantes y precursoras a esta temática, con su “Las neurosis de los hombres célebres en la historia argentina” (1878-1882). Al publicarse el primer tomo, Sarmiento le dedicó un artículo consagratorio en “El Nacional” (7-11-1878).
(recensión de “Dr. Bernardino Rivadavia. Libro del Primer Centenario. Publicación baja la dirección de dn. Andrés Lamas”, en “El Nacional”, 25-9-1882; y en sus Obras, t. 46).
Utiliza el vocabulario galénico para reseñar libros y ejercer su crítica y hermenéutica histórica o literaria. Exalta el valor de la investigación, la agudeza del análisis en comparación con la precisión y profundidad del bisturí médico y su acción.
Escuchábalo un anciano de raza inglesa con visible sorpresa, hasta que preguntó al cirujano, ¿y lo aplicaría ud. a los partos?-Se aplica con el mayor éxito- le contestó entrando en pormenores de los casos ocurridos, mientras que su interlocutor meneaba, lentamente la cabeza.
Preguntòle en seguida, ¿y aplicaría ud. el éter sulfúrico a su mujer? -¿Por qué no? A ella más que a nadie –Pues lo que es yo no lo consentiría con la mía; porque el Señor dijo a la mujer: ‘Multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces: con dolor parirás tus hijos’; y es contrariar abiertamente los designios de la Providencia suprimir el dolor que ella creó para castigo.
Es ésta la versión puritana”.
(Dos siglos después”, 1882, en su “Conflictos y armonías e las razas en América”, t. 37 de sus Obras).
Con referencia al texto bíblico ejemplifica el fanatismo interpretativo de las ideologías religiosas, tomando como causa el uso del éter como anestésico, y valiéndose del recurso del diálogo.
Génesis, 3:16 es la fuente citada por S. sobre el origen sacro del dolor en el parto, como mandamiento divino. El primer parto sin dolor fue practicado en Edimburgo por los Dres. James Simpson y John Snow. El èter fue utilizado hasta 1960 como agente anestésico general, luego superado por el halotano y más recientemente por el desfluoretano, etc.
(“Ojo al Cristo que es de plata”, ‘El Nacional’, 12-7-1882, en tomo 36 de sus Obras).
La quinina es un alcaloide natural con propiedades analgésicas y antipiréticas, utilizado históricamente contra la Malaria. Fue llamada “corteza jesuita” o “peruana”. Símbolo patrio de ese país Andino.
En cuanto a la zarzaparrila, hipolipemiante y depurativo, utilizado para la sífilis. Menciona estas plantas medicinales como referencia histórica y política de las dificultades de organización del gobierno en tierra americana y la necesidad de medidas eficaces.
La vida le costó al presidente virtuoso el intentarlo; pero la semilla estaba echada, y los partidos honrados se han unido para curar esta gangrena, que amenazaba desquiciar la República, con atacar sus órganos vitales, la elección y la provisión de los empleos”.
(“Política interna americana”, ‘El Nacional’, 1-12-1882, en sus Obras, t. 33).
Ve la corrupción moral y política desde la óptica médica. Como una degeneración de los tejidos, una morbidez, una enfermedad.
James A. Garfield (1831-1881) fue el vigésimo Presidente de Norteamérica, el segundo baleado, el 19-9-1881. “El presidente honrado” que atacó valiente y de frente la corrupción administrativa del país, y le costó la vida.
Esta es la regla que se sigue en toda la República...De Córdoba (...) se creó una Facultad de Medicina que sirvió para colocar a los familiares de Celman, y ya empieza a dar frutos la Facultad, dando diploma de farmacéutico mediante un pret, al limpia botas que lo solicita...
Es el sistema vergonzoso, bárbaro, barbarizador, de poner a cuantos sobrantes quedan y a cuantos instrumentos de elecciones aguardan en los empleos.
Ya ver lo que le dan”.
(“El Nacional”, 24-7-1883, Obras, tomo 42: “Costumbres- Progresos (continuación)&rdquo
.
(“Sub.Comisión de Socorros”, ‘”l Nacional’, 6-6-1883; en sus Obras Completas, tomo 42).
Se refiere a hechos autobiográficos. “El Gral. Sarmiento toma a lo serio estas cosas; y convencido de que es el deber de todo ciudadano, de todo cristiano, socorrer a los que sufren en su país...”.
En “Correspondencia literaria...” de Bartolomé Mitre, tomo 3, hay una carta de Sarmiento, del 11-1-1887 sobre la peste en Salta y sus recurrentes preocupaciones y acción auxiliadora prestada por el cólera en diversas provincias, como Presidente de la Comisión de auxilios médicos (véase Joaquín Castellanos, “Tres instantes de S.”, “Demostración a S.”, 15-2-1882, en rev. “Caras y Caretas”, enero 1924 y reproducido en “Iruya. Com&rdquo
.
¡Paso al cirujano Goyena, que va a empezar la disección, persignándose y santiguándose primero, como conviene a un cirujano cristiano, inquisidor, delator de herejes”.
(“Polémica santurrona, sin santo”, en ‘El Nacional’, 19-2-1883, en sus Obras, tomo 52, “Escritos diversos&rdquo
.
En las polémicas por la educación laica o religiosa (católica) con el grupo ultracatólico de José Manuel Estrada, Tristán Achával Rodríguez y Pedro Goyena, se refiere especialmente a éste en términos galénicos, en tono satírico y con quien pelea rabelesianamente. La intolerancia religiosa es “enfermedad hereditaria y la tenemos nosotros de raza”.
“...pues que la guerra civil ataca todo el organismo derramando la sangre por todas las venas a un tiempo, a fin de herir más pronto el alma que persigue y que no halla, porque está, cuando de ideas se trata, fuera del individuo que es perecedero, y las ideas no mueren”.
“El libro “Civilización y Barbarie” (1845) fue en su día una grande y noble batalla; y como sus doctrinas inoculadas en la sangre de los febricientes partidos, calmó los espíritus a guisa de un bálsamo”.
(“Conflictos...”, tomo 38 de sus Obras Completas).
Ejemplo de juicio sobre su propia obra consagratoria, el “Facundo” (1845) con el uso de criterios médicos, vocabulario, método y contenido basado en temas de Salud.
“¡Educación, Educación, Educación! (...). Eduquemos al niño del pobre, del campesino ignorante, y habremos salvado millares de enfermos antes que la enfermedad se pronuncie...”.
(“Discurso en la Masonería”, 1883).
(“Banquete en Chile”, 5-4-1884, Obras, tomo 22).
(Carta a José Posse, 28-10-1885, en “Epistolario S.-Posse”, tomo II, p. 541).
En términos de la Medicina escribe sobre la oposición a la primera Presidencia de Julio Argentino Roca (1880-1886).
Es preciso adoptar un sistema terapéutico que excluya las lavativas, para que el Gobierno se quede con sus diez mil jeringas listas y con sus diez mil jeringueros prontos a empujar el émbolo”.
(“El Censor (Su Programa)”, 1-12-1885).