ELOGIO DEL PENSADOR:
memoria de Alberto Rougès.-
En estas líneas, mi admiración por el filósofo (1880-1945, Tucumán)
Mi homenaje versificado
a un hombre profundo,
absoluto maestro, misionero,
un Iluminador del Universo.
“Un prodigio”, en el vocabulario platónico.
“Héroe del pensamiento” en palabras orteguianas.
Meditador celeste.
Supremo develador de la Vida Espiritual.
Horas de superior goce meditativo
sabrá deparar a quien ascienda por sus páginas.
Y se acerque a su tejido sublime
de las Jerarquías del Ser y la Eternidad.
También ha de beber en el magnífico
manantial de su biografía:
con provecho seguro sabrá de sus
afanes por mejorar la escolaridad primaria:
alimentación, estadísticas, edificios y textos.
Por incentivar el estudio de nuestra flora y fauna,
el cancionero tradicional y sus ocultos diamantes,
la labor industrial de nuestras regiones azucareras,
el progreso de la tarea universitaria en provincias.
Definitivamente, admira su lucha modélica,
indoblegable y desde todos los frentes,
por la promoción de la Cultura y las Humanidades
y Ciencias en todas sus manifestaciones nacionales.
Su austeridad y seriedad .esenciales,
se conjugan con su religiosidad auténtica,
su argentinidad, con su severa vida de estudio y trabajos.
Lo memoro y le rindo culto por su
Santo amor a la Educación y la Cultura.
Príncipe de la Inteligencia. Sembrador de estrellas
de Bien, Verdad y Belleza.
! ¡Es Nuestro!