miércoles, 22 de octubre de 2008

OTROS POEMAS DE RICARDO ROJAS.-

 

 

Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Luego de "La Victoria del Hombre" (1903) que hemos leído a través de uno de sus poemas, "Las Hachas", la siguiente obra poética de Ricardo Rojas (1882-1957) fue "Los Lises del Blasón" (1911). Compuesta por poemas escritos desde 1904.

 

En la portada indícase: "Ricardo Rojas compuso en su retiro estos poemas, varios como las cosas y los días. Compúsolos en loa del Amor, de la Amistad, de la Belleza, de la Patria. Ellos le fueron tregua y ornamento, en medio de la vida amarga y bella."

 

En esta obra reunió "El ocio lírico", los grupos poéticos que denomina "Soneto del tiempo pasado", "Elegías del crepúsculo", "En las aras antiguas", etc.

Se adhiere aquí al movimiento modernista. Se presenta como un poeta sonriente, así como en su anterior obra, se mostró un autor reflexivo y profético:

 

"Mística, humana, confusa

misteriosa, poliforme,

trágica, triste y enorme

como la vida es mi Musa".

 

A tono con "Hours of Idleness" (‘Horas de ociosidad&rsquoGuiño de George Gordon, Lord Byron, meditaba también sobre las "glosas pedantes" de los profesores, una docencia atenta a los intereses personales, al favor estatal y eclesiástico. La hipocresía es "el don de los años adultos, que madura con la edad y se disimula bajo la capa de la prudencia". "¡Padre de la Luz! ¡Potente Dios del Cielo! / ¿Oyes tú la voz de los desesperados?".

 

El autor proporciona en su "Ocio lírico" un panorama de su obra. Usa el verso latino, que ya Rubén Darío concibió en "A Hispania" y la "Salutación al águila". Con asunto virgiliano canta a la Loba, "nutricia de la estirpe de Rómulo augusta", "madre de pueblos y de héroes y de triunfantes númenes salve!".

Utiliza el hexámetro en esa Oda solemne en que canta la gloria de la raza Latina.

 

En "La respuesta de Loxias" se refiere a la aventura de Evágoras y Myrtis, el drama de la fatalidad y del amor. Utiliza aquí el alejandrino. El escenario es griego, paisajes de Tesalia o Beocia.

Emilio Bécher reafirmó que es "helénico el poema por la serenidad de su forma; pero (...) es humana la emoción que lo anima".

Exclama Evágoras:

 

"Así voy con mi amor doliente

y mi ensueño de eternidad,

que exaltarán, mientras aliente,

mi ser en lírica ebriedad!".

 

Aquí las mismas palabras que invocaba en "La Victoria del Hombre": el dolor, la muerte o el amor, están cargadas de realidad y de emoción; es ésta una poesía sentimental y dolorida, no dogmático ni racionalista. Hay muchos poemas de circunstancia, evocaciones, elegías, dedicatorias y epístolas a los amigos.. Se autodenomina "un peregrino", en forma nostálgica:

 

"por mi camino errante voy,

triste de un ensueño divino,

y de un dolor humano: soy...".

 

Imita, pálidamente, el verso de clerecía, el tetrástrofo alejandrino monorrimo:

 

"Rimar quiero este canto por la cuaderna vía,

contrahaciendo, en arcaico mester de clerecía,

el tetrástrofo ingenuo que celebrar solía

los milagros y gozos de la Virgen María".

 

Incluye algunas composiciones destinadas a fiestas escolares, como "Oratorio lírico", "Canto de la mañana de Mayo"... Canta a la Mujer y al Amor:

 

"En la mujer un rayo del misterio se advierte,

mas florece en sus labios la sangre de la muerte".

 

En 1910 se estrena su "Oratorio laico" en el Teatro Colón, en ocasión de la Fiesta del Centenario. Ese día el Poeta exclamó:

 

"Patria; levanta la mágica testa,

cíñete el casco de bronce y de oro,

y como el día feral de la gesta,

canta a tus hijos un himno sonoro".

 

Y la voz de la Patria le contestó, "incorpórea, fascinante":

 

"¡Paz y trabajo coronen la historia

de mi progenie magnánima y fuerte,

y como el día triunfal de la gloria

venza a través de otro siglo a la Muerte!".

 

En "Divagación otoñal" asoma su persona:

 

"Yo no tengo ideal, sino ideales.

Amo la libertad y la victoria;

busco la vida, el arte, el bien, la gloria;

quiero todas las cosas inmortales...".

Incluye una composición escrita en un banquete de 1906, en Buenos Aires, "Toast a Rubén Darío". Y su "Epigrama para un hipócrita" (cuarteto, que rima abab), contiene fuerte intención:

 

"Gemelo de la sierpe hecha de cieno,

te disfrazas con manto de colores

y escondes en la boca tu veneno,

reptando lodos y fingiendo flores".

 

En 1921 escribe "Canciones de Perséfona" (la diosa griega de Vida, Muerte y Resurrección, Proserpina entre los latinos): escritas entre 1906 y 1920. "Romanza de las tres interrogaciones sentimentales", "La noche azul", "Leyenda", "Emoción vespertina", etc. Poemas dedicados a la Amada y sus encantos.

Expresa también su sentimiento religioso, en "Emoción vespertina". En el "Nocturno IV", el mito del Dios Pan. Percibimos el llanto del autor en "Nocturno V", se entrega al sentimentalismo.

 

En 1915 publica otro tomo poético. El himno "La sangre del Sol", dedicado al escritor y político Joaquín V. González.

Usa frases discursivas, y asoma a veces el "acento recio" de "La victoria del Hombre" Motivo central es el culto y exaltación del "Solindio". Prevalece el gesto oratorio, las reiteraciones y el énfasis.

 

Edmond Rostand (1868-1918) quien resucita al drama de formas románticas, en verso en la literatura francesa, había escrito años antes una composición similar, como alabanza al astro rey y hábil destreza para la rima. Desciende también al prosaísmo y el tono declamatorio rojiano.

 

Los versos del tucumano frecuentemente exaltan la potencia humana, la visión totalizadora de la Naturaleza, cósmica, heliocéntrica, expresada con exclamaciones y frases reiterativas.

 

El nacionalismo poético halla su apología en su "Terruño", que reúne composiciones de 1920 a 1940: "Romance de ausencias". "Vidala del regreso", "Oshpa-Misqui", "Baile de la Telesita", "Don Carnaval", "Melera", "Misa chico", etc.

 

En su "Confesión del Poeta" (1923) declara: "díjose alguna vez que faltaba en mis versos el tema argentino de mis prosas. Pero, ¿y el Canto de la mañana de Mayo? ¿Y la Oda de las Banderas?...Por otra parte, cultivar el idioma es de suyo empresa nacionalista".

 

Imágenes sencillas y frescas, ingenuas, plenas de lirismo y suave melancolía. Hondo sentido telúrico: "mi terruño, / libro de Dios, abierto". También aborda el tema de la Santa Trinidad, cultiva el simbolismo religioso y una mística cristiana que ilumina toda su obra literaria e histórica:

 

"Toda humana encarnación

repite un misterio de Crucifixión".

 

O:

 

"Aceite, llama y luz, que un sacro fuego funde

y en la unidad de un solo ser se inflama".

Asimismo:

 

"Ashpa-misquí ‘dulce tierra’:

bienhaya aquel que te ha dado,

esa abejita alfarera

que su miel guarda en tu barro.

 

-Ay, patria chica, de mi querer,

dame tus besos que vengo con sed".

 

Continuando con sus temas indianistas, americanistas, escribe "El Nuevo Ollantay", eco de su tragedia de 1939. De 1916 data su "Oda a las Banderas". Poesía civil, canto de convivencia entre las Naciones, comprensión de los pueblos.

Suena como un Himno a la unidad de todos los Hombres, a la Patria Común del Mundo. Su gusto por imágenes hiperbólicas y su devoción hispanófila, su gusto por evocaciones decorativas y heráldicas marcan sectores de esta escritura.

 

Los Incas, las Walkyrias, el "blanco tipoy", junto con los "fieros unicornios"...

 

De 1934 data su "El Albatros": invocación al ave vigorosa, el paisaje fueguino, la Patria injuriada, el Cristo invisible, la raza aborigen traicionada... Poesía ardorosa. Canta a la soledad del Hombre el Cosmos:

 

"¡Y resuena en los piélagos desiertos,

la profética voz hecha plegaria,

voz de Isaías que llamó a los muertos".

 

Símbolo de la Voluntad contra las dificultades de la Vida:

 

"Ave de los confines de la vida,

rasgue la inmensidad su alma pujante,

llevando el canto de la Patria herida".

 

Escrito en tercetos, rima aba, la "terza rima" que había cultivado en "Al Ideal". Composición de fuerte complexión, más viril que la de Charles Baudelaire.

Para el bardo francés el Poeta, a quien "sus alas de gigante le impiden caminar", es un pobre inútil para lo terreno. En tierra es cómico, grotesco. Pero su obra exhala fuerza espiritual y ardiente misticismo, que Rojas admiraba.

 

Rojas visitará la cárcel de Ushuaia y se compadecerá de sus ocupantes. "De cada triste conocí su caso" y exaspera su voz liberal ante la negra injusticia. Fundamentalmente construye un Poema de Libertad, de Esperanza en la Justicia, para nuestro país y la Humanidad.

 

"Yo el último indio. En mí el ayer se enlaza

al futuro de América"...

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 12:52
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