MUNDO ACTUAL Y FUTURO SEGÚN ALDOUS HUXLEY.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
ALDOUS LEONARD HUXLEY (nacido en Surrey, Inglaterra, el 26 de julio e 1894 y muerto en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1963) ha sido destacado como una de las inteligencias más finas, penetrantes y libres del siglo xx.
Y son justamente esas cualidades de Razón, Libertad, Sabiduría y Belleza, las que constituyen el espacio de Huxley en la historia del intelecto humano.
Una personalidad de excepción, con antecedentes familiares ilustres: su abuelo Thomas Henry H. (1825-1895) colaboró con Charles Darwin (1809-1882): Su hermano Julian Sorell H. (1887-1975) fue reconocido como Biólogo de preocupaciones humanistas, primer Director de la UNESCO y escritor científico renombrado ...
Su genialidad fue verdaderamente “Leonardesca”, en lo que este precioso adjetivo implica, como mente ampliamente dotada, un ser humano ávido de todos los conocimientos, agudo y embriagador como pocos con sus observaciones, conclusiones y estilo, al modo de los Grandes del Renacimiento.
Traducido y leìdo numerosamente, escribiò “Leda” (1918), “Contrapunto” (1927), “Un mundo feliz” (1930), “El arte de ver” (1942)“La filosofìa perenne” y “Ciencia, libertad y paz”(1946), “Mono y esencia” (1948), “La sonrisa de la Gioconda” (1949), “Los demonios de Loudun” (1952), ”Las puertas de la percepción” (1954), “Cielo e Infierno” (1956), “Nueva visita a un mundo feliz” (1958), “La isla” (1961), “Literatura y Ciencia” (1962), póstumos “La situación humana” (1977), “Huxley y Dios” (1991), junto con un abundante y no menos apasionante “Epistolario”.
Analista de los prejuicios que nos deshumanizan, tratò de acercarnos, noblemente, soluciones racionales para los males de la Propaganda hipnótica, el Fanatismo de Nación o de Partdio, la “esclerosis mental”, la superficialidad, las luchas por el Poder y las Jerarquías, la sofisticaciòn de la Técnica, el engañoso lenguaje de los mercaderes de la Cultura y la Política, el idioma de la sociedad mediática, los negros peligros del belicismo...
He ahì la importancia, la necesidad hoy màs imperiosa que nunca, de acudir al sabio Humanista británico y de hacerlo conocer a aquellos que todavía no lo han leìdo o no han reflexionado respecto de su obra.
En nuestro país han divulgado y prestigiado su pensamiento y escritos, entre otros, Enrique Luis Revol, Victoria Ocampo, Alicia Jurado, Marcos Victoria...
Ha de ser leído, como todo lo digno de tal ejercicio intelectual, con atención despierta, reflexiva y claramente, dado que poseyó estupenda capacidad de diagnóstico, un auténtico filósofo moral, irónico y fino, ácido, y de inteligencia eminentemente especulativa.
Así, determinante y ajustadamente, define al siglo XX. El de las “más terribles muestras de la sandez y de la maldad humanas”.
Se aproxima al escritor Hermann Hesse (1877-1962) en su lucha contra el Industrialismo y la Superficialidad de nuestra pretendida y pretensiosa “Civilización”.
“Llegó el progreso industrial con su multiplicación prodigiosa de la mugre, la miseria y las riquezas logradas torcidamente. El envilecimiento de la Naturaleza ha sido una mortal obra de la industria moderna”.
Ello trajo el Aburrimiento, el tedio de vivir, la desesperación, la melancolía.
Es el siglo de las desilusiones: el progreso material, el sufragio universal, la gloria y el crecimiento de las ciudades.
. Placeres fabricados, sin invención personal, “vaciedades rancias y necias de las interminables democracias del mundo”.
El trabajo y el ocio mecanizados, sin iniciativa, sólo exigen ser infinitamente estúpido.
Se rebela mordazmente contra “la prevalencia de la idiotez, su omnipresencia monumental y sempiterna”.
De la ensayista y traductora Jurado: su nombre es un símbolo de claridad mental y de lógica irrefutable; leerlo, con su penetración y su razonamiento impecable, es un deleite intelectual. mente lúcida hasta lo inverosímil, que se refleja en una prosa inglesa meridiana, exenta de adornos innecesarios.
También como el reflexivo autor de “El juego de abalorios” y “El lobo estepario”, se burlò nuestro autor del Arte de Masas, de toda manifestación multitudinaria, de la “estupidez de leer novelas recostada en un solfá, de hacer excursiones de campo, de asistir a los bailes”, de “la estupidez propia de la frivolidad femenina”, del ruido ensordecedor de la “civilización”:
“Una buena dosis de burla... nos purgaría las mentes de muchos residuos, nos daría agilidad al espíritu y nos aclararía la vista para que pudiéramos contemplar de manera más nítida y verdadera el mundo que nos rodea”.
Con un bisturí, radiografía en esencia la naturaleza de la gente: la esclerosis mental. De ahí que podamos decir, que el imperativo huxleyano es mantenerse con el espíritu abierto al mundo y a aquello que lo trasciende y le confiere sentido y valor.
“El libre ejercicio de la mente es la única cosa digna de tenerse que queda en el mundo y las personas que pueden ejercerla debidamente son las únicas dignas de algún respeto; todos los demás son dementes que andan en persecución de sombras y que están dispuestos en cualquier momento a cometer actos de violencia”.
El poder político sólo seduce a los pueblos, y lo único que “progresa” es la fabricación de aparatos de guerra. ese cambio sustancial en la reflexión de la Vida, consiste en la mayor y mejor valoración de la misma, la apreciación neta y el acrecentamiento jubiloso de lo intrínseco de la humanidad en sí: la Inteligencia y la Sensibilidad.
Predica pues la Razón y la Espiritualidad en una existencia integralmente democrática.
Democracia no sólo como fenómeno colectivo sino principalmente como derecho de auto-determinación como deber de aceptar y tolerar los hábitos y temperamento de los demás, el juzgar para discriminar y no para condenar, ya que esto último impide establecer relaciones interpersonales satisfactorias y sólo causa infelicidad.
Profesa Huxley una posición Universalista: quiere conocer todo, en absoluta Libertad y Autonomía de Pensamiento.
Su vida, sus actividades han tendido totalmente a la realización de valores eminentemente cognoscitivos: el conocimiento objetivo (estudio de los diversos sectores del Saber), y el Conocimiento Trascendental (“El Conocimiento&rdquo
, de índole espiritual, el Supremo Conocimiento, la Perfección, el Saber Ùltimo (autèntica vocación por aprehender los Fundamentos últimos).