A TRAVÉS DE LAS CARTAS DE ALDOUS HUXLEY.-
Ira. Parte.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Toda una filosofía vital, fundamental, constituía para él el consejo postrero de su madre: no ser demasiado crítico con respecto de los demás y amar mucho.
“La amistad es la única cosa que hace que la vida sea supremamente digna de vivirse” (1916 , a su hermano Julian). En esa carta también habla de la coronación de sus estudios universitarios y critica ese ambiente de “intelectuales bovinos”, el “simposio de los monos, los lobos y los cerdos”.
“Quisiera seguir aprendiendo por siempre jamás. Me siento ávido de conocimiento...”.
Denuncia a la Guerra como atroz causante de una generación juvenil de seres incapaces para actuar o pensar, caóticos.
Anhela “esa pura belleza verbal, ese esmero tan necesario en el hacedor de un buen estilo”.
Abomina del “prusianismo”, del militarismo, anulador cruel de la conciencia individual. El Hombre es tal, es imprescindible para la vida, el goce de su mundo íntimo inexpugnable, el derecho de opción: el ejercicio de la Libertad Incondicionada.
Es necesario alejarse del Poder Estatal ahogante. Es prioritaria la justa distribución de las tierras, con equilibradas posibilidades económicas para trabajar y construir. Evitando los privilegios y desmesuras, que llevan al desequilibrio productivo y a la infelicidad de los menos pudientes (el marxismo, sostiene Huxley, no posee la Verdad, pero sí una parte de ella).
Consideraba a “La Guerra y la Paz” del ilustre novelista ruso León Tolstoi (1828-1910), camarada en muchos de sus más caros ideales de Piedad Humana y Anarquismo, como “el libro más grande; es increíble, pero no le cuadra otra palabra”.
3.- “Es demasiado maravilloso pensar en la Paz – escribe en 1917, es el único rayo de consuelo en un horizonte que por lo demás resulta algo brumoso”.
La única religión sensata y racional es la noción del Tiempo como un Dios, el Tiempo creador y destructor. Y reflexiona sobre “la incomprensibilidad de las mujeres y su desemejanza con todo lo que uno había esperado”.
Desestima el “vivir para el momento, el carpe diem” a perpetuidad que practican las clases ociosas. “Pues resulta inmensamente atrayente y absorbente mientras dura, pero cuando uno se despierta y vuelve la vista hacia atrás, se encuentra un vacío” sumamente peligroso.
4.- En 1918 escribe a Juliette Baillot: “leer se convierte tan fácilmente en una mera entrega, un vicio de la mente tan deplorable como cualquier otro mal hábito. Yo nunca siento realmente que esté llevando a cabo una acción enteramente moral, salvo cuando estoy escribiendo”.
El libre ejercicio de la mente “es la única cosa digna de tenerse que queda en el mundo y las personas que pueden ejercerla debidamente son las únicas dignas de algún respeto; todos los demás son dementes, que andan en persecución de sombras y que están dispuestos en cualquier momento a cometer actos de violencia” (a Julian Huxley, 5-1-1919).
El gobernante de un estado moderno debe reunir las cualidades de un “magnetismo animal” que haga que la masa obedezca y sienta confianza, más una inteligencia experimentada, “algo de charlatán y de actor; debe poseer coraje, decisión y encanto”, en síntesis, una “ciencia”.. “Mussolini, supongo, es de lo que más se acerca a cumplir las condiciones” (ìd., 1923).
En 1925 expresa en carta a Robert Nichols su concepto de la “soledad esencial del hombre y el del amor y la humildad” como el problema humano más importante: “...para mí el problema más urgente no es el mental tanto como el ético y emotivo”, “todo hombre con algo de conciencia está solo”, hay que realizar la individualidad plenamente, postula insistente.
“El mundo actual está poblado por criaturas miserables” que no son individuos reales, están solos, pero no son individuos cabales, “para ellos el amor y la humildad son imposibles”.
5.- Se declara “extremadamente malicioso por naturaleza”. “Qué mundo este en que vivimos. La especie humana me llena de un desaliento que aumenta constantemente.”. En 1931 en carta a su padre Leonard, editor y biólogo, habla de su novela “Un mundo feliz”, narración cómica, satírica, sobre la espantosa utopía de H. G. Wells, “presagia los efectos sobre pensamiento y sentimiento, de invenciones biológicas”. “Ha sido todo un esfuerzo escribir el libro...”. Llama a esta obra, “novela swiftiana”, “seriamento cómica”. “El mundo actual parece un vasto hospicio de dementes”.
Expone al año siguiente sus ideas sobre algunos temas que nos interesan. La vida humana se mejora en la concreción de la Felicidad y la realización vital de la misma depende de que se viva para una causa.
Pero, toda consideración desapasionada de la existencia personal tiende a ser pesimista: pues al concienciar nuestra vida advertimos su precariedad, su transitoriedad y finitud: “el individuo se percata de que sus capacidades disminuyen constantemente”.
Ese trabajar por una causa, que es lo que produce felicidad, “el subproducto de esa labor”, es momentáneo salvo que se renueve. Es por ello, reflexiona,que el mejor remedio es el Amor, hacia un Tù o hacia el Prójimo en general. “Este es el más poderoso antídoto contra el dolor de la existencia individual”.
La Libertad individual es totalmente inconcebible sin la propiedad privada: “la única garantía que poseen los individuos contra la tiranía del estado”. La necesidad de la propiedad privada es apremiante para la dicha humana; el goce del mundo privado.. La libertad se realiza como tal en el plano material, la propiedad, en el mental y el emocional.
6.- Europa en 1933 le parece un mundo lleno atrozmente “de invisibles sabandijas de odios, envidia y rabia que se arrastran por todas partes buscando sangre qué chupar”.
“Acaso sólo soy una persona de constitución algo delicada a quien le gusta una vida sosegada”. “A la verdad, hoy por hoy el mundo entero está entregado a la Idolatría: culto del Estado, culto de la Nación, culto del Hombre, culto de la Organización”.
La criatura humana necesita desarrollarse, manifestarse en su plenitud, y para ello, no ayudan mucho los progresos tecnológicos, sino que hace falta una Técnica más eficaz, de perfeccionamiento personal.
De allí parte su adhesión al Yoga, que puede “proporcionar lo que hace falta”: el control mental, el dominio de emociones y pensamientos. Así, por ejemplo, la respiración yoga nos ayuda a obtener una preciada serenidad, una deseada disminución de nuestras tensiones.
Las guerras, por más buenas intenciones que trasciendan, causan ruinas materiales y espirituales, “se producen matanzas y en los sobrevivientes surge un apasionado sentido de injusticia y el deseo de venganza”, amarguras del fracaso.
El pacifista debe analizar el Mal, no amenazar con otros males peores que los que anatematiza, y usar una inteligente generosidad, con el fin de que las “potencias satisfechas” puedan hallar una solución que siempre debe ser razonable.
“Asociarse en alianzas militares con fines de proteger la seguridad no logrará este fin, sin lugar a dudas” (1936).
7.- Su diagnóstico presente y futuro del mundo es pesimista:”Dios sabe en qué va a parar el mundo, cada día uno está más espantado por lo que sucede; y por lo que probablemente va a suceder...Cabe esperar el deterioro progresivo de las islas y oasis de honestidad que quedan.. Una de la características más alarmantes de la situación es que, tecnológicamente, los gobiernos están hoy tanto mejor equipados para ejercer la tiranía” (carta a su hermano, 1938).
La vida ha de ser ejercida racionalmente, aumentando esa dosis de conciencia en nuestro mundo, tal como también Bertrand Russell lo ha sostenido, entre otros. Y es evidente que el hombre no actuará lógicamente en ninguno de los principales problemas de su vida, si no aprende a comprender el Lenguaje, el instrumento y el medio en que se desarrolla la vida.
Nada de gramática tradicional, “la gente no quiere pensar correctamente en el mundo porque a la corta les resulta tan divertido pensar incorrectamente y actuar estúpidamente”.
El denominado avance tecnológico trae aparejado, advierte, problemas muy complejos, que se pretenden solucionar con “planeamiento” burocràtico, que sòlo es un recurso sin salida, sin esperanzas de respuestas concretas; “genera, sí más Tiranía, pues necesita y genera más y más represión y regimentación el desesperado esfuerzo por simplificar el problema y hacer que el plan funcione”.
“No veo esperanza alguna, salvo en una inversión de las tendencias vigentes y en una vuelta deliberada a una forma más descentralizada de la sociedad, con una distribución más amplia de la tierra y las demás propiedades” (1940, carta desde California, a E. S. P. Haynes).
“Vivimos en el lenguaje como los peces en el agua”. Le preocupa la Semántica, es decir, la correspondencia entre las palabras y las cosas o acontecimientos, “de cuya importancia estoy cada vez màs profundamente convencido”. El hombre debe aprender a desentrañar los prejuicios de la lengua, que ensombrecen su comprensión del mundo.
Debe aspirar a la Luz. “Todos los idiomas engloban una metafísica neolítica fosilizada”.
El lenguaje puede pertenecer a una forma falsa de pensar sobre los hechos reales; por lo cual, cambiar al hombre y su demencia criminal no es obra efectiva de las reformas económicas o políticas, sino, educativas.
Por el lenguaje emocional, por ejemplo, el Nazismo y el Comunismo, excitan y configuran la manera de sentir y de actuar de sus fanáticos adherentes. “Y esta excitación inmediata les hace olvidar los desastres a largo plazo que son la consecuencia inevitable de semejantes creencias”.
El lenguaje, pues, es parte importante para la liberación del hombre: la enseñanza consciente de la lengua, debe servir para advertir la falacia de esos idiotismos desastrosos. Adiestrar la voluntad y el intelecto de la mayoría para no ser atrapados por el lenguaje intencionadamente engañador de los políticos, por ejemplo.
“Yo no sé si hay solución alguna para los problemas humanos; parece dudoso. Mas si lo hay, se encuentra, estoy convencido, en la semántica aplicada y la religión aplicada”.
El hombre debe estar alerta, conciencia lingüística, respecto de la fuerza de la Propaganda, informadora, regimentadora de las diferencias individuales, en aras de pretensiosos planes financieros e industriales.
Las sociedades unitarias se dirigen trágicamente hacia la tiranía y la barbarie: la democracia solamente subsiste si hay oposición (sana).
8.- En 1942 realiza un bosquejo de autobiografía: “Mi vida ha sido poco movida y sólo puedo hablar en términos de ser y devenir, y no en los de hacer y acontecer”. “No soy muy sociable y siempre me alegra volver a la soledad y a la libertad que acompaña a la soledad”. Alejado de los asuntos prácticos de la vida, prefiere no tener poder ni responsabilidades, y vivir su vida independiente.
Insiste sobre el lenguaje en otra carta a su hermano, del año siguiente. Menciona sus lecturas de Bloomfield y Jespersen entre otros y la necesidad de que la gente vea la relación entre palabra y cosa, la Semántica. “Se estudia el lenguaje en los términos de las reglas gramaticales formuladas por los eruditos alejandrinos y a nadie se le enseña mucho a considerar la relación real de las palabras con las cosas”.
Y advierte que la difusión del conocimiento de la Semántica , “de enseñarles a todos los hombres un hábito de analizar el lenguaje que no sólo usan, sino en el que realmente nadan como peces en el mar”, sería de “efectos profundamente revolucionarios”.
“Las dos grandes guerras de este siglo se han desarrollado con un creciente desdén hacia toda forma de decoro. La guerra actual ha sido total y sin límites...La apreciación de la vida humana como algo intrínsecamente precioso y digno de respeto ha disminuido agudamente bajo todos los regímenes Totalitarios..” (1945).
Su respeto por lo humano, su desprecio por las guerras y su total abominación por toda forma de idolatrìa estatal, religiosa y política, han sido proverbiales.
Anatematizò los totalitarismos, tanto de Izquierda como de Derecha, todos anuladores de la Libertad y predicadores cìnicos de la Servidumbre Humana.
Profetiza la destrucción de la Civilización por idolatrìa neta del poder tecnológico del industrialismo, pues desconoce lo fundamental, que es imprescindible “un vasto cambio radical en la filosofìa de la vida”.
El poder político sòlo seduce a los pueblos, y lo ùnico que “progresa” es la fabricación de aparatos para guerra. Ese cambio radical en la filosofìa de la vida consiste, pues, en la mayor y mejor valoración de los valores de la misma, la apreciación clara y el acrecentamiento jubiloso de lo intrínseco de la Humanidad misma: la Inteligencia y la Sensibilidad.
De ahì deduce la función del Intelectual: sugerir medios para no sucumbir a esas tentaciones mortales, que son la “incontinencia emotiva”, “la desatención mental”, “la falta de caridad”, predicando una filosófica humildad, para abandonar los objetivos “necesariamente embrutecedores y destructivos”, estancadores del espíritu humano.
9.- En otra magnífica carta a su hermano,de 1945, se extiende en consideraciones sobre las doctrinas orientales, que ayudan a la integración de la persona, al funcionamiento armonioso de los planos fisiológico y espiritual del individuo. si bien es tremendamente desalentador observar la incapacidad del hombre para curar las enfermedades del cuerpo, es aún más amenazador comprobarlo en el caso de las enfermedades mentales.
Confiesa haber aprendido el control consciente de las actividades del cuerpo, adoptando la postura correcta en relación con cabeza y columna vertebral y la desintoxicaciòn del organismo. Las enfermedades muy actuales además del estómago, vista y presión arterial, son correlatos de anormalidades en el estado psicológico, al que desgraciadamente llevan las distracciones contemporáneas y la clase de vida que se practica o la que somos literalmente obligados a ejercer: violencia, nihilismo, sobrevaloración del dinero, falta de concentración mental, etc. “La desesperanza general del mundo en conjunto” y “la insolubilidad de sus problemas es dolorosamente exacto”.
Aldous Huxley, resueltamente es un predicador lucidísimo de la Razón, del Decoro Humano y de la Espiritualidad.
Ama la armonía de las palabras, la poesía de Laforgue, de un misticismo estético, de un acendrado y constante amor por el Arte en todas sus manifestaciones (La Poesía, la Pintura y la Música), ha pasado a un Misticismo Último: el espiritual. a través de la Sabiduría Oriental y del estudio de la Ciencia (Biología, Psicología, Lingústica, etc.). quiere aprehender la Realidad final, no quedarse en las apariencias de las cosas.
Escribe en 1946 a Victoria Ocampo: “mi preocupación primordial es alcanzar una especie de comprensión global, del mundo, directamente y en segundo grado a través de la estructuración de algunas hipótesis que explique los hechos y “salve las apariencias”. Quiere llegar a la naturaleza última de las cosas, penetrar en profundidad.
A fines del ’46 escribe otra carta densa y conceptuosa a Julian, electo Secretario de la UNESCO, que se refiere encendidamente a sus preocupaciones por la Paz Mundial.
El objetivo de la Ciencia y la Técnica debe ser, nunca es exagerado repetirlo, el mejoramiento de la Vida del Hombre en la Tierra, no su aniquilamiento o progresiva destrucción. “Me pregunto si hay esperanza alguna, a travès de la UNESCO, de persuadir a los tecnólogos, cuando aplican los resultados de la ciencia pura a la industria, de recordar que el sábado fue hecho para el hombre y no viceversa”.
La ciencia aplicada debe estar al servicio de las necesidades físicas y psicológicas de las criaturas humanas y no ayudar a que el hombre sea esclavo de la técnica. Los científicos deben contribuir al Bienestar, a la Paz, no a la Deshumanización, a la Cosificación del hombre alienado por la Màquina, absorbido por la industria, anulado como ser viviente (en cerebro y en corazón).
Por lo menos desminuyan las tentaciones para hacer el mal (la energía atómica con objetivos políticos, la provocada agresión entre naciones, la obligación, producción y compra de material bélico, la prohibición de pensar libremente...
Lo necesario es la Luz Interior, la “liberación”, la Sat Chit Ananda, “para evitar que el mundo se transforme en un desierto de sub humanos, hambrientos, a menos que movilicen toda la inteligencia y toda la buena voluntad disponibles”, “la humanidad bien podría pasárselas sin energía atómica pero.. no puede prescindir del pan”.
Y enfocar la relación de la Naturaleza y Hombre, no sólo como un asunto práctico inmediato, sino también, como un problema de Ètica y Religión, la Naturaleza intrínsecamente Divina..
El Hombre no es el Amo de la Naturaleza, quien sòlo debe obedecer, “es necesario volverse hacia el Taoísmo chino, con su concepto de un Orden de las Cosas, con un estado de equilibrio que debe conservarse”.
“La gente tiene que entender que el mandamiento ‘procede con los otros como querrìas que ellos procedieran contigo’ se aplica a animales, plantas y cosas, así como a los humanos” (1948), “y que si se considera que sólo se aplica a la gente, como lo ha hecho en el Occidente Cristiano, de una u otra manera, tan mal con el hombre como el hombre se haya portado con ellos”.
Adelanta algunos de estos males que hoy sufrimos: escasez de alimentos naturales, ruptura del equilibrio ecológico, destrucción indiscriminada de la vida vegetal y animal, contaminación del aire y el mar con la disminución alarmante de la riqueza ictícola y más enfermedades para el hombre.
“Me parece que para que contemos con una mejor política hacia la Naturaleza, también debemos tener una filosofía mejor”. Una más coherente y humanista orientación pensante originará un cambio significativo y beneficioso en la vida actual.