“UN MUNDO FELIZ”, NOVELA DE ALDOUS HUXLEY.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Esta narración-ensayo de Aldous Huxley fue publicada en 1931. Ubicada en el siglo VI ó VII D. F. (después de Ford).
Allí se determinan los caracteres de futuras generaciones: preferencias, aptitudes, repulsiones. Ambiente tétrico, cadavérico, blanco: “Invierno respondía a invierno”, “La luz era helada, muerta, fantasmal”- Afirma el Director del Centro de Fecundación: “Predestinamos y condicionamos”.
En medio de este sofisticado ámbito de Tecnología fantástica, en que se programan las vidas humanas futuras cruelmente, Huxley inserta una bella descripción paisajística: en el detallismo y delicadeza estilística que acostumbra:
“Se habían abierto las rosas, dos ruiseñores tejían sus soliloquios en los sotillos y el cuco desafinaba concienzudamente entre los tilos.
El aire parecía adormecerse al murmullo de las abejas y los helicópteros”.
Estos seres desconocen qué es “tener una madre vivípara” o “vivir con la familia”, lo que es Romanticismo o Monogamia, lo que significa “un hogar”.
El Director del Centro explica a los alumnos que observan su original funcionamiento:
“El hogar, la casa –unos cuantos cuartos pequeños en los cuales se amontonaban un hombre, una mujer periódicamente embarazada y una lechigada de críos de todas las edades.
Ni aire ni espacio; una cárcel insuficientemente esterilizada; oscuridad, enfermedades, hedores”.
“Ni el hogar era tan sórdido psíquicamente como físicamente. Físicamente era un vivar de conejos, un estercolero, caldeado por los roces de la vida que se amontonaba, hediondo de emociones.
¡Cuántas bochornosas intimidades, cuántas relaciones peligrosas, insensatas, obscenas, entre los miembros de la familia!”.
Este capítulo (el III) está escrito en estilo ‘contrapuntístico’: se oponen en juego equilibrados dos masas temáticas: la explicación del Inspector sobre las pretendidas absurdidades de nuestra vida humana (mundo de suicidio y locura, de miseria y perversiones, que ellos desconocen) y las conversaciones de Lenina Crowne, una joven de la época de la novela, con una amiga: intimidad, tecnología en los instrumentos para la belleza física.
“La máquina rueda, rueda y debe seguir rodando siempre. Si se detiene es la Muerte.
Mil millones escarabajeaban sobre la corteza de la Tierra.
Los engranajes empezaron a girar. Al cabo de ciento cincuenta años eran dos mil millones. Páranse las ruedas.
Al cabo de ciento cincuenta semanas, no quedan otra vez más que mil millones; mil millares de millones de hombres y mujeres han muerto de hambre”.
Por eso en este “mundo feliz”, todo está controlado, severamente vigilado por el Estado; y hacen falta “hombres sensatos, obedientes, establemente satisfechos”, libres de emociones y sentimientos:
“¡Juventud feliz! –dijo el Inspector-. Ningún esfuerzo se ha omitido para hacer vuestras vidas emotivamente fáciles, para evitaros, hasta donde ha sido posible, sentir emociones”.
“La Libertad del Individuo. La libertad de no servir para nada y ser desgraciado. La Libertad de ser cada clavija redonda en agujero cuadrado”.
Recuerdan a nuestra época en la que los hombres amaban la Cultura, leían historia, concurrían a los Museos, “había también una cosa llamada Dios”, “había también una cosa llamada cielo”, “había una cosa llamada alma, y una cosa llamada inmortalidad”.
“Se han suprimido todos los estigmas de la vejez. Y con ellos, naturalmente... todas las características mentales de los viejos....
Los viejos, en los pésimos tiempos antiguos, renunciaban, se retiraban, se entregaban a la religión pasaban el tiempo leyendo, pensando, ¡pensando!”.
Oscuridad escarlata del Depósito de Embriones, “oscuridad fetal color de sangre”.
El Ingeniero de Emociones, Profesor destacado también, es otro personal diferente, que por su exceso de inteligencia, Helmholtz Watson, se aparta del común sentir y pensar.
Ellos dos, al revés del resto, no están inmersos en la satisfacción de la nada como los otros; ellos sufren, sienten y piensan, disienten. Son los hombres que quieren hacer uso de la Libertad:
“Querìa saber lo que es Pasión... Quiero sentir algo fuertemente”.
Desea percibir la Vida con plenitud, sin mordazas, sin condicionamientos. Pero en el mundo Occidental no sólo se está desvaneciendo la Libertad Humana, sino hasta el deseo de esa Libertad.
Lenina y Bernard, a partir del capítulo VI visitan Malpaís, una reserva de salvajes. Allí abundan la suciedad, basura, perros y moscas.
Horrorizados, todo les parecía extraño: los viejos, las enfermedades, los niños lactantes, la música, las escenas de rituales primitivos.
En el cap. X volvemos al mundo feliz, de las Salas de Decantación y de Incubación, casi increíbles.
Era la Colmena, y el mayor crimen, era como en las sociedades de hoy, el ser Heterodoxo.
Bernard Max es deshonrado públicamente:
“La eminencia intelectual acarrea las correspondientes responsabilidades morales. Cuanto más grande es el talento de un hombre, mayor es su poder para extraviar a los otros”.
“No hay crimen tan nefando como la Heterodoxia en la conducta”.
Un enemigo de la Sociedad, un subversivo... de todo Orden y Estabilidad, un Conspirador contra la Civilización misma.
El Director de este Centro, es el divino Ford, omnipotente, que pierde su fama y la regularidad de ese mundo calculado y frìo, cuando Bernard Max trae a Linda (que era de ese mundo, y luego vivió en la selva) y John, esposa e hijo de Ford.
El Inspector hace a Bernard y Helmholtz , los dos disidentes en el cap. XVI, una síntesis de ese Mundo:
“Las gentes son felices, tiene cuanto desean y no desean nunca lo que no pueden tener.
Están a gusto; están seguras; nunca están enfermas; no tienen miedo a la muerte; viven en una bendita ignorancia de la pasión y la vejez”.
Es una sociedad Atea, conformista, no ven la necesidad de Dios (surgido del miedo a la muerte, del terror a las enfermedades, del sentimiento de la vejez y de la soledad), ni de los ideales de Nobleza y Heroísmo (diálogo entre el Inspector Mustafá Moud y el Salvaje John, que recita frecuentemente a Shakespeare).
Es una vida feliz, con abundantes vicios, la define el Inspector, pues la Castidad es pasión y neurastenia y significa atentados contra la Estabilidad (cap. XVII):
“el Salvaje quiere el Amor, la Nobleza, la Poesía, Dios, la Bondad y la Libertad”.
“Reclamo el derecho a ser desgraciado”, “el derecho a tener sífilis y cáncer”, “el de vivir en constante inquietud por lo que ocurrirá mañana”.
Es la Existencia Personal, la angustia de Vivir, Amar y Odiar en libertad; en antítesis con la vida pre-establecida, la anulación del Hombre y lo Humano por la nefasta civilización industrial y el Cientificismo.
El salvaje reclama el privilegio inalienable de todo ser humano a vivir su vida propia, a decidir.
-Te ha sentado mal algo que has comido? –preguntò Bernard.
El salvaje asintió con la cabeza.
-He comido civilización.
-¿Qué?-
-Me he envenenado...”
(Capítulo XVIII).
El salvaje, junto con los dos disidentes, se refugia en una Isla, huyendo de la Civilización, para realizar una vida purificadora y en contacto interior con Dios: trabaja con sus manos, reza fervorosamente.
Había ido allí “para escapar de la contaminación inmunda de la vida civilizada, para purificarse y hacerse bueno, para redimirse mediante el trabajo”, como Siddharta en la novela alegórica (1922) de Hermann Hesse (1877-1962, Nobel 1946)..
¡El trabajo prodùjote un intenso placer”, El hombre se salvará de la deshumanización tecnológica, por el camino de Dios, por la senda del trabajo mental y físico, por el ejercicio de su Soberana Razón.
Una vida solitaria, impregnada de ansias místicas, soledad fecunda, como un monje apartado del mundo y en busca de la Salud Espiritual.
Recordará después en su “Nueva visita a un mundo Feliz” que “las profecías que hice en 1931 se están haciendo realidad mucho más pronto de lo que pensé”. Un Estado Mundial en que la Guerra ha sido eliminada, se ha legalizado un cierto grado de Libertad Sexual.
Novelista brillante e inquietante. Su lenguaje era rico y ajustado. La primera novela de Huxley fue “Crome yellow” (1921). Su personaje Scogan o Dionisio, es un reflejo de su pensar y de ahí en más continuó, afinó este recurso de estilo e ideológico: “irreverencia, cinismo, humour”. “Es ab initio –explica Victoria- un Revolucionario y un Profeta”.
Adolescente precoz según el polémico escritor D. H. Lawrence (1885-1930) era “un nuevo Pico della Mirándola”. Su intelecto sabe de Historia, Fisiología, Filosofía, Música, Biología, Química, Religiones, Política...
Espíritu “libre y agnóstico”, escéptico y pesimista.
Como aseveró el profesor de Filosofìa Francisco Romero (1891-1962), Mr. Huxley representò al Hombre Renacentista, siempre nuevo y pleno de fuerza Prometeica, de Creación y Belleza (aut. cit. “Leonardo y la filosofía del Renacimiento”, en su “Estudios de Historia de las Ideas”, 1953).
Huxley realiza en su persona y prédica, en su atrayente escritura, un Nuevo Humanismo, una Educación Integral, fundamentalmente Racional.
Una sed de saber Todo, la “Voluntad de Conocer” (E. Cassirer). En él, como en el da Vinci y en Goethe, forman una Unidad homogénea tres interese predominantes: el Científico, el Artístico y el Filosófico., “una mente poderosa e insaciable”, “su existencia fue sorprendente empresa de Conocimiento”. (F. Romero).