LA MELANCOLÍA EN JAQUES, DE “COMO GUSTÉIS” DE SHAKESPEARE.
Por Guillermo R. Gagliardi.
Esta Comedia de William Shakespeare (1564-1616), “Como gustéis”( “As Yo Like It&rdquo
, data de 1599. Corresponde a la época en que el poderoso Conde de Essex, favorito de la Reina Elizabeth, es derrotado en su expedición para sofocar la subversión de los irlandeses (1597).
Este hecho histórico-político se refleja en el dramaturgo británico, en el tono satírico que adoptan las obras de este período (“Las alegres Comadres de Windsor”, “Mucho ruido para nada”...).
1.-
Distinguimos dos temas relevantes. Por un lado la crítica al Eufuísmo: proviene del manierismo de Fray Antonio de Guevara, muy popular en Inglaterra de esa època, similar a la retòrica conceptista española, el preciosismo francès y el marinismo itálico, expresado por John Lyly en sus “Euphues, o la anatomía del ingenio”, 1578 y “E. y su Inglaterra”, 1580. Crítica al estilo pomposo de la falsa vida pastoril, a través de personajes como Febe, Corino, Audrey la moza campesina., Silvio.
Por otro lado, el tema que contrasta es el papel desempeñado por Jaques el melancólico y los paletos como Piedra-de-Toque, Guillermo o la misma Audrey.
Dentro de este segundo tema, el de la Melancolía, señalamos dos subtemas: Jaques con su vena satírica, y los graciosos con su tono francamente burlón. De los últimos se destaca, por sus afinidades con Jaques, Piedra-de-Toque, que es verdaderamente un Filósofo Cínico: critica por ejemplo el accionar de locos que adoptan los que llamamos “cuerdos”:
“lástima que los locos no puedan hablar cuerdamente de lo que los cuerdos hacen locamente” (escena II del acto I).
O piensa serenamente respecto de las similitudes entre Amor y Locura (escena IV del acto II):
“los que somos verdaderos amadores nos metemos en extrañas cabriolas, pero, como todo es mortal en la naturaleza, toda naturaleza está enamorada con locura mortal”.
2.-
El papel de Jaques se desarrolla enteramente en el bosque de Arden, escenario de sus reflexiones y contemplaciones. Es el lugar semi-fantástico donde estaba desterrado el Duque, por su hermano Federico, el voluble usurpador de sus dominios.
En el primer Acto sólo hay referencias indirectas a nuestro personaje. Así en la escena 1ª conversan el Duque y varios Nobles (siempre en Arden): el Duque al incitar a sus distinguidos acompañantes a la caza, se detiene ante el reconocimiento del pensamiento “humanitario” que profesa Jaques.
Dice el Duque (acto I, escena I):
“Ea, vamos a matar venados. Y sin embargo, me enoja que estas pobres criaturas tontas y moteadas, siendo ciudadanas nativas de esta ciudad del desierto hayan de ver en sus propios dominios, sus redondas ancas heridas por flechas puntiagudas”.
Y a lo que uno de los Nobles que allí lo acompañan le responde:
“Desde luego, señor, el Melancólico Jaques se aflige de eso y, en ese sentido, jura que sois más usurpador que vuestro hermano por haberos desterrado”.
3.-
Sólo conocemos directamente a nuestro Jaques en el segundo acto, en que aparece dialogando con Amiens, otro miembro del séquito del Duque.
Matizan el diàlogo con cantos en alabanza de la vida natural y campestre y el menosprecio de las cortes:
“Quien esquiva la ambición
tomando el sol bien tranquilo
y se busca de comer
contento con su destino,
venga acá, ...”.
Jaques le expresa a Amiens: “Puedo sorber melancolía de una canción igual que una comadreja sorbe huevos”. Se perfila, pues, como amante de la naturaleza y de sus preciosas criaturas, y es un menospreciador de la vida mundana.
Su línea satírica adopta tonos grotescos (tomando así una característica del otro subtema antes señalado: el de los Graciosos). P. ej., cuando compara el saludar según las reglas establecidas por la sociedad, con el encuentro entre dos manos. O un tono escéptico (que es una constante de este singular personaje):
“cuando un hombre me da las gracias de corazón, me parece que le he dado un penique y que él me da gracias de mendigo”.
Su escepticismo, su Melancolía, es producto de la experiencia del mundo y de la meditación ininterrumpida sobre el hacer de los hombres en la tierra. Le manifiesta a la bella Rosalinda, hija del Duque mayor, en el 4º acto, escena 1ª, su melancolía no es fantasía, ni astucia, ni melindres de enamorados:
“sino que es una melancolía de mi propiedad, compuesta de muchos ingredientes extraídos de muchas personas”.
Orlando, uno de los hijos del caballero Roland de Boys, le llama “Monsier Melancolía”. Rosalina le apostrofa, “Monsieur Viajero”, cuando lo define: “Dicen que sois un tipo melancólico” (acto IV) y le responde éste:
“Lo soy: me gusta más que reír”,
“...y desde luego, la variada meditación sobre mis viajes, en frecuente rumia, me envuelve en una antojadiza tristeza”.
Es un contemplador desapasionado de la vida, a quien el mundo lo asquea. Como a Hamleth, de quien éste es un antecedente:
“¡Oh Dios, oh Dios!¡Qué fatigosas, rancias e inútiles me parecen todas las costumbres de este mundo! ¡Qué asco me da!¡Ah, qué asco, qué asco”.
(“Hamleth”, acto I, escena II).
Jaques es casi un vagabundo que prefiere la soledad y vaga o se detiene en marcha meditativa, por lugares solitarios, ama el silencio, el estar serio y no hablar:
“Pues está bien estar serio y no decir nada”
(le contesta a Rosalinda, acto IV, escena I).
4.-
Las pretensiones de nuestro personaje son confesadamente de tono meditativo, generalizador. cuando en el bosque, el Duque le requiebra sus deseos de moralizar:
—“Harás torpísimos y perversos pecados reprendiendo el pecado, pues tú mismo has sido un libertino... y querrías derramar sobre el mundo entero todas las llagas enconadas y los males groseros que han contraído...”.
A lo que se justifica y subraya la nobleza de su objetivo, que no se concretaría en ataques personales sino únicamente en reflexiones sobre “la humana condición”. (“Hay un espectáculo más grande que el mar: el cielo; hay un espectáculo más grande que el cielo: el interior del alma” dirá Victor Hugo en “Los Miserables”, 1862, en pleno romanticismo social y literario).
Manifiesta luego el Duque, en busca de Jaques:
“Si él , compuesto de disonancias se vuelve armonioso, pronto tendremos discordia en las esferas”,
pues un Noble le informa que recién lo había visto muy contento, oyendo las canciones de Amiens.
Estas palabras del Duque prefiguran ya en Shakespeare, el conflicto que luego desarrollará en “Hamleth”. Es decir, la teoría Optimista de la Naturaleza, que ve al Mundo como un Todo ordenado jerárquicamente, y la concepción cosmológica del Renacimiento, profesada abiertamente ya por nuestro melancólico.
Su melancolía, ¿no es una angustia ante el mundo que lo rodea?, es escepticismo, es un Pesimista a quien le interesa el Hombre Real, el de carne y hueso, y que desprecia las apariencias de la llamada Civilización.
Por una parte estamos pues en el tópico apariencia/realidad, que será la base del pensar hamlethiano, y de una obra de la época, “El Mercader de Venecia”,p. ej., en el acto I, escena III, cuando el triste Antonio manifiesta a Bassanio: “Fíjate en esto, Bassanio, el diablo puede citar las Escrituras para sus intenciones: un alma mala, mostrando testimonio sagrado, es como un bribón con cara sonriente, una hermosa manzana de corazón podrido. ¡Ah, qué buen exterior tiene la falsía!. “.
A Jaques le interesa el Hombre que lleva en sí el Cielo y el Infierno, caos y tinieblas, “el desorden”, “la discordia”.
Cuando critica a los hábitos sociales de la época (“solemnidad qué estúpido ornamento” escribe Montaigne, 1533-1592, en sus famosos “Ensayos&rdquo
, menospreciando las apariencias, nos recuerda a Hamleth, al descubrir la lascivia de su madre, quien comparte su lecho con el vil asesino de su propio esposo.
Le expresa Jaques al Duque:
“dadme licencia para decir lo que pienso, ¡y limpiaré de un lado a otro el turbio cuerpo del mundo infectado.”.
Estas palabras sintetizan los dos rasgos definidores de su carácter, esencial en la obra shakespeareana, la intención crítica omnipresente y la visión cósmica conflictiva:, el orden Tradicional, trastocado.
Como Hamleth, cuando exclama que el Universo, “esa admirable fábrica”, “la majestuosa bóveda tachonada de ascuas de oro”, le parece “una hedionda y pestilente aglomeración de vapores”.
5.-
Jaques ve al mundo como un escenario, en que el hombre pasa por siete edades, comienza y termina en niñez, “al principio, el niñito, llorando y vomitando en brazos de la nodriza”, “la ùltima... es la segunda niñez, el puro olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada”.
Antonio, también en “El Mercader...”: “Tengo al mundo sólo en lo que es el mundo: un escenario en que cada hombre debe desempeñar un papel” (acto I).
Jaques ve al hombre en siete escenas bien diferenciadas, a través de su paso por el teatro de la vida: el niño, el escolar, el joven enamorado (despreciaba según ya señalamos, los melindres de los enamorados), el maduro soldado de gruesos bigotes, el cómodo juez de abultado abdomen y el anciano macilento, débil como un infante.
No hay en la obra una característica más detallada que la que aquí he analizado, y que tan intensamente se dará en “Hamleth”, p. ej.
Hay una diferencia muy importante para subrayar. Es esta obra una comedia al estilo histórico-còmico en que triunfa el Bien, no el Mal como en las grandes Tragedias.
Por eso el tema de la Melancolía es un subtema dentro de la obra.
“Como gustéis” posee una trama que llamaríamos romántica, con parejas de Nobles y Pastores en pacíficos idilios, que finaliza alegremente, con la victoria del Amor y la Belleza Juvenil.
También ocurre en otra obra de ese período, como “The Merchant...” en que el juicio de Porcia hace que no se cumpla la promesa del judío, de cobrarse con una libra de carne del cristiano Antonio, aunque en Shylock ya Shakespeare toca muy seriamente el problema de la Maldad Humana, sólo prefigurado antes en el filosofar de Jaques.