OTROS APUNTES SOBRE HUXLEY.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
"Los escándalos de Crome".
Denis Stone es el protagonista de esta novela, un joven impetuoso, impaciente por actuar, tiene 23 años de edad. Un enamorado de la belleza de las palabras.
En bicicleta llega a Crome, "la casa bañábase en la luz del sol", sus viejos ladrillos brillaban con reflejos rosados" (cap. I).
Discreto y tímido ante Priscilla Wimbush, la dueña de casa, astróloga, vestida como viuda rica. Denis, viril, es un joven inteligente y escéptico, de gran cultura, le cuesta moverse en el mundo, duda de todos, no acepta las cosas tal como vienen.
El ambiente, casa, jardines, fuente, vergel, en verano, es cómodo; los personajes, variados y originales.
Dice Scogan (Huxley) en el cap. XVI:
"En este mismo instante los más escandalosos horrores suceden en todos los rincones del mundo.
Los hombres triturados, acuchillados, descuartizados, mutilados; sus cuerpos se pudren y sus ojos corrómpense con todo lo demás.
Aullidos de dolor y miedo cruzan el aire a una velocidad de 330 metros por segundo. Esto es muy angustioso; pero, ¿dejamos por ello de gozar de la vida?...
Si uno tuviera una imaginación vívida y una compasión lo suficientemente sensible para comprender y sentir realmente los sufrimientos de los otros, no tendríamos un momento de tranquilidad espiritual" .
En el capítulo XX se refiere Denis al mágico poder la Palabra, en el arte Literario:
"Es la prueba del temperamento literario, el sentimiento de lo mágico, el creer que las palabras tienen un poder.
La parte verbal de la literatura, la técnica, es simplemente un desarrollo de la magia.
Las palabras son la primera y más grandiosa invención del hombre. Con el lenguaje, creó todo un nuevo universo".
Otro singular personaje, Barbecue-Smith, representa el literato populachero, hebdomadario, el escritor superficial y de éxito fácil.
Intercala la historia de Ferdinando Lipht y sus padres, dos encantadores seres pequeños, contada por Henry Minbush, el de la cara de hongo como su sombrero.
"Los hombres como yo, y como ud...somos demasiado sensatos, demasiado razonables"
manifiesta Scogan a Denis. Aduce el poder de los locos. De los maniáticos sobre el plano instintivo de la gente; mientras que ellos, cuerdos, los filósofos, discretos, se dirigen a la Razón, lo secundario para el común de las gentes (Cap. XXII):
"La gente se halla dispuesta siempre a oír a los filósofos, como un leve solaz, igual que escuchan un rascatripas, o a un saltimbanqui".
Y menciona los ejemplos de Erasmo de Roterdam, el humanista holandés, el ilustre autor de "Adagios" y "Elogio de la Locura" (1469-1536): razonable,
"un nuevo virtuoso que tocaba un instrumento elegante y lleno de matices, el Intelecto".
Y Martín Lutero, el teólogo animador de la Reforma Protestante (1483-1546):
"violento y apasionado, un loco", "alzó la voz y los hombres siguiéronle en riada".
"Erasmo era tan sólo razón y decencia...Europa siguió a Lutero y embarcóse en siglo y medio de guerras y sangrientas persecuciones.
Es triste historia".
En el cap. XXII dialogan sesudamente Denis y Scogan, mejor dicho, el autor, por boca del segundo. habla al lector sobre sus ideas políticas.
La Humanidad, viene a decirnos, en el curso de su evolución histórica y en su estado presente, se ha dejado arrastrar por la fuerza de la Locura, pues la Razón es impotente.
La Masa se ha entregado a una orgía de irracionalidad que la llevará a su destrucción. Por lo tanto, es preciso, crear un Estado Racional, gobernado por la Sabiduría, recta intención y lógica mental.
"El único modo de conservar la civilización es proceder honrada e inteligentemente".
"No podemos dejar al mundo por más tiempo en manos del azar", entregado y venerando diabólicamente a las fuerzas de la Locura.
"Los hombres de Inteligencia deben unirse, conspirar y arrancar el poder a los imbéciles y locos que ahora nos gobiernan".
El Poder de las Inteligencias Rectoras debe ser el guía de ese Estado Racional. A esta clase de seres pertenecerán aquellos que sean capaces de pensar, que sepan
"cómo puede lograrse un cierto grado de Libertad (¡Libertad, ay, harto limitada aun entre los más inteligentes!), entre la mental servidumbre de su tiempo".
Los instrumentos de ese poder serán la clase de los Hombres de Fe, los entusiastas, los que mueren por sus pasiones e ideas: éstos no deben poder más llevar al Rebaño por caminos accidentados, por vías inseguras y caóticas.
Deben ser encarrilados para utilizar sus deseos en bien de todos, no arrastrar a los hombres, como hasta ahora, por los caminos de las lágrimas y arrepentimientos.
Los gobernantes deben ser un selecto grupo de inteligencias, seleccionados cuidadosamente entre los que han dedicado su atención a estudiar los problemas prácticos de la vida.
La Masa es el rebaño informe que debe ser moldeado para una vida feliz, Felicidad por el Trabajo y el Orden, y conciencia de su Valor como Ser Humano.
Así concluye su autor esta novela, en la que se discuten las ideas de la clase intelectual del momento, en tono agradablemente barroco.
Aldous, en carta de 1921 a su padre, la llama "novela peacocckiana", en alusión a la memoria del original escritor, también británico, Thomas Love Peacock (1785-1866), obra excéntrica con bastante de sátira político-social y en modo de narración fantástica.
Otras lecturas huxleyanas
Huxley escribe, evidentemente, con un microscopio en cada ojo y un bisturí intelectual como pluma.
"Fogonazos": los personajes exponen admirables charlas, con ironía e intelectualismo. "La Iglesia puede considerarse como una inmensa y complicada Academia de Arte Dramático". La Educación entendida como preparación para la Máscara.
Evidente intención crítica y fina causticidad.
Encantador el capítulo "La librería" de su obra "Limbo". Considera plaga de nuestra época al Periodismo, mejor dicho, "el Cotidianismo":
"Lo caduco arrolla lo permanente, lo clásico".
El "diarismo" sólo sirve, despreciable, para el fuego, sino para la cloaca, afirma.
El Librero referido posee un especial encanto. Fogoso, y como contraste, la calle:
"Iban y venían hombres y mujeres con gestos adustos.
Todos los detalles de su conducta se regían por imperativos materiales, por el dinero, por los instrumentos de sus profesiones y por las leyes insensatas de la costumbre" .
¡Qué difícil, qué cómodamente difícil es todo!!...".
Da en la clave siempre, mordaz, agudísimo, de vista larga: "El secreto de la felicidad se cifra en adoptar el Trabajo que más nos satisface".
Embriaga, embelesa también en este brillante autor, el don de la descripción literaria, de fino efecto artístico. Por ejemplo, cuando pinta una zona de Italia:
"Tierra adentro, tras la protección de una franja de pinos, se desarrolla una cinta de llanuras costeras..., surcada por canalillos de espacioso curso...
Aquí y allá los canalillos rebosan y forman lagos de escasa profundidad".
Evoca en esas páginas de "Al margen", el paisaje alpino. Se detiene en los detalles preciosos:
"sus faldas y vertientes muestran el color grisáceo de los olivos y el verde de los castaños.
Por encima de sus cumbres respiran inmóviles las vastas masas escultóricas de las nubes".
Y siempre la apropiada alusión literaria: "El paisaje casi grita citas de Shelley". Y explica por qué:
"Este mar, con sus bonanzas luminosas, con sus repentinas tempestades, estas vaporosas islas azulinas, estos ríos y estos bosques, son la sustancia misma de sus versos".
Lo apela como "aquel hombre excelso e infantil", "aquel ángel ineficaz", prometeico y celeste.
Y constante la crítica a la sociedad estúpida: alusión a los verborrágicos celebradores de Centenarios, con sus "gorgoritos melosos", "remedio eficaz del insomnio".
Son los exegetas que lo encomian porque está muerto. "Un centenario es más bien un segundo entierro, una confirmación del óbito".
Huxley es un abierto amante de Italia, del modo de festejar los Centenarios: exaltación de lo vital y alegre, en contraposición a los ingleses, pomposamente fúnebres, tediosos e hipócritas..
Declarado y definido anti-académico. Reflexiona:
"Pensamos demasiado en el pasado, en la metafísica, en el futuro ideal, en el decoro y la buena educación y harto poco en la vida y en el momento brillador y bullicioso".
Prefiere, exuberante y vitalista en su personalidad leonina, el "presentismo", que es positivo, al futurismo, negativo. Es obligatoria esta cita:
"En esta sombría tierra nuestra estamos habituados a rendir homenaje excesivo a los valores ficticios; veneramos cosas invisibles y para disfrutar de la vida inmediata nos sentimos cohibidos por estorbos imaginarios".
En su hermoso libro "El tiempo debe detenerse" reflexiona hondamente sobre el estado de la Humanidad: el dolor, las enfermedades, la sumisión y crueldad en las relaciones interpersonales.
Y ensambla, como le gusta, disquisiciones agudas sobre Literatura, el placer de la lectura de Keats, Woldsworth, Dante, etc., junto con finísimas críticas a nuestra Civilización: la superficialidad, sofisticación, cosificación, estatismo, condicionamientos y conflictos por poder, territorio y jerarquía, las drogas, psicoterapia, la función política del lenguaje.
La urgente necesidad de la apertura mental, la caridad y el amor, la razón y libertad individual, la comprensión inter-nacional...
En su "El tiempo y la máquina" examina la dependencia entre uso y concepto del Tiempo, y la mecanización de nuestra vida. Vivimos la cruel época de la Tiranía del Tiempo. Esta nueva concepción temporal, infinitesimal, la vivimos habiendo olvidado la antigua visión natural (remansada, perezosa, de los agricultores y las cosechas) de las grandes parcelaciones.
Por ejemplo, el Existencialismo contemporáneo revela la esencia del Hombre a través de su apreciación de la "palpitante momentaneidad", de la limitación temporal humana, el Ser para la Muerte.
Vivimos un tiempo medido, escrupulosamente, fríamente, por la máquina, por lo cual nos deshumanizamos. Somos esclavos del tiempo, que hasta nos ha vedado el antiguo disfrute del espacio.
Hoy se viaja a saltos, se devoran instancia, con la consiguiente neurosis humana. Es el tiempo Cósmico, pavoroso e inabarcable imaginativamente para el Hombre: el tiempo mecanizado se ha despoetizado, ha perdido su fundamental Gracia.
Bibliografía
Cristianismo".
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