CRISTIANDAD Y HUMANIDAD EN DOSTOIEVSKY.
Por Guillermo R. Gagliardi.
Hay en Fiodor Mijailovich DOSTOIEVSKY (1821-1881), una innegable seducción: atrae su personalidad y su magna obra literaria.
El Príncipe Myschkin, Iván y Alioscha Karamazov, Raskolnikov, Stavroguin, sus personajes inmortales, son apasionados, les aplica un magistral tratamiento psicológico.
Sensuales, locos, ávidos de ganancia, mantienen sesudos diálogos, lo que exige de todo atento lector, una disposición y una preparación especiales.
Se sacude su alma ante el crimen y la degeneración humana.
Visionario atroz, pintor implacable, por sobre todo busca el significado del Hombre y de la Vida: "el Hombre lleva un Demonio dentro".
En "Brat’ia Karamazovy" (1880) presenta la totalidad de sus experiencias y la sustancia misma de su visión del Mundo.
El hombre es un complejo de impulsos irracionales y contradictorios.
En esta novela el padre es un rabelesiano Falstaff, codicioso y cruel; un fantoche charlatán según confesión del propio personaje.
Demetrio, el hijo mayor, es un ser desenfrenado, mas con un cierto sentido de la dignidad moral, aunque cruelmente impulsivo.
Grushenka, amada por padre e hijo, es vulgar, generosa y ardiente.
Iván es el intelectual, meditativo y angustiado:
"la inteligencia y la lógica no sirven para nada; es el corazón el que ama, es el estómago".
Alioscha, , es un ser místico y bondadoso, simboliza lo espiritual.
Smerdiakov, el bastardo, es amoral e impío, dotado de una mente lógica y astuta.
Rakitin es el bribón envidioso, un nihilista. Prevalece en todos, la "fuerza de la tierra", la herencia, la "sed de vivir" a toda costa.
Dickens, Pushkin, Gogol, Schiller, Balzac, Hoffmann, son sus maestros, que han fecundado una excepcional capacidad intuitiva en lo psicológico y en el plano expresivo.
Interesa señalar la presencia del Ingenioso Hidalgo de la Mancha en los juicios del literato ruso:
"en todo el mundo no hay nada más profundo y más fuerte que el hidalgo español.
El Ingenioso Hidalgo es la última y más elevada expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que el hombre hubiera podido expresar".
Quien lea "El Idiota" (novela escrita en 1869) , debe saber la intención del autor, de relacionar multívocamente la figura del Príncipe Myshkin con el Manchego, el Caballero de la Triste Figura, y con Cristo: la Bondad casi indolente, la Santidad, la Inocencia.
En una de sus Cartas escribe el autor de "Los endemoniados":
"Si alguien puede demostrar que Cristo se halla fuera de la verdad, y si la verdad realmente excluye a Cristo, yo preferiré estar con Cristo y no con la Verdad.".
El Cristianismo, explica un personaje de sus obras, se ha desnaturalizado, yendo detrás de las apetencias temporales.
Es constante la polémica sobre la existencia de Dios y la inmortalidad del Alma.
Como filósofo y filólogo Friedrich Nietzsche (1844-1900), anunciaba el advenimiento del AntiCristo.
A Iván Karamazov le asombra que la concepción de Dios haya salido del cerebro "de un animal feroz y malo como el hombre".
"Yo quiero el perdón, el abrazo universal, la supresión del sufrimiento" exclama, coincidiendo divinamente con el espíritu y letra del "Himno a la Alegría" de Beethoven-Schiller:
"¡Os abrazo, millones de seres!
¡Un beso al mundo entero!.
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Debe morar un Padre amante".
Se emparienta con Balzac (1799.1850), pues toda la "Comédie Humaine", concebida con apremios económicos, exalta el valor de tal elemento.
Siempre en Dostoievsky conviven la angustia metafísica y las urgencias económicas.
Soñador huraño, melancólico y agresivo. Era epiléptico. Debatiéndose entre agudas crisis nerviosas concibió sus célebres obras como "erupciones volcánicas".
Así v.gr. "Crimen y Castigo" (1866), que es una confesión desesperada. Los protagonistas son desconcertantes y de complicada caracterología.
Su experiencia vital fue extraordinaria: toda su vida fue un interminable calvario de enfermedades, deudas, prisiones, abatimientos psíquicos.
Ésa es la fuente de su subyugante arte novelístico: su vida misma y las espeluznantes crónicas periodísticas de una época borrascosa.
Sus libros fueron escritos con la necesidad de ganarse el sustento y atraer al público lector, por eso abundan en escenas secundarias, en una multitud riquísima de personajes, y en un estilo tenso.
Él, como el pueblo ruso al que pertenecía y amaba entrañablemente, era proclive a caer en impresionantes abismos, en la autodestrucción, el odio y la ira.
Como Dante, según observó Ezequiel Martínez Estrada, halló la "intuición profunda y lógrega del mundo", en el Infierno humano, en las vidas atormentadas, apasionadas y simplemente humildes.
El Hombre, pues, en medio de los horrores de este tiempo, posee una sola salida, una fuente única e inigualable en qué abrevar y enriquecer su espiritualidad destrozada: Dios, la Fe en su Bondad Infinita, y en su Inefable Justicia.
Breve bibliografía
- Augusto Vidal: "D." (ed. Anagrama).
Pérez Galdós)" (ed. Revista de Occidente, Madrid).
- Angelo Maria Ripellino: "Sobre literatura rusa. Itinerario a lo maravilloso"
(Barral, Barcelona, 1971).
: