sábado, 08 de noviembre de 2008

                        Sobre el  “Martín fierro”  de  hernández.-

 

 

                                                            Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Según  nos enseña Ricardo Rojas (1882 / 1957) la enseñanza de la Literatura Argentina es necesaria para completar el conocimiento de nuestra formación nacional, estudiando  la evolución de nuestras fuerzas espirituales y de las formas literarias que las habían fijado “Historia de la literatura argentina”, 1917-1922).

 

Mostrando las ideas, pasiones y emociones que fueron constituyendo la vida íntima del alma argentina. El propósito es estudiar los monumentos literarios, elaborados por la conciencia y la cultura del pueblo argentino en confrontación con el medio donde aparecieron y con el ideal estético o moral que buscaron.

 

Esteban Echeverría  (1805 / 1851), poeta angustiado, expresión de un yo hiperestésico. Lo nacional se exalta en “El Matadero” y en “La Cautiva”, influye sobre Cambacéres.

 

El “Canto a un Guaso de los triunfos del Virrey Cevallos” de Juan Baltasar Maciel (1727  / 1788) anuncia el tema popular y gauchesco..

 

“Gaucho”, en quechua, -huacho-, huérfano..., en sentido peyorativo.

´Concolorcorvo (Alonso Carrió de la Vandera, 1715-1783)) expone como personajes  de su “Lazarillo de ciegos caminantes”, 1773, a los “guasos o gauderios”, vagos, mestizos, personajes ociosos de la campaña. Campesinos de antigua ascendencia española con cruce indígena.

 

En araucano “gachu”, amigo, individuo con quien esos indios trataban en la Campaña. En Chile, el “guaso” es el hombre de campo, rùstico. El “guarango”, adquiere un sentido actual, de grosero. En portugués, “garrucho”. En anglosajón: “gawk, gawky”, campesino ignorante. En lengua éuscara, vasco “gau-cheri, gau-txari”, pájaro nocturno, malhechor..

Evidente ascendencia española, andaluz y arábiga.

 

Presenta el gaucho vocación ambulatoria, laconismo sentencioso, epigramático o refranero, indisciplinado y  gusto por la Libertad.

 

Lucio V. Mansilla (1831-1912) en 1870 presenta en su “Excursiòn a los indios ranqueles”, al “paisano gaucho”.

La lengua gauchesca fue una modalidad del habla rural argentina primordialmente constituida con el caudal de las formas más o menos evolucionadas  de la lengua de los antiguos conquistadores y colonizadores.

 

Caracteres del español popular, algo arcaico. Influencia léxica indígena. Documentamos antecedentes en bocetos dramáticos anónimos del siglo 18, “El amor de la estanciera”, “Las bodas de Chivico y Pancha”: costumbres del gaucho. Siglo 17: “mozos perdidos”. Hidalgo, con sus “Cielitos y diálogos patrióticos” (1826), Ascasubi, con sus “trovos”, “relaciones”. Estanislao del Campo: “Fausto” (1866).

 

 

I.-

 

El Poema hernandiano consta de dos partes: la primera, que es la andada, con 13 cantos, el nùmero de las penas y desdichas. publicado en 1872. Consiste en la ida, acción,  huida y desgracia. La segunda, es la sentada, con 33 cantos., publicada en 1879. esperanzada resurrección a una vida nueva. Fierro se  encuentra con sus hijos. Las penas son referidas. Evocación, consejos, floreos.

 

Pero el autor no da por definitivamente concluido su Poema.  Según nuestro Prof. José Edmundo Clemente (1918) postula sabiamente, hay  una tercera parte: nosotros debemos hacer el País que deseaba el autor, la Civilización amplia, humanista y cristiana: “casa, escuela, iglesia y derechos”.

La unión entre connacionales, desoír los consejos del anti-hèroe Vizcacha. Adoptar la valantía, instrumentar el coraje: Luchar, en definitiva. Es un Poema Abierto: “todavía me queda rollo...”, “en mi obra he de continuar”.

 

Es el Poema del Corazón, del Sentimiento y de la Justicia. Se encuentra jerárquicamente entre los Grandes Libros de la Humanidad, según la mayorìa de sus crìticos: acompañado, por supuesto, de la Biblia, la Ilìada, la Divina Comedia, Shakespeare...

 

Trata los temas esenciales de la Literatura: los problemas reales y eternos del Hombre.: la Verdad, saber quiénes somos, según Sarmiento lo plantea en su “Conflictos y Armonía de las Razas en América” (1884).

En el “Facundo” (1845) su autor brega por el desarrollo liberal, desde una perspectiva centralista o unitaria. En su obra, Hernández (1834-1886) lucha por el desenvolvimiento armónico de la estructura agraria de la nación, con un punto de visión federalista o tradicionalista, en lo que se refiere a la conservación de todo aquello que se conoce como antepasado o ancestral.

 

Ambos coinciden en la necesidad de la Educación para elevar el nivel de vida nacional, la moral, cultura y economía de sus habitantes. En la necesidad de modernizar las viejas estructuras, de construir obras públicas modernas, junto con la sagrada misión de lograr el Bienestar general de los Ciudadanos.

 

El estilo es conversado, dialoga con el lector.Aseméjase  a una “rapsodia payadoresca”, destinada a la transmisión oral.

 

Hay en el protagonista una destacable ternura humana (ante Cruz, la Cautiva), hay agradecimiento a Dios por haber dado al hombre la virtud del Canto, el habla, el sentimiento, el entendimiento: acusa  el influjo espiritual de las concepciones de Giambattista  Vico (1668-1744) sobre la divinidad  y su influjo en la historia . 

Obra, al decir de E. S. Giménez Vega “Vida de M. F.”, cap. “La religión de Fierro”, antispenceriana, anti-económica, decididamente xenófoba y providencialista.

 Encarna la síntesis humana de la estirpe de la raza. No hay nacionalismo en el sentido del concepto “ciudadano” de Patria, sino Patria como “pago”, como terruño, local.

 

Para unos, es un alegato contra la Oligarquía latifundista que utilizò al gaucho contra el indio. O una acusación contra la pequeña burguesìa: codicia del pulpero y del juez de Paz. Y una defensa de la Tradición, subestimación del Progreso. Liberación de la autoridad. O un sometimiento a la prepotencia de la autoridad. Una Epopeya de la Democracia.

 

Poesìa Conceptual, de contenido: “canto opinando”. Llamado de atención, un Canto Alto y Argentino de Justicia y de Solidaridad. El hombre de campo, el humilde, el de la Ciudad, el Trabajador, el obrero ignorado y el oficinista buscan todavía una mejor Comprensión Social.

 

Insta al comportamiento Responsable a los que mandan y trato parejo para los gobernados. Justicia Social, rebelión y protesta contra la injusticia y afirmación libre del Individuo. (Véase “El tema de J. Hernández” J. E. Clemente, en su ‘Obra Completa’, tomo 1, 1983, p. 144-156). Una de sus tesis es que el Poema  no es de Protesta, sino resueltamente, de Justicia.

 

 

II.-

 

Busca, buscamos,  la concreción de un concepto democrático de la vida, no el  populismo. Bartolomé Hidalgo lo antecede, “será siempre” “el Homero” de Hernández, según Mitre, en su prédica literaria .por la protección y justicia para el desamparado. Según  el autor del “M. Fierro” todos los abusos y todas las desgracias de que es víctima su personaje,  .ocurren por pertenecer a esa clase desheredada de nuestro paìs”.  Por ello intenta retratar la fisonomía moral y los avatares e inseguridad de esa vida.

 

El estilo amical, borgiano, observa Clemente, tiene su origen parcial en esta coloquialidad, lo conversacional del ejercicio artístico de Hernández.

 

Según Rafael Squirru, crítico de arte y poeta distinguido (1925), el autor “asume la  Personalidad de lo Nacional y se atreve a afirmarlo”. Existe un claro compromiso con el Hombre y su Dignidad: “Soy gaucho y entiéndanlo”.

 

Para Olga F. Latour de Botas, historiadora y filóloga (1935), Hernández “se da cuenta de que el gaucho está en crisis y que se enfrenta, históricamente, con una cuestión irreversible: el progreso, el proceso de cambio”. Debe asimilarse al cambio y por su parte, la sociedad tiene que condicionarse a la forma de ser del mismo. Había que crear las condiciones para que ese cambio pudiera efectuarse. Pero para que el gaucho no desapareciera sino para que evolucionara a partir de su esencia.

 

En Dante y en Hernández anotamos un significativo simbolismo numérico: 9, 3, 33, 7, 13. Siete años entre la primera parte, la segunda y la muerte del autor (1872/ 1879/ 1886, vida intensa en lo político, lo social y lo administrativo). El Infierno dantesco tiene parangón con la primer parte del poema gaucho: vida en el fuerte, la crueldad del indio,  el “yo penando vivo”, “entre sufrimiento y llanto”.

 

También el “M. Fierro” se corresponde con la “Ilìada”: poema èpico, de acciòn, de curso narrativo..

 

Esa tercer parte de la obra  (Clemente) es “la parte que adrede no ha sido escrita, la parte que tal vez tengamos que incorporar nosotros para hacer el país que quiso hacer Hernández cuando predicó ‘los hermanos sean unidos’ y ‘el gaucho debe tener escuela..., y ‘el fuego debe ir siempre por abajo’”. “Cuántas  cosas hubièramos evitado los argentinos  si hubiéramos leído bien el poema, si hubiéramos desoído a su antihéroe, el Viejo Vizcacha... Al vivo criollo, al que aconseja ‘hacete amigo del juez’, Hernández opone versos terminantes: ‘...yo corto por lo duro / y ansì he de seguir cortando’. Nosotros tenemos que ser el pueblo de esa tercera parte no escrita. Y en eso consiste el mensaje del poema”. “Encuentro que el tema del ‘M. F.’ está presente todavía en los obreros de Buenos Aires, en los empleados de oficina, en todas aquellas personas que no han sido, de alguna manera, justificadas dentro de su ámbito de vida”.

 

Según el historiador y politólogo Natalio Botana,  Hernández es un propugnador de la Federalización de Buenos Aires. La civilización Roquista predicó el progreso material, conclusión de la guerra civil, capitalización y  robustecimiento del Estado, conquista de la paz y de la riqueza por producción y comercio. Fe en los progresos de la Inmigración. Política conciliadora de Avellaneda.

 

Mi prof. Ángela B. A. de Pagella destaca el valor extrageográfico y extratemporal de la obra, la universalidad, la permanencia y trascendencia: “se erige en dramático arquetipo de un injusto régimen social, en doliente evocador de dichas pasadas y en exponente raigal de un noble anhelo: la libertad”.

 

El mundo está contemplado y meditado a lo gaucho. Sintaxis afectiva, no lógica. Uso de interjecciones., de la sextilla, estrofa isométrica de 6 versos, octosilábicos en rima consonante o asonante (x-suelto-, a a b b a). De origen medieval, siempre fue una estrofa de metros cortos. . Uso de arcaísmos españoles del siglo XVI (ansina, agora), alteraciones silábicas (redepente), cambios fonéticos (juera), voces locales (pingo, matrero).

 

 

III.

 

En la primera parte, la “Carta aclaratoria” de José Zoilo Miguens, retrata la fisonomía ética del gaucho, los sinsabores de su vida, intenta rescatar un sentimiento de justicia hacia las crueldades dela civilización y los mandones contra el gaucho.

 

En la segunda parte,  las “Cuatro palabras de conversación con los lectores” expone un Concepto del Libro y de la Lectura: despertar la inteligencia y el amor a la Lectura, la instrucción sumada al deleite, el identificarse con sentimientos e idiosincrasia del lector. El libro es un instrumento dialógico, personal, existencial: yo-tú. Junto con Sarmiento lo reconocemos como un precursor de la Bibliopsicología: “que su lectura no sea sino una continuación natural de su existencia. Sólo así pasan sin violencia del trabajo al libro; y sólo así, esa lectura puede serles amena, interesante y útil”.

El libro es un reactivo moral: ideal pedagógico, social y filosófico. Hernández fue librero (“Librería del Plata&rdquoGuiño, lector profundo, pensador.

 

Relaciona el canto gaucho: medido, rítmico, armónico,  con la  conceptualidad ética de la Sabiduría de los Proverbios Orientales, y de los Códigos religiosos de todos los grandes reformadores de la Humanidad. “El corazón humana y la moral son los mismos en todos los siglos”.

Influyen  en su obra Pazos Kanki: “La sabiduría popular de todas las Naciones”, “Los viajes de un Bracma” de Fernando Denis.  Hay una gran sabiduría y cultura en Hernández:  periodista doctrinario, funcionario, estanciero.

 

El propósito, según la carta a Miguens: concepción literaria afanada por alcanzar el retrato completo de una clase que estaba desapareciendo del país.

 

La primera parte consta de 9 cantos: relación de Fierro. Gaucho perseguido, constante referencia al auditorio. Visión de un pasado áureo, -illo tempore’: paisano afincado, tareas rurales, familia. Visión arquetípica del personaje:

Es más sencilla en su factura, más espontánea y directa, mientras que la segunda es más artística, tiene más profundidad literaria y filosófica, y es más extensa que la primera: la segunda tiene más diálogos, más episodios, más descripción y reflexiones, generalización, universalización. El autor la llama “historia”, invoca a la Divinidad.

 

Declarada  capacidad para el canto, facilidad del verso, evocación nostálgica de tiempos pasados, entretenimiento, el hogar perdido (“hijo, hacienda y mujer&rdquoGuiño.  Con la persecución de la autoridad, cambia su suerte: injusticia, persecución, penas. La vida en el fortín: trabajo forzado, agobio, dolor. Lucha con un indio: magnífica escena, conmovedora, plástica, descriptiva, detallista, impresionista, realista, trágica y terrible. Miseria, mugre, trapisondas de pulpero y Comandante.

 

Frente a la visión de la Pampa, vacía, llana, “Todo es cielo y horizonte  / en inmenso campo verde!”., ambiente casi mudo, apenas aludido, sobriedad en  paisaje telúrico y humano; no hay desarrollos descriptivos, lánguidos como en Echeverría, ni la  parlería  de Ascasubi, paisaje sentido a través del drama humano, desamparo, peligro del india y la alimaña: “sin punto ni rumbo fijo / en aquella inmensidá...&rdquoGuiño,  aparece la trampa kafkiana, el encierro: estaqueo, angustioso deseo de la fuga.

 

Penar interminable, como los condenados dantescos. Condena de los extranjeros: burla, crìtica. Lo describe, como  e el n caso del “gringo” con un órgano y una mona que bailaba, ataca al italiano y al inglés.

 

Tres años en la Frontera. Se fuga, vuelve al pago: dispersión de los hijos, ida de su mujer con otro hombre.  Lo han llamado el poema de la castidad, no hay alusiones amatorias. La mujer en general aparece sumisa, laboriosa con un triste y rutinario destino...

 

Cambia su personalidad: primero mansedumbre, desde ahora: fiereza, gaucho matrero. Vaga, desertor: borrachera, pelea con el moreno y su muerte. Acoso de una partida policial. El Sargento Cruz, inesperadamente, lo ayuda. “Relación de Cruz”: engaño de su mujer, alardea de la facilidad en el canto, miserias de su huida, arreglo con el Juez, servicio policial.

 

Paralelismo vital, relativo, Cruz= Fierro.

Interviene el autor: propone el final abierto, satisfacción de la tarea cumplida, sintetiza el aspecto social del poema. Mensaje político, denuncia, necesidad de remediar esas injusticias contra el habitante de nuestra vasta y desierta campaña.

 

Cruz es perseguido por la autoridad, por una cuestión personal. Fierro, por una cuestión política. Igual posición social inicial de ambos: paisanos afincados en el rancho, la mínima célula social. Dos ejes narrativos en su vida: Fierro (retorno al pago, destrucción del hogar). Cruz (se pone de parte del perseguido). Historia de Fierro: relación lineal (pasado feliz, leva y fortín, se convierte en alzado). Historia de Cruz: el hecho decisivo aparece antes de la evocación del pasado. Fierro: existencia clara, arquetípica, modélica. Cruz: existencia ambigua, sinuosa.

 

La  segunda parte, más abundante en aventuras. el prólogo expone un plan educativo, medios docentes que diseñan un cuadro civilizador, de predicador de acento  Sarmientino. A los lectores rurales les ofrece un libro capaz de instalarse sin desajustes en sus mentes. A los lectores ciudadanos se les expone , con sentido de obligación, un plan educativo para rehabilitar al gaucho.

 

Cantos I al ll: recapitulan la estancia de Fierro y Cruz entre los Pampas, la muerte de Cruz, el rescate de una cautiva por Fierro y el retorno a los cristianos. El infierno de la vida entre los indios, “de tormentos y dolores”.

 

Llegada a los toldos pampas, condición inmisericorde y cruel de los salvajes. Por imposición de los indios, Cruz y Fierro deben vivir separados durante dos años.

Cuadros costumbristas, predicados desvalorativos del indio, ilustrados en las ceremonias tribuales.  Hernández estima que el Indio ha de ser exterminado y nos lo presenta descarnado, salvaje, repulsivo. Realiza descripciones realistas impresionantes sobre sus salvajismos: es desconfiado, mal intencionado, audaz, receloso y vengativo, insensible al dolor ajeno, odioso, sin piedad, rudo y desaseado, altivo y codicioso.

 

Peste de viruela negra: prácticas de la medicina pampa, enfermedad del cacique protector, enfermedad y muerte de Cruz. Lamento de Fierro: su vencimiento emotivo, elegía. Soledad quejumbrosa de Fierro: interrumpida por la Cautiva: su historia, pelea con el indio torturador.

 

Las acciones son organizadas como un espectáculo heroico, de magnificencia no habitual en los hechos: brutalidad y fiereza del indio, estrategia de Fierro, heroicidad de la Cautiva: “Tres figuras imponentes..”. Huida de Fierro y Cautiva, de los toldos. Cruce del Desierto. Llegada a la tierra cristiana.

 

Diez años del sufrimiento: tres en el fortín, dos como matrero y cinco entre los indios. Canto 11: recapitulación.

 

Relato del Hijo Mayor: Penitenciaría: rigor penitencial, infierno cristiano de la cárcel, purgatorio, castigo y penar: soledad, silencio. Cuatro temas centrales del monólogo moral: sensación del tiempo sin medida, peso físico y espiritual de  la soledad, cerco avasallante del silencio, poder doloroso de la memoria.

 

Afirmación de los predicados esenciales del Hombre: libertad, amistad. Severidad moral. “Es un tormento muy vivo”. Relación escasa en sucesos externos, meditativa, reflexiva, filosófica, ética, ejemplaridad de la experiencia. Dimensión pensativa.

 

Relato del Hijo Segundo: abunda en aventuras, cantos 13 a 19. Despliegue de cuadros costumbristas. Vida en la casa de la tía, su muerte. Fechorías y muerte de Vizcacha, planto satírico del Alcalde y  los vecinos.

Soledad del muchacho, enamoramiento de una viuda, recetas del adivino para enamorarla, intervención interesada del Cura, leva para servicio de la frontera. Simbolismo del nombre: Vizcacha, modelo de cinismo, consejos pragmáticos y pusilánimes, filosofía de la vida acomodaticia.

 

Relato de Picardía, hijo de Cruz, cantos 21-28. Itinerario picaresco, vida rural del siglo XIX, primera mitad: juegos, trampas. Acumulación de aventuras. Intención ilustrativa con conclusiones éticas superpuestas.

 

l Moreno desafía a Fierro: canto de contrapunto. Payada: desenvolvimiento de filosofía de los paisanos, aprendida en la naturaleza. Sabiduría del Moreno en el conocimiento de temas genéricos: canto del cielo, tierra, mar y noche, origen del amor, condiciones de la ley. Fierro: sentido de la cantidad, medida, peso, divisiones del tiempo.

El Moreno es derrotado en la payada.

 

Intervenciòn del auditorio en la acciòn. Abandonan la Pulpería, pasan una noche a campo abierto. Consejos de Fierro: escuela de la vida, grados de confianza en Dios y los hombres, conciencia de faltas y defectos, conducta con los cambios, ley del trabajo, alcances de la prudencia, sentido de la ocasión y de la vergüenza, unión de los hermanos, respeto a los ancianos, obediencia razonada, cantar con sentimiento y fundamento.

 

Nuevas actitudes políticas de Hernández y madurez moral del personaje. Reclama un auditoria que reúna a todos los argentinos.

 

En el canto 33 retorna la voz del autor. Separación de los cuatro protagonistas, cambia de nombre. Conflicto entre individualismo y presión social. Martín: Santo Patrono de Buenos Aires. Fierro: voluntad afirmativa, individualidad, fortaleza. El autor se complace en aperturas narrativas y en prolongaciones reflexivas.

.

Universalidad ética de las vidas jugadas en el relato, desde una disposición empeñada en el arrepentimiento y la cordura.

 

IV.-

 

Poema anti- èpico según algunos críticos. Anti-homérico, anti-heroico , según otros. En Homero se exaltan ideales positivos, heroicidad. En Hernández: desgracias, miserias. El héroe épico ejemplifica “un pueblo en desarrollo, triunfador. M. Fierro es un desheredado y perseguido, no un triunfador, no tiene grandeza de espíritu, ni pujanza de héroe.

 

Según Leopoldo Lugones (1874-1938), M. F. es un héroe épico, por su afán de justicia, su lucha libertaria, personifica los sentimientos más genuinos de la raza.&n

Publicado por Desconocido @ 16:11
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