MI PALACIO.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
El silencio, dorado;
el encierro, sedante y armónico,
me llaman.
El refugio, apenas cálido,
el aroma, incomparable,
de los sabrosos libros.
Aquél, mi amor;
éstos, mi cielo.
Ellos construyen mi palacio.
Y la Fe en el Espíritu:
perenne, prometedor,
que me protege.
¡Que Me Ilumina!