sábado, 15 de noviembre de 2008

                                    SEGUNDO VIAJE A  hERMANN HESSE.-

 

 

 

                                                                        Por  Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Hesse, por influjo del pietismo suabo y de la filosofía hindú,  era enemigo declarado del “activismo” de nuestros días.

Desde 1912 se retira a su refugio suizo, siguiendo también el  vertical mandamiento nietzscheano, de alejarse materialmente de la vida de los hombres para poder comprenderlos con hondura.

 

Se dedica con fervor y entrega espiritual a la Literatura pues cree que su función consiste en manifestar el propio conflicto, personal, y el del tiempo, con un máximo de serenidad (Fritz Martini, “Historia de la literatura alemana”, Labor, 1964, p. 530-535).

 

 

Segunda estación, “El juego de abalorios”:

 

Obra de 1943, podemos ubicarla entre el “bildungroman” goetheano, “Años de Aprendizaje” y el “misterio” oriental. Sintetiza la crítica y su profecía de una época..

Conjuntamente   desarrolla una obra lírica, en que prevalece el sentimiento de la melancolía, el ensueño romántico, y la memoria de la Canción Popular. También los versos sentenciosos en que cristaliza su experiencia vital.

 

Anticipamos en nuestro primer viaje, al final, la crítica cultural que emprende sobre el Occidente.  Encarece el cuidado del Espíritu, el Saber y la Responsabilidad como primordiales: la hermandad de matemáticas y música, de contemplación y  meditación, autorreflexión y disciplina.

 

El “juego de abalorios” se convierte en un idioma universal, de comprensión humana con una elevada base de Filosofía y Arte Musical. Se fijaba un tema y luego otros, lo discutían y se desarrollaba contrapuntística y sinfónicamente su contrario o su variación.

 

Contra el avance amenazante de las fuerzas antiespirituales, esgrime  el escudo paulino de la búsqueda de Dios, desde una óptica orientalista y occidental mancomunadas.

 

Símbolo de la armonía universal, “un acercamiento al espíritu único por sobre todas las imágenes y multitudes”. Es anhelo  de Perfección, por el Ser Puro.

 

Abunda esta obra en citas eruditas:

 

“La música clásica como el extracto y la esencia de nuestra cultura”.

 

“El hombre debe tender al Centro, no a la periferia”.

 

“lanzar la suprema energía del deseo hacia el Centro, hacia el ser verdadero”.

 

“Cuanto más nos exigimos o cuanto más nuestra tarea ocasional nos demanda, tanto más debemos contar con la fuente de energía de la meditación, con la conciliación constantemente renovada de espíritu  y alma”.

 

Extrema el valor de la  perfección de uno mismo, de la meditación, la liberación y purificación.

 

Novela de ideas, de tesis. Apología de la alegría Divina de enseñar y aprender. La virtud de ésta irradia hacia el Hombre como la luz solar, comprendida como el Bien, desde la perspectiva platónica.

 

 

Tercera estación, “El lobo estepario”:

 

Obra de 1927. También aquí el menosprecio de la vida mundana actual, la urbana, su temporalismo dispersivo, sensorialismo, “vacío existencial” exasperante:

 

“¡Ah, es difícil encontrar esa huella de Dios en medio de esta vida que llevamos, en medio de este  siglo ...tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres!”.

 

“¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y  un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención?”.

 

“No puedo aguantar mucho tiempo la atención?...”.

 

Elevado arte estilístico, bella prosa. Paisajes mágicos, escenas poéticas, estilo autobiográfico más elementos fantásticos:

 

“La finísima y tenue lluvia impulsada por el viento frío danzaba en torno de los faroles y brillaba con helado centelleo, cuando salí a la calle desierta”.

 

Harry Haller, evoca lo demoníaco unido a lo divino: necesidad profunda y apasionada de independencia, el aislamiento y la vocación por el suicidio.

 Aúna en su particular persona diversos contrastes, bestialidad, santidad, rica sensibilidad musical, dualidad de naturaleza: humana-´licantrópica, artista-hèroe:

 

“Soledad era independencia, yo me la había deseado y la había conseguido al cabo de largos años.

Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en que se mueven las estrellas”.

 

Analiza la esencia del burgués para llegar a la esencia del Hombre: instinto más Espíritu.:

 

“el burgués quema hoy por hereje  o cuelga por criminal a quien pasado mañana ha de levantar estatuas”.

 

Hay en esta obra singular, una escala de tragicidad, de caos del alma, comienza con “Sólo para locos” manuscrito de Harry,  hasta que conoce en el “Águila Negra”  a la joven que lo hace vivir.

 

 

  • “Sólo hay una religión. Sólo hay una felicidad. Mil formas, mil profetas, pero sólo una llamada, una voz. La voz de Dios no viene del Sinaí, ni de la Biblia, la esencia del amor, de la belleza, de la santidad no reside en el Cristianismo, ni en la antigüedad, ni en Goethe, ni en Tolstoi; reside en ti, en ti y en mí, en cada uno de nosotros.

 

Èsta es la antigua doctrina, la única, siempre igual a sí misma, nuestra única, eterna y valedera verdad. Es la doctrina del Reino de los Cielos, que nosotros llevamos dentro”.

 

 

  • “¡Encended a vuestros hijos el árbol navideño!. ¡Dejadles cantar villancicos!. Pero ¡no os engañéis a vosotros mismos, no os contentéis una y otra vez con este pobre sentir mezquino, sentimental, con el que festejáis todas vuestras fiestas!.

 

¡Exigid más de vosotros mismos!. Pues también el amor y la alegría, esa cosa misteriosa que llamamos felicidad, no está aquí ni allá, sino sólo dentro de nosotros”.

 

 En “Mi Credo” (1931) Hesse explica que “desde pequeño respiré  y viví la espiritualidad hindú tanto como el Cristianismo”. “Nunca he tomado enteramente en serio el mundo y la gente del mundo, y con los años, cada vez menos”.

 

La espiritualidad y sabiduría goetheanas  marcaron su propia obra, su mensaje  de elevación ética, de superioridad intelectual, de selección humana por el alma:

 

“”Si yo tuviera que dirigir una escuela o una universidad, prohibiría la lectura de Goethe y la reservaría como premio a los mejores, a los más maduros, a los más capacitados.

 

Descubrirían con asombro cuán directamente coloca al lector de hoy ante las grandes cuestiones de la actualidad, ante la cuestión de Europa.

 

Y no encontrarían mejor guía, y camarada que Goethe para llegar hasta el espíritu que puede salvarnos y para disponernos a servir a este espíritu con todos los sacrificios”.

 

Concuerda con el  esencial mandamiento gandhiano de “Elevaros por el Espíritu”, pues “El Reino de Dios está dentro de vosotros”.

 

  • Es fundamental el alma novaliana de Hesse. Comunión con el Espíritu. . Su trascendental prosa temprana “El Novalis” (publicada en 1907, corresponde a sus años de Basilea de 1899 a 1902), lo retrata, me retrata.

 

Los libros y la cultura, sol fructuoso:

 

“me oriento más fácilmente en el abigarrado mundo de los libros que en el embrollo de la vida”.

 

“no tengo ninguna propiedad más valiosa ni ninguna que me alegre más y de la que esté más orgulloso que mi biblioteca”.

 

Su bibliofilia es de origen espiritual y de coronación beatífica: “la comunión y la alegría que tengo con mis libros...”. Relación dialógica, personal, humanizante, entre los libros y  Hermann...

 

 

 

Bibliografía complementaria:

 

-         “Obras Completas” Hesse (Aguilar, Madrid, 4 tomos).

-         “H. Hesse. Un demonio benévolo” Abelardo Castillo (“Clarín”, 30-6-1977).

-         “H. H.” I. M. de Brugger, N. S. Paz, W. Siegler (“La Nación”, 3-7-1977).

-         “Visita a H. H.” R.  Modern (“La Prensa”, 3-7-1977). Íd.: “H. H., un ‘boom’ que no cesa” (rev. “Pájaro de fuego”, marzo 1978). Íd.: “Poesía alemana del siglo XX”, Fausto, 1974. Íd.: “La literatura alemana del siglo XX”, Columba, 1969, p. 108-119. Íd.: “Antología poética” de H. H..-

-         “Idea y amor. De Goethe a H. H.” Werner Bock (1952). Íd.: “Momento y eternidad”, 1957.

-         “Este libro...” Alfredo Cahn (prólogo a “El juego de abalorios”, S. Rueda, , varias eds.). Íd.: “Literaturas germánicas”, 1961.

-         EH. H. Entre naturaleza y espíritu” R. Seifert (Hastinapura, 1984).

 


Publicado por Desconocido @ 13:38
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