El Humanismo Clásico de ROGER CAILLOIS.
Por Guillermo R. Gagliardi.
Roger Caillois (1913-1978). Pensamiento rico y veloz. Rigor y lucidez extremos. Pasión por las piedras.
Conferencista, profesor, poeta, editor, ensayista, publicista. “Intenciones”, “El mito y el hombre”, “Fisiología de Leviatán”, “El río Alfeo”...
Vastísima y profunda Cultura.
La Literatura ha sido causa y razón esencial de su existencia.
Inquieto por los temas de la Sociología, cautivado por “los datos del mundo” y la Mitología. Erudición inmensa en asuntos de Historia Natural.
Los temas predilectos: las piedras preciosas, los insectos, la sociedades, los mitos, lo sagrado y lo fantástico, los sueños, las sectas, el individuo...
Tradujo y divulgó a los escritores latinoamericanos en Francia: entre otros al autor de “El aleph” y a Neruda.
“He quedado personalmente muy marcado por los clásicos griegos y latinos...
En (los moralistas y los historiadores) he encontrado, como escritor, la lección decisiva, una manera de escribir...”.
Tácito (ca. 55-120), a quien consideraba paradigma del Clasicismo, es
“ el latín quintaesenciado..., una lengua en la que casi cada palabra tiene un sentido pleno.
Es esencialmente una lengua escrita, mejor todavía, una lengua de inscripciones, una lengua para el mármol o el bronce, inmutable para lo inmutable”.
Representa Caillois al Humanista a la manera Clásico-Renacentista. Amante total de la cultura greco-latina, de los libros del pensamiento ético y libre, de la reflexión fructífera. Un Apasionado del Intelecto.
“Para la formación del espíritu, la práctica de la versión latina es un ejercicio excelente (...), contribuyendo a dar mayor rigor al estilo y a estimular la imaginación”.
“El mundo griego y romano no es sino un fragmento del patrimonio universal...
estar alimentado por él no dispensa en modo alguno de conocer las otras herencias de la humanidad”.
Constante es en él, su concepción planetaria de la cultura. véanse sus valiosas intervenciones en el “Diálogo de las Culturas”, reunión organizada en 1977 por la UNESCO en casa de Victoria Ocampo (1890-1979), la ilustre escrita y empresaria cultural, de quien estaba imantado por su inteligente y fina amistad y a cuyas ponderables instancias visitó varias veces nuestro país (Revista “Sur”, nº 342, en.-jun. 1978).
Allí insistió en su advertencia de que Arte y Cultura no se reducen sólo al Occidente actual, sino que Cultura es el Conocimiento de todo el resto del Planeta y no sólo del Planeta actual (loc. cit., p. 699.
En varias ocasiones este hombre cultísimo y creador de cultura, se declaró hijo de la Civilización Helena y de la China:
“Insisto sin embargo en China. No leo el chino. No obstante sólo veo que los historiadores y los filósofos de la China puedan tener sobre mí, en amplitud y en profundidad, una influencia igual a la de la Antigüedad Grecorromana.
Tengo conciencia que debo mucho a ese genio sistemático, clasificador y paradójico, a la vez, que axiomático y enamorado de los detalles, amigo de la seda y de las piedras duras, legista y creador de monstruos...”.
(en su “Intenciones”, Sur, 1980).
La obra de Caillois, Arte y Pensamiento, en lo que ostenta de estilo cuidado y ansias de Universalidad y Permanencia, en su Cartesianismo (lógica expresiva, precisión de los significados) y en su Leonardismo (avidez e intensidad del Saber), es una obra Clásica y como tal, duradera, incorporada ya el tesoro de la mejor Literatura del Mundo.
Ha de leerse y admirarse sobre todo en esta desconsolada época de confusión, penurias, e impureza...