ELuis Franco: “El libro del Gay Vivir”-
Por Guillermo R. Gagliardi.
En su estructura externa el libro de Franco, e 1923, está integrado por 5 partes generales, a su vez divididas algunas de ellas:
Primera unidad= Canto Inicial, En el Cañaveral, Huerto Maduro e Initos.
Segunda unidad= Tríptico: III Poesías numeradas, 4 Poesías sueltas, Ave, Primicias, La Égloga y Epitalamio rústico.
Tercera unidad= Los Gozos del Verano: VI Poesías numeradas.
Cuarta unidad= Dictados: XI Poesías numeradas, Eudinamia, Mozas de cántaro, De Profundis, Septiembre.
Quinta unidad= de “Las Églogas aldeanas”: Dos Poesías.
Poemario cíclico, series de poemas que se refieren a un motivo central, son los ciclos gravitantes en un punto (W. Kayser): esta tendencia cíclica se ha robustecido cada vez más en nuestro tiempo, hasta llegar a ser en la actualidad una característica de la creación lírica, según observa el tratadista de “Interpretación y análisis de la obra literaria”: el lírico de hoy parece concentrar su ambición en dar a su obra el carácter de un auténtico libro.
Versos “sencillos como hierbas”, “hondos como arroyos de cerro”. Concentra su subjetividad con la naturaleza: ambos vibran al unísono:
“sonrío y río,
oh agua, con tu risa, con tu sonrisa, oh sol”.
Hay una personificación de elementos y sucesos de la naturaleza: una imagen concretizadora, humanizadora: “medio oculta en los árboles reía la mañana”, es una imagen visual y hasta parece sugerir levemente una sensación cromática.
Sobre el mediodía diamantino, uso de construcciones nominales, no hay verbos:
“equilibrio de oro del día,
Profundo
diamante sin sombra, armonía
tácita y serena,
melodía
de la luz plena”.
Revela a un poeta observador de los hechos naturales, de los detalles de la copulación entre los animales:
La poesía llega a su clímax, intensificada por la expresión escueta, sugerente, con el uso de signos de admiración que destacan la violencia natural de ese episodio agreste:
“dilata, enormes, los ollares; lanza,
ronco de brama. si rebuzna, y ávido
(¡oh hambre y sed de hembra!) la acomete
ciego, feroz, con ímpetu de enagro
Victoria!. La rebelde al fin se entrega...”.
Y termina con un descenso en el ritmo poético, con una estrofa de 4 versos separada de la unidad anterior, y que parece coincidir con el silencio que rodea la cópula, luego de consumada:
“así el eterno amor cumple su obra,
inocente, fatal, obsceno, bárbaro,
entre el rubor genuino de las rosas
y la sonrisa azul del cielo casto”.
En la extensa estrofa anterior hay una anticipación de este decreciente ritmo:
“la yegua...
ya quieta, sufre y goza”..
Comienza y finaliza con una alusión témporo-espacial:
“en el verde potrero...
bajo la lujuria de oro
del sol...”.
Uso de los verbos: persigue, resiste, relinchando, escapa, vuelve, se acerca, la huele, bebe el aire, ceja, titubea, la acomete, se entrega, triunfa, marcha ascendente hasta un punto culminante y luego descenso, consumación, la quietud. Toda una serie de sensaciones motrices.
Este poema es ante todo movimiento, luego, después de la sucesión dinamizante, nos transparenta la sensación de plenitud.
“la multilingüe criatura
que inaugura
el día”,
“la inspiradora cantora
de los celestes alegros”,
“la reina de los ojos negros”.
Se retarda el ritmo, como en la literatura pastoril. Estilo “aposicional”, lento, que cambia en la segunda estrofa, la que comienza con un verbo “busca”, y continúa en enumeración anexual con otros verbos que parecen sugerirnos los movimientos ágiles y apresurados del pájaro: oscila, baja la cola, entreabre las alas, “salta a un gajito seco”.
Finaliza el poeta traduciendo su embeleso, su euforia natural ante la delicia del trino de los pájaros: esto lo logra a a través de un ritmo ascendente, con versos de 3 a 6 sílabas, breves, con pocos verbos y luego la luz, la expresión cabal de su felicidad comunicativa:
“y el grito
del benteveo, ,
y el gorjeo
del cardenal,
y el pito del zorzal,
y el flauteo, de la perdiz, y el chillido
de la golondrina,
y el piar feliz
de los polluelos
en el nido...
....Todo se oye en la canción divina.
Oh fiesta, bajo ‘el reino de los cielos!”...
En su “Los trabajos y los días” (Babel, 1928) también aparece el tema de la calandria, esta vez desarrollado en un breve cuarteto de distinta métrica, con rima alterna abab, es una sencilla y breve imagen:
“Silencio de diamante. En el campo ni un eco.
De pronto la calandria que halla en la luz su alpiste
Desciende melodiosa sobre un gajito seco
Como buena noticia sobre un corazón triste”.
El uso de los adjetivos, parece ir en un ritme de reciedumbre hacia el último, que en cierto sentido condensa a los demás y es el que estilísticamente carga todo el valor emocional, descriptivo.
Estilo acumulativo. Todo ello en dos estrofas, primero una de versos de distinto metro y otra, en cuarteto con rima abrazada abba, en primer lugar objetividad, alabanza del halcón y luego en la segunda estrofa (segunda parte del libro) irrumpe el área subjetiva: “Oigo tu grito...”, es el primer verbo con que asoma el autor, la primera persona verbal.
“Tu canto, tu canto
acre delirio sonoro,
fervor santo
maravillosa orgía.
Sueñas como si fueses toda de oro
sol, sol, sol, armonía.”
Ritmo cortado, delirante, dinámico, traduce la expresión del alma, de la euforia del poeta , de su sincera emoción, repetición de “sol, armonía”..
Esta serenidad griega aparece en “Epifanía”: “Todo está en el Gran Todo divinamente inmerso”. “El Universo, en el sol, en el monte y en mi pecho respira”.
“Mirar en cada cosa un justo receptáculo del inmenso misterio”.:
“Comprender que ser puro y sereno es ser fuerte,
que la vida no es menos sagrada que la muerte
indispensables ambas en su concorde imperio”.
Y la filosofía tiñe sus reflexiones en poesía.
“Hombre...Más vano que útil tu saber si un día
no has de vivir toda tu sabiduría”.
...”Averigua su secreto a las cosas
te sentirás más de una vez, cual divino...
Comulga con las cosas:
La tierra es pan, el cielo es vino”...
En su “Espada de dos filos”:
“La paciencia y la audacia
sean contigo siempre;
contigo los dos filos
de la espada del fuerte”.
Y en su “Juvencia”:
“...lucha cada día
por la plenitud
de tu originalidad, tu fuerza y tu alegría:
más atento, más seguro,
más amplio, más lucido, más puro...
conquista tu verdadera juventud”.
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