RICARDO ROJAS Y “EL CRISTO INVISIBLE”.
Por Guillermo R. Gagliardi.
Ricardo Rojas (1882-1957):
“La victoria será del Mal, es decir, de la pasión, del instinto y de la fuerza, si las religiones siguen cristalizadas en ritos sin vida espiritual, y si todas las instituciones civiles, como la prensa, el teatro, la escuela, la fábrica y el Estado mismo olvidan que tienen cura de almas, misión de Fraternidad en la tierra, de jJsticia entre los hombres”.
Prolífico escritor argentino. Uno de los más altos intelectuales de la República en la primera mitad del siglo XX.
Poeta solemne y reflexivo, didáctico y doctrinario en “La Victoria del Hombre”, celebró la Libertad, la Justicia y la Verdad.
Americanista de fuertes convicciones democráticas, autor de obras dramáticas de tema indígena, de narrativa y ensayos históricos afamados. autor de la primera Historia de la Literatura Argentina, premiado por sus libros, conferencias y funciones docentes. “El Santo de la Espada”, “El Profeta de la Pampa”, “Blasón de Plata”, “La Argentinidad”, “Los Arquetipos”, etc.
Historiador, filósofo, orador, guía de juventudes y un maestro de la Argentinidad. Vida noble y colmada de valores dedicada a la Cultura del Espíritu.
“La Efigie”, “La Palabra” y “El Espíritu de Cristo” son sus tres partes. Emprende una minuciosa investigación sobre la Iconografía de Jesús. Y concluye, luego de examinar antecedentes incaicos y europeos sobre las imágenes divinas, que Jesús es el Hombre sin determinación física ninguna. Cada pueblo, cada raza, lo ha visto a su modo: “Era en definitiva invisible”.
Para leer a los Evangelios, a todo Texto Religioso se requiere, evidentemente, especial preparación: del alma por la fe y de la inteligencia por el estudio de la literatura, la historia eclesiástica y la teología y filosofía.
Señala Rojas las diferencias temáticas y de estilo entre los Evangelios: algunos consignan anécdotas que otros omiten, no hay coincidencias entre las versiones de palabras atribuidas al Maestro...
En los primeros siglos de la Era Cristiana, circulaban con el hombre de “Memorias de los Apóstoles” numerosas versiones de la vida y palabra de Cristo, pero la Iglesia consagró a 4 de ellas como dignas de fe, rechazando a las otras...
Los primitivos Códices no contenían la división en Capítulos. Hay distintos autores con distintos estilos y propósitos, diferentes lenguas y diversidad de origen.
“De los Evangelios se desprende que no todos los que se le allegaron corporalmente entendieron su prédica ni aprovecharon su siembra espiritual” .
“Los Cuatro Evangelios ponen de manifiesto la Grandeza de Jesús y la pequeñez de muchos que lo seguían”.
Sus temas son variados: el profetismo judío a través de Mateo, la Metafísica griega desde Juan y la política romana según Marcos y según Lucas.
A través de la Palabra de Cristo se alumbra el camino de la Perfección Moral:
“Pongo al Maestro por encima de todos los Maestros, dada la pureza de su vida, la trascendencia de su doctrina, la eficacia de su elocuencia”.
El Ideal propuesto por Cristo, y exaltado por el autor del libro, es el de una Vida Activa, de alta Plenitud, no el del mendigo o el ermitaño, ni el sufriente o lastimoso...
La verdadera Moral Cristiana debe ser Pureza en los sentimientos y Amor en los actos, tal el ejemplo de Jesús.
“Las profecías de la misión de Jesús y el Misterio de su nacimiento y las anécdotas de su vida maravillosa, pueden torcer la sonrisa del escéptico; pero hay un hecho innegable que es el Milagro póstumo de la Palabra de Cristo, por el número de almas que ha purificado, que ha consolado, que ha exaltado hasta la Santidad en todas las regiones del Planeta.
A pesar del judaísmo rebelde y del fetichismo primitivo, del paganismo recalcitrante y del imperio perseguidor, de la ciencia materialista y de la filosofía escéptica, que pudieron serle hostiles, su Voz resuena hoy en toda la Humanidad”.
“El que me sigue no camina a oscuras pues tendrá la Luz de la Vida”. No Salva sino a aquellos que lo Resucitan en la propia alma individual (“El Reino de Dios está dentro de vosotros&rdquo
; esa Nueva Venida no será un advenimiento material, sino una realización humana, que trascenderá de la vida íntima a las ideas, a las costumbres y a las instituciones.
Beethoven, oyó la música de Dios y vivió con la mayor angustia existencial el mensaje de la Belleza Moral que pregona el Cristianismo.
Beethoven y Wagner, hermanos en el Espíritu, comprendieron que el Amor es el Camino de la Salvación. La misma onda cósmica fluye por toda la obra de ambos genios, en la Sinfonía “Coral”, en “Parsifal”... Nacen de la misma fuente recóndita, las Parábolas Evangélicas, convertidas en Belleza y en Moral.
“Todo artista verdadero es un verdadero creyente”.
“Bienaventurados los puros de corazón porque ellos verán a Dios.
En ello consiste la suprema sabiduría, en perfeccionar éticamente la Vida, en superar a la bestia humana, iluminando en el Hombre su Ser Espiritual.
Anota que en los pueblos hispano-americanos no hubo inquietud religiosa intensa ni generalizada, entendiéndose por ésta una aptitud interior del Alma, para buscar a Dios y para descubrirlo por los senderos de la Meditación y del Amor, Místico y Desinteresado.
Se gesta el Hombre Nuevo, mirando al Porvenir, emancipado de prejuicios , odios y fanatismos, de modo tal de poder llegar a la “plena posesión de sus posibilidades humanas”.
Ese Ideal, es el de la noble Paciencia, sumatoria de fortaleza espiritual más triunfo sobre sí mismo.
“Después de Jesús, las nuevas religiones o las religiones intolerantes,
carecen de justificación, porque sólo son formas impías de la soberbia humana”.
“¡Oh, cuán lejos de Cristo se hallan Confucio con su vida, Sócrates con su muerte y Platón con su doctrina!. Es incomprensible cómo los Librepensadores se conforman con llamar Filósofo a un Maestro de tan elevadas Virtudes.
Quien como Él hablaba, quien como Él viviera, quien como Él murió, no pudo ser sino un Hombre Divino, es decir, un Dios, el único verdadero”.
Conviene el autor en afirmar que la Iglesia Católica sólo ha perdurado gracias a su disciplina litúrgica y a su intransigencia dogmática; pero la civilización actual reclama de ella un poco de más tolerancia filosófica y de más adecuación a las necesidades concretas de la vida.
Cita a Jesús, que según Juan le dijo a la Samaritana:
“Llega el tiempo en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad. Porque tales son los adoradores que el Padre busca.
Dios es Espíritu, y por lo mismo quienes lo adoran, deben adorarlo en Espíritu y en Verdad”.
Ahí está la justificación del título del libro: Cristo, invisible.
Jesús se opone al rito externo e invoca el Corazón Humano, el Cáliz Vivo:
“Vosotros, fariseos, limpiáis el exterior de los vasos, pero el interior de vuestros corazones está lleno de rapiña y de maldad”.
“No es fácil conseguirlo, dada la relajación de las costumbres, la soberbia de los amos del mundo, la impiedad de las clases populares. Las bacanales vuelven. La mujer se ha desnudado de nuevo, para danzar en la orgía”.
Pero el Mal no reside en las máquinas sino en el Hombre que las maneja. Necesitamos una Reforma Moral que inspirará el Cristo Invisible, que la irradia desde hace siglos a todos nosotros. El sexo y el dinero se alzan contra esa urgente reforma. El problema erótico y el problema económico, orígenes de la sensualidad que está sumiendo al mundo actual en un Nuevo Paganismo.