viernes, 28 de noviembre de 2008

                                    LA BIBLIA Y EL TRABAJO HUMANO.-

 

 

                                                            Por  Guillermo R. Gagliardi.-

 

 

 

  • Una de las exhortaciones Bíblicas más apremiantes sobre el Valor del Trabajo y la Caridad es la Primera Epístola de San Pablo (nacido en Turquía en 6-10 y muerto en Roma en 67 d. C.) a los habitantes de Tesalónica (4,  v. 11 y 12):

 

“Todavía os exhortamos, hermanos, a progresar más y a que os esforcéis por llevar una vida quieta, laboriosa, en vuestros negocios, y trabajando con vuestras manos como os lo hemos recomendado, a fin de que viváis honradamente a los ojos de los extraños y no padezcáis necesidad”.

 

Es la inicial “Ascesis del Trabajo”, su cualidad bíblica de castigo y penitencia.

En la 2ª epístola (3:7 y ss.):

 

                        “Con afán y con fatiga trabajamos día y noche...

Y mientras estuvimos entre vosotros, os advertíamos que el que no       quiere trabajar no coma.

 

Porque hemos oído que algunos viven entre vosotros desordenadamente, sin hacer nada, sólo ocupados en curiosearlo todo.

 

A estos tales les recomendamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su pan”.

 

Saulo de Tarsos exalta en estas  conceptuosas cartas al “Valor Moral”, la “Ejemplaridad” y la “Humanización” de la Vida Laboriosa.

 

 

  • El Trabajo debe ser “fuerte” y “vigoroso”:

 

“Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida”.

 

(Proverbios, 24:10).

 

Es entendido como medio para satisfacer necesidades primarias de comida y de la vida en general, y en segundo lugar, como algo “honroso”, con importancia comunitaria.

 

Siempre es una incitación al Trabajo ordenado, nunca desaforado ni  vanamente afanoso, sino continuamente “sosegado”, con objetivos claros y conscientes, en sentido individual y colectivo.

 

Expresa J.  M.  Merlín (en su “La cruz del trabajo”, ‘Esquiú’, 17-8-1980):

 

 

“El trabajo es una colaboración con Dios y con los demás hombres en el desarrollo de la Sociedad y del Mundo, que viene a refluir en la propia perfección del Trabajador”.

 

Pues al perezoso en el trabajo lo invadirán la necesidad y la pobreza “como hombre armado” advierten los Proverbios (24:34).

 

 

  • En el Evangelio según San Lucas (“el médico más querido”, discípulo y compañero de viajes de Pablo, escribió el 3er. Evangelio y los “Hechos de los Apóstoles&rdquoGuiño, se relata  la obra memorable y los viajes de Jesús. Allí, en el cap. 10, vers. 38-42, en Jerusalén:

 

“Yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer, Marta de nombre, le recibió en su casa.

Tenía ésta una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta andaba afanada en los muchos cuidados del servicio, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me deje a mí sola en el servicio?. Dile, pues, que me ayude.

 

Respondió el Señor y le dijo: Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas; pero pocas son necesarias, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada”.

 

Esta  “mejor parte” no es otra cosa que el Reino de Dios, que ella veía en la palabra  de Cristo. Estas dos hermanas, simbolizan en la historia de la Espiritualidad Cristiana: la Vida Activa y la Vida Contemplativa.

 

El texto bíblico reivindica  la trascendencia del Ocio, del Ocio Contemplativo, filosófico y creativo. Humanizante.

 

El filósofo germano Josef Pieper (1904-1997) ha escrito que el Ocio

 

                        “es  uno de los fundamentos de la Cultura Occidental”.

                       

“Es necesario para la perfección de la comunidad humana que haya hombres que se consagren (como María en el ejemplo de las Escrituras) a la vida ‘no útil’ de la Contemplación”.

 

Identificamos  a través de ese texto, la “santa ociosidad”, una evasión de las necesidades apremiantes y urgentes, para acceder a las “fundantes” y “esenciales”, a las “religantes”, que nos hagan ver el Mundo con claridad y serenidad.

 

 

  •  Paulo VI (1897-1978), Papa 1963-1978, lo enunció concluyentemente en 1978, al comunicar que las vacaciones y descansos de la esfera laboral

 

“no son solamente una hermosísima pausa que interrumpe, con un gozo físico y exterior, la monotonía profesional de su propio trabajo, sino también y sobre todo, un encuentro del hombre consigo mismo, con su profesión, con el valor de su propia existencia”.

 

El Ocio como un re-encuentro, un  Centrarse del Ser en sí mismo, des-mundanización que es Humanización plena y metafísica.

 

 

  • El Evangelista Pablo, con su voz ardiente y comunicativa expresaba a los corrompidos Corintios (Primera Epístola, 16:13 y ss.):

 

“Velad y estad firmes en la Fe, obrando varonilmente  y mostrándoos fuertes.

Que todos vuestros trabajos sean hechos con caridad.

Un ruego voy a haceros, hermanos: ...Mostráos diferentes...con todos cuantos trabajan y se afanan”.

 

Pide el sostenimiento recto de la Fe, la Fuerza, y la Caridad en nuestra Labor. Estimaremos y estimularemos a quienes se esfuerzan y laboran con dedicación.

La Labor Humana es como el Camino de la Cruz, “Via Crucis”, penoso, lleno de renuncias y sacrificios, con el fin de “superarse”, de “mejorarse” incesantemente.

 

En su Epístolas a los Efesios (4:28),  el  Apóstol de las Gentes expone la conducta del Verdadero Cristiano, del que recibe los Dones divinos, la Gracia: deberá desechar la mentira, no hurtar ni caer en la ira diabólica, sino Trabajar:

 

                        “haciendo con sus manos lo que es bueno”.

 

                        “Alégrate en el Trabajo”,

                       

                        “Que tu alma se alegre en el Trabajo”.

 

                        (Eclesiastés,  2:24).

 

“He visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque ésta es su parte, porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?”.

 

Así  se valoriza humana y divinamente el Trabajo, y sobre todo, destaca la Nobleza del Trabajo Manual, que significa y que debe estar iluminado para hacer el Bien,

 

                        “para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”.

 

Hay Tiempo para Laborar,  para Construir y Obrar, así como hay un tiempo de Llorar y uno de Morir: porque el Trabajo es Don de Dios.

 

 

·        San Juan Evangelista, el discípulo predilecto de Jesús, el más joven, narra en sus escritos (6:27) las palabras de Cristo en su gran Discurso sobre el Pan de Vida.

 

Jesús es Dios Encarnado en una vida humana y quien recibe su mensaje, quien cree en Él, tendrá Vida Eterna:

 

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida, pero la vida eterna permanece”.

 

El de Nazareth viene a decirnos que Trabajemos para realizar Fines Trascendentes, y no sólo para satisfacer contingencias, siempre pasajeras.

Demos trabajar para concretar valores que consideramos más sólidos, que lo exclusivamente utilitario, por aquellos que vayan más allá de lo material, insertando nuestra actividad en una escala de estimaciones espirituales, metafísicas.

 

En el Eclesiastés (9:9 y ss.) el Predicador insta al Goce vital y las Labores Mundanas, al amor al Trabajo y la Vida. Ése es uno de los principios de la Sabiduría: vivir y trabajar alegremente:

 

“Todo lo que puedas hacer, házlo en tu pleno vigor, porque no hay en el sepulcro, adonde vas, ni obra, ni razón, ni ciencia, ni sabiduría”.

 

 

Trabajar es Vivir, ejercer nuestro derecho y deber a la Vida, con “pasión”, con dedicación y en Plenitud.

 

Génesis (3:17 y 19): 

 

                        “Con Trabajo comerás de ella (de la tierra) todo el tiempo de tu vida”.

 

“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”.

 

Condena al Hombre  “por haber escuchado a tu mujer comiendo del árbol de que te prohibí comer”, a luchar con su energía total por Vivir.

 

 

·        El Trabajo, mandato de Jesucristo y ejemplo de sus Apóstoles, es, según Juan Pablo II (1920-2005, Papa 1978-2005)

 

“una verdadera vocación, de transformación del mundo en espíritu de servicio y amor a los hermanos, para que la persona se realice a sí mismo y contribuya a la humanización progresiva del mundo y de sus estructuras”.

 

 

 

En la Historia de la Iglesia Católica es trascendental el dictado magistral de León XIII (1810-1903, Papa desde 1878), de la Encíclica “De Rerum Novarum”, De las Cosas Nuevas, (1891), llamado de atención al mundo sobre el valor cristiano de la acción laboral de gran influencia en el pensamiento universal.

 

Noventa años después,  el Papa  Karol Wojtiwa publica su “Laborem Exercens” (1981, Sobre el Trabajo humano), que resume en 27 postulados, (tópicos agrupados según los siguientes temas: I. Introducción, II. El Trabajo y el Hombre, III: Conflicto entre Trabajo y Capital en la presente fase histórica, IV. Derechos de los Hombres del Trabajo, V: Elementos para una espiritualidad del Trabajo),   la Filosofía  Laboral  a la luz  de la Cosmovisión Católica:

 

l.- El trabajo humano 90 años después de la “Rerum Novarum”. Nuevos interrogantes y problemas.

2.- La Iglesia frente a la cuestión social.

3.- El problema del Trabajo, clave para la solución gradual de la cuestión social.

4.- Enseñanza del Génesis: el Hombre, imago Dei, llamado a ser dueño de la Tierra mediante su trabajo colaborando con el Deus Creator.

5.- El trabajo en sentido objetivo. La técnica, aliada y posible adversaria del hombre.

6.- Sentido subjetivo. El fundamento para determinar el valor de esta actividad es el hecho de que quien lo realiza es una Persona.

7.- Error del Capitalismo del siglo XIX (materialista-economicista). El trabajo como mercancía. El hombre como instrumento de Producción.

8.- Una justa reacción social contra la degradación humana.

9.- El trabajo, Bien del hombre que expresa y aumenta su dignidad, “bonum arduum” según Sto. Tomás de Aquino. Mediante el trabajo  el hombre se realiza a sí mismo como tal.

10.- Existe una Dimensión Social: el hombre trabaja para otros, la familia, el resto de la comunidad, la grandeza nacional.

11.-  El conflicto entre “Mundo del Capital” y “Mundo del Trabajo”, expresado en el conflicto ideológico Liberalismo-Marxismo, y transformado en Lucha de clases.

12.- Prioridad del Trabajo sobre el Capital. Éste, un conjunto de cosas, es un instrumento subordinado a él.

13.- Un sistema de trabajo es justo si en su raíz supera la antinomia entre Trabajo y Capital. Error del Liberalismo es  haber separado el Trabajo del Capital y haberlo contrapuesto.

14.- La propiedad que se adquiere mediante el Trabajo es un verdadero Derecho con una intrínseca función social. Existe el Derecho Común de todos a usar los Bienes de la Creación.

15.- Es necesario que el hombre conserve la conciencia de trabajar en “algo propio”, que se sienta corresponsable y coartífice en el puesto laboral.

16.- Es un Deber humano y al mismo tiempo fuente de Derechos.

17.- Importancia del empresario indirecto para una política laboral correcta desde el punto de vista Ético.

18.- El desempleo, una calamidad social. El subsidio a favor de los desocupados. Necesidad de una Planificación global.

19.- El Salario es la verificación –clave  y concreta de la justicia de un sistema socio-económico. Revalorización de la labor materna.

20.- El Sindicato es un elemento indispensable de la vida social. Asegura los justos derechos humanos en el marco del Bien Común de toda la sociedad.

21.- Dignidad del Trabajo Agrícola.

22.- La persona minusválida y el trabajo.

23.- El trabajo y el problema de la emigración.

24.- Dar al trabajo concreto aquel significado que tiene ante los ojos de Dios.

25.- El hombre mediante su trabajo participa en la Obra del Creador. La desarrolla y completa.

26.- Cristo, el Hombre del Trabajo.

27.- La fatiga y la alegría del Trabajo a la luz de la Muerte y la Resurrección de Cristo.

 

 

·        La Mística Pascual del Trabajo consiste en esta Glorificación del Obrar humano como Goce y como Sufrimiento, como Santificación y Oración.

 

“Ora et Labora” predicó San Benito de Nursia (180-547).

 

Luchemos por enaltecer al Hombre y al Trabajo mancomunados: pidamos que se consoliden la dignidad auténtica y el fruto genuino de toda clase de trabajo.

 

 

Bibliografía:

 

Sagrada Biblia (ed. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid).

 

Arvon: “Filosofía del trabajo”.

Barret: “Historia del Trabajo” (Eudeba).

Battaglia: “Filosofía del Trabajo” (en Revista de Derecho Privado, Madrid, 1955).

Caturelli: “Metafísica del Trabajo”.

Ferrater Mora: “Diccionario de Filosofía” (t. IV).

Granceschi: “Concepto cristiano del Trabajo” (Criterio, 8-5-1952; y en su “Antología”, AICA, 1997. Íd.: “Notas sobre el trabajo humano” (íd., y en Criterio, 14-5-1953).

Ghirardi: “Filosofía del trabajo”.

Gómez Morales: “El trabajo en la Biblia” (Zero, 1966).

Haessle: “El trabajo y la moral”.

Ingenieros: “Las fuerzas morales”.

Publicado por Desconocido @ 14:20
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