sábado, 29 de noviembre de 2008

                        CONCEPCIONES SOBRE EL TRABAJO HUMANO.

 

IIª parte: John Dewey, A. Vázquez Vialard.

 

Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

3.- John Dewey: “Democracia y Educación” (1916).

 

Hemos de tener claros los Fines, que deben ser de origen interno y no impuestos y los Medios, elección de los Modos de Actuar. De este modo la Actividad será ejercida con Inteligencia y Significativamente para la Persona. Crecerá, tendrá sentido y lo enriquecerá.

 

Sostiene también el pedagogo norteamericano, autor también de “Experiencia y educación” (1938), que se debe trabajar para el Desarrollo Natural, el Crecimiento Integral y para la Eficacia Social. Uso positivo de las capacidades individuales congénitas en ocupaciones que  tienen un Sentido Social.

 

Éstas son las premisas que establece para el concepto Democrático, Social y Progresista, de la acción laboral.

 

Todo individuo ha errado su Vocación si no encuentra que la realización de resultados valiosos para los demás es el acompañamiento de un proceso de Experiencia con valor intrínseco.

 

La Educación ha de tener esta función particular, de luchar en defensa de un fin en el que la Eficacia Social y la Cultura Personal sean sinónimos y no antagónicos. En el Trabajo Social, al participar en el intercambio con los demás, el individuo aprende: obtiene un punto de vista más amplio y percibe cosas que de otro modo ignoraría. Pues eso es la Cultura: la capacidad para ampliar constantemente el radio de acción y la propia percepción de Significados.

Cada etapa del proceso educativo tiene como su objetivo una capacidad adicional de Crecimiento. Una Sociedad se organiza establemente cuando cada individuo hace aquello para lo cual posee Natural Aptitud, de modo que sea útil para los demás, y se auto-despliega en el mundo.

 

Al respecto, analiza Dewey la filosofía platónica de la Educación,  que no percibió la singularidad e inconmensurabilidad del Individuo. El lugar del individuo en la comunidad  no está determinado por el nacimiento o la riqueza, sino por su propia naturaleza descubierta en el proceso de la Educación. En algunos dominan los apetitos: pertenecerán a la clase trabajadora y comercial. Otros, sobre los apetitos poseer Valor ., Valentía, defienden al Estado: los Guardianes. Otros, poseen la Razón, captan lo Universal: son los Legisladores del Estado...

 

Opuesta, es la teoría de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778, autor del “Emilio o de la educación”, 1762). Es a favor de la diversidad del talento personal y de la necesidad del libre desarrollo  en todas sus variedades.

Cada sociedad ha de dedicarse al fin más propio de la Educación: la promoción de la mejor realización posible de la humanidad como humanidad.

 

Establece la premisa de que Juego y Trabajo no son antagónicos. Ambos suponen fines conscientemente sometidos a la selección y adaptaciones del material y procesos destinados a alcanzar los fines deseados. El Juego se convierte en Trabajo cuando se prevén resultados ulteriores que requieren un esfuerzo persistente para su realización.

Es una actividad con propósitos. Exige una continua atención e inteligencia para seleccionar y estructurar los medios.

 

La forma externa de la subordinación del Trabajo a resultados posteriores, es la faena o trabajo penoso. Cuando la actividad se realiza en condiciones de presión externa, Coacción, el curso de la acción no es intrínsecamente satisfactorio, es un simple medio para evitar alguna penalidad u obtener recompensa en su conclusión. Ese trabajo ofrece poco estímulo para las emociones y la imaginación: son esfuerzos más o menos mecánicos..

El significado de la Ocupación debe ser interno a la Acción misma, y el reconocimiento pecuniario, un motivo secundario.

 

Este trabajo externamente impuesto, exige un Ocio que proporcione lo que la ocupación no da: imaginación, juego, emoción.  Si no  se convierte en una labor desagradable.

 

La Educación reforzará  lo más posible la eficacia y disfrute de la ocupación laboral. Su aspiración debe producir hábitos que procuren un culto valioso del Ocio. En la Antigüedad se identificaba la tarea intelectual con las profesiones liberales, con el ocio y los intereses ideales. La  clase servil se ocupaba  en las actividades obreras, industriales, perseguía fines materiales, trabajaba para su subsistencia y para que la otra clase, la superior, disfrutara del ocio. 

 

Antropológica y socialmente  se diferenciaba el mero vivir, el de los esclavos y artesanos, y el vivir valioso, que cultivaba las dotes típicamente humanas: observación contemplación, meditación, reflexión Aquéllos respondían a una configuración psicológica sustentada en la vida material, la producción y reproducción, la esfera pasional y apetitiva.

 

Estas Actividades diferenciadas tienen su base en la Psicología y su consecuencia en la Sociología, el Derecho y la Política, y se corresponden con dos tipos de Educación: la Mecánica (hábitos, destrezas, uso de instrumentos) y la Liberal (el pensamiento, el conocer).

 

Pero en la Modernidad postula  el Educador y Filósofo del Pragmatismo,  ha de perfeccionarse una Sociedad verdaderamente Democrática, en que todos participan del servicio útil y todos disfrutan del Ocio valioso.

 

En su obra “How we think” (1910) también afirma que el Trabajo no es sólo  “un mero desempeño externo” sino principalmente una “actitud de la mente”, “implica interés en la adecuada realización de un sentido”.

La actividad se ve enriquecida por el sentimiento “de que conduce a un resultado, de que produce algo”. No es una actividad accidental o circunstancial, sino que obedece a fines y posee interés en resultados.

 

En la vida infantil hay unificación e integridad, no hay división entre diversión y esfuerzo. El adulto, por su parte ejerce el trabajo como modo de Responsabilidad, y con el fin de obtener beneficios. El ocio es para él un descanso y reposición necesarios.

 

Por lo cual deduce el carácter subrayadamente ético del Trabajo, en cuanto ejercicio de la responsabilidad. Acto moral, inteligente, práctico y libre.  (C. Wright  Mils: “Sentidos y fundamentos en Dewey”, de su “Sociología y Pragmatismo”!, Siglo Veinte, 1968, cap. 20).

 

 

4.- Antonio Vázquez Vialard y su “El trabajo humano”.

 

Experto Jurista argentino. Tratadista y profesor en Derecho Laboral y Seguridad Social. Además de  filósofo y humanista cristiano (1922-2007).

 

El trabajo, sostiene el estudioso, debe responder a una opción consentida en forma libre y a determinadas  aptitudes, transformándose  en un factor de equilibrio psicológico, de estructuración de la personalidad, de satisfacción y de felicidad. Esas condiciones constituyen  un medio en el ascenso del hombre sobre la animalidad.

 

Etimológicamente tiene su origen en el término latino “tripalium”, aparato para sujetar las caballerías, instrumento de tortura (“Tripalis”: tres palos; “tripaliare”: remover, girar, volver). Alude a la resistencia del medio  que debe dominar.

 

El hombre con la acción laboral transforma y domina el ambiente natural y satisface sus necesidades. Posee un sentido de servicio prestado a la comunidad y un sentido formativo (de aprendizaje, de mejoramiento, desarrollo de aptitudes, perfeccionamiento de las relaciones con la sociedad).

 

Advierte sobre  el sentido Humanitario y humanizante de la Labor. No obstante la maquinización y automatización crecientes, no debe perder su carácter esencial de acto libre de hecho humano personal y responsable., y su Fin Ético, su sujeción al Orden Moral que rige el quehacer humano.

 

Desenvolvimiento de las cualidades típicamente humanas: responsabilidad, inteligencia, iniciativa, libertad profesional y técnica, interés en lo que hace, conciencia social de la comunidad labora, necesidad de gozar de respeto y consideración. Debe respetar el atributo característico del Ser: la propiedad de sí, la posibilidad concreta de expresarse independientemente. Sólo así podrá reconquistar el Valor Humano que en la Era de la Masificación se ha perdido.. La Empresa ha de facilitar la promoción humana...

 

Esa peligrosa e invasiva Masificación ha sometido a la actividad laboral, al hombre a la disminución del juicio crítico, la falta de autonomía en el pensar, la mediatización en el querer, el adherirse sin reflexión a la decisión ajena, pérdida de la perspectiva de la realidad.

 

Las necesidades humanas general la Vida Económica: fundamental las relaciones de la Propiedad, el Trabajo, el Capital, la Renta y el Mercado.

 

La vida económica abarca tres etapas: la Producción (en que el hombre, mediante su actividad, arranca al naturaleza los elementos que combinados satisfacen las necesidades humanas, e implica la provisión de bienes y servicio y la preparación de la infraestructura económico-social: máquinas, caminos, etc. Luego, la Distribución: debe hacer factible que cada miembro de la comunidad, alcance la posibilidad de consumo de esa riqueza producida, para que pueda saciar su indigencia, el hambre física y psíquica). Y en tercer lugar, el Consumo, que no ha de convertirse en un absoluto.

Este circuito económico tiene estrecha relación con los problemas más esenciales del hombre: su grandeza, su felicidad, pues permita una infraestructura que permite a todos los hombres el pleno ejercicio de su personalidad en un clima de libertad.

 

En la sociedad actual la mayoría de las personas prestan su trabajo a través de Organizaciones Empresarias estatales o privadas. Mediante esa prestación, a través de una relación de trabajo que lo une a una Empresa, brinda su contribución a la Comunidad y cumple su Deber de Trabajar. El mismo se concreta por medio de un Contrato, por  el cual  una de las partes se compromete a poner su capacidad laboral a disposición de la organización Empresaria mediante una Retribución. Por esa misma vía el trabajador recibe el aporte económico que retribuye su esfuerzo y lo hace partícipe de la riqueza elaborada por la comunidad, bajo la forma de una Renta (Salario). Ésta le permite mantener su vida y la de los suyos según el “status social” al cual se halla adscripto, que depende entre otras cosas, del Oficio o Profesión que ejerce.

 

El Salario, medido en dinero, no agota la retribución a que se hace acreedor el productor. Éste no puede limitar su aporte a una cantidad de trabajo solamente, debe brindar a la comunidad los elementos integrantes del Bien común: orden, lealtad, fidelidad, iniciativa, etc. Además de ese salario el trabajador debe recibir un aporte que le permita mantener la integridad de su vida psíquica: satisfacciones espirituales, desarrollo de sus capacidades, compromiso de sus responsabilidades y promoción total de su desarrollo psicosomático.

 

El Derecho ha de regular la convivencia entre los hombres y asegurar a cada parte de la relación laboral, el ejercicio de los derechos que le conciernen. La Ley tiene que adecuar los recaudos para consagrar y posibilitar el legítimo ejercicio de los derechos que tienen como fundamento al hecho laboral.

 

 

Antes del siglo XVIII existía una economía estática, cerrada.   Principal factor de producción: la habilidad humana. Ámbito: el taller artesanal. Base de la convivencia: la Comunidad. Prevalencia de la actividad manual, el jefe como maestro. Producción limitada al mercado local, de reducida dimensión.

 

Desde el siglo XVIII, la Revolución Industrial: implicó  el funcionamiento de una economía abierta. Producción de máquinas en gran escala, trata de abrir nuevos mercados. La base de la convivencia reside en el Contrato.

 

A fines del siglo XIX: aparece un Derecho Nuevo: se adecuan las disposiciones del Código Civil en la parte del contrato, a las condiciones propias de la relación laboral. Se perfila el concepto de un orden público laboral.

En la década del 30 del siglo XX, y después de la Primera Guerra Mundial, se incorporan al Tratado de Paz de Versalles, las bases de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que habría de tener influencia decisiva en el campo de las conquistas sociales.

Se consolidan los movimientos  sindicales, que obtienen la posibilidad de concertar los primeros Convenios Colectivos. Se crea una nueva rama: la de las Relaciones Colectivas o Sindicales, que regula el funcionamiento de las Asociaciones Profesionales, sus relaciones con las Empresas, se reconoce la Huelga como un Derecho del Trabajo.

 

Nacen las primeras disposiciones de la Seguridad Social: jubilaciones, pensiones, accidentes, seguros por maternidad, por enfermedad, desempleo.

 

El Derecho del Trabajo es la rama jurídica que disciplina las relaciones que se dan  a raíz del trabajo prestado en relación de dependencia. Comprende la regulación del contrato de trabajo, el área de las instituciones colectivas y lo que atañe al Mercado Laboral.

 

La Relación Laboral, comprende dos formas: el contrato de trabajo (protegido por la legislación y la organización sindical) y la Forma Patriarcal, despótica o liberal.

 

Las partes que se vinculan en esta relación tienen plena igualdad de derechos esenciales asegurados por su dignidad de persona humana.

 

El Contrato genera recíprocas obligaciones. Uno pone a disposición del otro su capacidad de trabajo para ser empleada en determinadas condiciones, a cambio de una contraprestación, salario o indemnización.

 

El trabajador sigue siendo dueño de su persona, de su habilidad, y tiene el derecho a Condiciones Dignas de Labor, jornada limitada, ambiente sano, seguridad y el de ser consultado, ser considerado como Persona.

 

Debe poner su capacidad de trabajo a disposición del Empleador, con espíritu de Lealtad y Buena Fe.

 

Hoy, aparece una nueva Realidad: el derecho de las Relaciones Colectivas. El vínculo jurídico no se establece ya entre personas individuales, sino entre grupos. Nace un nuevo tipo de relación. El Convenio Colectivo. Éste ya ha superado la etapa de la simple regulación de los salarios mínimos para cada categoría y ahora alcanza a establecer disposiciones más amplias que se refieren a otros aspectos de la relación. Procedimiento de queja, vacaciones, normas sobre el mercado laboral, compensaciones y asignaciones, asistencia médica, etc.

 

 

 

 

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Publicado por Desconocido @ 6:34
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