martes, 02 de diciembre de 2008

                        SAINTE- BEUVE O LA RELIGIÓN DE LAS LETRAS.-

 

                                                                                                Iª parte.

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

“Nada hay tan dulce como la ocupación de las Letras, por virtud de la cual la infinidad de las cosas, la inmensa  magnitud de la naturaleza, los cielos, la tierra y los mares nos son descubiertos; ellos son las que nos enseñaron la religión, la moderación, la grandeza de ánimo; las que arrancaron nuestra alma de las tinieblas, para mostrarle todas las cosas altas, baja, primeras, últimas y medias;  las Letras nos procuran los recursos de vivir dichosamente y hacen que transcurra nuestra vida sin dolores ni pecados”.

 

(Cicerón, 106-7 a. C.).

 

 

1.-  Contexto histórico-cultural de la época.

 

Charles- Augustin de Sainte-Beuve nace en 1804, año en que el Senado proclama a Napoleón I, Emperador de los Franceses. Es consagrado por el Papa Pío VIII que hizo venir desde Roma a Notre Dame: en la ceremonia, Napoleón toma su corona y él mismo se la ciñe (su Imperio  lo debía a sus propios méritos...).

 

Se instaura un  régimen Absolutista, la Libertad queda limitada, se construye el Arco de Triunfo, se enriquecen los Museos, las industrias comienzan su moderno desarrollo. Inglaterra, preocupada por el engrandecimiento francés, le declara la Guerra y, buscando aliados en Europa organiza cuatro coaliciones que permitieron a Bonaparte (1769-1821) manifestarse como el mayor genio militar de todos los tiempos.

 

Al fin, agotados los ejércitos napoleónicos tras su desastrosa campaña de Rusia, los aliados se levantan; en  1813 lo derrotan, invaden  Francia y Napoleón renuncia al Trono, se contenta con ser Rey de la Isla de Elba.

 

Las potencias vencedoras imponen a Francia un Tratado de Paz y llaman a Luis XVIII a ocupar el trono. Reunidas luego en el Congreso de Viena, reordenan los países europeos. En Francia Luis XVIII y Carlos X se hacen impopulares. En España Fernando VII restablece el Despotismo.

 

En los demás países aumenta el malestar social, hasta culminar en una serie de revoluciones nacionales, que determinan a mediados de siglo la caída del   Absolutismo.

 

En 1830 los Liberales obtienen amplio triunfo, dirigidos por Thiers, Lafayette y Victor Hugo. Mediante un levantamiento popular se expulsa del trono a Carlos X, alma del Antiguo Régimen.

 

Contando Sainte-Beuve 44 años de edad, se produce en Francia otro levantamiento: los obreros, descontentos con su suerte y con la indiferencia de la Burguesía gobernante, se unen a los Republicanos, derriban a Luis Felipe (el “Rey Ciudadano&rdquoGuiño y establecen la Segunda República: esto influye mucho en  las demás naciones donde se producen  movimientos similares.

 

El reinado de Luis Felipe coincide con una de las etapas más borrascosas de la historia de Francia. El panorama político es sumamente confuso. La revolución de 1848 más que política  es un Movimiento Social, pues lo que se pretende es la implantación de reformas sociales que pongan  fin a la oposición de Pobres y Ricos.

 

Como consecuencia de este movimiento es elegido Presidente el  Príncipe Luis Napoleón, quien establece la Libertad  de Enseñanza y organiza Obras Públicas.

 

Pero en 1852, luego de un golpe de estado y de una etapa de gobierno en que sometió al pueblo y gobernó con amplias facultades, es nombrado Emperador: nace el Segundo Imperio.. No obstante Napoleón III, “le petit” no realizó un buen gobierno. Desde 1852 hasta 1860, restringe la Libertad de Prensa, impone orden a través de enérgicas medidas. A su vez reina una cierta prosperidad. Se tienden vías férreas y túneles. La ciudad de Paris se renueva, se demuelen barrios enteros, se ensanchan las calles, trazándose imponentes avenidas y edificios.

 

La Corte Imperial vuelve a ser la más brillante de toda Europa. A partir e 1860, Sainte-Beuve cuenta ya  56 años, cambia de política: el gobierno se Liberaliza, se concede  la Libertad de Prensa. Ello es tomado por los enemigos como debilidad del Régimen. En 1870, luego de la Guerra contra Prusia, se convertirá por tercera vez en República...

 

Prodúcese el auge de las conquistas Científicas: la primera locomotora, adelantos en el plano de la Electricidad y una revolución  en la Metalurgia. La “Era del Maquinismo” sigue su avance: se enriquecen las naciones, pero el progresivo reemplazo del Hombre por la Máquina  trae ya consigo la Desocupación.

Es la época en que todo quiere ser “Científico”: la Filosofía, la Sociología, la Crítica Literaria y la Interpretación Histórica. Hasta la novela pretende ese adjetivo.  Lamarck, Darwin, Haeckel , Renan, fungen como las principales figuras intelectuales.

 

El mundo del Arte también sufre revolucionarias transformaciones. Había predominado el Clasicismo, con sus reglas dictadas por los Maestros de la Antigüedad. Surge como natural reacción el Romanticismo, que significa el “Liberalismo en Literatura” según lo caracteriza el mismo Hugo.

 

Todo el período histórico de vida de Sainte-Beuve, en lo que atañe a las Artes y Letras, no se caracteriza por la Uniformidad, sino que fue un período de enconadas corrientes de opiniones: el Romanticismo, y el nacimiento del Realismo.

 

Sobre la antigua imagen del Hombre Racionalista, sujeto a reglas preceptivas, surge un nuevo tipo humano, de sentimientos exaltados y espontáneos. En las Artes se considera más importante lo que el Artista crea  libremente y no lo formalmente perfecto o artificial: Hugo, Chateaubriand, Alfred de Musset, Louis David, Ingres, Delacroix, Cánova,  Berlioz, Gounod, Bizet...

 

A este movimiento tan rico en expresiones artísticas y en el cual Sainte-Beuve actúa, le sucede el Realismo, reacción contra el excesivo Idealismo  y Utopismo Romántico. Las Artes comienzan a encauzarse por nuevos rumbos, procurando la “reproducción fotográfica” de la Naturaleza. Sobresalen, en vida del Crítico, Leconte de Lisle, Gautier, Peault, Dachaume...

 

Filosóficamente la época fue de Decadencia y Transición. Se destacan  el Conde de Saint-Simon (1760-1825, teórico social), Auguste Comte (1798-1857, creador del Socialismo y el Positivismo, en la Era Industrial),  sostenía la utilidad de la  Ciencia como medio de Progreso para la especie humana. Se explica a Dios como un teorema, a la Sociedad como una máquina y al Hombre, como una parte de la misma.  Contrasta con las ideas Románticas, que concordaron con las doctrinas Espiritualistas, creyendo  así en la inmortalidad del Ser..

 

 

2.- La vida y la obra.

 

 

“Tengo, sin embargo, una verdadera pasión, una sola, la pasión literaria”.

 

(en su “Mis venenos&rdquoGuiño.

 

 

Nace el 23 de diciembre de 1804 en la calle Pot d’Etain de Boulogne Sur-Mer. Antes de nacer, muere el padre y es criado por su madre y una tía también viuda. Fue un niño que nació “de luto”, en medio de la tristeza del hogar. De su padre heredó solo una biblioteca con viejos libros, de corte humanista: él atribuyó a esas lecturas sus gustos clásicos.

 

“Hasta cumplir los 40, los 50 años, Sainte-Beuve fue un estudiante pobre...No se podría insistir bastante sobre esa penuria. No era solamente pobre, vivió literalmente en la miseria” (Emile Faguet, “La juventud de S.-Beuve&rdquoGuiño. Coincide con M. Wilmotte: “Es la extremada pobreza (la purée) en todo su horror y sin alivio alguno” (en su “S.-Beuve, sa vie, sa doctrine, sa méthode&rdquoGuiño.

 

“Su padre –nos anoticia Carmelo Bonet -  había tenido la chifladura de las Letras. Así el muchacho heredó sangre vieja y libros viejos”. No heredó otra cosa” (“Apuntaciones sobre el arte de juzgar”, Cabaut-1936, 3ª ed., 1945,  nueva ed. “La crítica literaria”, Nova-1967).

 

Desea ser un inglés, “ a lo menos un inglés es alguien”. Por lo demás tiene algo de sangre británica. “Soy de Boulogne –reconoce- y mi abuela era inglesa”.

 

Hace sus estudios primarios en el Institute Blériot, bajo la dirección de M.  Clouet. Estudia luego como pensionista, en la Academia de Landry. A los 14 años ingresa en el Colegio Bourbon, allí cursa Retórica, Filosofía y Matemáticas, conquistando el Primer Premio para Versos Latinos (1822).

 

Escribe tempranamente un “Coloquio entre Armiño y Flavio”, dos hermanos separados por sus irreconciliables ideologías. El Ministro de Instrucción Pública le concede una Medalla Excepcional. También redacta “Timoleón defendiendo la estatua de Gelón ante el pueblo” y  “Discurso de Pinto al Duque de Braganza”. Demuestra poseer amplios conocimientos y ya una inteligencia brillante. Allí cita documentos, coloca muchas notas en los márgenes y a pie de página.

 

Claretie al comentar estas primeras composiciones anota:   “Sabe mucho y sabe demostrarlo sin que se note demasiado...”. Y luego exclama: “¡Qué ardor juvenil! ¡Qué fogosidad! ¡Qué fuego! ¡Qué exclamaciones! ¡Qué interjecciones! ¿Y  por quién metía todo este ruido, santo cielo?...¡Cómo se agita!” (“Historia de la Literatura Francesa” 1911, ed. castellana, 1945).

 

Hasta 1827 estudia Medicina, pero su verdadera vocación son las Letras. En 1824 unos profesores fundan el periódico “El Globo”, designan Jefe de Redacción a Paul Dubois y colaborador literario al veinteañero Sainte-Beuve. Se inicia así en las Letras con un artículo sobre la Isla de Samos, fechado el 15 de octubre de 1824. Este artículo no lo rubrica. El primero, con sus iniciales, es sobre la “Isla de Chío”, del 14 de noviembre.

 

Desde la influencia católica de su madre, pasa a profesar ideas más “avanzadas”, ,las del siglo XVIII y principios el XIX. En el periódico nombrado se cultivan ideas que luego sostendrán en la Argentina los intelectuales exiliados antirrosistas, “los muchachos regeneradores y reformistas” (Echeverría, Sastre, Alberdi, Gutiérrez...) de la generación de 1837, de la Asociación de Mayo y el Salón Literario...

 

En el 27 consagra dos artículos laudatorios  a las “Odas y Baladas” de Victor Hugo (1802-1885). Éste comienza una peligrosa amistad con el  joven crítico, quien concurre a su casa y se enamora de Mme. Hugo, Adela Fouché. Su esposo se percata de esta “liason” y le cierra las puertas de su amistad. Pero el difícil joven continúa manteniendo relaciones clandestinas con ella. Luego rompe con la mujer y publica  las Cartas que intercambiaron. Parte de éstas las envía a Hugo, doblemente entristecido ahora por la muerte de su hija Leopoldina, en Liverpool.

 

Charles vuelca la memoria de estas relaciones que durarán  6 años en su “Libro de Amor”. Años más adelante le pedirá a  Hugo su voto en la Academie Francaise, que se lo acordó, por su fama y talento. El autor de “Cromwell” y “La leyenda de los siglos”, demostrando la nobleza de su carácter lo acogió con un  memorable Discurso.

 

Juan Pablo Echagüe, nuestro crítico y ensayista, señala precisamente: “Que un intelecto de semejante fuste divulgue sus amores ilícitos con la mujer de su amigo fraternal, en términos cínicos y crudos, que descargue sobre la cabeza de la amada de ayer el escándalo y el oprobio como un chantajista defraudado; ¡que, ya traidor a la amistad, agrave su vilipendio con los vómitos de su rencor y de su  envidia...¡que fríamente  haya preparado su publicación..., he ahí cosas que clasifican como un mal hombre al más alto, al más fulgurante de los talentos; así ese talento sea orgullo de la literatura universal” (en su “El amor en la literatura”, 1941).

 

A su vez Sainte-Beuve (que “distille un venin plus sûr&rdquoGuiño escribe en “Mes Poisons”: “Nuestras relaciones /con Victor Hugo/ son muy sencillas, en adelante: enemigos, enemigos mortales...”.

 

En 1828 recogió en 2 volúmenes su “Tableau historique et critique de la poesie francaise et du theatre francais  au XVIe. Siecle”. El 2º tomo está dedicado exclusivamente a Pierre Ronsard (1524-1585), el poeta de las “Odas”, Sonetos e Himnos, de corte Renacentista, neopagano y petrarquista. Obtiene éxito literario. Alfred de Vigny (1797-1863), el aristócrata poeta y dramaturgo autor de “Stello” y “Chatterton”,  le comunica en una carta que no pudo consolarse de haber finalizado de leerlo sino leyéndolo de nuevo. Este singular estudio surgió en ocasión de establecer la Academia, en 1826, un Concurso sobre el tema “Historia de la Lengua y la Literatura Francesa del siglo XVI hasta  1610”. El Prof. Dannon lo había instigado a que se presentara al Certamen, Como al comenzar la investigación, notó que no se podía ajustar el tema exigido, ya que prefirió ahondar sólo en lo esencial,  en el aspecto Poético, no presentó su obra a la Ilustre Institución.

 

En 1820 el Dr. Véron funda la “Revue de Paris” y solicita la colaboración del crítico, quien acepta. Su primera contribución escribe sobre  el “Legislador del Parnaso”, el poeta, crítico y  esteta del Clasicismo, Nicolas  Boileau-Despréaux (1636-1711). Comenzará de esta manera la célebre Galería de sus “Portraites Littéraires”. Lo que hará, declara, es “caseur librement”, es decir, hablar, conversar. .

 

Uno de sus secretarios, entre 1855 y 1859, el escritor y también crítico Jules Levallois (1829-1903) refiere que “le gustaba conversar sus artículos. Por la noche, paseando por las inmediaciones del Luxemburgo o de la Plaza San Sulpicio, me los exponía con encendida pasión y no era ése el momento de presentarle objeciones o formular reservas... Si me parecía antipático el personaje..., me volvía furioso las espaldas. Al día siguiente ni  chistábamos acerca de la discusión. Pero una vez escrito el artículo, por el camino de las insinuaciones y de las enmiendas, lograba hacerle aceptar algunas de mis restricciones. En cuanto a las modificaciones de estilo se avenía con extrema facilidad” (en sus “Memorias de un crítico”, 1896, había  escrito también una biografía histórico-literaria, de la vida pública y privada  de S.-Beuve, que editó en 1872).

 

Edita la “Vida, Poesías y Pensamientos  de Joseph Delorme”, escudándose en un artificio ya usado por el novelista y político francés de origen suizo  Benjamín Constant (1767-1830, iniciador de la novela psicológica con su “Adolphe&rdquoGuiño  y otros románticos, que consistía en dar a conocer a un autor ignorado. Su poesía posee elementos parnasianos y simbolistas. Se lo ha ubicado como un antecedente del Pre Parnasiano François  Coppée (1842-1908) y del casi Simbolista Albert  Samain (1858-1900), por la evocación de los ambientes y de los sentimientos domésticos que vibran en algunos de sus poemas. 

Balzac afirmó sobre S.-Beuve poeta: “ cae el aburrimiento sobre nosotros, durante la lectura del señor S.-Beuve, con la insistencia de esas lloviznas que terminan por calarnos hasta los huesos” (“Revue Parisienne”, 10 août 1840).

 

Alcanza un gran éxito con “Las consolaciones” (1830), que están dedicados a Hugo y recibe cartas elogiosas de Lamartine y Chateaubriand, entre otros próceres literarios de la época.

 

Por  17 años escribirá en la “Revue des Deux Mondes”  una larga campaña con polémicas transitorias y muchos retratos analíticos y descriptivos de superior factura.  El objetivo de esta prestigiosa Revista fundada en 1829, será según expresará él mismo  en 1845: “mantener públicamente ciertas tradiciones de  arte, de gusto y de estudios”.

En ese mismo escrito denunciará el cambio de la Literatura desde 1830. Lo imputa a “la carencia absoluta de dirección moral que ha seguido, y a la cual los hombres de Estado mejor intencionados no han tenido la idea, el tiempo o el poder de llevar algún remedio”. Sentencia que se ha formado desde entonces toda una raza sin principios, sin escrúpulos: “resuelta a todo para vivir, y no para vivir modestamente, sino con toda esplendidez”.

 

En “Volupté” (1834) analiza los estados de ánimo complejos de sus personajes. Es la confesión del sacerdote Amaury, muerto en América. Esta confesión está destinada a reconfortar a un joven amigo suyo que cree haber caído sin remedio en el pecado por culpa de su voluptuosidad, demostrándole que es posible regenerarse.

Amaury se enamora de una joven, Amélie de Limiers, luego, de la Marquesa de Cousaën, esposa de un amigo suyo; después de Mme. R... Descubre con vergüenza la doblez de su corazón el día en que el azar reúne a las cuatro en una misma habitación. Entonces, se entrega a sus inclinaciones místicas y se ordena sacerdote. Más tarde,, al regresar a su país natal, encuentra a la marquesa de Couaën moribunda. La coincidencia surge, él será  el que suministrará los últimos sacramentos y le cerrará los ojos a esa mujer pura y noble.

 

Es una novela semi- autobiográfica, de gran penetración psicológica. Amaury es en la realidad el autor y la Marquesa es Mme. Hugo.

Lo más destacable es su calidad Romántica, por el Lirismo de los íntimos sentimientos que se captan a través de su lectura. Antecedente del Realismo Psicológico que ya empleaba Stendhal (‘Henri Beyle’, 1783-1842)) y que se asegurará con  Gustave Flaubert (1821-1880) y  Marcel Proust (1871-1922).

 

“Libro de sutil psicología, de una enseñanza honda del mundo y del vivir: la novela  calificada por Julio Lemaitre de ‘libro extraño y profundo’...” asienta el español Azorín en sus delicados “Los valores literarios”(1914).

 

Rescato un fragmento de elevada  expresión de ideas, de refinada reflexión ética-cristiana: “Jesucristo limpió el templo antes de predicar en él a la muchedumbre. Volvamos, pues, amigo mío, con toda frecuencia, a la limpieza y a la claridad interior, la verdadera caridad para los hombres procede del mismo sitio adonde se dirige. Pureza para sí mismo, caridad para todos; o sea, moral individual y moral social no es sino una sucesión de virtudes dentro de nosotros mismos. Si la pureza comienza y no suscita la caridad, no sigue mucho tiempo sin volverse opaca y sórdida. Si la caridad comienza y no procura la pureza, es que su llama es fugaz y débil”.

 

Se corresponde con algunos de las meditaciones que intercala en el texto narrativo. Así cuando escribe que en el joven verdaderamente casto, que templa su pensamiento, todas las virtudes del alma, como los tejidos del cuerpo, se consolidan y la alegría  honesta, los placeres sencillos, la ternura afectuosa hacia los hombres, la franqueza de palabra y hasta un atisbo de rudeza que corrige el tiempo, forman una naturaleza admirable, en la que cada cualidad tiene su sitio. 

O esta otra: “Toda oración es buena, aceptable; la oración del más indigno de los hombres, si brota del corazón, puede agregar algo a la de un ángel”.

 

En estilo confidente nos pinta sus hábitos juveniles: “cinco o seis horas diarias de estudio y de lectura –cosa que no he dejado de hacer jamás en medio de mis más graves preocupaciones- eran suficientes para conservar mi talento natural, que gracias a Dios no se ha ajado; el resto del día lo empleaba en divertirme y en soñar”.

 

También alterna el relato, con otros tipos de digresiones: biográficas, su origen, familiares, etc. Constantemente se dirige al amigo, al que ofrenda la obra. Haciendo confesión de fe cristiana, heredada de su piadosa madre, a menudo le aconseja:  “Jesucristo limpió el templo antes de predicar en él a la muchedumbre: volvamos, pues, amigo mío, con toda frecuencia, a la limpieza y a la claridad interior...”.

Compara el Amor Humano y el Divino, éste “del que fluye todo bien y por el cual todo se sostiene”. Expresa intención moralizante, sentencia: “la voluptuosidad y sus excesos humillan y la continencia orgullece”.

 

En 1837  “Pensamientos de Agosto” son recibidos por el público hostilmente. Exagera allí su tendencia didáctica, con dedicatorias numerosas, innecesarias,  a personajes célebres: “A Monsieur Villemain”, “A M. Patin”...

 

Dicta un curso en la Universidad de Lausana, cuyo resultado  es su “Historia de Port-Royal”. Relato histórico-literario, con digresiones acerca de Balzac, Mme. E  Sevigné y otros. Divide la obra en  6  Libros, el III y IV de los cuales constituyen el centro de su  estudio: “Origen y renacimiento de Port Royal reformado por la Madre Angélique” (I), “El Port-Royal de Saint-Cyran” (II), “Pascal” (III), “Las escuelas de Port-Royal” (IV), preocupadas ante todo de la formación de las almas, “La segunda Generación de Port-Royal” (V) y  “Las postrimerías” (VI).

 

En 1845 ocupa el Sillón Académico, en su Discurso de Recepción evoca a Casimire Delavigne (1792-1843), el escritor galo cultor del Clasicismo ( y ya por esas épocas abundantemente representado y leído en América...). “Gran momento es en la vida de todo hombre de Letras aquel en el cual entra en la Academia”...

 

En 1848 hace su segunda campaña como profesor en Lieja. Periodista activo, continúa 3 años con su brega en “El Constitucional”, 8 años en  “El Monitor”. Docente en el College de France, es estorbado violentamente desde el comienzo de sus clases. Escribe  otros ensayos literarios de fuste: “Estudio  sobre Virgilio” (1857) y “Chateaubriand et son groupe” (1861).

 

“Me siento cansado, sin ningún ocio, sin un momento para mí durante la semana; aplastado por la tarea hebdomadaria que siento cada vez más pesada y que no me será dado aligerar” (en su “Correspondencias”, ed. Troubat). “No tengo jamás un día de asueto; el lunes hacia mediodía, libero la cabeza y respiro alrededor de una hora; después de lo cual el postigo se vuelve a cerrar y permanece en la celda durante siete días” (ìd.).

 

Testimonian los hermanos  Edmond  (1822-1896) y Jules Goncourt (1830-1870) en su rico y extenso “Diario. Memorias de la vida literaria” sobre la encantadora conversación  que el crítico  mantenía años antes con sus amigos. Lo evocan  con su gabán gris desabrochado y su chaleco de color de gamuza –“le gustan los colores claros y juveniles”- caminando con paso nervioso y “casi rabioso”. En un salón tapizado con papel color “granate, muebles de terciopelo roja”. “Salón burgués solemnemente frío”. Al entrar se ve una cama, dos bibliotecas llenas de libros, su mayor riqueza y su más elevada religión, una mesa “cargada de volúmenes”, en los rincones “montones de periódicos y folletos”, “es el aspecto de una habitación de fonda habitada por un benedictino”. Después de comer, habla sobre sus grandes peleas en la Academia. “Los toques pequeños constituyen el encanto y la pequeñez de su conversación. Habla con expresiones e imágenes agudas, menudas, puntiagudas. Es una lluvia de frasecillas que pintan a la larga, como por superposición y amontonamiento”,  una conversación ingeniosa “donde hay gracia y epigramas, ciertos gracioso runrún, arañazos y suavidades”.

 

En su madurez preside el Cenáculo Magny. Pasa sus años finales, triste, solitario, desengañado por la vida de ‘dilettante’ que llevó, luego de haber libado la miel del Sansimonismo, del Escepticismo, del  Pietismo, del Liberalismo... “Doctrinas, creencias, sistemas, todo se le ha hecho polvo en el cerebro, salvo su prodigioso talento crítico” (J. P. Echagüe: “S.-Beuve y Juliette Drouet en la vida de V. Hugo&rdquoGuiño.

 

Publicado por Desconocido @ 10:49
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