FILOSOFÍA: VIDA, PERSONA Y LIBERTAD.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
1.- La Persona y el Diálogo.
Sócrates (470-399 a.C.) sostiene que la tarea principal del Hombre es la de Cuidar su Alma, a fin de mejorarla todo lo posible. Tuvo, entre los primeros en Occidente, una concepción clara y coherente del Alma, como agente responsable del Conocer y del Obrar.
Antes de él “psyché” había significado el hálito de la vida, pero lo que Sócrates enseña es que el Alma es la sede de la Conciencia y el origen de la acción.
El Alma es la personalidad moral e intelectual, que hace del hombre una verdadera Persona: el cuidado del Alma es objetivo primordial de nuestra vida.. Ha sido uno de los cambios más importantes de la Historia. Es ella la que hace al hombre, la bondad o maldad de la misma es la que lo convierte en un buen o mal (feliz o infeliz) ejemplar humano. (ver H. A. Armstrong: “Introducción a la Filosofía Antigua”, Eudeba,).
En estos tiempos, los nuestros, han disminuido los Derechos de la Individualidad y nos encontramos con seres robotizados, no Personas. Prima el Automatismo; el conocimiento y la alegría, inclusive, se pretende envasarlos , enlatarlos. Se idolatra el “standard” de vida, el hombre se Cosifica, está sometido a las cosas.
Nombramos a Martín Buber (1878-1965), filósofo y escritor austríaco-israelí, reconocido autor de ¡Qué es el Hombre”, “El eclipse de Dios” y “Yo-Tú”, entre otros libros. Este pensador y teólogo ha reivindicado el valor del Vivir como Ser, desde la Conciencia, la Responsabilidad y el no condicionamiento: el ser Persona.
Rescato un texto poético de naturaleza filosófica, perteneciente al escritor argentino Osvaldo Rossler (1926-2004), su poema “Hombre interior del argentino”:
“Desde la soledad del cuerpo hay hombres
que reclaman un Dios, otros lo buscan
en el amor a otras criaturas, todos
perseguimos su imagen, invocamos
la idea de su perfección, amamos
amamos aquello que nos falta porque somos
distintos a su ley; el hombre es débil,
la soledad lo acecha como un lobo
que devora su carne hasta dejarlo
espíritu desnudo, necesita
plasmarse en otra soledad y hallar
la salvación en el amor; el beso
vincula el labio con el alma, invade
con su sabor de carne deliciosa
con acaso ficciones, el engaño
es bello, sin embargo, y la existencia
se convierte en fruto memorable”.
La Persona existe como tal sólo en relación con otros individuos: el Diálogo, el entre Tú y Yo, el amor. El Ello es el mundo de las cosas, lo impersonal.
La Persona es un ser para el mundo (causalidades materiales, relaciones con los otros) y para lo Absoluto (busca la Trascendencia, el Universo de la Cultura, que lo eleva).
La Poesía constituye una forma de Conocimiento (emocional) que nos permite descubrir insospechados aspectos de la Realidad.
Buber desecha el Individualismo (el hombre solo) y el Colectivismo (sólo la Sociedad, la mentalidad del rebaño, lo no diferenciado, las sociedades totalitarias) y brega por Lo Fundamentalmente Humano: la relación del Hombre con el Hombre.
El ser humano se mueve en la vida entre dos presiones: internas (instintos, pasiones, intereses) y externas (abuso, fuerza, ley). Es Libre en la medida en que pueda decir No a los dos tipos de presión, cuando no les encuentra justificación.
2.- La Libertad y el Vivir.
La Libertad es este privilegio de elegir, de seleccionar. Fuerza biológica iluminada por la inteligencia y la conciencia de l Hombre, que expresa la Voluntad Autónoma de la Persona para dominar sus propios instintos y la coacción de los demás, en defensa de un equilibrio social sobre la base de la Dignidad del Individuo (ver Nerio Rojas: “Biología de la Libertad”, 1958).
La Libertad no se demuestra, se intuye, se siente, se vive...
Posee una dimensión Electiva, dialéctica (el aquí y ahora condicionantes), Normativa (se es libre cuando se deja guiar por el principio del Bien, del dominio de sí mismo, del respeto de las normas de convivencia social) , Ascética (capacidad de no elegir) y Creativa.
No olvidemos que antes Interior que Exterior. Es dominio propio, magisterio y conquista interior. “Hombre Libre es el que mayor número de ídolos engañosos logra destruir o alejar del espíritu”.
En la Sociedad de Masas el Yo naufraga en el mundo anulador del Se, del Ello. Imperio de la irracionalidad, de lo superficial en desmedro de lo original.
El hombre es el ser capaz de cuestionarse.
Es necesario salvar al hombre con la instauración de un Nuevo Humanismo, desalienante y omnicomprensivo, luchando contra la tiranía del dinero y el poder, para poder rescatar a la Persona, de la Barbarie contemporánea.
Persona es el Hombre Dialógico. El ser subsistente, plenamente libre y racional, que determina y vive su propio destino, dueño de sus actos.
En el poema de Rossler antes transcripto el Poeta se instala en la relación de diálogo, no el artista extraviado en el mundo cósico. Poesía relacional, porque visualiza a través de la Palabra, la Interioridad Humana: Poesía Existencial.
Jacques Maritain (1882-1973), filósofo y ensayista francés, definió a la Poesía como la visión de lo Espiritual en lo Sensible, lo Infinito en lo pequeño, lo Cósmico en lo Individual (ver sus obras: “La poesía y el Arte”, “Situación de la poesía”, “Fronteras de la Poesía”, etc.).
Como antítesis de pensamiento con la anterior composición, leamos el poema “En la niebla”, del Nobel alemán Hermann Hesse (1877-1962):
“¡Extraño vagar entre la niebla!.
Solitario está cada arbusto y piedra,
ningún árbol mira al otro,
cada uno esta solo.
Lleno de amigos estaba para mí el mundo,
cuando mi vida era clara todavía;
ahora que la niebla cae,
nadie ya más está visible.
Verdaderamente, nadie es sabio
si la tiniebla no conoce,
lo inevitable y silencioso
de todo lo aparta.
¡Extraño vagar entre la niebla!
Vivir es estar solo.
ningún hombre conoce al otro,
cada uno está solo”.
Estamos viviendo la Poesía en Tiempos de Penuria. La poesía aparece como testimonio de la problematicidad y tragedia del destino humano, de la muerte como presencia concreta, y la soledad. Como en este poema, también de Hesse:
“Llevan sobre la tierra
muchas calles y caminos,
pero todos apuntan
a la misma meta.
Puedes cabalgar y viajar,
de a dos y de a tres,
el último paso
debes darlo solo.
Por eso ningún conocimiento
ni poder es tan bueno,
pues todo lo difícil
debe hacerse solo”.
De tal modo, la tarea del Poeta es tan desafiante como la del Filósofo. Actividad radical, actitud extraordinaria y Esencial...
En tono diferente, con otra orientación, encontramos un soneto, “Ansiada Paz” del escritor y maestro argentino (nacido en España, siempre vivió, enseñó, en nuestro país), Fermín Estrella Gutiérrez (1900-1990:
“La mano abarca la combada frente
y el pensamiento súbito se aquieta,
oh duce paz suavísima y discreta
que inunda al ser de un bienestar creciente.
Qué lejos ya lo artificial, lo urgente,
qué claro el mundo, qué feliz la meta,
como un antiguo y resignado asceta
me acerco al agua de la eterna fuente.
Lo simple, lo esencial, lo verdadero,
la tierra, el cielo, el árbol, la criatura,
y sentirse otra vez, hombre, el primero.
Me acerco a ver el día, qué hermosura,
y sentirte otra vez, hombre, el primero
Me acerco a ver el día, qué hermosura,
y el corazón eufórico y ligero
oye una voz que baja de la altura”.
Revela una posición filosófica en la que el hombre, el poeta, ve en el Mundo, ante todo y sobre todo, un índice sacral, un rostro cargado de sentido religioso. El Poeta se funde con las cosas, y de la realidad irradia una claridad serena que salva al hombre, lo diviniza. Le es demostrada, iluminada e iluminándose, la esencia de la realidad, la Belleza y la Verdad en trascendente comunidad.
Este soneto de factura clásica ilustra la actitud principal para ejercer la labor filosófica, que es el Ocio. En cuanto estado contemplativo, en que se abandonan las urgencias cotidianas y se entrega a la visión de una realidad elevada, que lo lleva al conocimiento de Dios.
Actitud de veneración y admiración. Sólo así se nos entrega, rilkeanamente, “el Misterio de las Cosas”.
El Ocio, actitud interior, desinteresada, propicia a la Filosofía. Es un recobrarse a sí mismo, satisfechas las necesidades vitales: es la Vida Teorética.
En el Ocio nos desvinculamos del abrazo material. Actitud opuesta al Trabajo, que es actividad, un entregarse a las cosas, un ser dominado por la máquina salvo que le otorguemos a ese ejercicio una finalidad espiritual.
El juego de fuerzas ensordecedoras de una máquina, la ciudad, trepidante y tentacular, deja lugar al Juego de las Fuerzas Puras del Espíritu, al Silencio que interioriza y nos hace asistir al Origen de la Realidad.