sábado, 06 de diciembre de 2008

                                    JOSÉ  INGENIEROS, ARQUETIPO.-

 

 

                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Hombre estudioso, eufórico, laborioso y apasionado (1877-1925). Maestro, psiquiatra, sociólogo y filósofo. Historiador, traductor y crítico. Siempre mantuvo un espíritu juvenil, pujante y constructivo. Un Idealista, un Optimista nato. Toda su grandiosa obra científica y literaria resuma ese sentimiento.

 

Siempre me admiró la vastedad de sus Conocimientos y la agudeza de su Inteligencia solar.

 

Creó con nobles propósitos y largo alcance intelectual  la Biblioteca de “La Cultura Argentina” y la “Revista de Filosofía”.

 

Toda su obra está impregnada de un profundo contenido ético: idealismo, trabajo, moral social. Siempre preocupado por el despertar interior del hombre, su desacondicionamiento (la Moral sin Dogmas) y autenticidad. (“Evolución de las ideas argentinas”, “Sociología argentina&rdquoGuiño.

 

Honrado, digno y activo. Enseñó fervorosamente a ejercitar el espíritu crítico, negarse al arrebañamiento y el lugar común, a la mediocridad y la mezquindad mental.

 

Combatió el Fanatismo (cárcel de la mente), la Hipocresía y la  Mentira, feos vicios del Alma, y denigradores de la persona.

 

Nos puso  en guardia con absoluta firmeza, contra la esterilidad que trae la rutina. Nos instó  a  activar la Libertad Personal, como el bien más precioso, que cada cual debe cuidar infatigablemente y con esmero, como se cuida un jardín.

 

Ingenieros enseñó a “Organizar la vida moral de los individuos y de la sociedad sin preocuparse de creencias teológicas y metafísicas Asentar racionalmente la formación del carácter y las reglas de la conducta, inspirar el deseo y la fuerza de obrar moralmente, poner como faro de la vida humana el ideal del perfeccionamiento ético”.

 

Entendió claramente que “la experiencia social” es incesante renovación de conceptos de normas y de valores. Pidió a la Juventud entusiasmo y osadía para encarar sus empresas. (“Las fuerzas morales”, “Hacia una moral sin dogmas”, “El hombre mediocre”, “Tratado del Amor”...).

 

Advirtió: “Corrompen el alma de la juventud los retardados filósofos que aún la entretienen con disputas palabristas, en vez de capacitarla para tratar los problemas que interesan al presente y al porvenir de la Humanidad”.

 

Primer Mandamiento es Aprender a Pensar. Luego, hacer todo lo que se ha pensado.

 

Básicamente la confianza en sí mismo es una elevación de la propia temperatura moral. “...llegando al rojo vivo se convierte en Fe, que hace desbordar la voluntad con pujanza de avalancha. Así ocurre en los Genios: viven todo ideal que piensan, sin detenerse por la incomprensión de los demás, sin perder tiempo en discutirlo con los que no lo han pensado”.

 

Entre sus legados: “Aprendan los jóvenes a comprender y admirar, porque la admiración de lo superior estimula el deseo de igualarlo. Y es superior todo lo que aumenta el saber, la virtud y la dignidad entre los hombres: lo que tiende a armonizar los sentimientos de la humanidad: lo que puede encender la simpatía necesaria para servir grandes ideales”.

 

Es Urgente, aún está vigente su mandato, que “Respetando la virtud y el mérito, antes que el rango y la influencia, aprenderán los jóvenes a emanciparse de la servidumbre moral”.

 

La Fe significa en su  memorable Ideario, la Pasión para servir a las Ideas...


Publicado por Desconocido @ 10:34
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