lunes, 15 de diciembre de 2008

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA DE LA MEDICINA.-

 

 

Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Medicina Antropológica-Existencial.

 

De la concepción de Martin Buber (1878-1965, "Yo-Tú") sobre la Persona Humana y del estudio de algunos postulados básicos del Existencialismo, podemos derivar el sentido de la Medicina Antropológica.

 

Es una tendencia contemporánea de la Filosofía de Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty, Edmundo Husserl y J. P. Sartre. También Karl Jaspers (1883-1969), médico-psiquiatra y notable pensador, quien ha postulado "una integración y ligazón extremadamente diversa de lo psíquico a condiciones corporales ineludibles".

 

Ello ha originado esta nueva posición del Pensamiento Médico: la Medicina Dialógica o Existencial, que considera al Ser Humano en la Totalidad de sus partes y fundido con el Medio.

 

Esta visión filosófica y psicológica Estructuralista abre un nuevo horizonte que se extiende hasta el ámbito de la Filosofía de la Existencia, por cuanto toda anomalía exige como planteo primero el hecho del Existir del Hombre.

 

Advertimos, pues, una constante relación entre Filosofía, Biología, Psicología y Sociología, basada en el enfoque Global, de la Estructura Unitaria del Hombre.

 

J. Rof Carballo (1905-1994), en su "Urdimbre afectiva y enfermedad" (Barcelona, 1961) explica que la Enfermedad es una conmoción de la existencia en su totalidad. Así el desequilibrio biológico-psíquico genera tensiones que operan una transformación de la concepción del Mundo, una Cosmovisión dependiente de determinada merma en la plenitud vital del paciente.

 

Hablamos de Medicina Personalista, que evalúa antecedentes y el presente clínico, en relación con las experiencias emocionales y el "mundo del momento".

Se interpreta la Enfermedad como Conducta y en relación con la Biografía Individual.

El Enfermo es ante todo un Existente.

El médico y el personal que con él trabaja, debe enfocar al Paciente no como un Objeto, sino como un Sujeto, en relación de diálogo, interpersonal.

 

Consiste en una concepción anti-asociacionista (suma de partes, no estructurada dependientemente una de otras): el Hombre es una Estructura que en sus partes muestra como tal, solidaridad e interpenetración.

 

 

 

Humanización de la Medicina

 

La Historia de la Medicina presenta un proceso de Humanización y Deshumanización de la misma.

 

En la lucha contra el dolor, la medicina ha aliviado los sufrimientos hasta el punto de suprimirlos, y la primera gran conquista humana contra el mismo, campañero del hombre, fue la Anestesia. Se combatía de tal forma el dolor quirúrgico para aliviar otro dolor y salvar la vida..

Este triunfo significó un escalón esencial en la Humanización de la Ciencia Médica.

 

Humanización significa acercamiento dialógico de un hombre con otro, y en Medicina, entre Médico y Enfermo..

 

Existen tres factores deshumanizantes hoy: la tiranía de la Técnica, el trabajo en Equipo y la Socialización de la Asistencia Médica (Osvaldo Loudet, "Filosofía y medicina", 1977).

En el primer caso, los aparatos alejan al médico del enfermo, la clínica científica es una clínica a distancia muchas veces, y el paciente necesita la atención y el amor que no se pueden administrar sin sentirlo palpitar a nuestro lado ("clínica" significa asistencia a la cabecera del enfermo).

 

La Tecnología, con los maravillosos adelantos instrumentales, ha contribuido a "enfriar el corazón médico".

 

La Medicina Liberal ha sido desplazada por la Medicina Económica.

La Medicina con acento Apostólico, Romántico, ha sido sustituida por una Cientificista, Materialista, con poca Sensibilidad Moral y máximo Interés Pecuniario.

 

El Estado, por otra parte, debe respetar la autonomía del médico y de su hacer, y no explotarlo como a un funcionario a sueldo de la colectividad.

La Socialización Médica es buena cuando contribuye a la atención de los enfermos de menores recursos.

El médica socializado y tecnificado es una rueda del Estado, no un médico independiente y auténticamente humano...

 

"Respetamos los Progresos de la Ciencia y la Solidaridad Social en la lucha contra el Dolor y la Enfermedad, pero no queremos perder nuestra Alma entre aparatos y tubos de ensayo y delegar nuestra Responsabilidad en Sociedades Anónimas más económicas que Humanitarias".

 

( Loudet, obra citada).

 

La Tecnificación dispensa del esfuerzo por Razonar, por ejercer el Juicio Crítico, delegándolo en las máquinas o artefactos.

La educación científico-técnica debe estar penetrada de intenciones Humanistas, que permitan al profesional la posesión de su Yo pleno, el ejercicio de su Inteligencia, la actividad Individual, no la confianza cómoda en Estadísticas o Datos no elaborados por él.

 

"Mientras el Humanismo, salida y esperanza del hombre a lo humano, no ignora que la física nuclear es la disciplina científico-tecnológica que más cuesta y atrae más talentos, que más esclarece los fenómenos vitales humanos, al par que más efectivamente nos amenaza de convertirnos en leña y ceniza.

 

En el campo de la Medicina hay un hecho incuestionable: cada día más se encuentran personalmente menos el Médico y el Paciente; se ven y se hablan menos, ambos con el propio tiempo para ser y vivir, reducido.

 

Cada vez más el médico vive entre aparatos, cree en ellos más que en sí mismo.

 

El Humanismo surgió como afirmación y exaltación de la dignidad de lo humano en la vida y el hombre, y es esto lo que merece ser recordado en el mundo y en la medicina de hoy, por lo mismo que la tecnología, extraordinaria y poderosa, no representa un valor moral, sino un medio a-moral.

 

El profesional médico debe ser dueño y señor de la Técnica, y el Humanismo debe crear el irrenunciable hábito de razonar, de sumar Conciencia a la Ciencia, la Sensibilidad para recibir, comprender y responder los múltiples mensajes de lo humano en sí y ‘el otro’".

 

(Jorge Orgaz, "El humanismo en la formación del médico").

 

No basta la educación en ciencia y técnica médica, sino que a diario se recurre a las Intuiciones y a la Experiencia empírica, cuando no a improvisaciones y riesgos de la pura sensibilidad inteligente.

 

El profesional ha de ser formado por Ciencias Naturales y Ciencias Humanas, no perderá la humilde grandeza de su condición de Ser Práctico, y ésta es su naturaleza fundamental. Se enriquecerá Intelectual y Éticamente, de hábitos de Sentir y Pensar Lógico.

 

Preparación científica (Biológica y Psicológica), Técnica, Cultura y Moral Espiritual: son los requerimientos esenciales para un correcto y deseable desempeño.

 

Valoraremos el "Ojo Clínico", que es un ojo psicológico-moral, que cuida al sufriente.

 

La Medicina es una Ciencia y un Arte (modo de aplicar los conocimientos al caso particular, en sus infinitas variaciones).

El Arte de Curar se basa en un haz de ciencias que conocidas plenamente y hábilmente utilizadas, lo elevan a la categoría de verdadero Artista. Descubre lo que cada caso tiene de particular, de propio, intuición del médico, que jerarquizará los síntomas... La Clínica tiene un carácter de contingencia artística (Loudet: "Más allá de la Clínica", 1958), el don de la oportunidad, de la Dosis, lo no absoluto.

 

Por lo cual admitimos que la educación médica, debe perseguir los objetivos principales de despertar y perfeccionar el Espíritu de Observación y fortificar y encausar el Sentido Crítico, fortaleciendo el Sentido Moral.

 

Observación, Experimentación y Raciocinio constituyen el trípode relevante de la Epistemología de la Medicina, de la constitución del Conocimiento Clínico.

Un enemigo de este criterio de progreso es la Generalización arbitraria, el espíritu de Sistema, la intolerancia agresiva.

 

Debemos concientizar el valor de la Profesión Individual y Socialmente hablando (dosis parejas de Vocación, Aptitudes y Esfuerzos) y de la Vida del Paciente.

 

Admitir la complejidad y variabilidad de los fenómenos biológicos, evitando así la vanidad y el engreimiento. Dudar e Ilustrarse, administrando equilibradamente su tiempo, para no desactualizarse y anquilosarse, o para no especializarse, perdiendo la visión de conjunto, de Humanidad integral, según enseña Ortega y Gasset ("Misión de la Universidad").

 

Loudet expresa magistralmente que en nuestra época no puede admitirse un divorcio entre la Clínica y el Laboratorio. Aclara que el "Ojo Químico o Eléctrico" (rayos X, ecocardiografías, tomografías computarizadas cerebrales, creciente sofisticación de los instrumentos artificiales y los avances de la Física Moderna) NO debe ignorar el "Ojo Clínico", el "lado filosófico"..

 

No olvidar el caso particular, el sujeto palpitante, con su peculiar fisonomía clínica. Por lo tanto, los datos del laboratorio deben ser pensados, interpretados, coordinados y aplicados a un determinado enfermo, a una Persona, sin enfoques generalizadores, aislados, insuficientes o inconexos.

 

El Dr. Gregorio Aráoz Alfaro (1870-1955, primer catedrático de Semiología en nuestro país, 1904), en su "El espíritu crítico del Médico" y "La ciencia y el arte del Diagnóstico", establece categóricamente que cada hombre es dueño de su propia vida y es el arquitecto de su propia enfermedad, y el Arte Médico consiste precisamente en descubrir al dueño de la patología más que a la patología misma.

Porque el protagonista del drama Médico, es siempre el mismo: la Criatura Humana, enferma: "infirmus", no-firme, a quien ha de tratarse con dulzura, con la mente clara, el corazón abierto y las manos generosas., sin prejuicios ni distingos mezquinos, pacientemente y con cordialidad discreta:

 

"Vivimos entre el sufrimiento y la desgracia. En todo momento, el dolor llama a nuestras puertas; en medio de nuestras fiestas y hasta en la mesa familiar y sobre nuestro lecho de descanso, vemos asomar el fantasma fatídico de nuestras preocupaciones y responsabilidades.

 

De mí sé deciros que , después de más de un cuarto de siglo de ejercicio, hoy, como el primer día, la extinción de una vida que mis esfuerzos no lograron salvar, llena mi espíritu de desolación y de amargura. Así es la vida del médico.

 

La personalidad moral es más importante que la científica; el Médico debe ser, ante todo y sobre todo, un Hombre de Bien.

 

El ejercicio de la Medicina no vale sino por las manifestaciones morales, no es superior sino por el alto espíritu de sacrificio que la inspira. Sin altruísmo, sin filantropía, debe ser la más pesada de las cargas.

 

Magnífica es nuestra profesión... porque ella está totalmente orientada hacia el servicio de los demás, hacia el alivio de los que sufren, hacia el bienestar y la felicidad de todos!...Vocación de amor, de esperanza y de consuelo, que en la categoría de las vocaciones sea próxima, por su grandeza, a la vocación sacerdotal!. ¡Vocación que es toda amor al prójimo, simpatía humana, heroísmo silencioso, abnegación sin medida, deber sin límites!".

 

 

 

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Los objetivos de la Medicina

 

Citamos ahora al Dr. Florencio Escardó (1904-1992) con su ingente obra y mensaje humanista, de eximia calidad literaria. Valorizó las Fuerzas curativas del Espíritu..

 

Y la existencia de un Preoperatorio Moral y un Postoperatorio Moral: en el caso del hombre que va a sufrir una intervención quirúrgica, sufre una ansiedad visible o disimulada, miedo al desconocido, al dolor, a la muerte, a no recobrar la integridad perdida o amenazada de su cuerpo, a la humillante mutilación... Ahí el primer deber del Cirujano es calmar esas angustias (Escardó: "El alma del médico").

 

Este memorable escritor-médico sostiene asimismo que el auténtico oficio médico consiste en "transcurrir en amigo sapiente entre las gentes enfermas que es decir gentes en trance de dolencia, en estado de crisis, en categoría de minoración". Es "tarea de hombre a hombre":

 

"Se puede saber mucho, alcanzar una suprema técnica y una caudalosa erudición y no ser un verdadero médico; tal veracidad la determina un hecho de orden puramente espiritual que es la compenetración anímica con la situación vital del enfermo, el unimismamiento con su inmediato padecer, la Comunión con su trance profundo".

 

En ese hecho Humano, la Empatía, radica la recóndita Magia del Acto Médico.

 

El alma del Médico, y del equipo de Salud, que con él trabaja, debe ser Libre del temor físico (miedo al contagio, a la suciedad, a la amenaza o la violencia), del miedo moral, del espiritual (desapego de todo dogma que comprometa la libertad del paciente), libre del miedo social (sujeción al poderoso, temor a la pobreza, prejuicio racial, religioso o político):

 

"Ha de dominar la emoción, la fatiga y el temor en el momento imprevisto e imprevisible en que sea requerido. El médico es como un soldado que siempre estuviese de guardia y como un actor que esperase en todo momento la indicación de entrar en escena".

 

Alma heroicamente silenciosa, ecuánime y en zozobra, plena de energía moral. Hombre íntegro, transparente, agradable, amante de su profesión y de sus semejantes en sus debilidades, sus alegrías y sus pesares, debe comprender el mundo en que viven sus pacientes, los valores vigentes y los deseables, y debe estar capacitado para acercarse a los enfermos como Seres Humanos, con una amplia y honda comprensión.

 

El trabajador de la Medicina, médico, técnico o enfermero, contrae un compromiso sagrado por el cual sujeta su conducta cuyo fin no ha de ser gozar de beneficios, holgura o privilegio alguno, sino, dar a quienes se acerquen a él la máxima garantía moral de que serán servidos y tratados con seriedad técnica absolutamente discreta (el secreto médico), total integridad convivencial y entera seguridad personal.

 

La primera obligación es la Ciencia, la primera condición es la Conciencia y la primera necesidad es la Paciencia. Curar significa "Cuidad". Enfermedad significa una limitación de la Libertad. La Salud es antes que nada un problema mental y el más sutil y temprano signo de la enfermedad aparece sin excepción en la esfera psíquica. Ése es el vocabulario existencial básico y eterno de la Medicina.

 

Fin primordial es curar al paciente, prueba única de su validez y eficacia. Curación "instalada" desde la comunidad existencial que componen la personalidad del médico, del enfermo y sus circunstancias.

 

Se contrapone esta maravillosa concepción moderna con la antigua y secular que ve al enfermo como un organismo o como un "caso" sobre el que su sabiduría le otorga definidas prerrogativas y netas potestades.

 

La perspectiva Psicosomática de la Medicina ha obligado a ver en el enfermo a una Persona, tan dotada como el mismo médico, de Interioridad, de Intimidad, de Responsabilidad, de Racionalidad y de Libertad. El punto de vista esencial es el Paciente y su Circunstancia, su Beneficio y no la preservación de un Dogma o una Verdad Científica.

 

Pero por otro lado el médico ha de ser consciente del Mal que puede causar, agravar enfermedades y hasta crearlas (Iatrogenia).

Los avances médicos han traído como consecuencia el aumento global de la población y el alargamiento de la vida (progresos de la medicación antibiótica, la profilaxis y la higiene y la terapéutica). Pero todo ello se ha cumplido sin paralelismo con la elevación del nivel económico: se vive más, pero ha de vivirse mejor...

 

Uno de los acontecimientos intelectuales más trascendentes para la Medicina de Hoy es el reconocimiento de que el Ser Humano es capaz de Enfermar Desde su Soma, pero también desde su Mundo Emocional y desde su Mundo Social...

 

Por último señalamos el fenómeno moderno de que el enfermo ha dejado de pertenecer al médico, pues los certificados de toda índole, los informes, fichas, carátulas, clasificaciones, entrevistas, la Medicina en Equipo, la Medicina de Seguros, la denuncia obligatoria de enfermedades contagiosas, etc., lo han parcelado y separado de la Unidad necesaria del acto médico, punto de partida de una sólida y válida Filosofía de la Medicina, enteramente Humanista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Publicado por Desconocido @ 12:09
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