FUNDAMENTOS DE ÉTICA PROFESIONAL DE LA ENFERMERÍA.-
Parte I.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
l.- Ética es la palabra de etimología griega, que proviene de “ethos”: modo de ser, de actuar, costumbre.
Es decir, una característica del Obrar, un modo más o menos constante de comportarse el Hombre en sus Acciones Deliberadas y Libres.
La Ética es la Ciencia que estudia la Bondad o Maldad de las acciones humanas a la luz de la Razón.
Distinguimos entre
a.- ethos individual: es todo aquello que viviendo se ha retenido y se ha apropiado en cuanto se refiere al modo de ser.
Es llegar a ser lo que se puede ser con lo que se es.
b.- ethos social: es el sistema de preferencias de un grupo social, su modo propio de actuar y de ser.
Los valores que destacan y realizan. Pero es sólo un cauce en el que se realiza el ethos personal de cada uno, incanjeable, único e irrepetible.
2.- Siendo el hombre Libre, ¿tiene que estar sujeto a una Ley Moral, a una Norma del Obrar?.
Ser Libre, ¿no es acaso el derecho a hacer lo que quiero?.
¿La Ética no indicaría una atadura, una limitación de la Libertad Humana?.
El Hombre no es algo plenamente Personal, es un movimiento del Ser Hacia la Plenitud del Ser. Un movimiento de lo que es a lo que tiene que ser.
Éste es el Deber primordial del Hombre, y parte de las profundidades de su propia naturaleza.
El Hombre por su Libertad puede aceptar o rechazar esta Obligación Esencial, pero al aceptarla o rechazarla, acepta o rechaza el Realizarse como Persona.
Es decir, el Hombre está moralmente obligado a irse realizando como Persona Humana Individual y Socialmente, a través de su historia, bajo pena de frustrarse como tal.
La Persona es un Centro, una Unidad, una Voluntad de Coherencia. Es auto-dominio, autoposesión.
Exige Deberes:
a) deber de Conciencia: es la obligación de poseer-se, conocerse, saberse. Obligación individual y universal, Socrática, racional.
b) deber de Conducta: obligación de obrar como Persona, Kantiana, desde su propio Centro Espiritual.
Imperativo de Autenticidad y de Responsabilidad en nuestro Accionar.
La Vida Personal es Programa y es Decisión. La Acción es concreción de la Reflexión, tiene carácter prospectivo.
Toda la Existencia Humana tiene carácter Programático y un necesario Futurismo.
La Acción es Elección y Decisión. La maduración de la Persona implica la elaboración de un Plan de Vida, de un programa de Acción.
Persona es el papel que desempeñamos, una Conducta delineada de antemano.
3.- Definimos a la Ética como la Ciencia de la Moral.
El primer fenómeno que encontramos es el de la Valoración Moral.
El concepto de Valor no puede determinarse en sentido estricto. El Valor Se Vive. Hablamos de vivencias de valores éticos, estéticos y religiosos. El valor es siempre Valor Para Alguien.
Es la propiedad de una cosa, que le corresponde con referencia a un Sujeto que siente el Valor.
Todos valoran, no es posible vivir sin valorar. Se valoran las cosas más dispares y se choca aquí con las dos direcciones en que se mueve la estimación: la positiva (Valor) y la negativa (Disvalor o no Valor).
Se vivencian distintos tipos de Valores:
a.- valores lógicos: el conocimiento sólido, la coherencia y fundamentación de Saber, la posesión de la Verdad.
b.- valores éticos o del Bien Moral: sólo son realizados por los seres espirituales. Las personas, sus portadores, son siempre reales.
Pretenden universalidad. Se presentan ante cada ser humano, no pretenden ser realizados por algunos hombres solamente, sino por todos.
La exigencia de estos valores es ilimitada: se nos presentan como criterio de toda nuestra Conducta. Toda la vida se halla bajo su exigencia de validez.
c.- valores estéticos: no son inherentes sólo a personas, sino a Objetos. Estos valores descansan en la apariencia, sus portadores representan una realidad aparente.
d.- valores religiosos: concernientes a la Santidad y la vida Celestial. Los contenidos de los juicios caen bajo las categorías opuestas de Bien y Mal. La forma como se valora un acto no depende de un antojo, más bien es el acto mismo el que requiere de una determinada valoración.
Esto significa que la Valoración Moral tiene un carácter Objetivo, se rige por el Objeto. En esta Objetividad se funda su pretensión de Validez General.
Los objetos de la valoración moral son las Acciones Humanas. Las funciones animales y vegetativas no admiten ningún carácter moral.
Por lo tanto, los valores morales tienen la particularidad de que sólo pueden adherirse a seres Personales.
Cuando el Hombre Obra en orden a su planificación, de acuerdo con su naturaleza íntegramente considerada, decimos que Obra Moralmente Bien, que sus acciones son Moralmente Buenas.
Cuando el Hombre, por lo contrario, actúa de tal manera que no se construye a sí mismo, o peor, cuando se destruye a sí mismo como Persona, decimos que Obra Inmoralmente, que sus acciones son Moralmente Malas.
Por lo tanto, actuar moralmente Bien o Mal es primeramente actuar realizando o destruyendo la propia naturaleza de Persona.
La Moral supone el requerimiento de que el Hombre organice su vida y su mundo de manera tal que esa vida y ese mundo se humanice más.
Como hombres no podemos realizarnos humana ni espiritualmente si no organizamos nuestro mundo y nuestra vida, de modo que “el otro” no pierda o destruya su propia personalidad.
El hombre como Ser Activo, que debe organizar su vida conforme a su Fin Último, alcanza su Perfeccionamiento individual, no aislándose, sino insertándose en los distintos órdenes de Valores.
Y en la medida en que proporcionalmente se obtienen, se acerca a la Felicidad posible en esta vida.
A través del Orden Económico y la Cultura Física, el Hombre mantendrá la base corporal necesaria sobre la que levantará su edificio de Valores Espirituales.
Por medio del Orden Científico y Artístico, perfeccionará, en la medida de sus capacidades, su Inteligencia y su sensibilidad.
Por medio del Orden Social y Político obtendrá una convivencia estable y una potente ayuda en medios e instrumentos. Por el Orden Religioso, se conectará con un fin trascendente, divino y absoluto.
4.- La responsabilidad de la Educación Moral la tienen:
a.- naturalmente, la Familia: porque opera espontáneamente, sobre un individuo que ella misma engendra. Está muy dotada para influir sobre los conocimientos, afectos y tendencias del individuo.
b.- socialmente, la Escuela: porque es un organismo integrado por una selección intelectual cuyo compromiso es con la Comunidad directa o indirectamente a través del Estado.
El alumnado está constituido por todos los sectores sociales. Dispone de los medios más eficientes de influencia psicológica y social: la organización y la Cultura.
La Moral es una problemática que se plantea la Conciencia del Profesional y que surge del Orden o Derecho Natural.
Es una cuestión que empeña la inteligencia del profesional y que surge no sólo de las vertientes del Derecho Natural sino también de los otros elementos sociales.
Existen dos preceptos que son imperativos ineludibles para el hombre: la Sabiduría requiere el dominio del espíritu sobre los sentidos, y de Orden Práctico:
“haz el bien a tus semejantes”.
El hombre experimenta otros imperativos que presionan internamente y se manifiestan por Preceptos lo mismo que la Moral: son los Imperativos Sociales y Religiosos.
El Precepto Social es impuesto por el Medio Social. El que quiere permanecer en ese medio debe someterse a sus reglas.
El Precepto Religioso es impuesto por la Divinidad y hay que cumplirlo en la medida en que se cree y se desea mantener contacto espiritual con Dios.
El Precepto Moral no corresponde ni a Presión Social, ni Divina, aunque puede confundirse con ambas.
Su coacción y su exigencia no proviene del exterior sino de la misma entraña de la Naturaleza Humana.
Estos estados de Conciencia correspondientes a cada uno de los imperativos anteriormente expuestos son los que dan lugar a una sensibilidad peculiar relacionada con la Valuación que cada individuo tiene de la realidad. Así, hablamos de un Sentido Moral, Social o Religioso.
El Imperativo Moral se impone a todos los hombres y se caracteriza por ser Universal (se impone a todo ser humano), gratuito y categórico (para descubrirlo basta y sobra consultarse a sí mismo sin tener en cuenta nada más que a sí mismo); es tan firme que se mantiene incólume y en toda su realidad aun contrariando los más vehementes deseos (“Yo debo”, “yo puedo”, “yo quisiera hacer esto o aquello, pero no puedo&rdquo
.
5.- El Imperativo Moral se da en los hombres y no en las bestias ni en las cosas.
La Autonomía que supone un Acto Moral, engendra una responsabilidad, a condición de que un ser sea inteligente y le sea posible la Intencionalidad que es la esencia subjetiva del acto moral, que entraña Libertad y Responsabilidad.
La noción de Responsabilidad nos descubre la necesidad de la Sanción.
a.- su responsabilidad moral es mayor que la del simple ciudadano por la dotación
de Conocimientos que ha recibido y la Capacidad que le ha creado.
b.- no puede encasillarse en su torre de marfil ignorando las miserias humanas.
c.- la moralidad y su función no puede reducirse a la posibilidad del buen ejemplo sino que tiene la responsabilidad de la Acción.
y
d.- debe dar Orientación Ideológica a su acción y pensamiento.
Establecimos que el Deber del Hombre, principal, es realizarse como Persona. De esta obligación nace su Responsabilidad tanto Personal como Profesional.
Actuar Profesionalmente conforme con mi naturaleza de Persona y con la naturaleza de la Profesión, hará del actuar profesional un actuar Éticamente Bueno o Malo.
Esta Responsabilidad consecuente con la Ética Profesional puede ser considerada:
a- Jurídicamente: la responsabilidad profesional surge después de su actuar. Por ejemplo, se preguntará: “¿Se puede inculpar al médico o a la enfermera por el fracaso de este tratamiento? ¿Qué es lo que hicieron mal, qué es lo que dejaron de hacer?”.
Es decir, al jurista sólo le interesa las medidas que se adoptaron o se dejaron de adoptar.
b- Responsabilidad moral: va mucho más allá que la simple responsabilidad jurídica.
En efecto lleva al profesional a preocuparse por su responsabilidad antes, en y después del tratamiento.
Esto nos lleva a resaltar que el profesional plenamente consciente de su responsabilidad moral ante el enfermo no debe pensar demasiado en su responsabilidad jurídica.
En caso contrario quizás debería contentarse con emplear medios inocuos y reconocidos aunque inútiles en su caso concreto, en lugar de emprender un camino nuevo, el único que puede salvar al enfermo, aun cuando le exponga a mayores riesgos.
El profesional consciente de su responsabilidad no puede enfocar su actuación hacia el objetivo de quedar a resguardo de todas las eventualidades.
Su conciencia no se contenta con que las prescripciones sean inatacables desde el punto de vida jurídico: “el sentido de la responsabilidad moral exige más”, por razones más profundas que la responsabilidad legal.
El hombre como Ente Social vive en grupos organizados, esto lleva naturalmente a la creación de normas de respeto mutuo y de convivencia que encuadrándose en un marco moral están en estrecha relación con el Medio y el Acervo Cultural.
Concomitantemente y dentro de este cauce, las subculturas establecidas (entre ellas, los grupos profesionales) deben sentar lineamientos de conductas específicos de su quehacer que se adecuen a la sociedad en que se desarrollan.
Todo grupo de Profesionales debe establecer bien claramente los fines de la Profesión de la que son miembros y de allí se desprenderá toda la línea de Conducta a seguir dentro de la profesión, adecuación de la Conducta a los Fines.
Pueden sentarse tres premisas en las que radica la Unidad de un sistema de Ética Profesional:
Una: toda profesión en cuanto persiga la satisfacción de necesidades materiales o espirituales de la especie, estará encuadrada dentro de las exigencias de la ética.
Dos: los actos profesionales son lícitos y morales mientras no alteren los fines de la profesión.
Tres: la licitud o moralidad de los actos en cuanto estén subordinados a las necesidades varían según cambien estas necesidades que a su vez son generadas por el medio en relación al tiempo y a las condiciones sociales.
Los fines de la Profesión son ilícitos o inmorales cuando están prohibidos por norma positiva del Derecho Humano.
Hay además un Principio Fundamental: acatar el deber primario que enseña a no hacer a los demás lo que no se quiera que los demás nos hagan a nosotros mismos.