miércoles, 24 de diciembre de 2008

    FUNDAMENTOS  DE ÉTICA PROFESIONAL DE LA ENFERMERÍA.-

 

                                                                                    Parte II.-

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

5. (Continuación).

 

  • La Formación Profesional a lo largo de toda la vida, junto con el interés en el Perfeccionamiento de la Actitud Ética, se aúnan por naturaleza con la tendencia al Saber y la aspiración a alcanzar el rigor científico.

 

Se debe considerar que la obligación del Enfermero no sólo se encuentra sujeta a determinados Principios Científico-Tècnicos, sino también a Normas Morales, es decir, que ha de enfocar los problemas suscitados en el ejercicio de su profesión con un neto Sentido Ético.

 

Debe gobernar su conducta de acuerdo con  un elevado Código Ético.

 

 

6.- Profesión es un empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente.

Tiene las características de:

 

a)      competencia: exhibición de un título habilitante, suficientemente autorizado y refrendado por el Estado para tutela del Bien Común.

 

b)      Independencia: desenvuelve la actividad específica empeñando su iniciativa personal, sin otras limitaciones que las del Bien Común y su Conciencia.

 

c)      Humanidad: ha de tener como principal objetivo insubordinable, al Hombre.

 

He aquí el origen de su Responsabilidad Social y la razón para el Sentido de Servicio que ha de guiarlo.

 

  • Profesión es una capacidad cualificada, requerida por el Bien Común con peculiares posibilidades económico-sociales.

 

No puede haber en su conducta profesional ninguna acción o palabra de la que no sea Responsable ante Dios, ante los Hombres y ante su propia Conciencia: constituye el basamento de la Dignidad Profesional.

 

Para que ajuste su conducta a un patrón definido, es sumamente importante la existencia de un Código de Ética.

 

  • La Ética Profesional estudia la conformidad o vinculaciòn estrecha que debe existir entre el fin propuesto por una Profesión y los actos que a ese fin conducen o que se oponen al mismo.

 

Toda Institución profesional surge dentro de la sociedad para cumplir un fin de defensa colectivo: llenar una necesidad o producir un aumento de vida.

 

 

7.- Código de Ética Profesional.

 

Un grupo de profesionales para elaborar su propio Código de Ética debe estar Colegiado y tener claramente sentados sus Fines.

Este Código se divulgará a través de los medios de difusión de la Asociación, de las Escuelas donde se forman los futuros profesionales y de las Instituciones donde se ejerce la profesión. También es indispensable la existencia de un Cuerpo Colegiado que actúe como contralor y ente punitorio.

 

En lo que a la Profesión de Enfermería se refiere, en estos momentos las disposiciones éticas que la reglamentan se encuentran contenidas dentro del Código de Ética de los Médicos, dado que los Enfermeros no cuentan con un Colegio propio sino que se encuentran involucrados dentro del Grupo de los Profesionales del Arte de Curar y sus Ramas Auxiliares.

 

Deben señalarse dos artículos del mencionado Código de Ética Médica, Ley 03648, 20 de marzo de 1956:

 

Artículo 167: “los profesionales de ramas auxiliares deben ajustar su desempeño a los límites estrictos de su contenido específico, actuando siempre conforme a indicaciones de un profesional de las ramas médicas”.

 

Artículo 168: “Kinesiólogos, ópticos técnicos, enfermeras, visitadoras de higiene, asistentes sociales, mecánicos para dentistas, dietistas o idóneos de farmacia. Las circunstancias y relaciones que no se encuentren previstas en este título se regirán por  analogía aplicando las disposiciones comunes a los médicos”.

 

Existen en otros puntos Códigos Autónomos que ejemplifican la posibilidad de su vigencia para regir el ejercicio de la profesión y sirven como antecedente para el dictado de un Código  en este medio.

 

  • Uno de los primeros Códigos fue el Juramento de Florence Nightingale  (1820-1910) que  expresa:

 

“Juro solemnemente ante Dios y en presencia   de esta asamblea llevar una vida pura y ejercer mi profesión con devoción y fidelidad.

 

Me abstendré de todo lo que sea perjudicial o maligno y de tomar o administrar a sabiendas ninguna droga que pueda ser nociva para   la salud.

 

Haré cuanto esté en mi poder, por elevar el buen nombre de mi profesión y guardar inviolable el secreto de todas las cuestiones que se me confíen y asuntos de familia de que me entere en el desempeño de mi cometido.

 

Con lealtad, procuraré auxiliar al facultativo en su obra y me dedicaré al bienestar de los que están encomendados a mi cuidado”.

 

En él están contenidas las Reglas Éticas básicas y ha servido de Guía para Códigos posteriores.

 

De los Códigos existentes, el más trascendente es  aquel cuya fuerza radica en su  Internacionalidad, se trata del Código del Consejo Internacional de Enfermeras (C. T. E.): 

 

·        La enfermera socorre al enfermo y asume la responsabilidad de crear un medio físico, social y espiritual que ayuda a su restablecimiento; impulsa la prevención de las enfermedades y el fomento de la salud mediante la enseñanza y el ejemplo; presta servicios sanitarios al individuo, la familia y la comunidad y coordina sus servicios con los miembros de otras profesiones de la salud.

 

Su función primordial y razón de la existencia de esta profesión, es Servir a la Humanidad.

La necesidad de los servicios de Enfermería es Universal; no está limitado por ninguna consideración de nacionalidad, raza, credo, color, condición social o inclinación política.

 

El concepto troncal de que  el Enfermero titulado cree en las Libertades esenciales de la Humanidad y en la Conservación de la Vida Humana es inherente al Código de esta Profesión:

 

Primero= el enfermero tiene tres funciones esenciales: conservar la vida, aliviar los sufrimientos y fomentar la salud.

 

Segundo= debe no sólo estar adecuadamente preparado  para ejercer su profesión, sino mantener un alto nivel profesional con el continuo Estudio, Investigación y Observación.

 

Tercero= cuando un paciente requiere cuidados permanentes de Enfermería, debe mantenerse a su lado hasta estar segura que puede ser adecuadamente reemplazada.

 

Cuarto= las creencias religiosas del paciente deben ser aceptadas, respetadas.

 

Quinto= guardará el secreto de toda información personal que le haya sido confiado.

 

Sexto= únicamente recomendará o proporcionará tratamiento médico sin orden facultativa en caso de urgencia y  dará conocimiento de ello al médico a la mayor brevedad posible.

 

Séptimo= tiene la obligación de ejecutar las órdenes médicas con inteligencia, verificarlas para evitar errores o malentendidos y rechazar toda participación en procedimientos faltos de ética.

 

Octavo= debe confiar en el médico y los otros miembros del equipo de salud; la incompetencia o conducta inmoral de ellos deberá declararla, pero sólo ante la autoridad competente.

 

Noveno= tiene  el deber de prestar un servicio responsable y el derecho a una justa remuneración.

 

Décimo: acepta esa remuneración, únicamente en la forma en que el contrato, expreso o tácito lo estipula. Un trabajador profesional no acepta propinas.

 

Undécimo= no permitirá que su nombre se utilice en el anuncio de productos o en cualquiera otra forma de publicidad personal.

 

Duodécimo= cooperará y mantendrá relaciones armoniosas con los miembros de otras profesiones y con sus colegas.

 

El Código Internacional transcripto fue aprobado por el X Congreso Internacional de Enfermeras en Petrópolis (Brasil), julio de 1953 y revisado por el Consejo del C. I. E. en  Francfort (Alemania), junio de 1965.

 

  • En Alemania el pastor protestante Theodor Fliedner, en la primera mitad del siglo XIX fundó la Escuela de Diaconizas de Kaiserswerth. Redactó para las alumnas el siguiente Catecismo, resumen de Ética Profesional:

 

                        “¿Me preocupo por ventilar la sala?

                       

¿Me preocupo de disponer todo en debida forma?

 

                        ¿He escuchado con atención todo cuanto me ha dicho el médico?

 

                        ¿He acatado sus instrucciones al pie de la letra?

 

¿He evitado el uso de medicamentos y tratamientos que no han sido indicados por el médico?

 

¿He tenido cuidado de informar al médico sobre el estado de mi paciente y sobre el efecto que le ha hecho el tratamiento?

 

¿He sido cortés, suave, delicada y bondadosa con mi paciente?

 

¿He sido prudente y económica con las provisiones y el equipo del hospital?

 

¿He sido siempre servicial, optimista, paciente y atenta?

 

¿He puesto atención en la ropa del paciente y en su dieta? “.

 

 

Debemos llamar la atención a todos los Enfermeros sobre la necesidad de colegiarse y de formar un Grupo Profesional Autónomo, condición indispensable para poder desde allí no sólo fijar sus Normas Éticas, sino también Luchar por sus Derechos y Elevar el Nivel Profesional.

 

En su vida privada el enfermero dará pruebas de alta moralidad y se esforzará en que todos sus actos hagan honor a su profesión. En su conducta personal no debe ir a sabiendas en contra de los hábitos y costumbres de la comunidad en que trabaja y vive.

 

Debe respetar la Persona Humana. El hombre enfermo es algo más que órganos, sangre, tejidos y nervios, es antes que nada un Hombre.

Un ser humano como nosotros, con obligaciones, algunas familias donde corazones llenos de amor y angustia lo esperan con ansias.

Un ser con una misión concreta en la sociedad, por humilde que sea esta misión.  Para el Cristianismo, el Enfermo es la imagen viva de Dios.

 

El Enfermero ha de respetar ante todo la  Sacralidad y Integridad de la Vida. Dios es el solo dueño de la vida de un hombre inocente. Los demás , sean profesionales o no, no tienen derecho a disponer de la vida de nada.

 

Ningún poder humano  puede autorizar la directa destrucción de la vida ya sea como fin o como medio. Esto, con mayor razón, para los profesionales de la Salud; su  oficio, es precisamente no el de destruir sino el de salvar la vida humana.

 

La actuación profesional tiene, pues, límites que surgen de los derechos propios del Paciente, de su Dignidad.

 

La moral profesional debe basarse sobre el ser del hombre y su naturaleza, respondiendo a la esencia de la naturaleza humana, a sus leyes y a sus relaciones inmanentes.

 

Conforme con la Recta Razón y ordenadamente según Valores, puesto que no vive en las cosas sino en los hombres, en las personas, en sus juicios, en sus concepciones y en su realización de Valores.

 

 

  • El Ideal Profesional fue claramente enunciado en 1965 por Pío XII en el XIV Congreso Internacional de la Unión Médica Latina:

 

-         Cuidar y Curar con lo mejor de sus conocimientos y sus facultades.

 

-         No causar ningún prejuicio ni herir a nadie.

 

-         Ver siempre y estimar al Hombre en el Enfermo.

 

-         Conocer y respetar los límites de las posibilidades médicas.

 

-         Estar siempre listos a prestar ayuda donde quiera que su intervención sea solicitada y estar tanto más dispuesto cuanto más urgente sea la necesidad.

 

-         No dejarse vencer por simpatías o antipatías.

 

-         No preguntar si se trata de amigo o enemigo.

 

-         En caso de necesidad ser capaz de intervenir personalmente, hasta el Sacrificio de Sí Mismo.

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 8:07
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