ROBERTO J. PAYRÓ, DE SARMIENTO A JUAN MOREIRA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Periodista y escritor, 1867-1928 profesó ROBERTO JORGE PAYRÓ un concepto dinámico de la Historia, confía en su desenvolvimiento progresivo Es llamado el “novelista de la Democracia”.
Desde una visión optimista explicó y justificó la prosperidad de la Argentina, sin perder de vista su situación en el Mundo. Quiere mostrar la gestación de la Democracia en el país.
Payró es un ilustre Heredero de Domingo F. Sarmiento (1811-1888): creencia y prédica sobre el Progreso social y económico nacional, avance de las Instituciones.
Había planeado con su obra narrativa una “Comedia Humana” de la Sociedad Argentina, desde Díaz de Solís hasta 1910.
En esta cualificada obra literaria utiliza distintos géneros (cuento, novela, drama, crónica, reportaje, ensayo), con diversos ambientes (urbano, rural) y variado material humano. Los personajes, desde los Conquistadores a los Pícaros: avidez de riquezas, incansable capacidad fabuladora; Gauchos (como representantes de la Barbarie sarmientina), Doctores (ídem de la Civilización), Compadres y vivillos logreros del Oficialismo.
El Ciclo Pagochiquense es el mejor testimonio: “Casamiento de Laucha” (1906, el centro es un almacén rural cercano a Pago Chico, protagonista es un inescrupuloso); “Pago Chico” (1908, naciente pueblo de Río Negro, varios personajes argentinos y europeos); y “Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira” (1910, en capital provincial y ciudad de Buenos Aires, muestra diferentes niveles de la sociedad nacional). Luego publicará “Nuevos Cuentos de Pago Chico” (1929).
Relata sus propias experiencias, en Bahía Blanca, de 1887 a 1892: esa ciudad se le presenta como la clave del ritmo dominante en la Argentina del siglo XIX, allí funda el diario “La Tribuna”.
Muestra sucesos ejemplificadores de la gestación de una Ciudad: fortín, aparición de puestos y estancias.
La vida política es al principio sólo ciega obediencia al gobierno. El joven periodista Viera encarna a las ideas redentoras (el propio autor)-. El escritor honrado en un infierno grande, la regla es la indecencia, el puro e ingenuo fracasa...
Oposición embrionaria (surgimiento de la Unión Cívica).
El autor en un Epílogo a los lectores dice que su obra es sólo un acopio documental.
Capítulos como “Las memorias de Silvestre” (resume las ideas de Payró sobre psicología gubernativa), fragmentos de artículos periodísticos de “El justiciero” o “La Pampa”, relación entre el capítulo “Poesía”y las rimas IV y XXI de Gustavo Adolfo Bécquer: “poesía eres tú”... el sentimentalismo romántico en el romance de Pancho, un payador, y Petrona. Discurso, antítesis Civilización / Barbarie. Retratos, anécdotas, cuadros costumbristas. Realismo y Picaresca. El título ya está entintado de Simbolismo. Aparece la denuncia rigurosa, como en “Poncho de verano”.
Escribió antes “Ensayos poéticos” (1884), “El falso Inca” (1905), después, “El capitán Vergara” (1925), “El Mar Dulce” (1927, personaje de Gesta: Solís, valiente, generoso, ambicioso, leal, enérgico, escrito en estilo cervantino, sobrio, sabroso y llano); su última novela, en que también retrata aun pícaro: “Paquillo”, listo, despabilado, endurecido, madurado precozmente.
Crónicas como “En las tierras de Inti” (sobre Catamarca) , “Australia Argentina” (la Patagonia argentina). Ejerce el periodismo de altura en el diario de Mitre, “La Nación, viajero corresponsal en Europa, América y Argentina. . Teatro: “Canción trágica”, “Marco Severi”, “Sobre las ruinas”, “El triunfo de los otros” (drama al modo de Bernard Shaw, exponente de una tesís, con objetivos didácticos).
Admirador de Galdós, Pereda, Alarcón y Zola, y su arte realista, naturalista y humano.
Novela sin acritud, sin ahuecar la voz, sin exclamaciones redentoristas de profeta. No hay erotismo exacerbado o patológico. Simpatía hacia la mujer. Se inclina al arte épico o impersonal.
El material de su narrativa está constituido por sus observaciones directas. Estudió a fondo al “pícaro criollo”, al “vivo”, teniendo como ilstre antecedente a su maestro Sarmiento, quien en su escrito “La conciencia castellana” retrata el “sanchismo” típico de nuestros políticos.
El pícaro es escoria humana universal, pero entre nosotros, proliferó después del 80, cuando una población aluvional, trastornó todos los valores e hizo del éxito sensual el norte de su vida, la “Argentina fenicia” que denunció con desesperación el viejo Don Domingo desde “El Censor”, su última, quijotesca y catoniana, aventura política y moralizante. (Eduardo González Lanuza: “R. J. P., moralista”, en Boletín Academia Argentina de Letras, 1978, nº 167-170, , p. 67-75. Dinko Cvitanovic: “Picardía criolla y moral nacional”, en su “Tierra y Literatura”, 1999).
“Las divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira”:
El autor trata de comprender las necesidades de su tiempo a partir de una mentalidad surgida de un proceso social, el de los nuevos sectores que parecen en la vida pública argentina a partir de 1890 y que representan por un lado la declinación de los grupos tradicionales del poder y, por el otro, un poderoso movimiento de clases medias seguras de sus condiciones para intervenir en la dinámica nacional.
Asume el problema de la Barbarie de acuerdo con el esquema sarmientino expuesto en 1845 en su celebrado “Vida de Facundo Quiroga o Civilización y Barbarie en las Pampas Argentinas”, publicado primeramente en folletín en “El Progreso”.. Este esquema está presente en el ámbito geográfico, en el tipo de relaciones humanas (astucia, brutalidad, inescrupulosidad, goce sensual, vicio, criollismo, hipocresía).
Payró no utilizá el cruel, severo y eficiente látigo del sanjuanino, sino que ironiza, construye una “sátira simpática”.
Adviértese una nostalgia por el programa de nuestros prohombres, que sus seguidores están desvirtuando... Esta obra ha sido considerada como un “homenaje opuesto” al Centenario.
Critica treinta años de Política argentina, enjuicia al gaucho como expresión sistematizada de la Incultura, el Caudillismo, las rivalidades de Comité, . La crisis y la revolución del 90, son el marco dentro del cual se desenvuelve la acción de esta novela de 1910.
El protagonista es el relator, Don Mauricio Gómez Herrera, cuya vida posee sus momentos culminantes en los correspondientes a la vida nacional. Personaje símbolo, él mismo nos relata su azarosa existencia de pícaro, de compadrito cuyos ascensos se apoyan en los de la situación de la patria. Poco antes en “El triunfo de los otros” escenificó un personaje semejante, Bermúdez, el político en ascenso que se aprovecha de los discursos escritos de Julián para declamarlos en el Congreso y conseguir triunfos políticos y que entre otros comentó José Enrique Rodó en su “Mirador de Próspero” (“Impresiones de un drama”, en sus Obras Completas, Aguilar, ed. 1967, p. 539-545.
Nacido en Los Sunchos, en la campaña bonaerense, periodista, diputado y jefe de policía, ministro plenipotenciario. Tiene una carrera ambiciosa, turbia. Su lema es que el fin justifica los medios.
Aparecen tres mujeres claves: Teresa, María Blanco y Eulalia Rozsahegy. La primera es una joven que conoce desde niño y que le da un hijo que él rechaza cuando era Jefe de la Policía. El hijo rechazado se cría con su madre, ante la indiferencia y cinismo de su padre; el padre de Teresa, Higinio Rivas muere de tristeza por su honor desprestigiado pues Mauricio no reconoce ni se hace cargo del hijo.
María es la novia de Vázquez, amigo inteligente y lírico. Ella , alta, rubia, fina. Pensó interesadamente casarse con ella para fundar una familia tradicional con los tres apellidos: Blanco y Gómez Herrera. Ella es severa en su trato con Mauricio, lo desdeña, al fin se casa con Vázquez, ante el desengaño de Mauricio.
Y Eulalia es la hija de un acaudalado caballero. Se casa con ella por su fortuna, que le serviría para encumbrarse en su carrera política. No obstante él adopta una conducta abandónica que afecta de melancolía incurable a la bella y elegante dama...
El autor muéstrase como un escritor “costumbrista”, recopila documentos e informes, retrata e interpreta con la mayor exactitud galdosiana las costumbres del país.
Denuncia agudamente ciertas lacras sociales de nuestra realidad y propone soluciones para la conformación de una cultura nacional auténtica, sana y firme.
La narración consta de 3 partes, de 18, 13 y 15 capítulos respectivamente.. Su infancia traviesa y pobre, su juventud ambiciosa e inmoral, sus amores con Teresa y el nacimiento del hijo ocupan la primera. La muerte de su padre, su falsa conversión religiosa, sus austeros amores con María, su renuncia ala Jefatura de Policía incluyen la segunda.
Y finalmente, sus interesados amores con Eulalia, su ascenso político, viajes, los escritos en su contra redactados por su propio hijo....
Utiliza el humor como recurso literario adecuado para una descripción que persigue siempre un fin ético.
Son precisas y admirativas sus referencias a Sarmiento y su acción civilizadora, republicana, motivadora del ascenso de la Ciudadanía y su progresivo ideario económico-político-social y educativo. Portentosa visión y vocación social y patriótica.
Colaboró también en la revista “Martín Fierro” de Alberto Ghiraldo, donde publicó el texto memorable de su conferencia del 10-9-1904 en el Teatro Odeón de su natal Mercedes, Prov. Bs. As., : “Algunas leccioncitas de Sarmiento”, en los nº 30, 32 y 33, del 29-9, 17-10 y 24-10-1904, p. 6-7, 9-10 y 8-9 respectivamente.
Consideró al autor de “Argirópolis” como un “hombre-océano”, victorhuguescamente. El preclaro maestro nos legó, “con su frente luminosa como la de un Moisés moderno”, perennes lecciones de e Independencia, de Unión y Hermandad Universal. Ejemplificó al Gran Hacedor de América, a veces apresurado en la siembra indiscriminada, pero continuamente laborioso, vidente, confiado en su credo Liberador.
Desconocido por muchos, casi inabarcable en su Personalidad Mayúscula, en la riqueza de su valentía, hombría de Bien y corajudez: En su apariencia bronca y rugosa y su profundidad hermosa, semejaba “una camelia injertada en un tala”, “un Grande Hombre injertado en un aldeano”.
Definitoriamente, y memorando la evocación de Carlos Pellegrini en la inhumación de sus restos (1888) , un agricultor republicano, con la altura de inspiración y la patriota inteligencia de un Senador de los tiempos Romanos.
No escapan a su óptica sutil y honda otros Presidentes, Roca, Juárez Celman, la miserable vida provinciana, la enseñanza libresca de las escuelas de la época, la crisis del 90, las ideas del Partido Socialista Argentino en cuya fundación colaboró en 1896. y dirigió el primer diario de esa orientación “El Obrero”, en 1898.