domingo, 04 de enero de 2009

                                    EL MITO DE FEDRA EN JUAN DE MENA.-

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Juan de Mena, 1411-1456, el “Secretario de Cartas Latinas” de la Corte española de Juan II. Fue un incondicional amante de los Clásicos.

 

Latinista destacado en su época, autor del “Omero romançado”, de “El Laberinto de Fortuna o Las Trescientas” y de  “La Coronación o Las Cincuenta”.

 

Conocemos sus aficiones cultistas a través de las obras citadas, su devoción por  Marco Anneo Lucano hispano-romano, 39-65)  y por el latino Virgilio (70-19 a. C.).

 

En su obra de escritor selecto del Pre-Renacimiento español,  se unen elementos Medievales (honda preocupación por los problemas morales) y Humanistas (alusiones mitológicas, interés filológico,  por la etimología de los vocablos y presencia de un abundante aparato erudito).

 

En sus poemas amorosos se han notado reminiscencias petrarquistas. Frecuentes en sus escritos, el uso del hipérbaton latino y el recargamiento de cultismos y expresiones elusivas de intención virtuosística.

 

En su “Laberinto” (1444) menciona personajes de la Antigüedad, reales y fabulosos, con sentido de Ejemplaridad, de modelo o paradigma, junto con sus coetáneos, preocupado por el estado de corrupción e inmoralidad de su época.

 

Como explica José M. Blecua siempre encontramos la interposición mental de un recuerdo clásico en su escritura. (“El Laberinto”, ed., Pról.. y notas J. M. Blecua, Clásicos Castellanos, Madrid, 1968; también Blecua: en “Hist. General de las Literaturas Hispánicas”, G. Díaz-Plaja, dir., vol. II, 1951).

 

Mena “es el prototipo del intelectual puro, apartado  no menos de las armas que de toda lucha política, y entregado con absorbente dedicación al estudio y a la creación de su obra” (según Juan L. Alborg, “La lírica en el siglo XVII”, en su “Historia de la literatura española”, t. 1, Madrid, 1970, 2ª ed., p. 355-366).

 

 

  • En “El Laberinto”, poema culto y alegórico, en coplas de arte mayor, estrofas de 8 versos con rima consonante. El poeta es llevado al Palacio de la Fortuna, donde contempla la “máquina del mundo” y tres ruedas simbólicas que representan el Paso, el Presente y el Porvenir..

 

En cada rueda hay 5 círculos, influidos por los 7 Planetas y en cada círculo se ubican personajes significativos del Mundo Antiguo (reales o fabulosos) y Contemporáneo.

 

Revela sus fines en la copla 2:

 

                        “Tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,

                        estados de gentes  que giras e trocas,

                        tus grandes discordias, tus firmezas pocas,

                        e los que en tu rueda quexosos fallamos,

                        fasta que al tiempo de agora vengamos:

                        de fechos passados cobdiçia mi pluma,

                        e de los presentes, fazer breve suma:

                        dé fin Apólogo, pues nos començamos”.

 

Luego de la exhortación a la Fortuna, comienza (copla 13) la narración alegórica, el Palacio y la vista geográfica de la Tierra (“Imago Mundi”, coplas 34-53) y las 7 órdenes de los Planetas.

 

La primera Orden es la de la Luna, y enumera allí personajes relacionados con las tareas agrestes y los “amadores de castidad y limpieza corporal”, según el comentario de El Brocense (Francisco Sánchez de las Brozas, ca. 1523-1600, humanista y gramático hispano, autor de los “Comentarios a la obra de J. de Mena”, 1582).

 

Y el primer evocado, es Hipólito, el hijo de Teseo, en la copla 63, v. 1-4:

 

                        “Pues vimos al fijo de aquel que sobró,

                        por arte mañosa más que por estinto,

                        los muchos reveses del grand Laberinto,

                        e al Minotauro a la fin acabó”.

 

La presentación del hijastro de Fedra es indirecta, pues la hace el culto poeta, aludiendo a los hechos del padre, el Laberinto de Creta y la derrota del Minotauro.

 

Es el casto hijo del rey Teseo, quien “fue el que más por maña que por fuerza entró en el Laberinto”, explica el erudito Brocense.

 

A continuación, nombra a Hipermestra, Lucrecia y Artemisa, mujer y hermana de Mausol, destacando   sus hechos más característicos según la historiografía clásica. .En este “Círculo de la Luna”, aparecen “los castos con los caçadores”..

(Ver  M. R. L. de Malkiel: “J. de Mena, poeta del prerrenacimiento español” ed. El Colegio de México, 1950; F. López Estrada: “Autores antiguos preferidos de los medievales”, en su “Introducción a la literatura medieval española”, Madrid, 1966, 3ª ed., p. 91-97).


Publicado por Desconocido @ 20:21
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios