jueves, 08 de enero de 2009

            PITEO, TESEO E HIPÓLITO EN LAS  “VIDAS PARALELAS”  DE  PLUTARCO.-

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

“Por lo que a mí toca, considero a algunos hombres muy por encima de mi medida, principalmente entre los antiguos; y aun cuando reconozca claramente mi impotencia para seguirlos ni a mi pasos, mi vista no deja de contemplarlos ni de juzgar los resortes que así los elevan, de los cuales advierto en mí la semilla en cierto modo...

Penetro bien  la fortaleza que para remontarse emplean, admiro su grandeza y sus ímpetus, que encuentro hermosísimos, abrazándolos.

Si mis ánimos no llegan a tan encumbradas cimas, mis fuerzas se aplican a ellas gustosísimas”.

 

Michel de Montaigne (“Ensayos”, Libro II, cap. 32).

 

 

Así atestigua el pensador francés Montaigne (1533-1592) su amor por la Antigüedad y la frecuentación de los autores Clásicos, fuentes luminosas de sus célebres “Essais”: “Defensa de Séneca y de Plutarco”, , trad. de Constantino Román y Salamero, ed. 1962, t. II, p. 98-102).

 

Plutarco, a quien mucho debía el filósofo renacentista, es fiel y sincero en sus juicios y siempre “nos enseña la Virtud”.

 

Shakespeare, Napoleón, Rousseau, Franklin, Sarmiento...reconocieron, como personajes célebres en la Historia, la inspiración del Humanista de Queronea..

Vivió entre 50 y 120 d. C., descendiente de una familia culta de la Beocia.

 

Ecléctico en filosofía, alejado de los dos extremos reinantes en su tiempo: el Racionalismo y la Superstición.

 

Sacerdote de Apolo en Delfos, Pensador de raíz Platónica y Estoica, Pedagogo de cultura enciclopédica, escribió numerosos ensayos y diálogos, reunidos en sus “Moralia”.

 

Pero, indiscutiblemente su  celebridad imperecedera  se debe a las “Vidas Paralelas”.

 

Oficia allí de Biógrafo y Moralista, legando a la humanidad, narraciones valiosas de las vidas de ilustres Hombres de Grecia y Roma: Pericles-Fabio Máximo, Alcibíades-Coriolano, Lisandro-Sila, Agesilao-Pompeyo, Alejandro-César, Demóstenes-Cicerón...

 

 

  • Entre todas, interesa ahora la primera de la famosa colección: la de Teseo, pues significa una presencia de un aspecto del Mito de Fedra.

 

Acerca a Teseo, “el que ilustró a la brillante y celebrada Atenas”, con Rómulo, “el fundador de la invicta y esclarecida Roma”. Valerosos y prudentes.

 

Señala la ascendencia nobilísima de Teseo: Pélope Rey del Peloponeso, Erecteo rey de Atenas,  y Piteo.... Éste fue su abuelo, “el cual, aunque le tocó una ciudad no muy populosa, como Trecene, tuvo, sin embargo, mayor nombre que todos  de entendido y de muy sabio para su edad”.

 

Cito por la versión castellana de Antonio  Ranz Romanillos, Prólogo y notas de José Alsina (Barcelona, 1972-1974, 2 tomos)..

 

Alude a dos testimonios de la sabiduría reconocida de Piteo, uno de Hesíodo (ca. Año 700 a. C.)  y el otro, de Eurípides (480-406 a. C.):

 

“y Eurípides, llamando a Hipólito alumno del respetable Piteo, manifiesta bien claramente la opinión en que éste era tenido”.

 

 Referencia, entonces, directa, al “Hipólito” del trágico griego.

Y, como declara Plutarco, su autor llama al hijastro de Fedra, “discípulo del casto Piteo”, según la Mitología, Piteo había educado, con esmero de acuerdo  con sus resultados, a su bisnieto Hipólito.

 

Así en la tragedia, en la escena I, aparece Venus diciendo: “porque Hipólito, hijo de Teseo, descendiente de las amazonas y discípulo del casto Piteo, es el único mortal que en Trecene se atreve a escarnecerme, diciendo que soy la peor de las deidades” (trad. de F. Baráibar).

 

De esta forma, comprobamos la aseveración de Plutarco, en el texto euripídeo, que habría leído.

 

Relata luego las hazañas de Teseo, comparables a las de Hércules, en grandiosidad y esfuerzos: la derrota del Minotauro y la guerra de las Amazonas p. ej. De este último suceso,

 

“recibió a Antíope, casó con Fedra, teniendo en hijo de Antíope a Hipólito... Y por lo que hace a los infortunios que por ésta y el hijo le sobrevinieron, como la historia en nada contradice a las tragedias, hemos de suponer que pasaron como todos los poetas lo refieren”.

 

Se ocupa aquí también, Plutarco, de la obra euripídea, y las vicisitudes que sufre la familia real, por la pasión desatada de Fedra.

 

Jean Racine admite en su “Phédre” (1677) la versión plutarquiana de la prisión de Teseo por el Rey de Epiro. Em Eurípides, cuando muere Fedra, Teseo llega a Trecene, coronado de laurel, regresando de consultar el oráculo, y se pregunta si los clamores que se oyen a su entrada no se deben a la muerte de su amado abuelo, Piteo. Noble y colérico lo pinta el trágico Eurípides. Ovidio (43 a. C.- 17 d. C.), en las “Heroidas” lo evoca cruel y malvado.

 

Concluye Plutarco que el sepulcro de Teseo es asilo para esclavos y pobres necesitados, porque fue un Rey “protector y amparador y se prestó con humanidad a los ruegos de los menesterosos”.

 

Reelabora el Mito de Teseo y cita a poetas como Eurípides, Ión de Quío, Homero y a fuentes de historiadores: Helánico, Istro y Dion.

 

En la biografía sobresale su “simpatía” hacia Teseo y sus dotes de bondad, fundador y valiente guerrero.

“Estas biografías transparentan una clara  comprensión  hacia los hombres y un simpático optimismo moral” (A. Lesky, “Historia de la literatura griega””, cap. “La época  Imperial. B) Prosa- 1. Plutarco”, Madrid, 1968, p. 852-861).

 

Enumera y describe escenas, anécdotas que pintan al personaje como tal. Pues le interesa que el lector aproveche de su lectura una Enseñanza Moral.

 

Profesa la teoría Aristotélica de la estrecha relación entre “Ethos” y  “Praxis”: las “virtudes éticas” se muestran sólo en el obrar humano (Aristóteles, “Ética a Nicómaco”, siglo IV a. C.).

 

Enfatiza lo Ejemplar de una vida, lo que provee enseñanzas.

 

He ahí, pues, otra presencia del mito de Fedra, esta vez en el comprensivo Plutarco y sus evocaciones de la figura de Teseo y episódicamente, de Piteo y del amado Hipólito.

 

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 17:40
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