EL MITO DE FEDRA EN LA POESÍA Y EL TEATRO DE SOR JUANA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Nos importa, y mucho, Juana de Asbaje, Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fundamentalmente por su Sed de Saber, su inclinación intelectual, fuerte y deseable, noble enciclopedismo de una mujer.
Estudia por amor a la Verdad en sí misma. Es un ser extraño a la época y lugar en que le tocó vivir: la Corte fastuosa, pero chata, de Méjico en el siglo XVII.
Allí escribe letras devotas, romances, liras, ejercicios religiosos, redondillas y autos.
El Obispo de Pueba habíale aconsejado apartarse de la poesía amorosa y dedicarse a los severos estudios sagrados.
En su “Respuesta a Sor Filotea” (1691) nos anoticia de su admirable y temprana afición por los oficios del Intelecto: “proseguí, digo, a la estudiosa tarea (que para mí era descanso en todos los ratos que sobraban a mi obligación) de leer y más leer, de estudiar y más estudiar, sin más maestro que los mismos libros”.
Cito por “Obras Completas”, ed., introd.. y notas A. Méndez Plancarte, México, 1951-1957, tomo IV: “Amor es más laberinto”.
Y ed de F. Monterde, México, 1977, 4ª ed., p. 714-774.
Había elegido la vida Interior, espiritual.
¡No huyas, Josef; espera...
vuelve los ojos!”.
Ante la negativa y huida del joven, ella lo asedia con violencia (cuadro II, escena VII y VIII). Tiembla de furor, insatisfecha:
“Huyó el ingrato, y dejóme
sólo en las manos la capa.
¿Qué nuevo furor me incita? (Ya todo el amor es rabia...”.
Acusa, injuria al ‘esclavo hebreo’:
“Pues (el aliento me falta)
ese traidor circunciso
intentó (yo estoy turbada)
con violencia mi deshonra
y con halagos mi infamia;...”.
Con falsedad, la mujer se venga:
de dejarme despreciada”.
Dido, Pasifae y Medea, entre otras, fueron “desbocados” que “ejercitan contra sí el furor violento...”.
En sus Sonetos famosos alude a los Mitos de Píramo y Tisbe, a Porcia y a Lucrecia.
Intervienen también Teseo y Ariadna. Fue escrita para su esceneficación en la Corte.
Con música, el Coro alaba la hermosura de Ariadna ( “hermana más que en la sangre, hermana / en la belleza...&rdquo
y Fedra (Jornada 1ª
.
Sus amantes son Teseo y Lidoro. Fedra desempeña en esta obra un papel secundario, pues el protagonista es Teseo, cuyo mito desarrolla en un ambiente de nobles y criados, al modo hispánico del siglo XVII. Teseo cuenta sus hazañas en un largo parlamento (escena III).
En ese espacio Fedra, junto con su hermana Ariadna, son cortejadas al estilo de la época, con músicas, decires ingeniosos, discursos y remilgos de colonia española. P. ej., léanse los floreos verbales y juegos conceptuales que luce Teseo, Jornada II, escena XI.
Ante la tristeza de Ariadna, ésta ve a su hermana, desdeñosa de Lidoro, en amoroso pero recatado diálogo con Teseo, condenado a morir en poder del monstruo del Laberinto.
En esta comedia de enredos, cuya acción con equívocos y cortejos amorosos transcurre en Creta, su autora ubica una Fedra principesca , nada furibunda ni acusadora, una Infanta enamorada del hercúleo Teseo y desdeñosa de los cumplidos del galante Lidoro.
Teseo aparece “infeliz y dichoso en un tiempo”, entre dos amantes, Ariadna, “a quien no le debo / menos que la vida” y
“Fedra, a quien mi amor erige
rendimientos por altares,
adoraciones me intima,
afectos me persuade”.
Fedra, “con lenguaje de luces / dicta palabras de rayos” dice Teseo (Jorn. I, esc. VII).
“quien está, como yo, tan asistida
de un mal tan firme y un penar tan vario,
solo espera una muerte repetido:”.
Reconoce la heroína en la escena X, Jorn. II, su destino siempre trágico, adverso, y de muerte.
la siguiente escena, una cita amorosa de Teseo y Fedra, con equívocos, pues, también participa la dolida Ariadna:
“Hora será de que salga
el sol de Fedra divino,
que salir el sol de noche,
es gala de su prodigio...”.
El honor de las enamoradas se ve herido, en la noche, por las palabras de Teseo, que cree dirigirse a Fedra, cuando es Ariadna, ante el estupor y el dolor de ambas.
Teseo se expresa ante su amada, rendidamente enamorado:
“Dulce imán de mis sentidos,
deja que a tus plantas ponga
mis labios”
(Jornada Tercera, escena IX).
Teseo es cortés y excesivamente prudente, un héroe al estilo de Juan Ruiz de Alarcón (también mejicano, 1581-1639, el autor, barroco, moralista y crítico, de “La verdad sospechosa, “Las `paredes oyen”...) : discreto y contenido. La comedia también según la manera alarconiana, no es de juego y frenesí, sino más bien gris, seria, de conceptos, sin opulencias de recursos teatrales, satiriza costumbres, pero sin bailes estridentes al modo lopesco o de Tirso.
Por amor a Teseo, Fedra decide ir con él. Abandona Patria y Honor:
“¡Válgame Dios, qué resuelto
y valiente es el Amor,
pues a una mujer obliga
a tan temeraria acción,
como que deje a su patria
y que abandone su honor
por seguir a un hombre...”
(Jorn. III, esc. XI).
Fedra desafía las reglas de la sociedad de la época, en relación con el decoro y el honor de la enamorada. El Honor era el principio fundamental en la ética hispánica (p. ej., ver P. Henríquez Ureña: “las corrientes literarias en la América Hispánica”, México, cap. III, p. 79-85). Irónicamente la autora cuestiona a la moral convencional al uso. Sus expresiones, de cierta artificiosidad barroca se balancean entre las razones y entregas al sentimiento..
Sor Juana escribió esta comedia en colaboración con su pariente Juan de Guevara, quien es autor de la Jornada Segunda.
Plantea “un enjuiciamiento del (...) ‘puntillo de honra’, según la decadente proclamación española del siglo XVII” (R. H. Castagnino: “¿Distanciamiento y alineación en Sor Juana?”, “La Prensa”, 15-2-1970; incl. en su “Escritores hispanoamericanos. Desde otros ángulos de simpatía”, Nova, 1980, p. 75-89).
La comedia es un intento algo solapado por el espacio y época elegidos, por la urdimbre casi pastoril que teje, por continuar sus reflexiones sobre el Amor, y los inútiles enredos y apariencias.
“Engañoso basilisco / que disfrazando los ojos...”, en la oscuridad cuando el anhelante Teseo confunde a Fedra con su hermana, aquélla piensa:
“Desdoro es de mi pasión
ser mi pesar tan sufrido;....
Mas contra mi pundonor
de mi amor”.
(Jorn. II, esc. XI).
Los anacronismos, la desubicación témporo-espacial y de personajes, constituyen un recurso de distanciamiento para cuestionar modas y modos estereotipados de su nación y años en que vivió.. La “Décima Musa” había sido Dama de Corte de la Marquesa de Mancera.
El Amor, en verdad, fue para ella, una Vivencia esencial del corazón, un elevado impulso del Ser.
Sor Juana es una pre-Romántica y una “Ilustrada”, pasión y saber están unidos en su bella e inteligente personalidad.
Sor Juana en mi biblioteca:
-Abreu Gómez, E.: “Sor J. y la Crítica” (en “Homen. a E. J. Varona”, 1935, La Habana, p. 227-243).
-Díez Canedo, Enrique: “Letras de América”, 1983, p. 46-61.
-Gutiérrez, Juan María: “”Escritores coloniales americanos”, 1957, p. 291-343.
-Jurado, Alicia: “Sor J. I. de la Cruz” (en Boletín de la Academia Argentina de Letras, nº 235-236)
-Nervo, Amado: “J. de Asbaje” (en su “Obras Completas”, t. 2, ed. 1991).
-Oyuela, Calixto: “”Poetas hispanoamericanos”, Acad. Arg. de Letras, t. 1, 1949.
Paz, Octavio: “Sor J. I. de la Cruz” (México, 3ª ed., 1995). Íd.: “Sor J.; primer acercamiento” (en su “Obras completas”, tomo 4, p. 144-155).
-Salinas, Pedro: “Ensayos completos” (t. 3, 1983, p. 146-162).
-Sánchez, Luis Alberto: “Historia comparada de las Literaturas Americanas”, t. 1, p. 309-316).
-Schultz de Mantovani, Fryda: “La décima musa” (en su “Apasionados del Nuevo Mundo”, Raigal, 1952, p. 51-72).-Íd., y O. Paz: “Homenaje a Sor J. en su 3er. Centenario”, en revista “Sur”, nº 206, dic. 1951, p. 29-89). Íd.: “Sor J. habla de sí misma” (en su “Ensayo sobre el ensayo”, Univ. Nac. del Sur, Bahía Blanca, 1967).
-Serra, Edelweis: “Poesía hispanoamericana”, Univ. Católica.Sta. Fe, 1964, p. 11-48).
- Unamuno, Miguel de: “Sor Juana, hija de Eva” (en su “Obras Completas”, t. 8, p. 602-605).
- Vossler, Karl: “Escritores y poetas de España”, ed. Colecc. Austral, 1948, 2ª ed.).