jueves, 15 de enero de 2009

LOPE DE VEGA y  EL MITO DE FEDRA EN “EL CASTIGO SIN VENGANZA”.-

 

 

                                                            Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

1.- Lope: Vida y Drama.

 

“Creo en Lope Todopoderoso, Poeta del Cielo y de la Tierra”. “Una comedia de Lope, es una intriga sostenido desde el principio al fin  a base de incesante movimiento, de mutación de escenas, de saltos de tiempo y de lugar (J. L. Alborg, “Hist. de la liter. Española”,  tomo II, 1970).

 

Don Félix Lope de Vega Carpio (1562-1635), con sus prolíficas dotes creativas, pretendió solazar al pueblo español. SoBre todo, movimiento e imaginación. “Fuenteovejuna”, “El comendador de Ocaña”, “La dama boba”, “Peribáñez”.... Gustaba de contar al público ansioso, nuevos sucesos escénicos: es el procedimiento de los Autos Sacramentales del siglo XVI, relatos de acontecimientos.

 

De un suceso amoroso, le interesa representar la multiplicidad de intrigas que lo configuran, deleitando al espectador con lo que más busca, que es la Sorpresa, el final no esperado.

Importa el relato dramático, lo que sucede, el diálogo chispeante y la alegría del movimiento.

Su técnica teatral es Novelística. No  hay concentración de la Acción, sino un desarrollo a lo largo de la misma. “Novela dramática” (E. F. Rubens: “El sistema dramático de Lope”, en “L. de Vega. Ests. reunidos en conmem. del IVº Centenario de su nacimiento”, Univ. Nac. La Plata, 1963, p. 85-112).

 

Traslado de la Narración al estilo Teatral (K. Vossler: “L. y su tiempo”, 1940, 2ª ed.). Continúa el hispanita germano: “Lope rompe con la tiranía de todas las Poéticas, para imitar directamente la naturaleza y la vida de su tiempo; ...copiar la vida, lo espontáneo y natural” (ob. cit.).

 

Las fuentes novelescas de este drama han sido reconocidas en el Romancero Tradicional, las Fábulas Caballerescas francesas, la Épica italiana y la bullente  vida que lo circundaba (A. Alonso: “”L. y sus fuentes”, en “Estudios sobre Lope de Vega”, Eudeba, 1967, p. 200-218).

 

En el Teatro Clásico Greco-Romano los Dioses deciden, en el Español, actúa el Hombre en Libertad.

A Lope le interesa la aventura vital, los juegos y bailes en escena, la polimetría.

 

En el Drama Neoclásico francés el Hombre está determinado por la cosmovisión de la clase social, y en el Inglés Isabelino, lo mismo, por influjo de la naturaleza o del carácter. En Shakespeare los seres humanos chocan entre sí: Yago u Otelo, p. ej., están definidos desde el comienzo del drama...

 

Dentro de la rica variedad temática del genial Poeta, encontramos, libre y personalmente, escenificada la Mitología Clásica. “Perseo”, “El laberinto de Creta (sobre el mito de Teseo), “El esclavo de Roma”, “El amor enamorado”... Siempre interpretándolos según su propia sensibilidad artística, en concordancia con su época y la idiosincrasia española.. Nunca reconoció –advierte Vossler, op. cit.-  un Mundo Extra-Español o Extra-Eclesiástico; llevó “todas las aguas a su molino”.

 

 

 

2.- Lope: Fedra, “El castigo sin venganza” y Mateo Bandello.

 

 

En 1631 compuso “El castigo sin venganza”, tragedia en 3 actos. Encontramos una sugerente semejanza con el Mito de Hipólito.

 

Casandra concibe un amor adúltero por su hijastro Federico. Su padre, el Duque, manda a un guardia para que lo mate.

Tanto Eurípides (siglo V a. C.) como Racine (siglo XVII), nos presentan esta pasión en su final, en el trágico desenlace.

Pero Lope, fiel a su finalidad novelesca, se detiene  en presentarnos el proceso de la concepción de esta Pasión Incestuosa.

 

La fuente básica es Mateo Bandello, fraile dominico que vivió entre 1485 a 1561-62. Y quien escribió más de 200 exitosas novelas. (A. Gasparetti: “Las novelas de Bandello como fuentes del teatro de L. de Vega”, Salamanca, 1939). Y más específicamente, un relato de “La prima parte delle novelle”, novela XIV, de 1554, basada a su vez en un hecho real, acaecido en  1425 en Ferrara.

 

En la obrita de Bandello, Nicolás III de Este, Marqués de la ciudad mencionada, lleva una vida libertina desde la muerte de su esposa; se casa con una hija del príncipe Malatesta, una jovencita quinceañera, “bella e vezzosa molto”, que no le impide continuar con su vida disoluta.

Su obra pretende ser amena, divertir sin otras finalidades, aunque N. Sapegno ha señalado las fuentes librescas de su arte narrativo. F. Flamini en su “Letteratura Italiana” anota el valor histórico más que literario de estas composiciones: “y para quien observe el gran acoplo de noticias preciosas para la vida italiana del Quinientos que su obra nos proporciona, Monseñor Mateo aparecerá más como escritor de historias que como artífice de novelas” (en “Humanismo y Renacimiento. Lecturas italianas”, compil. J. Marelli, Univ. Nac. de Bs. As. , 1942, p. 127-132).

 

Se autodefinió, por la amplitud de intereses artísticos y la universalidad de su mundo creativo, como un “hombre terenciano”- Mario Fubini en su artículo del “Diccionario Porto-Bompiani” (“Novelas cortas de Bandello”, t. VII, 1967, Barcelona, p. 500-502) advierte que “es muy tenue la base histórica de las conversaciones que Bandello refiere y que casi siempre, con toda probabilidad, se inventó, mezclando ficción con realidad”. Sus  retratos y escenas “no tienen pretensiones artísticas y sin embargo, llegan vivos hasta nosotros por el gusto, casi periodístico, que el autor siente por la vida real, por el placer que experimental moviéndose  entre aquellas cosas y aquellos hombres” (loc. cit.). La variedad y vitalidad de sus personajes  y ambientes ha influido en Shakespeare, en Musset, en Cervantes  y en Byron, entre otros.

 

El Marqués tiene un hijo de su primer matrimonio, el Conde Hugo, joven sin experiencia, de quien se enamora su madrastra, como de un Hipólito griego resucitado. Lope presenta a este Hipólito del siglo XVI como desesperado, en sus confidencias ante el criado Batín.

 

En Bandello los amantes al ser descubiertos en su incestuoso amor, son encarcelados, decapitados y el castigo es público.

 

En Lope, sobre todo se persigue satisfacer la “honra”, que es tanto las obligaciones del individuo para con los cánones sociales, como el valor que el individuo recibe de la sociedad.

 

La otra fuente  (citada por Delia Zaccardi: “Presencia italiana de Lope”, en “L. de Vega. Ests. reunidos en conmem....”, La Plata, 1963, cit., p. 174-180), es una ampliación, por Francisco de Bellesforest (en 1603 es traducida al castellano).

 En Lope el amor incestuoso va gestándose desde el casamiento del Marqués y la joven.

En Bandello, el amor es violento y repentino. El Marqués  está ausente en  Milán. En Lope, el Duque va a Roma en misión religiosa, y volverá purificado y noblemente inspirado.

 

Aurora en Lope es Aricie de Racine, aquella  ama con celos y pasión, aspira a casarse con su primo Federico.  El honor aparece en el castigo de los pecadores el Honor en sentido Medieval, como Justicia Pública, como sistema de Conducta Social, sentimiento tan arraigado en España.

 

Esta joven Fedra bandelliana, seduce esforzadamente al indiferente Hugo. Federico y Casandra, “una de las más hermosas y tensas tragedias del teatro español” (A. Alonso, refiriéndose a la del autor de “La Circe”,  loc. cit.). Franco Meregalli sugiere el parecido de la Casandra lopesca con Fedra y con Francesa de Rimini...

 

Esa temática del Honor es adaptada a la mentalidad hispana, por lo cual era necesario que junto con la Virtud, como cualidad individual, se presentase en el drama, el Honor, que es el reconocimiento de ella misma por los demás, por la Comunidad.

La Deshonra era el  juicio de los otros, de nuestro pecado, por el cual el episodio de Bandello, en que el Marqués se venga a la vista de todos, publicando el incesto, no cuadraba en la comedia lopesca, profundamente española. Lope manifiesta en la obra:

 

                        “Quien en público castiga

                        dos veces su honor infama

                        pues después que le perdido

                        por el mundo lo delata”.

 

En Lope, el Marqués prepara una intriga distinta: ata y envuelve, amordaza  a su mujer, llama a Federico, le dice que en una habitación señalada tiene encerrado a un traidor que el hijo debe matar con su propia espada.

El joven así lo hace, y luego descubre quién es la muerta, acusándolo Nicolás de haberla asesinado por celos: el agravio permanece secreto.

 

                        “porque en el mundo no hubiera

                        hombre con honra si fuera ofensa pensar la ofensa”.

 

Son palabras de Casandra. La Honra implica el no revelar el pecado (Ramón Menéndez Pidal: “El castigo sin venganza, oscuro problema de honor”, en su “El Padre Las Casas y Vitoria”, colecc. Austral).

 

M. R. Lida cita al “Hipólito” de Villegas como otra influencia de Eurípides en España (traductor de Anacreonte y de Catulo). También en 1570, Pedro S. Abril traduce “Medea”, Fray Luis de León, con fragmentos de la “Andrómaca”, Francisco de Rojas Zorrilla con su “Los encantos de Medea” y “Los áspides de Cleopatra”, representan ejemplos de cultivo de la Mitología en lengua castellana.

La fuerza poderosa del Destino domina el Drama, eminentemente fatalista.

 

Bandello es estudiado hoy como uno de los precursores  de la Moderna Narrativa, con su cultivo del realismo psicológico, su intención de presentar al público un choque de pasiones sin la admirable “voluntad de estilo” de G. Boccaccio.

Le importa la crónica real de los hechos y no lo fantástico o mitológico, ni el análisis minucioso del mundo anímico.

Hay una primacía del interés vital por las peripecias en desmedro de la andadura formal. Estamos en presencia de “un nuevo y más atrevido realismo” (Sapegno, “Hist. de la liter. Italiana&rdquoGuiño. Priva la nota lasciva. Relato escabroso para un público de nobles.

 

En Lope, la Dignidad, la profundidad, por ejemplo, en las meditaciones de Federico ante su criado: “¡Jesús! Dios me valga...” exclama atormentado. “No más...¡Extraña locura!”.

 

Casandra, hija del Marqués de Mantua, joven como Parisina y Hugo en Byron y como el Hipólito mítico. Lo mismo que la Fedra raciniana, se enciende en esa pasión arrolladora, que estima como “loca”, “necia confusión”.

Es la Locura que detesta y a la vez a la que se entrega Melibea en la obra de Fernando de Rojas. Por un vil ardid del Duque, Federico mata a Casandra y es ajusticiado.

 

El cantor de los amores de Filis y Belardo, el autor de la petrarquesca “Arcadia”, de las “Rimas Humanas y Divinas del Licenciado Tomé de Burguillos”, ha nacionalizado este tema tradicional, en una de las tragedias más acabadas de la Literatura Española, con sugestiones evidentes del mito griego de Fedra e Hipólito, parecido en las situaciones y los motivos.

 

“Lope es Poeta a quien habrán de acudir siempre cuantos quieran sentir viva y cordial la ingenua llama en que arde el espíritu de los pueblos hispánicos” (Pedro Henríquez Ureña, “Obra Crítica”, México, 1960, p. 457-469: “L. de Vega. Tradición e innovación&rdquoGuiño.

 

Esta pretendida evocación de semejanzas  con el espíritu temático de Fedra, ha sido  sobre todo un pretexto, para frecuentar la lectura del Fénix de los Ingenios, “creador torrencial de Poesía” y del poco recordado fraile aventurero, Monseñor Mateo, en estudio comparativo.

 

Lectura reconfortante, fundamentalmente vitalizadora, que nos sugirió la mitología de Fedra y su hijastro....

 

Texto de “El castigo sin venganza” (Austral nº 1434) y edición, introd.. y notas David Kossof (Clásicos Castalia, nº 25, Madrid).

 

“Obras Escogidas”, Teatro, I y II, est. preliminar, vigor., bibliogr., notas y apéndice F. C. Sáinz de Robles, Madrid, ed. 1987).

 

 

Otra bibliografía:

 

 

  • Christian Andrés: “Grandes mitos clásicos y utilización dramática en el teatro de L. de V.” (Bulletin of the Comediantes, 43, 1, p. 31-49).
  • Joaquín Arce: “L. de V. y la cultura literaria italiana” (en su “Literaturas italiana y española...”, 1982, p. 231-282).
  • Azorín: (sobre Lope) (en su “Obras completas”,  t. II, p. 644-648; t. 4, p. 340-352 y 672-675; t. 5, p. 595-655; t. 7, p. 701-712; t.8, p. 61-63 y t. 9, p. 951-954).
  • Blanco Amor, José: “L., hombre existencial” (en su  “Encuentros y desencuentros”, 1969, p. 35-46).
  • Domenech, E., ed.: “’El castigo …’ y el teatro de L. de V.” (Madrid, 1978).
  • Frenk, M.: “Claves metafóricas en ‘El castigo...’” (en “Filología”, a, XX, 2-1985, p. 147-155).
  • Teresa Herràiz de Tresca: “Amor y odio en ‘El castigo...’” (en “España y América, 1492-1992”, Univ. Católica Argentina, 1993, t. I, p. 327-342).
  • María Rosa Lida de Malkiel: “El cuento popular en el teatro de L.” (en su “El cuento popular”, ed. 1976, p. 52-60).
  • Alfonso Reyes: “Silueta de L.” ( en su “Obras completas”, México, 1957, t. 6, p. 54-73).
  • Deodoro Roca: “El mundo estético de L. de V.” (en su “Prohibido prohibir”, La Bastilla, 1972, p. 81-111).
  • Sabor de Cortazar, Celina: “L. o la multiplicidad de estilos (en su “Para una relectura de los clásicos españoles”, 1987, p. 171-196).

 


Publicado por Desconocido @ 9:28
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