domingo, 18 de enero de 2009

FEDRA, LA MUJER FATAL EN LA ESTÉTICA DE  SWINBURNE.-

 

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

Algernon Charles Swinburne (1837-1909).

Su madre poseía una importante cultura francesa  e italiana. Pasó él su infancia en la isla de Wight (costa sur de Gran Bretaña, frente a Southampton), le generó una evidente pasión marina.

Y un ardor inclaudicable por la Libertad, como lo testimonian su “Song of Italy”, su “Ode to Mazzini”, y su amistad significativa con John Nichol (1833-1894), hombre de Letras y agudo crítico escocés.

 “La libertad  constituye los cimientos sobre los cuales se erige toda la obra literaria de S. El sentido de la tragedia y de la insensata crueldad de los dioses revolotea sobre ella” (E. Pound, cit. más adelante).

 

En su ánimo literario tuvo influjo el cruento Renacimiento de los Dramaturgos Isabelinos, y la profusión de sangre, horror y dolor de esa Literatura. También los temas Medievales de los Pre-Rafaelistas, el orgiástico entusiasmo de Teófilo Gautier (1811-1872)  por la Antigüedad, el feroz Modernismo poético de Baudelaire (1821-1867), el sentido de la fatalidad de las Tragedias Griegas, la implacable doctrina del Antiguo Testamento, no menos que el hedonismo nihilista del Marqués de Sade (1740-1814).

 

Escribe en 1865 una tragedia, “Atalanta en Calydon”, diez años después otro drama helénico, “Erechtheus”.  Al año siguiente la primera serie de sus “Poemas and Ballads” y la 2ª parte en 1878.

Ya el “joven demoníaco” sobresale en el cultivo literario de temas morbosos. Escribe, entre 1864 y  1867, “Lesbia Brandon”. Luego “A Hymn of Man”, “Hertha”, himno, predecesor Comtiano, al Principio Vital de la  Materia.

 

Su Ideal Liberal consiste en la sublimación de su Ideal Femenino: la mujer cruel y fatal, “Mater Dolorosa” y “Mater Triumphalis”.

(Ver Mario Praz, “La literatura inglesa. Del Romanticismo al siglo XX”, ed. 1976, cap. IV: “El Romanticismo: la reacción antivictoriana. A. Ch. S.”, p. 171-175).

 

Ostentaba un carácter bastante complejo: afición por las perversiones, supremacía de cualidades infantiles en su conducta, temperamento hipersensible...

En su personalidad artística, un desequilibrio de lo Dionisíaco y lo Apolineo, de lo Romántico y lo Clásico.

 

Utiliza en su escritura imágenes preciosistas, artificios retóricos, entre el Impresionismo y el Simbolismo literario. Sensualismo de influencia D’Annunziana: a menudo notamos la hueca musicalidad de sus versos. Un clima wagneriano “fin de siécle”.

Inicia  en el Arte a la joven generación de decadentistas franceses  representada por Gautier y Baudelaire.

 

Y... la Tradición de la Mujer Fatal en la literatura: con Gautier y Flaubert, que luego continuarán, él mismo, Walter Pater, D’Annunzio y Oscar Wilde.

(Ezra Pound: “Ensayos literarios”, selecc. y Prólogo de T. S. Eliot, Venezuela, 1968, cap. “S. versus sus biógrafos”, p. 243-248, anteriormente publicado por Pound en “Poetry”, XI, 6, 1918).

 

Pound destaca a su arte como “caduco.. La década del noventa se refinó con su influjo” (loc. cit.). Poesía entiéndela como un Arte de Música Verbal. “Nadie ha logrado, en la lengua inglesa, música como la suya” (íd.). Obra desposeída de todo intelectualismo.. “Todos sus defectos pueden resumirse en uno solo: su falta de precisión, de exactitud” (íd.).

 

Traduce a François Villón (143121 / 1463), bebedor como él, picaresco, existencialista....  Exaltador de sus propias emociones, en “Ballad of Life”, “B. of Death”, “Triumph of Time”, “Laus Veneris”.

 

Swinburne y Robert Browning (1812-1889) son los mejores representantes de la Era Victoriana en Literatura. Lo atraían los vocablos insólitos y fascinantes. “Sus virtudes son atribuibles a los Poetas Griegos... tiene pasajes que son joyas, como fragmentos de hermosas estatuas de mármol. Tiene traducciones del griego excelentes”.

 

En 1866 publica su poema Dramático “Fedra”, incluido en su obra “Poemas y Baladas”.

 

Mantiene una concepción romántica de la Mujer Fatal. El enamorado es habitualmente un joven que mantiene una actitud pasiva ante este evento amoroso. Como Venus-Adonis, Diana-Endimión, Fedra-Hipólito en la tradición Mítica.

Es decir, según él, “the powerless victim of the furious rage of a beautiful woman”. “La Belle Dame sans merci”. La fémina de  belleza disoluta, cruel e imperiosa.

 

Amor como dolor y placer, ambigüedad inquietante entre Sadismo y Masoquismo, como en Mary Stuart. Léase  Mario Praz, “la carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica”, Venezuela, 1969, espec. p. 228-257.

 

 Desde la primera de estas mujeres fatales  en la Historia, Cleopatra, hasta Lucrecia Borgia y Fedra, recoge el autor esa mitología e Historia apasionantes (v. también Praz,  en “Cultura”, 15-10-1922, y en su “Ricerche anglo-italiane”, Roma, 1944).

Crueles y sanguinarias, mujeres-vampiro, como también lo fueron Semíramis, Herodías, Myrrha, Pasiphae: las estudia en sus “Notes on Designes of the Old Masters in Florence” (en “Fortnightly Review”, 1868, y en sus “Essays and Studies”, 1875), a propósito de las cabezas femeninas del Buonarroti (1475-1564).

 

En esta obra cita al “Hippolytus” de Eurípides (408-406 a. C.), los primeros versos, del Prólogo, para señalar que la Diosa Venus ha encarnado en la Tierra bajo numerosas caras, todas letales, de plena belleza pero funesta, así “Lamia, despojada de todo otro atributo femenino que no sea propio de la serpiente”. Nyssia, Cleopatra, que parten a sus amantes “con los labios...vena a vena” (“Laus Veneris&rdquoGuiño.

O como los ensortijados cabellos de Fedra, tal cual los describe, basados en tres dibujos del Palazzo Buonarroti:

 

“Aquí también los cabellos eléctricos de la mujer, que parecen casi debieran silbar y brillar con chispas si uno los tocase”.

 

Tigresa  iracunda, siniestra como la sonrisa de la Gioconda, Salomé, la Reina de Saba, la Esfinge. Evoca y describe los cuadros de Satanismo del precursor del Simbolismo Gustave Moreau )1826-1898), el novelista  de Estética decadente, Jorys-K. Huysmans (1848-1907) y otros que admira y le seducen, y nos seducen.

 

Fedra, descendiente ilustre de los Dioses, nieta de Zeus, lasciva, ardiente y mortífera, como la “super-Hembra” d’annunziana (1909):

 

“medio mujer y medio dios”: “mis venas están mezcladas, de ahí mi locura,

d ardo y me vuelvo contra mi carne”...

 

Masoquista en su libidinosidad:

 

“...ven, saca la espada y mata...Sé rápido conmigo; clava el hierro entre la cinta y el seno”.

 

Te digo: ¡mátame!. Hiere, clava

hasta el oro del puño, aquí hiere

porque nací cretense; ahora hiere,

porque soy mujer de Teseo; hasta el fondo

hunde, soy hija de Pasifae”.....

 

 

 


Publicado por Desconocido @ 20:18
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