D. F. SARMIENTO Y SPRANGER, EDUCADORES.- IIª parte.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
7. La Instrucción Primaria.
Su “Bildungsideal” se expresa y estructura en fervorosas acción y prédica, inclaudicable milicia civilizadora. Es el factor primero y omnipresente en su “weltanschauung”: “un gran pensamiento, con las nociones prácticas y los medios de llevarlo a cabo”.
Experiencia y esperanza sostienen sus planes ambiciosos y su tenacidad profética para establecer el Progreso americano, industrialización e institucionalización para la elevación intelectual y moral. “Volk, Staat und Erziehung”, como el título significativo de la obra sprangeriana, son el motivo de su docencia republicana. Así lo declara, siempre irradiando energía movilizadora peculiar: “Para formar una fuerte opinión (...) que se convierta en hechos y leyes, he aquí el tema que las necesidades y tendencias del siglo suministran: Escuelas, Libros, Agricultura inteligente” (en su “Ambas Américas”, N. York, 1867).
La educación primaria popular, “el blanco que me guió toda la vida” se jerarquiza en el concepto sarmientino, como “la grande obra de la generación presente y el vasto teatro en que el talento, el corazón y el patriotismo pueden ejercitarse” (carta a su nieto Augusto Belin, cit. por R. H. Castagnino, en “Toda la república una escuela...”, “Vigencia de S.”, 1988, p. 37).
“Concibió la civilización entera como una estructura correlativa de la escuela primaria”, el país como continuación de la escuela y el gobernante como educador, según Ezequiel Martínez Estrada (1895-1964) en su aguda ensayística sobre Sarmiento (la de 1947, y “Meditaciones sarmientinas” de 1968). este valioso escritor capta la constante tagoriana-tolstoiana del educador, destacando su actitud contemplativa y espiritual ante el ser en formación, “el hombre superior que se inclina a considerar a los niños como una de las más bellas y maravillosas obras de la naturaleza” .
8. La Pedagogía como camino y destino.
“Pedro el Ermitaño de la educación” lo llamó Paul Groussac (1848-1929), “levantando a las muchedumbres para la conquista de la Jerusalén ideal, para la gran Cruzada de la redención popular”. Cruzado, misionero, guerrero. “Inauguraba una escuela como si fuera un baluarte, y lo era realmente en su espíritu”, “es más bien un predicador, un agitador”. Su hercúlea tarea de político-pedagogo se eleva en su genio a la entidad de camino y destino, según los define Spranger.
Compromiso activo, lucha idealista que determina e impregna toda su trabajada vida. Construcción abnegada de nuevas realidades, auténtica dirección del Yo, vocación irrenunciable por despertar y erigir los valores positivos en la comunidad patria, decisión asumida “ con tal fuerza que se convierte en la vida de la vida” .
Representa el autor de “Argirópolis” al “tipo de formador de hombres” que describe Spranger en su “La significación de la pedagogía científica”: “en el centro de su ser se halla un doble eros: el amor a los valores espirituales y el amor a las almas en desarrollo”. La alta misión de la Escuela ha de ser despertar el sentido de la conciencia nacional y de la responsabilidad ciudadana.
Congruente con lo afirmado por el profesor alemán en “Volkstum und Erziehung” (1938) sobre la educación en el “médium” espiritual en que vive el alumno. Se producirá un feliz encuentro educativo en la nacionalidad como potencia espiritual que se va expresando.
Nuestro Alfabetizador, rinde culto a la pedagogía social en la que Spranger distingue el “antiguo espíritu cristiano de amor”, la “idea nacional” y “la fuerza actuante de los valores espirituales mismos” y que se exterioriza en la propagación de “las bibliotecas populares, los cursos y escuelas superiores populares”, en íntima relación con la dirección del alma popular. Pedagogía política, teoría sarmientina del Estado social que caracteriza Spranger: “Todas las funciones educativas son al propio tiempo actos de poder (...) . El Estado Social quiere reorganizar a la sociedad y prescribe al individuo el camino”, “la instrucción pública estatal bajo el influjo del principio de la igualdad fundamental”.
La profesión conductora por excelencia, la de Maestro según la perfila Spranger, es la que mejor le cuadra al potente cerebro de nuestro Domingo. Concepción utilitarista-naturalista y de la “voluntad progresiva” para lo nuevo (Sarmiento, “Ed. Pop.”, cap. “Instrucción Pública&rdquo
. Implica las calidades manifiestas del apóstol, la inspiración y vivencia religiosa de la misión docente: es su decisión, su “Sitlinchkeit”, la ley de la moralidad, el deber elevado, las leyes normativas en la dirección de su espíritu, sus relieves de vida según denomina el vocabulario psicológico sprangeriano. La perseverancia en el ideal vivo, el máximum de responsabilidad en los fines y de ejecución ética social-humanista (A. Ghioldi, “Responsabilidad del educador”, Anales Academia Nac. de Ciencias Morales, t. II, 1963-72, p. 601).
9. Personalidad y Obra.
La genialidad del autor de “Las escuelas, base de la prosperidad...”, su poliédrica contextura, ilustra la aseveración sprangeriana sobre la complejidad de la persona humana, doblemente asombrosa en el ser superiormente dotado para la batalla de las ideas y la acción. “..tengo en mí toda una compañía de ópera con sus disfraces anímicos adecuados; poseo, además, una orquesta con muchas voces, desde el tambor y la trompeta hasta la flauta. Si a alguien no le gusta esta imagen le diré que tiene posiblemente algo felino, algo canino, algo mariposa, de gusano, etc.” reflexiona el pedagogo de Tubinga en sus “Reflexiones sobre el desarrollo de la existencia,(selecc. de H. W. Bähr, 1964, “Del trato consigo mismo”, p. 23-24).
La multívoca mismidad sarmientina, su excepcionalidad y pasión desbordante, dificultaron el trato con sus semejantes y aún traban la comprensión de su posteridad.
El creador de “Recuerdos de Provincia” representa el triunfo de la “mismidad más elevada” a través de la lucha de todas las horas por el Bien cívico, a que se refiere Spranger, y que configura certeramente “el celebrado fenómeno de la personalidad íntegra y sólida”.
Inmodelado e inmodelable, como Eduardo Wilde (1844-1913) lo retrató en 1900 en su carta-semblanza dirigida al Dr. Felipe Yofré. “Estaba colocado en un plano distinto” tal lo definió Isaías Gil en 1888 en su discurso ante la muerte del maestro (“Inhumación de sus restos”, 12-09-1888).
Reconoció Don Yo en 1883, en su discurso en la Escuela Normal de Montevideo, que “el hombre público desempeña varios papeles, y a mí, en tan largo drama, me han tocado los más difíciles"
En su imperial idioma, en “este lenguaje brusco y de soldado”, el polemista de “Las ciento y una”, “¡Ya escampa! Quinta de las ciento y una” (1853, tomo 15 de sus Obras), en correlato con lo teorizado por Spranger sobre “El trato consigo mismo” (ob. cit.), caracteriza su genialidad literaria, fruto de su Personalidad mayúscula: “Pero yo tengo muchas plumas en mi tintero. Téngola terrible, justiciera, para los malvados poderosos como Aldao, Quiroga, Rosas y otros; téngola encomiástica para los hombres honrados, como Funes (...); téngola severa, lógica, circunspecta, para discutir (...); téngola burlona para los tontos; pero para los que a sabiendas disfrazan la verdad; para los sofistas, para los hipócritas, no tengo pluma: tengo un látigo, y uso de él sin piedad...”.
10. La “técnica de la felicidad”.
Sarmiento en medio de las “musarañas de las vida civilizada”, la agitación política y el combate ideológico, que lo fascina y absorbe, halló lo que Spranger define y aconseja como una “técnica de la felicidad”, un “apartadero”. Aconseja “crearse un mundo aparte, junto al serio y grande, un mundo en el que se encuentre tranquilidad cuando en la ruta principal de la vida se produzcan congestiones” (“Reflexiones...”, cit., cap. ‘El diario madurar-2.Configuración de la vida&rdquo
.
El apartadero” sarmientesco, refugio anteico, santuario adánico, son las islas del Delta, donde goza el “sentirse divinamente bruto” entre la naturaleza salvaje, alejándolo del tigre de la polémica, del diabólico desgaste de la vida pública. (“El Carapachay” introducción y selección por Liborio Justo, Eudeba, 1974).
Este singular descubrimiento delteño, desde 1855, le restituye su ser completo y complejo. Explica el alemán (loc. cit., p. 45-46) este impulso y diferenciación personalizadora: “Más bien parecería ser que aquello que está en contraste más marcado con la orientación fundamental de nuestra existencia, es lo más efectivo” .
Ése es el retiro que tanto entusiasma al Colonizador, que le motiva a escribir interesantes y entusiastas artículos sobre temas de población y producción de las Islas y que le lleva a adquirir una propiedad, su “Prócida”, canal del Abra Nueva, para construir su ansiada Arcadia, planificar sus nobles sueños de Civilizador y vivir apasionadamente ese paisaje primitivo, virginal y restaurador, “la naturaleza en cueros vivos”. Escenario adecuado para la expansión de sus nervios y dilatación de su espíritu. “Entre las espesuras de las malezas de las islas” le place “abrirse paso, machete en mano (...), sentir el sudor caliente corriendo a chorros”, “moverse, sentirse vivir, olvidarse de todo, reír con todo motivo...” (carta citada por Augusto Belin en su “Sarmiento anecdótico”, cap. ‘El Publicista&rdquo
.
La visión mítica, helénica y genesíaca, es leit motiv en las evocaciones de sus “amores carapachayos”: “atraído por la eterna primavera de la vegetación y por ese húmedo olor a ‘Creación’ que exhala el terreno bañado por las aguas”. “Quiero vivir, y me establezco, donde más se vive, en los Deltas que se están formando.” (1885) (en su “Camino del Lacio”, tomo 26 de sus Obras, artículos en ‘El Nacional’, 1855-56 57 y 58, y 1883; “Los Mimbres”, en sus “Discursos Populares”, tomo 21 de sus Obras) .
11. El Teatro en el alma.
Mauricio Rosenthal, Juan Pablo Echagüe, Ismael Moya, entre otros, hallaron en las críticas dramáticas y notas juveniles del cuyano, una dimensión amplia e intensa del Teatro, dentro de las ideas y literatura sarmientinas.
Toda su capacidad genial, de profeta y de pensador social y político, se encuentra en su concepción Teatral.
“Tal vez, se manifieste aquí (...), la potencia intelectual, la facultad de inquisición y de profecía, que alentara en el alma ardiente de este arquetipo” (Rosenthal, “S. y el teatro. La musa recóndita del Titán”, Kraft, 1967)..
Manifiesta frecuentemente esa relevante concepción que sustenta, tanto de la Historia, medularmente teatral-operística (trágico-cómica), como Proscenio, de la propia Biografía como cambio escénico, de la educación como enseñanza por las imágenes, por la representación y visualidad de hechos y cosas, de la calidad audiovisual del aprendizaje cívico y nociones fundamentales de Nación y Patria, etc.
En su memorable e impetuoso Discurso de 1879, “Intervención a Jujuy” (Obras Completas, tomo XX), que abona precisamente la aguda teoría de los críticos referidos. Fue en ocasión de haber renunciado al conflictivo puesto de Ministro del Interior del Presidente Avellaneda y haber denunciado la maquiavélica “Liga” de Gobernadores para asegurar la sucesión Presidencial. Patético, exclama en esa ocasión: “En este país... se cambia de escena diariamente, de teatro, de personajes y decoraciones...”.
Los personajes del ingente opus sarmientesco, adquiere en su visión una tensión dramática peculiar, un carácter sprangeriano de “formas de vida”, de intensas “experiencias de vida” (Rosas, Facundo, Lincoln, Aldao, Mann, Vélez...), que han incidido poderosamente en la formación de su propio Ideario. Y estructuraron los cursos de su acción progresista y transformadora.
“Los personajes dramáticos de Sarmiento” se mueven, anota Rosenthal con justeza, “en aquello que Spranger denominaría una secreta ‘voluntad de forma’, de expresión” (ob. cit., p. 64-65),y “le prestan al homo politicus el ‘instrumento de predominio’...”.
Contempla a la Historia universal y especialmente americana, avizora y planifica el provenir, sus “KulturIdeale”, constituyéndose en superior Estadista argentino e instalándose en estas categorías vitales analizadas por el Profesor de Tubinga en su “Lebensformen” de 1914, y posteriormente en su “Lebensfahrung” de 1945.
A través de la tragicidad y heroicidad diversas de sus maestros y de sus enemigos ideológicos, de sus “menschenleben”, sus tipologías negativas y positivas (“Plutarco de bandidos y de maestros”, desde el Chacho hasta Ameghino), estas influencias normativas tan diferentes y antitéticas, forjó sus “Humanitätsidee”, sus pensamientos liberales y reformistas, sostenidos hercúleamente en tan largo periplo civilizador.
12. Eros escolar.
Nos conmueve Sarmiento: “He amado mucho; he amado a mi madre y he amado a mi patria; y muchos de mis pecados me serán perdonados”. Así resume su vida de total dedicación a los ideales de progreso y educación. Allí radica la potencia de su pensamiento y brazo hacedores. Con palabras de Spranger, afirmamos que nuestro maestro “vivió eróticamente”. Esta luz “pone en movimiento dentro del alma”, “las fuerzas que realmente crean, que modelan e impulsan hacia arriba” (en Bähr, cit., p. 16, “Grados del amor. 2. El Eros auténtico&rdquo
. Sólo esta fuerza vital inagotable “es capaz de engendrar ideales”.
Ése es el poder avasallante que trasmite su figura histórica. Su característica irradiación espiritual, que aun hoy continuamos percibiendo, su “Eros auténtico”. Su irrenunciable dedicación al ideal cultural, subordina todos los otros planos, personales y sociales, a “Educar al Soberano”. Con palabras apropiadas del maestro teutón: “Ésa es la norma que preside su ideario y que energiza su acción. El Estado social que direcciona su función educativa hacia la sociedad, prescribiendo al individuo un camino de igualdad fundamental” (“Significación de la pedagogía científica&rdquo
.
Concepción filosófica, política y pedagógica unidas: la visión del mundo y la vida conforma la idea del Estado y la naturaleza de la Educación consecuente.